Escobar Ramón

Ramón Andrés Escobar

Delantero paraguayo con nombre de colombiano asesinado que supo suplir su escaso poder de gol con otras características de juego que jamás fueron develadas. Con 2 goles en la Primera División sobrevivió durantes 3 años vistiendo los colores de Mandiyú (25 partidos, desde 1992 a 1995), y compartiendo momentos inolvidables con otras figuras como el Indio Morán y Pablo Sixto Suárez. Nadie sabe como lo hizo, pero lo hizo. Después, como muchos otros que transitaron los primeros años de los 90’s con el conjunto algodonero, decidió quedarse en la misma provincia para lucharla con Huracán de Corrientes. Y le fue bastante bien, porque integró el plantel que ascendió de la mano de Humberto Zucarelli, en la temporada 1995/96.

Luego quiso jugársela en tierras desconocidas y optó por irse a Costa Rica. Alí fue contratado por la Liga Deportiva Alajuelense (1996/97) e hizo quedar mal al fútbol argentino, a pesar de ser paraguayo (ver post en «Paquetes»).
Regresó al país para agarrar algo de ritmo en la Primera B, con la camiseta de San Telmo (1997/98). Con el Candombero sólo disputó 13 encuentros pero marcó 4 tantos, algo bastante importante teniendo en cuenta sus antecedentes en Primera.

Sus últimos años los repartió entre el Jorge Wilstermann de Bolivia, Sportivo Iteño de Paraguay, y varios equipos de la Provincia de La Pampa.

Gracias a La Pelota No Dobla

Agradecemos los conceptos elogiosos hacia nuestro sitio por parte de los integrantes de La Pelota No Dobla (Rock & Pop, FM 95.9), durante la entrevista que mantuvieron ayer con el ex jugador de Quilmes y actual líder de La 25, Mauricio Lescano. El periodista Marcelo Gantman hizo un repaso por la carrera futbolística de Junior tomando como referencia lo publicado en esta página, y llegó a preguntarle por su amistad con Mauro Camoranesi, que quiso llevárselo a México cuando fue transferido al Santos Laguna.
Saludamos a todo el staff del programa y agradecemos una vez más por los comentarios.

En Una Baldosa

Gervino Gabriel

Gabriel Alejandro Gervino
Mediocampista o marcador central santafesino que hizo poca carrera en nuestro país. Dedicó, casi con exclusividad, sus días al fútbol portugués, que le dio lugar y lo alimentó durante varios años.
Surgido en las inferiores de Argentinos Juniors, debutó en la primera del Bicho en 1989. Permaneció un año en el plantel pero sólo disputó 3 encuentros. A mediados de 1990 eligió jugar en Primera B para tener más minutos en cancha y se puso la camiseta de El Porvenir. Su trayectoria parecía estar condenada a las sombras propias de un futbolista mediocre cuando en 1991 le llegó la oportunidad de su vida. Fichó para el Portimonense de Portugal (29 partidos y 4 goles, en la 1991-92) y allí se dio cuenta de que no se había equivocado en la elección. Luego de una temporada de adaptación, junto a sus compatriotas Esteban Koleff y Roberto Alday, se incorporó al União de Leiria, donde se destacó por su altura, se ganó el respeto de varios y jugó bastante tiempo (156 cotejos y 14 tantos, desde 1992 a mediados de 1998). Luego pasó por el Paços de Ferreira (44 encuentros y 2 goles, desde 1998 a 2000), Olhanense (2000/01), Marinhense (2001/02) y Caranguejeira (2002/03), donde colgó los botines.
Al parecer, regresó al país porque en octubre de 2002 se dio a conocer en La Plata, la transferencia de un Fondo de Comercio del rubro Remisería a nombre de Gabriel Alejandro Gervino. El local, sito en la calle 66 entre 16 y 17 , se llamaba, al menos por aquel entonces, «Mallorca». No se sabe con certeza si le cambió la denominación. Pero bien le podría haber puesto el nombre de algún equipo portugués, en agradecimiento a tantos años vividos por aquellas tierras.

Juan Pordiosero

Gallucci Alberto

Alberto Jesús Gallucci
Si bien arrancó a patear la pelota en el club del Ateneo Pablo VI, del que salieron entre otros Andrés Malvestitti, Ariel Cuffaro Russo y Gastón Liendo, se puede afirmar que este defensor surgió de la interesante cantera de Newell’s Old Boys, pero fue uno de los pocos que no logró trascender en épocas doradas de la institución rosarina.
Sin embargo, se dio el gustazo de jugar junto a Maradona e inclusive hizo un gol en uno de los pocos partidos en los que el astro defendió los colores de la Lepra.
Entre 1993 y 1995 obviamente fue compañero de jugadores históricos como Scoponi, Llop, Basualdo, Pochettino, Martino, Berti, Gabrich y Escudero, pero también compartió concentraciones con Fernando Calcaterra, Jorge Priotti, Cerro, Osella, Roldán, Menéndez, Meijide, Valdivieso, Bruno Giménez y de «Jairo» Morales Santos, al que muy pocos recuerdan en su paso por el rojinegro.
Antes de dejar el club con 2 goles en 46 encuentros, participó del recordado clásico «amistoso» de despedida de Mario Kempes en Rosario Central, partido que se jugó a muerte y en el que el «Matador» marcó el único gol con 40 años de edad y que debió suspenderse por incidentes surgidos en la tribuna de Newell’s. La foto de la conquista, muestra al campeón mundial de 1978 siendo marcado por el mismísimo Gallucci.
En 1997 partió al norte del país para tratar de salvar del descenso a Gimnasia y Tiro de Salta en un plantel plagado de estrellas como Manchado, Barlatay, Plaza, Paiber, Ramón Benito Alvarez, Ortiz, Dopazo, Cervera, Iturrieta, Jorge Vázquez, Guiberguis, Saldaño y Scotto. Jugó apenas 4 partidos y perdieron la categoría.
Poco a poco, parecía que comenzaba a hacerse de un nombre en el fútbol argentino, teniendo la ventaja de ser el único con ese apellido. No obstante, desapareció rotundamente del mapa y nunca más se supo de él. Apenas se le conoció un paso por Chile y otro por Central Córdoba, institución en la que varios van a terminar sus días como jugador, algo así como cuando las ballenas van a morir a las costas.

Cucu

Falero Rodolfo

Rodolfo Falero (Rodi)
Volante uruguayo de breve e improductivo paso por el fútbol argentino. Con apellido de Jockey muchos pensaron que se dedicaría a los «burros». Otros, malintencionados y fabuladores, afirman que lo logró con creces.
Nacido en Montevideo, en abril de 1974, se destacó jugando para Bella Vista de su país, en 1996. Su fama de mediocampista derecho con buena distribución lo llevó a ser considerado por algunos equipos de mayor relevancia. Fue así como cayó en Rosario Central, en 1998. Jugó el torneo Clausura de ese año y aunque Miguel Ángel Russo le dio algunas chances no pudo jugar el campeonato entero. Disputó 11 encuentros con la casaca de Canalla y anotó 1 gol (a Gimnasia y Tiro, en Salta).
Aprovechando que estaba dulce, pegó una transferencia al fútbol mexicano, y allí pudo anotar otro gol significativo. Con un magistral tiro libre, según cuentan las crónicas, sentenció un 1 a 0 sobre el Celaya, estirando a tres la racha de victorias consecutivas de su equipo, el Atlas, en el torneo de Invierno de 1998. Allí compartió vestuarios, entrenamientos y partidos con Hugo Castillo, Federico Lagorio, Pablo Lavallén.
Permaneció en México hasta el año siguiente pero luego retornó a Bella Vista, donde tuvo un buen 2000, con participación en Copa Libertadores incluída. Ese equipo estaba integrado por Alejandro Mancuso, Juan Ramón Fleita, Fabián Pumar y Henry López Báez, entre otros.
A mediados de ese mismo año se fue a Alianza de El Salvador, y su entrenador, Jaime Rodríguez lo recibió con una frase que aquí pudo haber sido malinterpretada: «es un tipo de colmillo y muy profesional«. Dicen que después de escuchar eso se retiró.

Juan Pordiosero

D’Ascanio Gabriel

Gabriel Osvaldo D’Ascanio
Atacante de Rosario Central con buenos antecedentes en divisiones inferiores (alguna vez lo catalogaron como «pichón de Kempes»), que tuvo la mala leche de lesionarse gravemente en una de sus primeras presentaciones en la Primera División. Debutó en 1990, y en la 9º fecha del Torneo Apertura de ese mismo año vio pasar la película de su vida en cuestión de segundos cuando el arquero de San Lorenzo, Rubén Ruíz Díaz, le salió al cruce provocándole la fractura de tibia de la pierna izquierda. Había ingresado 7 minutos antes (en reemplazo de Tapita García) para intentar cambiar el rumbo de un 0 a 0 caliente.
Tuvo varios meses de rehabilitación, pero cuando volvió recuperado no le dieron chances importantes y prefirió irse a préstamo. Recaló en Argentinos Juniors (1992) pero no le fue bien, ya que sólo disputó 1 encuentro de manera oficial. Al año siguiente retornó a Rosario y completó su trayectoria en el Canalla con 13 partidos y 1 gol.
Sin nada que hacer en la Argentina, quiso probar sus condiciones en el extranjero. Y no le fue tan mal, aunque las noticias jamás llegaron a nuestro país. Primero se destacó en el Olmedo de Ecuador (1996), junto a su compatriota Fernando Lavezzi. Ambos colaboraron para entrar por primera vez a la Liguilla Pre Libertadores, algo histórico para esa institución.
D’Ascanio, que gozaba de buena reputación, luego mudó sus goles a Técnico Universitario, aunque allí no tuvo la misma suerte. Fue lo último que se supo de esta promesa condicionada por aquella maldita tarde de 1990.

Juan Pordiosero

Cardano Gabriel

Gabriel Alberto Cardano (Mosca o Conejo)
Enganche nacido en Tres Arroyos que realizó todas las inferiores en Banfield (1998), club en el que a la hora de pegar el salto, no tuvo el despegue necesario. Sin embargo, su entrenador de ese momento, Patricio Hernández, se lo llevó a Estudiantes de La Plata donde su esmirriado físico volvió a jugarle en contra, a pesar de que en su debut causó sensación y los hinchas se codeaban, creyendo ver la aparición de un nuevo astro del fútbol mundial. Recién ingresado agarró la pelota y se sacó tres rivales de encima, para ser luego derribado dentro de área por Pablo Rotchen. Lamentablemente el penal lo ejecutó el virtuoso «Patrulla» Jiménez y Mondragón contuvo el disparo.
Deambuló por la reserva con Fúriga, Juan Ignacio Brown y Nico Tauber y sin continuidad viajó hacia el norte, donde Gimnasia de Jujuy lo tuvo como refuerzo en su anterior excursión por primera. A partir de allí, Gabriel comenzó a armar las valijas en forma reiterada. Inicialmente fichó en Los Ángeles de Puebla de México (2000), luego tuvo un paso por Puerto Rico y posteriormente regresó a Argentina para integrar el equipo de La Emilia de San Nicolás en el Argentino B 2004/05, precisamente la ciudad del mencionado Patricio Hernández.
A ese club, llegó como una mega estrella, a tal punto de ser presentado por un periodista, como poseedor de «una impronta creativa, de gambeta indescifrable, el hombre que le hace pito catalán a los rebusques tácticos y que se ríe del fútbol de movimientos robotizados de la actualidad».
Obviamente nada de ello sucedió, y mientras el cronista que tanto lo infló continuó viviendo con total tranquilidad, el jugador sufrió la no renovación del contrato. La dirigencia entendió, junto al cuerpo técnico, que el rendimiento del jugador más caro del plantel, no fue el mejor y que las lesiones le impidieron jugar mayor cantidad de partidos.
Partió nuevamente hacia el exterior, esta vez al siempre protagonista, Deportivo Quevedo de Ecuador, pero para el 2005 estaba de nuevo en el país. Jugó en Central Córdoba de Santiago del Estero con el ex Banfield, Pablo Lezcano y a mitad de año sonó con insistencia en el Heredia de Guatemala, transacción que se truncó.
No se pueden rescatar demasiadas cosas en su trayectoria, pero sin lugar a dudas, las mejores satisfacciones las tuvo en la pesca, ya que según informó La Casa de la Carnada de Claromecó, se tomó un día de sus vacaciones para dedicárselo a la actividad en el Pozo Alonso, donde obtuvo varios sargos.
Gabriel Cardano, como dicen Los Pibes de Bs As, «para algunos el Conejo, para otros el Mosca, para nosotros, una gloria que no fué».

Cucu

Tártara Martín

Diego Martín Tártara
Sería fácil decorar este post y llenarlo de líneas hablando sobre su parentesco con Lo Tártaro, de su apodo «El Salsa» en la niñez o de su amistad con «Quesito» José Parmiaggiani, sin embargo, este volante defensivo tiene una historia que vale ser reflotada.
Nacido en 1977, surgió de las inferiores de Ferro Carril Oeste (1998-1999), pero lamentablemente le tocó integrar los peores planteles del verde en su historia, que depararon luego en dos descensos irreversibles.
No existe el dato preciso de su debut, pero en uno de los tres encuentros que disputó, logró reemplazar durante unos minutos a otra estrella como Nicolás Diez. Vale destacar a esos equipos del club de Caballito, con una complicada situación económica, de desfile de entrenadores – Saccardi, Brandoni y Rocchia, Insúa – y el desembarco de jugadores de dudosos antecedentes y otros quemando los últimos cartuchos.
Vale la pena enumerarlos de a uno: Acevedo, Sartori, Guerra, Mc Allister, Herrera, Jorge Vega, Moya, Chaparro, Mandra, Guerra, Rocha, Tula, Mércuri, Sergio Domínguez, Groothuis, Cristian Ayala, Hudahied, Décima, Landaburu, Giampietri, Fiorentini, Grande, Salmeron, Ascencio, Sanjurjo, Cancelarich, Marcelo Morales, Alfaro Moreno, Leonardo Verón, Comba, Gorocito, Panigutti y Lenguita.
En el año 2000, bajo esa premisa de «no quemar a los pibes en momentos calientes», fue perdiendo posibilidades a tal punto de ser separado del plantel y dejado libre.
Sin un nombre o popularidad como para ser adquirido por otro club argentino, viajó a España a probar suerte, donde efectivamente la obtuvo, a pesar de hacerlo en equipos de mucha menor envergadura.
Primero probó en el Atlético Madrid B (2000-2001) de la 2ºB (tercera división) creyendo que destacadas actuaciones lo podrían acercar al primer equipo. Pero no jugó nunca y por ello pasó al competitivo Diter Zafra (2001-2003), etapa en la que se afianzó jugando 58 partidos y marcando 4 goles, motivo por el cual se lo disputaron varios equipos.
Para la temporada 2003-2004 volvió a cambiar de institución, y aunque el Mirandés se lo llevó, lo cedió inicialmente al Ceuta. Se desconoce su rendimiento allí, pero vale destacar una anécdota increíble. La policía local lo denunció por arrojar papeles a la vía pública, más precisamente en la calle Juan I de Portugal, el 18 de septiembre del 2003 a las 13.05 horas y a pesar de ser citado a declarar, Tártara no apareció. Por ese motivo, la consejera de medio ambiente decretó en el expediente sancionador nº 104/03, la infracción de la ordenanza de limpieza debiendo abonar unos 220 euros.
Retornado al Mirandés, disputó 30 encuentros y a poco estuvo de lograr el ascenso, pero extrañamente, a pesar de jugar mucho, volvió a a hacer las valijas y fichar en el Deportivo Linares (2004-2005) terminando con 25 presencias y compartiendo plantel con el «Tanque» Gabriel Bordi. Sin embargo, esta temporada fue un calvario para él, ya que un rival le fracturó el tobillo derecho y las veces que quiso volver, sufrió otros inconvenientes como un esguince de tobillo, problemas en el cartílago y hasta un cólico nefrítico.
Y por si eso fuera poco, en el 2005 repitió nuevamente una transacción. Esta vez pasó al Burgos FC de Mauro Obolo, un club con más historia, pero que igualmente disputa el campeonato de tercer nivel.
Según el sitio oficial de esa institución, Tártara es un luchador, muy agresivo y un especialista el recuperar balones. Pese a su función netamente defensiva no tiene problemas para distribuir el balón a sus compañeros y aporta trabajo los 90 minutos del partido. Con esa «publicidad», no resulta raro que haya jugado con junto a Cruz, Samuel y Zamorano, aunque en este caso, se trate de los homónimos de esos jugadores y no los verdaderos.

Cucu