Gallego Jeremías

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Jeremías Gallego

Hijo de Américo Rubén Gallego, intentó imitarlo al comenzar su carrera por el fútbol como volante central en Platense, con 17 años. Sin embargo, rápidamente pasó a Chacarita Juniors, ya con el 1 en la espalda.

Priorizando el puesto de arquero, llegó a probarse en Banfield pero no quedó para la pretemporada por tener varios competidores adelante. Fue así que por los contactos de su padre, recaló en River, y fue el propio Tolo que en el 2001 lo subió a entrenar con la Primera.

En su estreno con los profesionales, recibió 7 goles, por lo que su partida fue una cuestión de tiempo. Un par de malos resultados de su padre significarían la ida de ambos. Recaló en Excursionistas, donde tampoco tuvo lugar, así que apesadumbrado, volvió a Rosario y se probó en Central Córdoba (2001/02), donde finalmente quedó. Sin embargo, su carta de presentación no fue la mejor. Era suplente de un mundialista como Cancelarich, pero poco parece haber aprendido. En su primer encuentro, cuando expulsaron al titular, fue a buscar la pelota al fondo del arco en 6 ocasiones.

Tras ese revés, jugó varios partidos más hasta que le dieron de baja, pero insistente, regresó a Capital Federal. Aprovechando ser “hijo de…”, pasó por Almagro (2002/03) aunque sin jugar, y repitió la costumbre en Armenio y Ferro, ambos en 2004. Su carrera estaba en su punto más bajo, y al suponer que el apellido le jugaba en contra en el fútbol argentino, salió a probar suerte en el exterior. Así fue que en 2005 fichó para Los Angeles Galaxy de Estados Unidos. Un año después, ya estaba en el Atlético Mexiquense, la filial del Toluca donde trabajaba el Tolo. Ya en 2008 firmó para Fénix de Montevideo y en 2009 regresó al país para atajar, o intentarlo, en Acassuso. En febrero de 2011 se marchó a Chile, junto a su papá, para trabajar como entrenador de arqueros del Colo Colo.

Risso Mauricio

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Mauricio Risso (El Tuca)
Delantero goleador, que no entiendo cómo no jugó en un grande de Argentina. De buena técnica, aunque a veces un poco barullero, se las arregló para complicar siempre a cualquier equipo, generalmente errando muchos goles. Pese a esta escasez, jugó en varios clubes e incluso llegó a Europa.
Estuvo en Colón, Chacarita, Hércules (España), Gremio (Brasil), Cháves (Portugal), Xelajú (Guatemala), Rangers (Chile) y Espoli (Ecuador). Hoy rompe redes en el Municipal (Guatemala) haciendo dupla con la otra «estrella» del equipo: Cristian Chaparro.

Césaro Fabián

Fabián Césaro (La Mole)
Volante central. Hasta ahora, es el jugador menos virtuoso que he visto, pero con un enorme sacrificio, como pocas veces vi. Emociona ver como corre a todos. Pese a eso, no alcanzó para que Rafaela se quede en la A.
Muchos dicen que es uruguayo, pero es Argentino. Nació en Bs. As. y de chico se fue allá.
Jugó en: Progreso, Cerrito y Liverpool (Uruguay). Fue a una prueba en China, pero no se adaptó por la comida.
Hoy continúa en Peñarol, prácticamente su casa.

Cazador

Jaureguiberry Leonel

Leonel Omar Jaureguiberry (Pepe)
Volante uruguayo de Argentinos Juniors (2000/02) que no tuvo oportunidades de mostrarse con continuidad y tuvo que volver a su país.
Del otro lado del charco vistió los colores de Progreso (1998) y Cerro (2004/05). Todavía no alcanzamos a distinguir si en la foto tiene la barba teñida de rubio o si se vomitó encima.

En Una Baldosa

Lima Robert

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Robert Lima (El Bola)

Lateral o zaguero central uruguayo de gran trayectoria en el paisito, donde alcanzó mayor notoriedad. En el comienzo de su carrera integró el equipo de Peñarol que consiguió 5 campeonatos consecutivos promediando la década del ’90.

Tras haber conseguido volver a Primera División luego de 13 años, Chacarita Juniors contrató a los dos laterales del histórico quinquenio manya: Serafín García y Robert Lima.

En el Funebrero se encontraron con otro compatriota, Alex Rodríguez, y los experimentados en el ascenso, Jorge Vivaldo y Ricardo Pagés. También ese equipo contaba con Silvio Carrario y Rubén Capria como referentes, y un juvenil Diego Rivero.

Lima se presentó en el fútbol argentino en la cancha de Racing, con un empate 2 a 2, un sábado a la tarde. Tras 8 partidos en el Apertura 1999, 6 en el Clausura 2000 y 7 en el Apertura 2000, se despidió de la Primera División, casi en silencio.

Como el hondureño y compañero de zaga Arnold Cruz había llegado en 2000 a Chacarita, el uruguayo quiso conocer las raíces de Cruz, y se incorporó a Olimpia, donde consiguió otro título, el de campeón de clubes de la Concacaf, clasificándose al primer Mundialito de Clubes que se jugó en Brasil.

Poco duró su experiencia por Centroamérica, volviendo a lo seguro, su primer amor: Peñarol de Montevideo. Pero como se dice, las segundas partes nunca son buenas, Lima estuvo 2 años y medio en el Manya sin mucho éxito, para después ir a conocer la ciudad de su apellido (?), cuando se incorporó a Sporting Cristal. Jugando para el equipo peruano tuvo la suerte de marcarle un gol a Boca por la Libertadores de 2004, en la mismísima Bombonera.

El periplo internacional lo llevó a China cuando en 2005 se incorporó al Shanghai Shenhua, pero como no se pudo adaptar a unas costumbres totalmente distintas a las de tomar mate, decidió tomarse el primer avión rumbo a Montevideo.

Sobre el final de su carrera, vistió los colores de Liverpool (el negro y azul del barrio Belvedere, no el de Inglaterra), para terminar su carrera en el fútbol del ascenso. Primero en Durazno Fútbol Club para lograr el ascenso un año después con Cerro Largo, el equipo de su ciudad natal, Melo.

Tras 16 años en el fútbol profesional decidió colgar los botines en octubre de 2009, con un partido homenaje donde participaron los ídolos de Peñarol de los 90’s.

Diego Jolodovsky

Piva Abel

Abel Piva
Defensor indentificado a muerte con el club Argentino de Rosario. Con la camiseta del Salaíto vivió los mejores momentos de su carrera. El «Toto» entró en la historia de Argentino cuando marcó el gol del triunfo ante Defensores de Cambaceres, en Ensenada. Con aquel tanto los albos ganaron el octogonal por el segundo ascenso a la B, en la temporada 89/90.
Sin dejar de amar los colores del equipo que lo vio nacer, en 1991 se incorporó a Independiente, donde llegó a jugar algunos partidos, pero sin trascender.
Volvió a Rosario y se retiró como ídolo. Dirigió al Salaíto y ahora está al mando de Totoras Juniors (Liga Totorense).

Juan Pordiosero

Morales Carlos

Carlos Morales
Arquero ecuatoriano, apodado «Pestañita», que jugó en Independiente. Comenzó a interesarse por el fútbol a la tierna edad de 13 años. Según cuenta la leyenda, sus padres estaban contentos de que su hijo practicara un deporte que lo «mantuviera alejado de los vicios». Al parecer, las amistades de Carlitos no eran las mejores.
Paralelamente al deporte, continuó con sus estudios secundarios y se graduó.
A los 17 años debutó en el arco del Barcelona de Guayaquil y disputó su primera Copa Libertadores. Sin embargo, las primeras luces de la fama no lo deslumbraron. A los 19 años se casó con su primera esposa (con la cuál tuvo 3 hijos). Tiempo después, declararía «la única diversión de mi ex mujer era irme a ver al estadio. Cuando uno mira atrás se pone a pensar en el tiempo que perdió. A veces me tocaba jugar cuando un hijo estaba naciendo, me perdí una primera comunión, una matiné, ver sus primeros pasos. Uno se llega a perder bastante por esta profesión».
Después de haber ganado cierto prestigio en su tierra, probó suerte en la Argentina. Jugó 21 partidos en la temporada 94/95, aprovechando, en muchas ocasiones, ausencias de los arqueros titulares. No gustó demasiado, y volvió a su país.
El ecuatoriano fanático de su colega Jean Marie Paaf, siguió atajando en un aceptable nivel (siempre titular, salvo en la época de Habegger) hasta que ocurrió lo previsible. Aquel muchacho que en su momento se negó ante las tentaciones de la fama, comenzó a mostrarse más amigo de la farándula ecuatoriana. Todo empezó cuando lo invitaron a «Mamirruchis y un beso«, un programa conducido por una colombiana que no pudo resistirse ante los encantos de Pestañita. La producción quedó encantada ante la soltura que mostró el arquero, que no dudó en besar a la conductora en un acción fuera de libreto. A los pocos meses, un nuevo proyecto televisivo estaba en el aire y ¿a qué no saben quién era el animador?. Si, Carlos Luis Morales!
Hoy, a los 36 años, evalúa seguir jugando, mientras continúa incursionando en la TV (tiene su programa «Tiro Libre«, en el canal Ecuavisa) y termina sus carreras universitarias (Leyes y Periodismo).
No se crean que todo termina allí. La dinastía Pestañita tiene futuro. Su hija de 13 años, Sandra Gabriela, juega al fútbol y curiosamente…es arquera.

Juan Pordiosero

A continuación, un valioso aporte de la gente de Ecuador Tierra Generosa .

Morales regresó en 1995 a Ecuador. Estuvo en Liga de Portoviejo, pero dejó el equipo antes de fin de año, porque la crisis econòmica era salvaje. En 1996 jugò su último año en Barcelona y al año siguiente pasó a Emelec, el archirival. De aquella época es recordada su demagógica declaración «siempre quise jugar en Emelec». En 1998 volvió al fútbol extranjero y estuvo en el Palestino de Chile, peleando el descenso hasta el final. Su técnico era Manuel Pellegrini. Entre 1999 y 2000 jugó en Espoli, un equipo chico, apoyado por la Policía Nacional. Y su retiro se da en el 2001, jugando en Santa Rita de Vinces, un equipo de la Serie B que fue apoyado por Abdala Bucaram para que su hijo tenga actividad y enfrentar a Liga de Quito, el equipo de su rival político, Rodrigo Paz. Conforme jugaba en Santa Rita, empezó como comentarista en Gamavision. Luego pasó a Sucre Radio y Televisión y ahora es imágen de la seccion deportiva de Ecuavisa, tanto Nacional como Internacional. Sus apodos son Pestañita (desde niño) y Rosa Salvaje, porque decían que era maricón. También lo conocían como Patucho Rigoberto, porque una vez se divulgó que estaba relacionado con un criminal que se llamaba asi.

Esteban

Anzarda Eduardo


Eduardo Anzarda (h)
Un verdadero caso de complejo de edipo mal resuelto. Eduardo Anzarda, aquél gran volante que brillara en Platense, Unión y River, tuvo un hijo español cuando paseó su juego por tierras ibéricas (vistió las camisetas de Real Madrid y Betis). Le puso su mismo nombre y lo inició en el mundo del fútbol (también como mediocampista creativo, a contramano de las virtudes de su hijo, quien siempre fue un negado con la pelota).
El colmo de los colmos se produjo en la temporada 98-99, cuando el Chavito (si, el mismo apodo que su padre) debutó en la primera de Atlanta, bajo la tutela de su progenitor. No duraron mucho tiempo en Villa Crespo.
Hoy es ayudante de su papá en Huracán de Tres Arroyos.

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/metroymedioanzarda.mp3%5D

Actualización, junio de 2007: Sebastián Wainraich definió al Chavito Anzarda como el peor jugador de la historia de Atlanta.