Infantino Rodrigo


Rodrigo Infantino
Tuvo un paso fugaz por la primera división del fútbol argentino. Un par de partidos en el banco de Ferro Carril Oeste , en el Clausura 1999, le dieron al numero 38 la oportunidad de aparecer en En Una Baldosa.
La institución de Caballito, fines de los ’90, se caracterizó por tener muchos pibes del club que no estaban listos para la primera, ya sea por edad o por nivel de juego (Hudaied, Landaburu, Panigutti, Fossas, entre otros). A eso se le sumaba el rejunte (Chaparro, Mandra, Vales, Sartori, Nico Diez, Kobistyj, Martin Herrera) y las «glorias» venidas a menos (Mac Allister, Moya y Hugo Guerra).
Quedó libre y cobró una deuda a traves de una inhibición junto a Lenguita, Martens, Groothuis, Cancelarich y unos cuantos más.
Pasó a Estudiantes de Buenos Aires, y en su primera temporada en el club consiguió el ascenso al Nacional B (2000). De su paso por Caseros se puede agregar que fue suplente en la parte final del campeonato y que en un partido ante Italiano le tiraron una bomba de estruendo que le explotó cerca.
Jugó también en Ituzaingo (2002) y en un equipo llamado «Deportivo Venganza«, en alguna liga de Capital Federal.
Buscando una foto suya en internet apareció en el área de facturación de una empresa de Diseño, por lo cual supuse que sus días en el futbol estaban terminados.
Podría decirse que lo que mas le envidio es que conoce a un montón de Baldoseros. Y es verdad, no lo niego.

Pastor

Sachetto Esteban

Esteban Sachetto
Delantero, mediocampista o lateral izquierdo surgido de Empleados de Comercio de Guaminí pero que fichó de joven en las inferiores de Newell’s Old Boys.
En la poderosa cantera rosarina realizó grandes campañas. En 1995 fue campeón Latinoamericano en Mar del Plata con 7ma división donde marcó cuatro goles. Al año siguiente se consagró campeón del Apertura y del Clausura señalando 13 conquistas. En 1997 con la 5ta obtuvo otro título, el del Apertura y luego la final del año ante Huracán. En el encuentro decisivo mojó dos veces, llegando a un total de once. Por ello fue elegido, según la revista «Solo Fútbol», el jugador del campeonato.
Ya para 1998 esa camada parecía invencible y para confirmarlo arrasaron en 4ta división en el Clausura y en la final con Argentinos. Sachetto metió doblete en el partido decisivo y comenzaba a soñar en grande.
Con esa buena vidriera participó en una selección juvenil Sub 20 que jugó el Torneo Alvaro Perea de Punta del Este con Brasil, Uruguay, Chile y España. Compartían aquel plantel Duscher, Palos, Damiani, F.Crosa, Demus, Rivarola, Flores Coronel, Villarreal, Braña, La Paglia, Roldán, Carboni, J.Fernández, Galletti, Ariel Franco, Sixto Peralta, Turdo, G.Milito, D.Islas, Arcamone y Elfand.
En el 2000 llegó al plantel profesional hasta mitad de año, pero al no tener lugar en la Lepra, comenzó a deambular por los lugares que la Internacional Players S.A (grupo empresario dueño de su pase) creía necesarios. Así integró la plantilla del Ionikos FC de Grecia (2001-2003) junto a Gabriel Lettieri. En la liga participó en 21 encuentros haciendo un gol. Y por la copa apareció en 7 y llegó a la red en 2.
Realizó una prueba en el Willem II de Holanda y en el 2004 apareció imprevistamente en la Unión Huaral de Perú con previa prueba en Alianza Atlético, pero a mitad de año se volvió a Rosario. Es que quien lo maneja es una sociedad con sedes allí y en Roma, que se dedica a la gestión deportiva de los clubes Deportivo la Serena (Chile) y Argentino de Rosario. Jugó en el Salaíto y luego retornó a Europa. Juega en el Alghero de alguna división del fútbol italiano. Cualquier parecido con el enano Nelson, es pura casualidad.

Cucu

Lezcano Roberto

Roberto Daniel Lezcano
Nativo de Baradero en el terrible 1976, debutaría imprevistamente 20 años después en un devaluado clásico frente a Racing de Avellaneda.
El defensor, junto a otros juveniles de la cantera de San Lorenzo debieron enfrentar a la Academia por el Clausura 1996 ya que el equipo titular afrontaba la Copa Libertadores que ganaría finalmente River Plate.
Esa tarde, a pesar de una gran actuación, el renovado equipo celeste y blanco ganó con un golazo del Tweety Carrario, dejándo con las manos vacías al muleto que dirigió Roberto Mariani.
Junto a él, que apareció tal cual lo muestra la foto en la tapa de la revista El Gráfico, jugaron esa tarde, Perna, Rossi, Figueroa, Giraudo, Ramírez y Rojas entre otros. Sólo el Coyo Almandoz fue el único mayor.
Ese debut le hizo mantener la esperanza de hacer una importante trayectoria, pero muy tapado por figuras y algunas que no lo eran tanto pasó a Deportivo Italiano (1998).
Al año siguiente firmó con El Porvenir (1999-2000) y jugó con un símbolo de otra generación, el veterano Carlos Olarán. También con Raúl Antenor García, Dubra, Lago Estalote, Diego Monarriz, Colliard, Cinto y Garrone.
De acuerdo a las estadísticas y un repaso por su campaña en Gerli se entiende su transferencia a Almirante Brown de Arrecifes. Llegó en el 2000 de la mano del entrenador Roberto Mariani, aquel que lo puso en primera y que conocía de las inferiores. Permaneció hasta el 2002 y por ese entonces se dio el gran gusto de compartir vestuarios con Anconetani, Chazarretta, Marangoni, Lucco, J.C Real, Vilar, Wálter Paz, Hugo Romeo Guerra y Maxi Castano.
Desembarcó luego en Excursionistas pero en Marzo del 2004 lo dejaron de tener en cuenta junto a Keseller.
Hoy en día un tal Roberto Lezcano despunta el vicio en Atlético Baradero. ¿Será él?

Cucu

D’Agostino Miguel Ángel

Miguel Ángel D’Agostino
Marcador central surgido en Paraná que tuvo una extensa carrera en el exterior, aunque sin demasiada repercusión. Nació en 1972 y antes de cumplir 20 años debutó en la Primera de Newell’s. Le costó afianzarse por la gran cantidad de buenos jugadores que había en su puesto (el titular era Gamboa). Pero igual se las arregló para jugar un puñado de partidos con la camiseta rojinegra, entre 1991 y 1993. Muchos lo recuerdan porque participó de aquel encuentro que Newell’s le ganó con juveniles a Rosario Central, con un gol del Pájaro Domizzi, en 1992.
Luego no se supo mucho sobre su vida. Pero como dirían en el barrio, «ese si que la hizo bien«. Jugó varios años en Europa y también en Chile (jugó en Palestino en la temporada 1998-99) y Ecuador (Liga de Quito, 1996-98). En España vistió los colores del Compostela (1999-2000) y en Francia anduvo por el Niort (2000-01, fue compañero de Facciuto), Canet-en-Roussillon (2001-02) y en el AS Angouleme (2002), donde se retiró y comenzó a trabajar como asistente técnico. Hoy labura de lo mismo en el Brest. Y se comenta que ahora gana más que el mismísimo Negro Gamboa.

Juan Pordiosero

Urbano Matías

indultado

Matías Héctor Urbano
Nació en 1981 en Cipolletti, un lugar pequeño no tan urbanizado. Su carrera comenzó en el Club San Pablopero por 25 pelotas número 5 fue adquirido por el equipo Frutas Boschide la torneo comercial. Buenas actuaciones allí lo llevaron al Atlético, el club importante de la la Provincia. Arrancó en Cipo en la Liga Confluencia y ya soñaba con una carrera al menos similar a la de su conciudadano Guillermo Rivarola.
Se convirtió en la sensación del equipo y en el 2000 jugando la B Nacional un colaborador de Gustavo Mascardi le firmó un pre contrato. Un 50% fue empresarios ligados a Almirante Brown de Arrecifes por lo que entrenó en el verdinegro pero recaló en Talleres de Córdoba. Mientras tanto por ese entonces estaba en la preselección Argentinaque ganaría el mundial jugando en nuestro país y permaneció hasta el último corte. Igualmente cuando se lesionó el Chori Alejandro Domínguez el cuerpo técnico lo postergó confiando en Sebastián Bueno.
Si bien hizo algunos goles en la T, se lamentaría del contrato firmado que lo retornó a la ciudad tuerca.
Partió a Colombia para desempeñarse en el Real Cartagenadel ascenso donde convirtió 6 goles en 14 partidos. Decidió continuar por la zona y se unió al Macará de Ambato (Ecuador) conviertiéndose en el goleador de la Serie B. Eso hizo que la dirigencia del Deportivo Quitono espere a la finalización del campeonato y se lo llevó para jugar lo que restaba del torneo. Según los amigos de Tierra Generosa el pase casi se frustra porque lo habían expulsado por cuatro fechas. Sin embargo el empecinamiento de Jorge Burbano, el presidente de la Comisión de Fútbol del Quito y subsecretario de Petróleos en la dictadura , para llevarlo. Supuestamente fue el goleador del equipo y elegido por la prensa como el mejor jugador, algo que sorprende, pues de lo contrario no le hubiesen adeudado tanto dinero y pretendido otro punta.
Dejó el club y cansado de esperar el pasaporte para irse a España, retornó al país.
Cayó en el San Lorenzo (2004) de Pipo Gorosito con la idea de ser uno de los tantos delanteros que pretendían hacer olvidar al Beto Acosta, pero cuando llegó, el entrenador admitió no conocerlo. En ese semestre jugó apenas un sólo partido en la derrota 1 a 0 frente a Newell?s. «Los meses en San Lorenzo fueron malos, porque a pesar de que no había delanteros, Gorosito no me ponía. Se había encaprichado. Pero algo saqué de ese trance: nunca más voy a un club llevado por los dirigentes sin que el técnico esté de acuerdo» señaló.
Apesadumbrado, entendió que en el mercado latinoamericano encontraría su lugar en el mundo. Llegó al León de México e hizo buenas migas con Federico Astudillo. Hizo ocho goles en trece fechas y al Chaparrito, como allí lo apodaban, le llovieron ofertas.
Finalmente firmó con el Cruz Azul y a su llegada expresó que su sueño sería jugar con el «Chelito» Delgado. Sin embargo fue derivado a la filial Oaxaca donde se cansa de hacer goles el bahiense Rubén Darío Gigena.
Su sueño de hizo pedazos y terminó siendo hoy en día, suplente de Forestello en El Porvenir luego de una prueba en el fútbol inglés.
La extensa trayectoria tan pocos años de un delantero que tiene cosas de Maradona…un tatuaje en el pecho.

Cucu

Barbas José

José Manuel Barbas

Surgió en Platense allá por 1999. Pasó por el Porto de Portugal y vistió la camiseta de varios equipos del ascenso como Acassuso, La Plata FC, Lamadrid y Juventud de Pergamino, entre otros.

Sciutto Paulo

Paulo César Sciutto
Una historia magnífica. Si uno repasa su etapa como futbolista, puede ver que fue uno de los delanteros con la moral más alta de la historia. Es increíble que las rimas fáciles promovidas por su apellido no lo hayan derrumbado antes de su debut en Primera. Se sabe que los niños son muy crueles. Y llamarse Sciutto, en la escuela o en las inferiores, debe haber sido muy jodido. Sin embargo, nuestro homenajeado no se abatató. Le puso el pecho a la situación y debutó con la casaca de Rosario Central en 1992. Ese mismo año disputó 8 encuentros. No hizo goles ni se le recuerda un hecho en particular. Sólo quería llegar para demostrar que se puede, pese a todo y pese a todos. Después se gastó un cartucho en Santiago Wanderers de Chile (1994).
No conforme con lo que había hecho en Sudamérica, quizo ganarse unos mangos en Europa. Y como nos había demostrado anteriormente, todo lo que se propuso lo logró.
Llegó a España y comenzó a trabajar…de actor!. Si, Sciutto hizo varias obras, entre las que se destaca «Rayuela», del famoso escritor argentino Julio Cortázar. Allí le tocó encarnar a Horacio, uno de los tres protagonistas, que él mismo define como «una persona machista, fría, egocéntrica y que se destruye al toparse con la Maga, el personaje interpretado por mi compañera Concha Milla«.
Además de actuar, el ex delantero de Central labura como profesor de teatro. Llevó adelante varios cursos y talleres como «Teatro para Jóvenes» y «Seminario de Teatro Humor». En éste último le cobraba 50 euros a cada alumno por 4 clases al mes.

Juan Pordiosero

Juárez Juan

Juan Carlos Juárez
Defensor que hizo todo el peregrinaje hacia la fama con la camiseta de San Martín de Tucumán. Sin embargo, con el Santo sólo jugó un partido en la máxima categoría (en 1988). Luego tendría la chance de demostrar su juego en Mandiyú (1991-92 y 1994-95). Entre ambos períodos en el equipo correntino sumó 51 partidos y convirtió en una ocasión. En el interín (1992-93), se puso los colores de San Lorenzo de Almagro. En Boedo duró poco, pero se dio el lujo de disputar 21 encuentros, entre los cuales se destaca la victoria 4 a 3 ante Boca, en La Bombonera, el 28 de marzo de 1993.
Después de no hacer pie en el fútbol grande, volvió a Tucumán para jugar en su querido San Martín.

Juan Pordiosero