Su apellido ayudó a que sea memorizado inmediatamente por los hinchas de Boca. Pero luego, debido al poco lugar que había en el equipo titular, no le pudo agregar a eso unas buenas actuaciones que le hubieran permitido jugar durante algunos años más en el primer nivel. Buen zaguero, entrerriano, y primo segundo de Victor Hugo Marchesini, aquél defensor que pasara por Boca y Ferro, debutó en la primera del Xeneize el 26 de enero de 2000, en un choque ante Racing por la Copa de Oro. Luego, le tocó participar de aquella heroica victoria de los pibes de
Boca en el superclásico del 9 de febrero en Mar del Plata, que terminó con el primer ciclo de Ramón Díaz como técnico de River. Siguió en el plantel hasta mediados de ese año (incluso llevó la camiseta 5 en la lista de la Copa Libertadores, aunque no jugó y luego su lugar fue ocupado por el Chicho Serna).
En julio de 2000 fue prestado al
América de México pero una distensión en las primera prácticas le complicó el panorama. Volvió a la Argentina y fue cedido a
Los Andes (2000/01) para que se saque el gustito en la Primera División. En el equipo de Lomas de Zamora pudo jugar con regularidad, pero cuando se quiso acordar se había ido al descenso y tenía que volver a Boca. Llegó al club de sus inicios envalentonado por el aceptable rendimiento que había mostrado y encima Bianchi parecía tenerlo en cuenta. Pero de a poco fue comprendiendo su situación (si se quedaba era para ser suplente nuevamente) y optó por pasar a préstamo a
Independiente (2001/02). En el Rojo disputó 11 encuentros y pasó momentos futbolísticos muy feos (se le recuerda un gol en contra ante River), junto a José Zelaye, Satanás Páez, Juan Tissera, Mariano Pernía, León Bustos, Franco Troche y Maxi Ayala, entre otros. Tal es así que nunca más volvió a pisar la maxima división del fútbol argentino.
En la 2002/03 se cobijó en
Los Andes, ya en la B Nacional, y tuvo la oportunidad de hacer dupla con Maximiliano Flotta. En ese equipo también coincidió con Fernando Gatti y Carlos Netto. Cuando se le terminó el préstamo, a mediados de 2003, quiso retomar su carrera internacional. Se fue a la segunda división del fútbol ecuatoriano para ponerse los colores de
Técnico Universitario. No le fue mal, e inclusó alcanzó a jugar en Primera, pero cuando se estaba consolidando le apareció una oferta de Chile y la aceptó. Allí se hizo un estandarte del
Deportes Temuco (2004-05) y le dieron la responsabilidad de patear penales y tiros libres. Lo curioso es que después de estar a un paso de fichar para la Universidad Católica, apareció jugando en el
Delfín de Manta, un modesto conjunto del ascenso ecuatoriano. Allí volvió a mostrar buenas actuaciones pero también vivió una situación desagradable. En un partido de la Primera B
se olvidó del «
no se olviden» y agredió al árbitro Jose Luis Cabezas. Resultado: un mes de suspensión. Todavía no se entiende como regala su fútbol en un torneo de tan poca importancia.
Juan Pordiosero