Sandro Ventoso
Juan Pordiosero
Sandro Ventoso
Juan Pordiosero
Miguel Angel Mea Vitali
Volante central venezolano que tuvo un paso tan fugaz como improductivo por el fútbol argentino durante el año 2003.
Su carrera comenzó en el Caracas FC (1998-2001) y por su buena técnica comenzó a resaltar en la débil selección de su país. Eso lo alcanzó para viajar a España e incorporarse al Lleida (2001-2002). No le fue demasiado bien por su juventud y probó en una categoría menor pero en Italia. Vistió los colores de un club de poca monta, el Poggibonsi (2002) de la serie C pero a él no le convenció. Sin embargo creyó que en el viejo continente estaba su destino y el Ancona se lo llevó para la temporada (2003-2004). Sus actuaciones no fueron las mejores y para colmo se fueron al descenso. Rápidamente volvió a Venezuela y en el Caracas lo esperaron con las puertas abiertas. No pasó mucho tiempo para concretar un sueño, jugar en nuestro país.
El necesitado Chacarita (2003) cometió un error fatal, creer que un volante como él podía hacerse patrón de un equipo que tenía la soga al cuello. Ya en el debut frente a Estudiantes de La Plata se retiró expulsado (también recibió la roja el célebre Pajuelo). Estuvo en 7 partidos y meses después el club de San Martín dispuso no renovarle el préstamo al igual que a Cella Ruggieri, Leandro Avila, Maximiliano Bevacqua, Ariel De La Fuente, Federico Astudillo y Héctor Almandoz.
Pero si algo le faltaba era robarla de verdad, y aunque nadie lo crea pasó a la Lazio (2004) cuando esta institución contrató futbolistas del nivel de Brian Robert entre otros. Claro, no jugó ni un minuto en la escuadra italiana y pasó seis meses en el banco de suplentes. Fue cedido a un sitio más acorde, al Sora (2005) de la serie C-1 donde obtuvo la continuidad de juego que necesitaba.
Apenas siendo un poquito superior al resto de sus compañeros le alcanzó para resaltar, lo que le permitió robarla lindo, pero una vez instalado en el equipo de turno las cosas no le salieron.
Miguel Mea Vitali, no solo cumple el requisito de un paso fugaz y poco fructífero por Argentina, sino que su apellido se lleva todos los aplausos.
Cucu
Marcelo Donato Bruno
Juan Pordiosero
Juan Luciano Pajuelo
Defensor peruano nacido en Lima en 1974 que integró la selección de su país durante varias etapas y alcanzó su momento de gloria cuando en el año 2000 convirtió el gol del empate frente a Brasil como visitante en las eliminatorias.
Arrancó en un grande, el Alianza Lima (1991-1994) pero pasó a un cuadro menor como el Deportivo Municipal (1994-1997) en el que consiguió experiencia sin la presión de ganar todo en su anterior club. Eso le valió la importante transferencia al conjunto crema, el famoso Universitario (1997-2000) en el cual tomó trascendencia y desembarcó en Argentina para vestir los colores del ascendido Los Andes (2000-2001). Anduvo bien se podría decir, pero el equipo descendió.
Viajo a México a buscar billetes y Bachilleres (2001) lo contrató. A mitad de año Manuel Pellegrini lo quiso comprar para San Lorenzo pero el Atlas (2001-2002) ganó la disputa. Lamentablemente quedó libre por falta de pago y si bien Rosario Central y Arsenal se interesaron en él, fue a Estudiantes La Plata (2002-2003). Y su paso por el pincharrata fue el lugar donde es tristemente recordado. En su debut sorprendió con un gran timing para salir a cortar, mostrándose elegante a la hora de salir jugando. Buena carta de presentación, pero la historia del equipo platense se ha escrito por jugadores de otro estilo. Y la mala llegó.
Luego de un grosero error en un partido frente a Arsenal, el técnico Malbernat salió a bancarlo y lo ratificó entre los once. Pero en un clásico frente a Gimnasia volvió a fallar y pagó con un gol. Conclusión: chau a la titularidad. «Pajuelo no está para este momento; no es mal jugador, pero Estudiantes no está para lujos, la tiene que sacar, quiero que un jugador si la tiene que reventar contra la tribuna, lo haga sin contemplaciones» dijo el entrenador al igual que la mayoría de los hinchas. Pero en más de una oportunidad, el defensor siguió causando zozobra en la gente por hacer una de más. El peruano respondió que el error había sido del línea Taibi, pero a nadie le conformó la excusa. Los llamados a las diversas radios por parte de los simpatizantes cayeron como cataratas, diciéndole todo tipo de barbaridades. Fue borrado y a fin de campeonato el DT presentó la lista de los que no serían tenidos en cuenta. Allí figuró junto a Dante Unali, Horacio Cardozo, Alejandro Osorio, Fabio Pieters, Federico Bergara y Ysrael Zúñiga. Una página de Internet dedicada al fútbol de Perú le atribuyó declaraciones en las cuales trataba de xenófo a Malbernat por no querer a los jugadores extranjeros. Pero lo desmintió enfáticamente: «no fueron ciertas, me preguntaron cosas, pero en ningún momento dije que no le gustaban los extranjeros».
Sin embargo no pudo desligarse y debió permanecer en el equipo un buen tiempo más. En el momento de irse señaló «Si Juan Pajuelo es alguien en el fútbol y ha jugado en la selección es porque siempre mantuvo un patrón de juego propio. Y por nada del mundo voy a cambiar mi estilo».
Retornó a Deportivo Municipal (2003-2004) a pesar de los contactos con Quilmes y Talleres. Después volvió a Universitario (2004) donde hizo una dupla temible con Guadalupe y ahora defiende la camiseta de Atlético Universidad (2005).
Jugador de buena técnica pero displicente en la marca, se define como un «pajuelo» total.
Cucu
Juan Manuel Sara
Ilustre desconocido que arrancó en silencio en Almirante Brown (1993-1997) y que luego pasó por Nueva Chicago (1997-1998). Aún no tomando relevancia se vinculó al Hradec Kralove (1998-1999) de República Checa donde apenas estuvo tres meses. Parecía esconderse mucho más en el anonimato hasta que desembarcó en Cerro Porteño de Paraguay (1999-2000) participando de la Copa Libertadores y Copa Mercosur. En un partido frente a River fue expulsado y su equipo fue goleado 4 a 0.
Sin embargo consiguió lo que buscan todos aquellos que no encuentran un lugar en el fútbol argentino, el pase a un equipo mediano de nación económicamente fuerte. Llegó al Dundee FC (2000-2003) escocés donde se encontraban Luis Carranza, Walter Del Río y el español ex San Lorenzo Javier Artero. Tomaron trascendencia y el periodismo se acordó de él cuando Claudio Caniggia firmó como refuerzo. En un principio fue el goleador pero al final del túnel no le salieron muy bien las cosas y este Atleta de Cristo bien comprometido, fue cedido al Coventry City (2003) inglés. Cayó bien parado porque el club al que llegaba era más importante, pero no se afirmó bien y retornó a Escocia. Ya en el 2004 siguió desfilando por Europa y mirando desde lejos a Argentina. Viajó a Italia y pasó sin pena ni gloria por el Reggina (2004).
Actualmente este «irregular futbolista, limitado técnicamente y que necesita que se juegue para él» según un medio portugués cuando sonaba en el Unión Leiria, festeja los goles levantándose la camiseta y dando mensajes de dios, más precisamente pasajes de la biblia. Alguna vez se despachó con «Estoy en Escocia para una misión, creo que todos los cristianos la tenemos. Juego al fútbol y creo que Dios me trajo a Dundee para hacer algo especifico para él. Supongo que puedo considerarme un evángelico del fútbol. Leo la biblia todos los días y mi relación con él es lo más importante, porque no hubiese superado los desafíos que se me plantearon, me ayudo para todo sea posible. Jugar para Argentina es un sueño constante. Siempre pienso que no podré porque hay delanteros como Batistuta y Crespo, pero creo que si Dios me dio la chance de jugar también puede lograr que yo vaya a la selección. Me pone feliz que mis compañeros me respeten. En Argentina se usa mucho levantarse la camiseta y por eso festejo así».
Su último paso lo tuvo en el gran Shelbourne FC (2005) de Irlanda y luego retornó al país. Tuvo un paso poco feliz por Huracán de Parque Patricios (2005-2006) y luego volvió al viejo continente para convertirse en delantero del Vaduz FC de Liechtenstein (2006).
UPDATE: En 2006 vistió la camiseta del Gallipoli de Italia y después engrosó su trayectoria europea con pasos por Lucena de España (2007) y Locarno de Suiza (2008). A comienzos de 2009 retornó a Cerro Porteño de Paraguay, donde se consagró campeón con Pedro Troglio como entrenador, pese a sufrir una dura lesión en la rodilla que lo marginó gran parte del campeonato.