De La Vega Diego

Diego De La Vega
Sin relación alguna con Guy Williams, Antonio Banderas o Florencia, el hombre en cuestión apareció en Argentinos Juniors con la camiseta número 24 en el Clausura 1999 y se fue con la 17 a mitad del 2001.
En ese tiempo compartió plantel con algunos jugadores que supieron destacarse después como por ejemplo Julio Arca, el Pocho Insúa, Rolando Schiavi y el Loco Cervera, sino también con estrellas como Sanzotti, el Chispa Cogliandro, Zagharián, el Arcángel Osorio, los mellizos Belforti, Pablito Sabbag, Santiago Kuhl, Darío Scotto, la Vieja Moreno, el Balín Bennett, Arcamone y el campeón olímpico Nicolás Medina entre otros. Por esas épocas se dio un gusto que pocos se han dado: tener como técnico al colorado Mac Allister.
Para el Apertura 2001 pasó al recién descendido Los Andes soñando con dejarlo en primera y obtener minutos, un sueño que se hizo trizas.
Ya para el año 2002 como todo baldosero que se precie de serlo, fue a probar suerte a Europa y cayó en el Bryne de Noruega, donde pensó que podía hacer una carrera similar a la de Pertot y Corpache en Finlandia. Sin embargo, en la tierra de Tore Andre Flo llegó a jugar seis partidos entre Junio y Octubre totalizando 181 minutos y 2 amarillas, realmente muy poco.
Diego De La Vega es sin dudas uno de los nombres más grossos del generoso fútbol argentino y con eso le alcanzó para ganarse un lugar acá. Y por si acaso, le agregó una carrera que encuadra perfecta en los intereses de la página.
Hace tres años «El Zorro» le hace la Z a los delanteros rivales en Deportivo Armenio en la Primera B.
¿Cuántos baldoseros lo habrán gastado por el nombre?

Pastor

Bianchi Rafael

Rafael Adrián Bianchi
Una carrera a lo Karim Adippe. Delantero goleador pero que no llegó a los 100 goles en su carrera, corpulento y con pasos por varios clubes de su país no muy grandes y de Sudamérica.
Arrancó en Central Español (1987-1988) y una buena temporada hizo que la dirigencia de Nacional (1989) se aproveche, al igual que la de Peñarol, del semillero de los demás. Pero en el tricolor apenas jugó un año y viajó a la Argentina. Se alistó en el ascendido Lanús (1990), en un paso del que nadie tuvo registro aunque le haya marcado un gol al campeón Newell’s. De ahí continuó su periplo por la región pasando al Palestino de Chile (1991). Tampoco duró demasiado y volvió para sus pagos. Jugó en el siempre duro Cerro (1992) y otra vez partió del otro lado de la cordillera. Ese mismo año participó en dos encuentros para su selección, curiosamente partidos frente a clubes, como el Recreativo Huelva y el Benfica.
En el Everton de Chile (1993) hizo 10 goles pero no alcanzó a ser el goleador del certamen (fue Cristian Montecinos) ni de su equipo (Juan Carreño).
Extrañamente retornó otra vez a Uruguay, o porque el antecedente le sirvió para retornar en forma gloriosa o porque los chilenos no lo quisieron más, algo que nunca se sabrá.
Integró el plantel de Bella Vista (1994) y seguramente por interesantes rendimientos Nacional (1995) volvió a creer en él. Quizás lo veían más completo y maduro para mancarse la histórica camiseta, pero haber aparecido en (1996) en Rampla Juniors no habla bien de él. Allí es recordado por ser el «que se comió la piña» de un rival frente a Peñarol, motivo por el cual fue retirado en camilla.
Y no frenó allí. El necesitado Huracán de Corrientes (1996-1997) lo trajo de nuevo al fútbol argentino donde formó dupla con el Pícaro Fernández y convirtió algunos goles (7 en el Apertura). Tuvo su noche de gloria en Avellaneda precisamente en el último partido del Clausura 1997 cuando vencieron a Independiente. Marcó dos veces, sin embargo ese triunfo no alcanzó para salvar la categoría por la victoria de Español en otro estadio. Apenas 64 DT lo anotaron en sus equipos del juego del Diario Clarín. No se fue del país pero optó por ir al ascenso, a Almirante Brown de Arrecifes (1998-1999). A nadie le interesa como le fue allí, sino que la apuesta era ver hacia donde partiría después. Y para no decepcionar a sus «seguidores» se pasó de rosca. Jugó un año, para no perder la costumbre, en el Herediano de Costa Rica (2000) e inmediatamente retornó a su casa. Se retiró en Huracán Buceo (2001). Un Bianchi, sin fama, sin gloria, no ganador…y mucho menos con el celular de dios.

Cucu

1º Encuentro Baldosero

Luego de una larga y tediosa espera y sumergidos en un mar de declaraciones a través del foro, el tan ansiado encuentro logró llevarse a cabo colmando las expectativas de todos. Con la presencia de varias de las personalidades que nos visitan diariamente y la aparición del «Guía Espiritual» Orestes Katorosz, nada pudo haber salido mejor. Las altas temperaturas no lograron apagar esta pasión y a las 15 en punto el ex entrenador de All Boys dio el puntapié inicial. El partido resultó entretenido pero fue lo de menos. La idea de juntarnos, delirar y escuchar las anécdotas del Playboy hicieron de ésto, una jornada única…inolvidable.
Esperamos sus comentarios.

Especiales: Danilo Staffolarini

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Danilo Staffolarini

«Antes de empezar mí historia, quiero contarles un poco quien soy. Mí nombre es DANILO STAFFOLARINI, y tengo 23 años, vengo de ARGENTINA, más precisamente de SALTO GRANDE, mi pueblo, en la Provincia de Santa Fe.
Es ahí donde nace esta historia. Yo nací y me críe en mi pueblo, (Salto Grande) como ya dije antes, ahí donde todo es campo y tranquilidad, yo me encargaba de romperla con mi amada amiga, la pelota, como decimos nosotros los que crecemos con ella. No me importaba nada, la escuela, la comida, mis amigos, mis parientes. Nada era mas importante para mí que jugar a la pelota. Aunque esta pasión me traía algunos problemas, como los que traen todas las grandes pasiones, los retos de mi vieja cuando llegaba tarde y sucio por haber estado jugando todo el día con mi amiga inseparable (la pelota), el enojo y abandono de mis amigos porque yo no aceptaba jugar a otra cosa que no sea a la pelota.
Era el sol el que me ponía los horarios para terminar de jugar, ya que cuando éste se escondía y aparecía la oscuridad, se me hacía imposible continuar jugando. Asique me despedía hasta el día siguiente de mi canchita y volvía a mi casa después de haber jugado todo el día.
Y para que contar cuando me compraban una pelota nueva, que alegría, creo que ese día era el chico mas feliz de la tierra. Me la llevaba a mi cama y dormíamos juntos, siempre hacia eso los primeros días con cada pelota, era algo así como un pre-conocimiento, como era nueva nos teníamos que conocer rápido y bien.
Para todo esto ya había nacido en mí la ilusión de jugar algún día en primera, pero era algo que lo sentía muy adentro de mí, pero también muy lejano.
Mis fronteras eran muy cortas, la ruta y las vías, esa era el «área» por la que me permitían andar mis padres.
Pero como todo ser vivo, uno crece y empieza a ver diferentes cosas, a ampliar sus fronteras y a ver que sus sueños son muy difíciles de realizar.
Empecé a jugar en el club de mi pueblo, en el glorioso C.A.Provincial . Y a cada año mi sueño crecía y también veía la posibilidad remota de cumplirlo.
Ya de adolescente intente probar suerte en los clubes grandes de Rosario, que era la ciudad con futbol grande que más cerca me quedaba.
No pude ingresar a ninguno de los dos clubes grandes de Rosario y por eso me quedé un año mas en mi pueblo y ahí si me propuse que al año siguiente iba a jugar en algún club de AFA y lo logré. En enero del 1996 quede en Central Córdoba de Rosario y ahí hice mi carrera hasta junio de 2000. Pase muchas cosas lindas en este club, pero también muchos sin sabores y amarguras. Hay gente que dice que en el futbol son muchos mas los momentos feos que los lindos. Acá pude jugar en primera, cumplir mi sueño, a medias pero cumplirlo. No jugué muchos partidos pero si jugué y eso para mi fue muy importante.Luego por esas cosas del futbol quede libre y me tuve que ir a probar suerte a Buenos Aires.
Ahí al principio fue muy duro, la gran ciudad era demasiado para mí me superaba y apabullaba. Regrese a mi pueblo y de ultima jugué unos meses en un club de liga en San Nicolás, pero la experiencia no fue buena. Yo quería algo mas y por eso decidí regresar a Buenos Aires y volverme a probar.
Esta vez la experiencia funciono y encontré un club justo para mí. Un club humilde y en un pueblo muy lindo y tranquilo. Ahí hice muy buenos amigos y como jugador crecí mucho y pude demostrarme a mí mismo, de que podía jugar a ese nivel.
Terminado el torneo estaba en el dilema de donde ir, es decir donde jugar el próximo año y por esas cosas del destino salio la posibilidad de venir a Noruega a jugar a un club de segunda división, gracias a la colaboración de Fredskorpset, quien es el que hace posible que yo este acá hoy.
Desde ya que le estoy muy agradecido por esta posibilidad que me dan de demostrar lo que se hacer y de conocer un país tan maravilloso como es Noruega.
Es por eso que hoy me encuentro acá, me siento muy bien, la gente de Frigg, que es el equipo para el cual trabajo, me trata muy bien. Estoy muy a gusto y espero hacer un buen trabajo.
Desde ya muchas gracias por esta posibilidad

Antes de irse a Noruega este defensor polifuncional paso por Central Córdoba (10 partidos) y Flandria (38 partidos, 1 gol). Luego de 2 años en la segunda división Noruega (52 partidos, 5 goles) volvió al país para jugar el Argentino A, en el Independiente Rivadavia de Mendoza dirigido por el tiburón Serrizuela.

La ultima: Jugadores así hacen grande al futbol Argentino. Te banco a muerte Danilo.

Pastor

Mello Alejandro

Alejandro Alvaro Mello
En épocas de vacas flacas, de sequía de goleadores y de prematuras ventas a cualquier equipo de Europa, el fútbol argentino comenzó a mirar hacia los costados. Por ello, en este último año y medio comenzaron a llegar nuevamente jugadores uruguayos como en los ’90.
Mello arrancó jugando Nacional (1999-2000) pero sin lugar pasó a River Plate (2001-2002) de su país donde hizo una interesante dupla baldosera con el trotamundo argentino Brian Fuentes. Algunas destacadas actuaciones derivaron en el retorno a Nacional (2003), porque ya había conseguido foguearse.
En el popular Bolso, conoció a Rubén Sosa e inclusive llegó a compartir el ataque con el Manteca Martínez. Aunque también hizo buenas amistades con Angbwa Benoit, Alejandro Curbelo, Diego Scotti, Julio Dely Valdés, Carlos Camejo y Fabián Coelho.
Nunca logró ganarse el puesto y rendir como se esperaba, por lo que a mitad del 2004 trascendió que por las llegadas de Abreu y Medina, había sido vendido al Shangai SVA de China, algo que quedó descartado como también los rumores que lo vinculaban al Rosario Central de Víctor Púa.
Con ansias de revancha, pasó a préstamo al Tacuarembó (2004). Ya sin Piriz Alvez ni Sebastián García, sería el hombre indicado para inflar las redes del humilde equipo rojo. En doce encuentros marcó ocho goles, algo que hizo que Banfield y Olimpo se fijen en él. Primero fue Carlos Leeb en representación de Falcioni a verlo jugar, pero por la afinidad con Gregorio Perez, desembarcó en Olimpo (2005).
Su traspaso resultó algo conflictivo, no por el acuerdo de sueldos, sino porque Nacional, dueño de su pase, le planteó que para poder jugar en Argentina debía renunciar a los 20 mil dólares que le adeudaban. El delantero se mostró muy enojado pues tenía información de que iba a ser dejado libre.
De acuerdo a un allegado del vecino país al que se le consultó acerca de las bondades del punta, señaló que no iba bien de arriba, ni que era portentoso, ni que tenía un buen remate. En síntesis, que casi no tenía virtudes y que no se destacaba en nada. Dicho y hecho.
Fue suplente de Alejandro Delorte y Maxi Estévez y cuando alguno de ellos era suspendido o lesionado, Diego Galván pasaba como atacante. Todo se le hizo muy difícil y casi no jugó. Sin embargo va a quedar en su memoria el gol que le hizo de cachetada a Navarro Montoya en la Doble Visera.
Su última imagen fue en la última fecha del Clausura 2005 con el equipo suplente frente a Lanús tratando de patear un penal a lo Orteguita y de tantos amagues se lo atajó Bossio. Una vez enterados los hinchas de Tacuarembó que dejaba al equipo bahiense, organizaron rifas para hacerlo retornar. Y lo lograron. Cabizbajo retornó a su ex club.

Cucu

Especiales: Un argentino en Nueva Zelanda


German Costabel
La historia de German Costabel es la de un flaco del ascenso que no pasó de primera C jugando con Sacachispas, Fénix y Deportivo Riestra. Todos saben que para estar acá eso no es requisito. Pero si lo es su historia. Increiblemente, le tocó irse al exterior, más precisamente a…Nueva Zelanda!!
Lateral derecho de profesión, Costabel fue el primer argentino en jugar en el fútbol neocelandés. Estuvo durante 2002 en el Mount Wellington de la primera división del país del Kiwi. Según le contó a El Grafico, el futbol es el tercer deporte en importancia de la isla pero así y todo le hacían notas en medios gráficos y televisivos, y se sorprendía al ver su nombre en la primera plana de los diarios.
La máxima es el recibimiento que le daban en la cancha: desde los parlantes se oía el relato de un gol por parte de Mariano Closs en un Boca – Huracán que seguramente él solo vio por televisión. Contó también que lo cagaron a pedos por tirar un papel a la calle y que la comida lo mataba, lo cual explicaba los 7 kilos de más con los que volvió de sus 6 meses en Oceanía. Al regresar siguió en Sacachispas.

Pastor

Especiales: Un argentino en Vietnam

Damián Andermatten

Nació en 1979, en épocas en las que el imperialismo estadounidense acababa de sufrir uno de sus más duros reveses. La guerra de Vietnam había significado para ellos una impensada derrota. Varios años después, ese mismo sitio albergaría la aventura de este futbolista argentino.

El rafaelino en cuestión pasó por Ben Hur de su ciudad y mientras hacía sus primeras armas, viajó en el 2000 a Holanda para hacer una prueba que duró 15 días en el Grooeningen. Los clubes no arreglaron y retornó al país. De nuevo en la BH compartió plantel con Daniel Bertoya, José María Paz, Ariel Suligoy, Sebastián Clotet, José Luis Marzo y Darío Carbol.

Pero si de insistencias se trata, dejó nuevamente Rafaela y recaló en el Bongdad LG Hanoi ACB (2004/05) de Vietnam. Sí, allí juegó como «doble cinco», en un sitio donde casi no se trabaja tácticamente y del que él mismo se reía. «Aprendí rápidamente palabras para el juego en sí. Por ejemplo, rápido es ‘ñia’, pase es ‘pas’, cuidado atrás es ‘cam sao’. Y bueno, cosas así. Igual, no te dan ni cinco de bolilla. Hacen cualquier cosa y sólo van para adelante».

Pasó sus días extrañando y compartiendo vivienda con un uruguayo. «Alquilamos una moto, para estar más cómodos. Autos hay, pero si tenés uno, tenés que ir a 5 km por hora por la gran cantidad de motos que dan vueltas. Es más, acá veo llevar las cosas más insólitas en los ciclomotores. Vi un piano, un ternero adentro de una jaula hecha con caña y cinco perros cocinados, algo que acá se come mucho, al igual que ranas, tortugas y caballos».

Este mediocampista que reconoció haberse tomado unas copitas a la distancia por el ascenso de su club de origen, afirmó haber engordado algunos kilos por vivir a arroz. Mientras tanto, en Vietnam, la pasó bomba, hasta que decidió su vuelta a Ben Hur (2006) para tratar de salvar la categoría.

Cabrera Nelson

Nelson Alcides Cabrera
Áspero lateral uruguayo de juego duro aunque no haya nacido en Durazno sino en Canelones, pero que de blando no tenía nada.
Apareció en la primera de Danubio en 1986 y se mantuvo hasta 1992. Por esos años llevó a la gloria al club albinegro al ganar su primer Campeonato Uruguayo en 1988 con históricos como Kanápkis, Moas, Javier Zeoli y Da Silva. Por ello fue convocado a la selección, en la cual jugó 28 partidos, pero apenas uno por Copa América (1993) y cuatro por eliminatorias. No sólo podrá contar anécdotas con Francescoli, Da Silva y Sosa, sino también con Siboldi, Pelletti, Héctor Morán, Adrián Paz, Rodríguez Peña, José Herrera, Ferro y compañía.
Con tal antecedente, su compatriota Luis Garisto, que en ese entonces dirigía a Estudiantes de La Plata (1993-1994), lo hizo contratar para juntarlo con Erbín y los demás. En el primer clásico, por Noviembre de 1993, perdieron como locales y eso marcó la salida del entrenador de la institución. Esa tarde el Pincha salió al campo con Sessa; Soria, Iribarren, Erbín y Cabrera; París, Pighín, Calderón y R.Capria; Palermo y G.González En el banco esperaban su oportunidad Andersen, D.Capria, Uliambre, Mauro Amato y Cenci. Otro uruguayo, Ostolaza y Guillermo Barros Schelotto sentenciaron el 2 a 0 final. Ese mismo equipo, con algunos más y otros menos, terminó perdiendo la categoría a mitad de 1994.
En 1995 volvió a su país con la desazón de no haber hecho pie en el fútbol argentino. Se unió a Rampla Juniors, institución en la cual finalizó su carrera.
De acuerdo a los amigos de Seducidos y Abandonados (S&A), le decían «El Relojito» por lo regular, pero también por lo previsible.

Cucu