Solari Esteban

indultado

Esteban Andrés Solari
Un importante caso de «el hermano de» que ni por asomo logró llegar a ser lo que es Santiago. Hijo de Eduardo, hermano de Liz, sobrino del Indio y primo político de Redondo, su carrera estaba signada hacia el estrellato, pero terminó estrellado.
Hizo divisiones inferiores en todas partes del mundo de acuerdo al club de turno que dirigía su padre, pero vale mencionar al menos a Renato Cesarini, River Plate y Vélez Sarsfield. De este último quedó libre y como no podía ya jugar en inferiores, Estudiantes de La Plata (2001) le hizo primer contrato, pero no jugó en primera sino tan sólo en reserva. Con pocas chances entendió que probar en una división menor sería la mejor opción para obtener una continuidad y mostrarse ante el fútbol nacional. Fichó en Defensa y Justicia donde conoció, según el, al compañero más feo, Néstor Agotegaray. Convirtió algunos goles y con eso la chance de pasar a una institución con mayores pretensiones.
En el 2002 cuando Bennett sonaba insistentemente para volver a Argentinos Juniors, el entrenador Ricardo Rezza optó por Solari. Mucha suerte no tuvo, y no se sabrá jamás si fue por su rendimiento futbolístico o por arrojar agua por la ventana y empapar al propio director técnico.
Con ansias de revancha y tratando de buscar imperiosamente su lugar en el mundo, se fue a Entre Ríos. Lo contrató Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (2002-2003) donde conoció a Juan Fontana, Ricardo Vendakis, Fabio Boujón, Leonardo Colombo y Pochola Silva. Estando en la B Nacional señaló que Ignacio Celaya de Atlético Rafaela era para el el jugador más mala leche de la categoría.
Posteriormente y con pasaporte en mano, salió a recorrer europa y lograr independencia económica. Se unió a los intereses del A.C Chioggia de Italia, un equipo de tercera división en el cual obviamente marcó diferencia y donde marcó 16 goles. Esa era la instancia que tanto buscaba, saltar a la fama, en cualquier parte y a cualquier precio.
Y su mayor alegría fue el llamado desde Bélgica. Pasó al Lierse, club de primera en el cual terminaron octavos y el marcó 5 conquistas. En tanto que en la Copa de aquel país infló la red en 4 oportunidades.
Al tiempo este admirador de Francisco Lamolina, decidió continuar su aventura por el viejo continente y vaya si se pasó de rosca. Firmó con el Apoel Nicosia de Chipre, algo tan ridículo como exótico, a tal punto que compartía plantel con Morfi, pero que no era un muerto de hambre.
Este apenas es el inicio de la dilatada trayecotoria que tendrá como protagonista a este integrante del Clan Solari, ¿la oveja negra quizás?

Cucu

Renteria Julio César

Julio César Renteria
Futbolista que dejó una buena imágen en el país, aunque lo hizo en uno de los peores equipos de los últimos tiempos en Primera División. Su paso, fugaz y casi desapercibido, lo condenó al olvido, pero condiciones tenía, y las demostró.
Llegó a la Argentina en enero de 2005, proveniente de Nacional de Medellín. Sus antecedentes de marcador lateral derecho con espíritu de volante tirado al ataque, provocaron el interés de Huracán de Tres Arroyos. El conjunto de la Provincia de Buenos Aires necesitaba refuerzos para no pasar más papelones en la máxima categoría y por eso optó por contratarlo, luego de varios entrenamientos de prueba, bajo la mirada del DT Pablo Morant.
El colombiano permaneció en el Globito casi a desgano, ya que la gente que lo había traído al país le había prometido una posibilidad en un club más importante. Es más, durante lo primeros días declaraba «sólo vine a mostrarme, hay pocas chances de que me quede«. Sin embargo, lo convencieron y firmó para jugar el Clausura 2005. Además, encontró en Néstor Lo Tártaro (otro baldosero con paso por el fútbol colombiano) un buen compañero para amenizar los días lejos de su tierra.
Durante su paso por el fútbol de AFA tuvo más inconvenientes que otra cosa. A mediados de marzo, por ejemplo, debió viajar a Colombia porque se le había vencido la visa laboral y debía regularizar su situación ( ya había recibido dos prórrogas).
En junio, antes de que finalice el torneo, decidió rescindir el contrato ya que el club no tenía ambiciones deportivas y tampoco plata para pagarle al plantel. Se sumó de esa manera a Martín Mandra, Jorge Izquierdo y Paolo Frangipane, que también habían tomado el mismo camino.
En cuanto a lo deportivo dejó algunas perlitas. Sumó 4 partidos (3 como titular) y una tarjeta amarilla. Debutó en la reinaguración del Estadio Bottino, ante Newells; Y metió un tiro en el travesaño en un partido ante Quilmes, donde se destacó su compatriota Champeta Velázquez.
En su país también actuó para el Deportivo Pereira y el Bucaramanga. A mediados de este año se lo mencionó como posible refuerzo de Tiro Federal, pero todo que quedó en la nada.

Juan Pordiosero

Iacino Roberto

Roberto Iacino
Los únicos registros existentes remiten a que debutó en Platense en 1996 a los 20 años, que jugó un partido frente a Independiente en esos en que se prueban juveniles en las últimas fechas de los campeonatos y que al año siguiente apareció en otro frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata en el que se retiró expulsado por doble amonestación. Por ese entonces, el volante supo compartir planteles con figuras de la talla de Monasterio, Cancelarich, Loyola, Borggi, Maisterra, Chatruc, Lorenzón, Erbín, Moner, C.Díaz, Romagnoli, Lenguita, Ortega Sánchez, Favre, Santoni, Di Carlo, Pachorra Godoy y dirigido entre otros por Carlos Picerni y también por el Pipa Higuaín.
Navegado por la web y encontrando que finalmente había participado de 10 encuentros en la temporada 1996-1997 sin convertir goles, apareció un tal Roberto Iacino jugando en la liga de Edeba (Eventos Deportivos Buenos Aires) en un equipo llamado Siberia. Son encuentros de Fútbol 8, con dos tiempos de 25 minutos y 5 de descanso. En repetidas oportunidades fue votado entre los mejores de la fecha, algo que en primera no supo conseguir.

Cucu

Desagastizábal Felipe

Felipe Manuel Desagastizábal
Nació en 1973 en La Plata y algunos le asignan una familia con pasado vasco, pero eso nunca se sabrá, pues su nombre no ayuda en nada.
Arrancó a jugar al fútbol de grande. Lo hacía en forma amateur hasta que alguien lo llevó a Temperley. Su chispa y velocidad lo dejaron muy bien parado y Los Andes creyó en él como una alternativa viable para su equipo, que a la postre ascendería primera en el 2000 con la dirección de Jorge Ginarte. Formaban dicho plantel figuras como Darío Sala, Orlando Romero, Rubén Ferrer, Fabio Pieters, Gabriel Caiafa, Germán Noce, Gabriel Lobos, Gabriel Nasta y Andrés Bressán entre otros. En sus primeras armas en la élite «robó» una tapa de la revista El Gráfico y si bien no brilló, logró impactar a algunos rivales. Por eso, a pesar de perder la categoría, el «Pitufo» pasó a Belgrano de Córdoba.
En el Pirata realizó exactamente el mismo proceso que en Lomas de Zamora. Es decir, arrancó bien, después se quedó y terminó yéndose al descenso. Durante algunas fechas con el Celeste se mantuvieron primeros de la mano de Carlos Ramaciotti y con compañeros como Rubiel Quintana, Sebastián Brusco, Facundo Imboden, Gastón Martina y Julio Mugnaini. Hasta se dieron el gusto de ganarle a Boca en la Bombonera en una jornada en la que Felipe maltrató a fuerza de gambetas al tristemente célebre Jorghino. No obstante el promedio se les vino abajo y una nueva frustración le quedaba registrada en su carrera.
A mitad del 2002 las dirigencias de Olimpo de Bahía Blanca (2002-2003) y de Gimnasia y Esgrima de La Plata peleaban por sus servicios. Cuando el presidente del club bahiense comenzó a hacer sondeos para aquirirlo, generó muchísimo temor en los hinchas por los antecedentes «descensivos» del habilidoso mediapunta.
En el Apertura ingresó desde el banco en algunos juegos y cumplió, por lo que Falcioni accedió a darle la titularidad. En esos partidos no anduvo bien ni como punta ni como volante y para colmo había perdido situaciones de gol increíbles. Recién en la pretemporada logró marcarle un gol a un equipo de la liga local en amistoso y el centenar de hinchas que allí estaban se levantaron a aplaudirlo y a gritar ¡por fin!
Cuando llegó Cristian Castillo para formar dupla con Carrario y Delorte comenzaba a emerger, se lesionó y ya no jugó más. Precisamente en ese momento el Aturinegro empezó a ganar logrando una racha increíble sumando 31 puntos para salvarse holgadamente del descenso. Para colmo, trascendió desde el vestuario, que en un póster del plantel que había pegado en la pared, algunos jugadores decidieron tapar con cinta al hombre en cuestión.
Retornó a Belgrano nuevamente con la esperanza de llevarlo a la A. Es que se formó un interesante plantel manejado por Omar Labruna con Sanzotti, Brusco, Giampietri, Cobelli, Bezombe, Torres, Villarreal y Artime por citar algunos nombres. Sin embargo en la vida de este hombre, se sumaría otra tristeza.
Pasó a Defensa y Justicia convocado nuevamente por Ginarte pero las cosas salieron muy mal. No pasó desgracias como en sus clubes anteriores, pero los directivos le rescindieron el contrato. En total había jugado nueve partidos, sin goles y con un puntaje de 3,75 según Olé.
Bajó otra categoría y viajó a Tucumán. Se incorporó como estrella junto al arquero Misetich al Atlético (2005) y al llegar declaró «Si me va bien a mí, le va bien al equipo. La idea no es quedarnos sólo por cinco meses, sino ascender y estar por mucho tiempo más». Efectivamente no ascendieron y permaneció muy poco tiempo.
Luego, este parecido al tenista Sebastián Grosjean jugó en Defensores de Belgrano con Pablo Goverbille, Matías Mantilla, Jorge Protti y Leonel Unyicio y en el 2006 firmó en La Plata FC junto a Brian Robert y Alejandro Meloño donde fue dirigido por Enzo Noce.
¿Usted lo contrataría? No es mal jugador, pero saque sus propias conclusiones.

Cucu

Mercado Daniel

Daniel Gustavo Mercado (El Sapo)
Enganche que estuvo bajo la sombra de Danilo Tosello en Belgrano de Córdoba. O le tocaba ir al banco o jugaba acompañándolo en la función creativa. No tenía opción. Siempre de relleno, jamás valorado por su actuación individual.
Mercado alcanzó los 40 partidos en la primera del Pirata (desde 1994 a 1996) y se anotó 3 veces en el marcador (le hizo un golazo de afuera del área al Deportivo Español, muy recordado por los hinchas celestes).
Cansado de no poder demostrar su verdadero nivel, prefirió jugar los torneos de la Asociación Cordobesa de Fútbol. Se hizo un referente de Escuela Presidente Roca, un equipo apodado los «panza negra». Durante el primer lustro de este siglo la rompió en la Liga Regional de Río Cuarto, en conjuntos como Independiente Dolores. También tuvo un paso por Libertad de Sunchales (2004). A principios de 2005 jugaba para Avellaneda, otro club cordobés. Incluso, en un amistoso le metió un golazo de tiro libre a Instituto, club que también lo tuvo alguna vez en sus filas.
A mediados de este año lo contrató Juventud Unida Universitario de San Luis para disputar el Torneo Argentino. Allí fue compañero de Pachorra Godoy y Oscar Pepe Monge, entre otros. Pero lejos de su amada Córdoba y con 35 años sobre el lomo, todo se le hace más difícil.

Juan Pordiosero

Ávalos Jorge

Jorge Rolando Alfonso Ávalos
Volante derecho o defensor con una diminuta trayectoria en el fútbol de AFA. Asi y todo, se hizo un tiempito para fabricar sus 15 minutos de fama y sellar de esa manera su pasaporte a este sitio.
Debutó en la Primera de Racing en 1991, y ese mismo año tuvo la alegría más grande de su carrera. En la Liguilla de la temporada 90/91, La Academia enfrentó a Vélez por un lugar en la semifinal. El partido de ida lo ganó El Fortín 3 a 0, con una tripleta de Oscar «Cepillo» Acosta.
Pero en la revancha, el conjunto albiceleste se recompuso y goleó 5 a 1, en su estadio. Alfonso abrió el camino con un gol en aquella jornada histórica (los otros tantos los marcaron Rubén Paz, Ortega Sánchez, Juan Ramón Fleita y Jorge Borelli, a los 12 minutos del segundo tiempo suplementario).
En los restantes 7 partidos que jugó en Primera no volvió a marcar. Los plateistas de Racing aún se preguntan por el paradero del pibe que inició aquella proeza con letras minúsculas.
Su espíritu siguió circulando por Cilindro de Avellaneda, aún mientras su figura, totalmente alejada de los flashes de la fama, deambulaba tibiamente por las canchas del ascenso (Jugó en Almirante Brown, Dock Sud y Argentino de Quilmes, donde compartió la defensa con un viejo conocido de Racing, Marcelo Botana).

Juan Pordiosero

Formidábile Javier

Javier Andrés Formidábile
Con ese nombre no le quedaba otra que descollar y hacer quedar bien a toda una familia, sin embargo bastante lejos estuvo de eso. Arrancó como volante en la primera de Platense (1999) luego de la renuncia de Pedro Marchetta. Al asumir Raúl Grimaldi, entrenador de la cuarta división, optó por ponerlo en lugar del lesionado Claudio Spontón dándole el gusto de compartir plantel con grossos como Lenguita, Mandrini y Viqueira. En Vicente López conoció el dolor de la derrota, soportando el descenso. Junto a Campi, Nasuti, el Totó García, Insaurralde, Hirsig, Krikorián, Pobersnik y Guillermo Santo entre otros no pudieron revertir la complicada situación.
En el 2002 con pasaporte en mano, cruzó el viejo continente para poder hacer una diferencia económica que indudablemente en Argentina no lograría jamás. Llegó a Italia y pasó por el gracioso Puteolana (2002-2004), el Gragnano (2004-2005) y actualmente descolla en el Ischia Benessere (2005).
Su carrera no fue nada «formidable» (había que meterlo en algún lado).

Cucu