Castaño John Edison

John Edison Castaño
El contorno de su figura aún pulula imaginariamente en el microclima del Cilindro de Avellaneda. Como el fantasma de Rubén Paz o el de Ezra Sued, se da una vuelta todos los fines de semana para acompañar a su ex equipo. Aunque, a diferencia de los otros ídolos, para entrar a la cancha debe pagar entrada como cualquier mortal. Y las razones son evidentes.
De la camada de Tréllez e Higuita, el colombiano Castaño llegó a Racing en 1989, como una promesa del fútbol cafetero que buscaba la consagración definitiva. Había surgido con luz propia en el Sudamericano sub-19 de 1985, en Paraguay. Según cuentan, tenía una habilidad extrema, de un valor incalculable. Gambeteaba como ninguno y poseía un futuro enorme. Pero a ese incipiente talento no le agregó disciplina y profesionalismo, dos factores fundamentales para triunfar a lo grande.
Transformado en mito y leyenda viviente del jugador frustrado, paradigma de la esperanza nunca concretada, tuvo un descenso rápido y continuo que lo llevó al ocaso futbolístico.
En su país jugó para el América de Cali, Independiente Santa Fe, Once Caldas, Deportivo Cali, Nacional y Deportes Quindío. En todos insinuó pero en ninguno explotó.
En la Argentina dejó el triste record de 11 presencias y ninguna flor con la camiseta de Racing (1989-90). Le tocó jugar en la época post-Supercopa ’88, en un conjunto al que ya se le había pasado el cuarto de hora.
Culminó su carrera en el modesto Atlético Huila . Algunos aseguran que todavía su técnica no ha sido igualada. Habrá que creer.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Carnevali Claudio

Claudio Daniel Carnevali (El Fantasma)
Nacido en 1970 comenzó a patear las primeras pelotas en el Juan XXIII junto a Roberto Bonano y Carlos Gastaldi, con quienes se iría luego a un club de la ciudad.
Como hijo del gran arquero Daniel Carnevali, logró mantenerse en las inferiores de Rosario Central sin que nadie le diga ni critique nada. Fue así que en 1990, dos años después del retiro de su padre, tuvo su prueba de fuego y debutó en primera división como centrodelantero.
Tardó en convertir su primera y única conquista, pero por arte de magia u acomodo permaneció en el Canalla hasta 1993, con un saldo de 23 partidos jugados. Allí tuvo como compañeros como Onaindia, Priotti, Mahía, Forletta, Trivisonno y Albarenque entre otros.
Dejó la institución con el objetivo de ganar más minutos pero no se alejó demasiado. Firmó para Colón de Santa Fé (1994-1996) en donde estuvo apenas un año y luego viajó hasta Tucumán.
En San Martín le costó acomodarse, pero en 1995 marcó un recordado gol a Atlético en un clásico y estampó su nombre en los libros y en el corazón de todos sus hinchas.
Sin embargo en 1997 volvió a Rosario y fichó para Central Córdoba, una incorporación que se caía de madura y que muchos ex jugadores de los grandes de la ciudad repitieron a lo largo de la historia.
Posterior a ese paso no se supo más de él, lo único concreto, es que más allá de lo que haga, seguirá siendo «el hijo de Carnevali».

Cucu

Dossetti Rodrigo

Rodrigo Alfredo Dossetti
El paso de este arquero por el fútbol argentino es un verdadero enigma y al no hallar rastros en su búsqueda, se especula con que no haya debutado en primera división.
Claro, la pregunta que surge en forma inmediata es el por qué de su homenaje siendo uno de los tantos jóvenes que se quedaron en el camino y la respuesta es simple.
En el año 1993, realizando las inferiores en su club, el cual se desconoce, fue convocado por «Mostaza» Merlo para la Selección Argentina Sub 17 que afrontó el Sudamericano jugado en Colombia y que se llevó Chile, postergando a la albiceleste a la segunda colocación.
Ese plantel que clasificó al Mundial de Japón estuvo integrado por algunos buenos valores que luego hicieron carrera como Federico Domínguez, Fabricio Fuentes y Leo Biagini. Pero también hubo de los otros, de esos que tanto gusta recordar, como Orrego, Zapella, Acosta, Vilariño, Grande, Cantoro, Pacheco, Delfino, Diez, Lutman, Romay y Cantero.
En ese entonces peleó el puesto con Martín Bernacchia, pero curiosamente ninguno de los dos fue convocado para la cita mundialista y terminaron reemplazados por Burtovoy y Ramírez. Después de esa frustración se le perdió el rastro.
Años después, en el 2002, se encontró a una persona con su nombre que participó de la XIV Media Maratón de Buenos Aires (21.097 metros) donde quedó en el puesto 191 y que ganó el atleta olímpico Oscar Cortínez.
El llamado a la solidaridad consiste entonces en solicitar datos de este jugador. Desde ya, muchas gracias.

Cucu

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En Una Baldosa

Fernández Sergio

Sergio Alberto Fernández
A pesar de haber jugado un cantidad considerable de partidos dejó en el hincha común un fuerte sabor a poco. Pobló el mediocampo de Rosario Central en 52 encuentros (de 1994 a 1997) y llegó al gol en 3 ocasiones.
Acostumbrado a jugar por izquierda, escoltando al Negro Palma, se hizo un baluarte intermitente del Canalla durante la época de esplendor del Chacho Coudet, Martín Cardetti y el Petaco Carbonari.
Luego de su experiencia en Primera se acostumbró a jugar en el ascenso y en ligas menores. Intentó en el fútbol uruguayo con la camiseta de Wanderers (1998) pero no triunfó. Después, se fue al Deportivo Cuenca de Ecuador, donde jugó con sus compatriotas Lionel Liberman, Adrián Cuadrado y Daniel Delfino; pero fue marginado a mediados de 2002 junto al técnico Dalcio Giovagnoli, y sus compañeros Ariel Mangiantini y Claudio El Pampa Biaggio. En ese país también vistió los colores del Santa Rita.
Fue el enganche de Central Córdoba de Rosario durante algunos años y se dio el lujo de actuar junto a Gabriel Cella Ruggeri y el futuro baldosero Emiliano Yocco. Sin temor a perder prestigio, a mediados de 2004 bajó al Argentino B para jugar con los colores de Aprendices Casildenses (Casilda, Santa Fe). Ni bien arrancó el 2005 recibió la propuesta de jugar en la misma categoría pero para Boca Unidos de Corrientes. Y aceptó el desafío con orgullo. No le temblaron las piernas para presentarse a la primera práctica del conjunto correntino con un atuendo bastante particular: ¡Short negro y remera blanca, a modo de turbante, en la cabeza! Los 38 grados justificaban el look talibán.
Se cree que su nombre, demasiado normal, le jugó en contra para edificar una carrera con mucho más brillo.

Juan Pordiosero

NEFFAsto

Si algo causa envidia de Paraguay es la posibilidad que tienen de acceder a autos importantes y lujosos, sin tener en cuenta si carecen de producción propia y la libertad impositiva.
Es por ese tipo de cosas que un jugador como Gustavo Neffa, ex Unión y Boca Juniors, llegó a tener el mismo «carro» que Diego Maradona.
Pero el guaraní no se conformó con eso y aceptó posar para una revista deportiva un tanto desprestigiada en la actualidad.
Se calzó el saco con jean claritos y una de esas corbatas que antes caían simpáticas pero ahora son horribles. Y para seguir con la ostentación, optó por hacerse el canchero sentado en el capot y no con un perro sino con dos. ¡¡Curepí!!

Cucu

Carevic Andrés

Andrés José Carevic

La lista de juveniles salidos de las divisiones inferiores de Boca Juniors que no fueron tenidos en cuenta en los ’90 es extensa, alarmante y hasta repudiable. Esta es la historia de un zaguero clase ’78 surgido en el club Carreras Atletic Club (Carreras, Santa Fe) que a la edad de 20 años, en el verano de 1999, fue llevado a la pretemporada por Carlos Bianchi. En esa preparación, se acopló al plantel profesional junto a Orcellet, Guillermo Valdez, Javier Mendoza, Guillermo Báez, Cristian Pérez, Matías Arce, Juan Aróstegui, Carlos Quiñonez, Julio Marchant, Esteban Herrera y Fabricio Coloccini, entre otros.

Sin embargo sobre mitad de año fue cedido al AZ Alkmaar de Holanda, en un principio con Pablo Islas, quien finalmente no fue. Lo cierto es que Andrés se unió al nuevo equipo y su participación casi no existió. En sí, fue una pésima apuesta del representante, de Macri y compañía, ya que si lo que pretendieron fue foguearlo, ese no resultó el mejor lugar para enviarlo. Lo único a rescatar fue el encuentro con Caniggia…en realidad con el brasilero Nascimento Canigia, un entusiasta delantero que intentó robarla en tierra de tulipanes.

Se desconoce si probó marihuana (algo legal en Holanda), pero se sabe que dejó ese país con ansias de volver a empezar. Viajó a México y estampó la firma en el Marte FC (2000-2001), un equipo de otro planeta y del ascenso, que contaba en ese entonces con Antonio Mohamed. Luego pasó al Cruz Azul Oaxaca (2002) y posteriormente al Acapulco (2002-2003) del arquero Federico Vilar, con el que luego iría, mediante el impresentable draft, al Atlante (2003-2004).
Pero en esta extraña aventura azteca, con el cambio de temporada también vino un nuevo pase, esta vez al Mérida FC (2005) donde conoció a Nicolás Saucedo, siendo esa la última camiseta que vistió en aquel país. Antes de partir, actuó con el combinado de extranjeros de segunda división en el juego de las estrellas. En ese partido se dio el gusto de jugar con Burtovoy, Orrego, Cocca, Cartes, Gerk, Monrroy y Sarria.

Hizo las valijas y volvió a la Argentina para firmar en un nivel un tanto más bajo de lo que se esperaba. Fue a General Paz Juniors de Córdoba (2005) que era dirigido por Oscar Dertycia y allí inflaban las redes Sergio Watson y David Cerutti. Jugó como titular durante buena parte del Apertura, pero en el partido de ida de la semifinal con Douglas Haig no tuvo un buen rendimiento y el entrenador lo colgó. Finalizada la primera parte del campeonato, rescindió contrato y emigró a Bolivia.

Actualmente defiende los intereses del Blooming, siendo suplente de Sebastián Brusco y compartiendo , además, concentraciones con el máximo goleador de las inferiores de Newell’s, Lisandro Sacripanti y el simpático Joselito Vaca, una especie de Damián Manso boliviano.

Por esta dilatada y vertiginosa trayectoria, aún sueña con que enviados Serbios o Croatas lo tienten para integrar su selección. Allí está su desafío.

Depardo Gustavo

Gustavo Depardo
Pocos lo recordarán por su actuación en la Primera División del Fútbol Argentino. Y es lógico, sólo disputó un encuentro, allá por 1995. Formó parte del plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy que sobrevivió en la máxima categoría durante gran parte de la década del ’90. Defensor de profesión, se destacó por su excelente apellido, claro está, y por esa razón obsequió , aunque sea, un breve recuerdo que hoy promueve este homenaje.
A su participación escasa en el Lobo Jujeño le agregó una salida en penumbras, sin repercusiones. En julio de 1998 fue dejado en libertad de acción y se marchó del club junto a otros más identificables como el brasileño Zinho, Oscar Sánchez (pasó a Independiente) y Carlos Casartelli (al Salamanca).
Como era de esperar, no dejó rastro alguno sobre su paradero.

Juan Pordiosero