Juan Pordiosero
Juan Pordiosero
Leonel Rocco
Juan Pordiosero
Fernando Daniel Calcaterra
Es uno de los valores surgidos en Newell’s (1991-1994) durante la era Bielsa, aunque este delantero no tuvo muchas chances. Apareció en la lepra y tuvo la gracia divina de jugar en 1993 junto a Diego Maradona unos pocos partidos. En ese entonces intentó formar una dupla letal con Cristian Ruffini en las que alternaban Claudio Enría e Iván Gabrich. Su jornada inolvidable fue en un clásico frente a Central en el que ganaron 2 a 0 con un gol suyo y otro de Diego Garay. En aquella oportunidad Fernando declaró que «Cuando anoté me sentí como si fuera el dueño de la ciudad, fue una sensación increíble».
Sabida la cantidad de jugadores que surgen de la lepra, salió a probar suerte a la liga chilena que por ese entonces estaba en franco ascenso. Firmó para el O’Higgins de Chile y según su propio parecer tuvo su mejor rendimiento futbolístico. Volvió al país hecho un goleador y apareció luego en Platense (1995-1996). Bien de punta con Adrián Coria o Esteban Fuertes, tuvo su noche de gloria cuando hizo un par de goles frente a la Selección de Rusia que anduvo de gira por el país. Sin embargo en el Clausura solo marcó dos goles a Argentinos Juniors y a Belgrano de Córdoba. Poco se supo de el durante un tiempo, y no queda muy claro si efectivamente pasó por Deportivo Morón, pero lo cierto es que para 1998 llegó al fútbol peruano. En el Deportivo Municipal donde estuvo un año no la pasó bien. Jugó con otro Maradona, esta vez con Lalo y alguna vez señaló: «Lalo es un gran tipo, pero no se le puede comparar con su hermano». Durante la temporada y en un momento anímico pésimo, pidió a la dirigencia que regresaran los jugadores que habían sido removidos del plantel porque los suplentes eran juveniles a los que iban a quemar. Salieron últimos, marcó muy pocos goles y debieron jugar una promoción contra Hijos de Yurimaguas en la que se salvaron en el alargue. Pero hay otra historia muy particular aparecida en un medio peruano. El argentino habría invitado a un compañero a cenar y cuando bajó a comprar pizza, el huésped con mucha mala leche le habría encarado a la novia enseñándole sus tarjetas de crédito y diciéndole: «Qué hacés con ese muerto de hambre». Calcaterra lo quiso matar cuando su prometida se lo contó y hasta dirigentes del club se enteraron del tema. Tratando de olvidar ese mal trago fue adquirido por el Sport Boys (1999-2000) donde hizo buenas migas con Gustavo Tempone aunque alguna vez tentado por Osvaldo Piazza para ir a Universitario y sonó en Atlético Rafaela. Si bien fue inscripto por el Caracas FC de Venezuela nunca más se supo de él. Tampoco queda en claro la totalidad de clubes en los cuales jugó sin embargo este delantero que soñaba con llegar al Real Madrid siempre tuvo la idea de que una vez finalizada la carrera abandonar todo y ponerse a estudiar Ciencias Económicas. Vale destacar que se confesó simpatizante de River Plate, rompiendo un poco ese mito barato de las hinchadas rosarinas sobre que los jugadores de inferiores son fanáticos de la institución que representan.
Cucu
Julio César Marinilli
Eterno defensor que arrancó en Mandiyú de Corrientes en 1992. Soportó el descenso en 1995 con la posterior desafiliación por lo que pasó con la mayoría de los jugadores a Huracán de esa misma provincia. Jugaron el año en la B y ascendieron con una goleada en el Olímpico de Córdoba. No obstante al tiempo volvieron al Nacional e inclusive bajaron hasta el Argentino A. Su destino parecía estar signado en Corrientes por toda la eternidad. Sin embargo en 1999 pensó haber dejado el calvario de campañas duras y complicadas. Llegó como figura a Atlético Tucumán por la temporada 1999-2000 junto a Daniel Peinado, Cosme Ubaldo Julián Zaccanti y Cristian Favre pero la falta de pago implicó que quede libre. Quilmes lo tentó pero optó por seguir por el interior del país. Recaló en Independiente Rivadavia de Mendoza (2000-2002) y hasta le fue ofrecido jugar también en la liga local durante el receso. Pero se cruzó de vereda y firmó en Godoy Cruz (2002-2003). No estuvo mucho tiempo y se arrepintió. Retornó a Independiente Rivadavia (2003), entre otros, con el ex Boca Andrés Bogado.
Siempre deambuló por el interior y casi no conoce Capital Federal, sin dudas una gran decisión. Marinilli, juegue donde juegue es, al igual que Umpiérrez, sinónimo del fútbol correntino, y eso no lo consigue cualquiera.
Cucu
Mario Marcelo
Defensor de poca técnica y gordo, que de alguna forma pudo mantenerse durante mucho tiempo. Pese a todas sus limitaciones, logró ser ídolo de Chicago, donde todo comenzó, en los principios de la década ´90.
Después de mucho tiempo y en reconocimiento a su trayectoria, fue dejado libre.
Fue contratado por Ferro, en el 95, donde de alguna forma fue reconocido. Pero lo increíble es que llegó a jugar junto con Claut, un gran baldosero.
Otra vez libre, se transformó en otro jugador que peregrinó por el ascenso. Talleres (Cba.), Chicago, Gimnasia y Tiro, Aldosivi (con el cual descendió al Argentino A), Ferro, en 1era «B», Barracas Central y hoy es ídolo absoluto de Independencia de Gonzalez Cháves, que perdió las finales por el ascenso al Argentino A.
Ignorante total de lo que pasaba en la TV, hace 8 años (ya que vivía en Mardel y sin cable), yo escuchaba «Mario Marcelo» y creía que hablaban de este jugador. No era así (menos mal), sino que se referían a «Todo x $2».
Hernán Oreiro
Juan Pordiosero
Raúl Noriega (El Pavo)
Juan Pordiosero
Javier Mario Maiorani (Tyson)
Nació en 1978 y se formó como arquero en las inferiores de Vélez. Intentó aparecer durante la época de esplendor de José Luis Chilavert (en el plantel también estaban Cavallero y Goycoechea), y obviamente tuvo pocas chances de jugar por lo que comenzó a buscar nuevos horizontes, sobre todo porque De La Fuente y Bernachia también lo dejaron detrás. No obstante, en 1997 Marcelo Bielsa lo inscribió con la camiseta nro 25 para la Supercopa de ese año.
Tyson, como le decían en la pensión que compartía junto a Caruso, Valdemarín, Maxi Pellegrino, Ércoli, Falcón y Cubero entre otros viajó a España a préstamo para formar parte del plantel del Atlético Madrid B (1998-1999). Pero muy joven y solo decidió volver para Argentina. Vélez lo dejó libre y tiempo después firmó con Olimpo de Bahía Blanca (2000-2001) en el Nacional B. Tapado entre otros por el guardameta Roberto Cabrera, y no tenido en cuenta por los entrenadores Gustavo Echaniz primero y Darío Tempesta después, tampoco tuvo suerte. Al tiempo apareció en Independiente de Río Colorado (2002). Salió campeón de la liga zonal y se marchó a la CAI de Comodoro Rivadavia. De allí cedido a la CAI de Trelew (2003) y terminó jugando en Deportivo Roca (2004) el Argentino B.
Sin lugar a dudas, que haya tenido a tantos arqueros encima en la época de Vélez no era el motivo por el que no jugaba, sino sus condiciones. De lo contrario no se explica como jamás consiguió alguna otra oferta.
Cucu