Ferrer Juan José


Juan José Ferrer (Juanjo)
Pelilargo volante central que vistió la casaca de Banfield en Primera División durante 20 partidos en la temporada 1994-95. Llegó incluso a marcar 2 goles, pero no se consolidó. Compartió el plantel con el Pato Camps, el Pupi Zanetti y Ángel David Comizzo, entre otros. Luego su lugar fue ocupado por Patrulla Jiménez, que se hizo un estandarte del mediocampo sureño.
Apodado «el nuevo Redondo», se había ganado el respeto del mundo del fútbol con los colores de Colón de Santa Fe. Integró el plantel que perdió la posibilidad de ascender en 1993, luego de caer por la vía de los penales ante El Taladro. La gente del Sabalero lo quiere tanto que fue uno de los invitados a la fiesta del centenario del club.
Su curriculum marca pasos por Colombia, Olimpo y Talleres de Córdoba. También se probó sin tanta suerte en Gimnasia y Esgrima de La Plata, Los Andes, y Defensa y Justicia. Como DT, se puso al mando del club Banco Provincia de Santa Fe.
Pero sin lugar a dudas, su gran mérito está fuera del deporte. Sin la misma chapa y mucha menos guita que Juan Sebastián Verón, se dio el lujo de mantener un romance con Laura «Panam» Franco en 1999. Un capo, que le dicen.

Juan Pordiosero

Baldoseando en Perú

Día a día nos sorprendemos con la repercusión que tiene la página a nivel internacional. A veces nos informan con anticipación de notas, comentarios o reseñas que aparecerán en medios de otros países. Pero en algunas ocaciones, como en ésta, nos causa una grata sorpresa enterarnos casi de casualidad de que enunabaldosa.com gana espacio en publicaciones extranjeras.
Agradecemos a la gente del diario El Comercio de Perú por la destacada nota que nos dedicó en la edición del día domingo y a Muera al Julgo por habernos avisado.

Para ver el informe en su edición digital, click acá.

En Una Baldosa

Oliva Fernando

Fernando Nicolás Oliva (La Lora)
Nació en 1971 y con el correr de los años se fue transformando en un tradicional volante del fútbol cordobés, de esos talentosos que por diversos motivos no llegaron a nada. Para no perder la costumbre en dicha provincia de que los jugadores se pasan de club a club constantemente sin importar colores ni pasión, él no fue la excepción.
Arrancó en Instituto donde marcó muchos goles de gran factura, pero la fama le llegaría por su paso al fútbol japonés cuando era aún un mercado cerrado para nuestro país e irse solía resultar exótico.
En 1998 mientras jugaba para el Shimizu FC S-Pulse la IFFHS presentó la lista de los 50 goleadores del año ubicándolo en la misma posición que Viola, Batistuta, Jorge Dely Valdes, Guivarch y Del Piero.
Resignando unos buenos billetes optó por intentar su consagración. En 1999 retornó al país, pero para recalar en otra vereda, la de Talleres a préstamo. Para ese entonces Osvaldo Ardiles, conocedor del fútbol nipon de despachó elogiando a Oliva. «Antes del Mundial se lo recomendé a Daniel Passarella, pero no tenía tiempo para verlo. Oliva fue el mejor jugador de la Liga. Me animaría a afirmar que Nakata no está en el mismo nivel. Oliva creció, está más maduro y tuvo tres años excepcionles en Japón. Los argentinos se van a sorprender cuando lo vean jugar porque es un jugador de Selección».
La cuestión es que jamás fue ni convocado ni preseleccionado ni siquiera observado por el Kaiser y mucho menos por Marcelo Bielsa. Quizás el Pitón tenía algunos intereses económicos que jamás trascendieron. Pero volviendo al fútbol en si, durante su paso por la T, tuvo buenas actuaciones y participó de la obtención de la Copa Conmebol. Compartió plantel con Astudillo, Gigena, Cuenca, Ciancaglini, Humoller, Páez, Maidana, Albornós, Garay, Trobbiani, Pino, Lillo, Medina Bello, Zelaya y Canobbio entre otros. Sin embargo algunos problemas disciplinarios le jugaron en contra.
El 2001 lo encontró nuevamente en Japón, pero su conexión con la entidad cordobesa seguiría por años. Es que el club dueño de su pase pidió la quiebra de Talleres por una deuda original de 300 mil pesos que se fue acrecentando. Recién en el 2004 la dirigencia tallarín salvó el remate de la sede social adelantando dinero en efectivo y presentando los avales que garantizaran el plan de pago.
Años más tarde definitivamente se quedó en nuestro país ya sin pena ni gloria. Luego de dos años sin jugar volvió a Instituto y no fue ni por asomo lo que La Gloria esperaba de él. Pero la idea de seguir en actividad lo llevó a calzarse la camiseta del General Paz Juniors 2003 para terminar sus días como jugador en el Sportivo Belgrano de San Francisco dirigido por Daniel Primo que jugó el Argentino B del 2004.
Retirado de la actividad y siendo entrenador de juveniles de Agencia Córdoba Deportes reflexionó sobre su trayectoria y dijo que no se arrepentía de muchas cosas y que se dijeron demasiadas cosas sobre él, “pero yo sólo traté de jugar el fútbol y nada más».
“Sé que muchas personas que estaban cerca mío cuando tenía plata, hoy ya no están, pero no importa, a mi lado tengo a las personas que quiero y con eso me alcanza”, agregó.
Asimismo desmintió problemas financieros a causa de gastos innecesarios y justificó con que tuvo problemas con los bancos y “por culpa del corralito casi quedo en la lona, perdí mucho dinero”, concluyó.

Cucu

Vidal Claudio

Claudio Marcelo Vidal (El Gomita)
Hijo del recordado Goma, al que no le quedó otra que aceptar su diminutivo y tratar de emular a su padre, sin embargo y como casi siempre sucede en estos casos, el apellido le pesó y su trayectoria distó demasiado de lo que soñaba en un inicio.
Sus primeros toques y gambetas los tiró de niño en el club Franja de Oro de Pompeya, algo así como filial de Boca en la actualidad, de la que han salido futbolistas como Carlitos Padra, el Pipi Romagnoli, Huguito Morales, Gastón Casas, el Chanchi Estévez, Omar Gallardo y Daniel Dobrik entre otros.
En 1994 apareció en la primera de Ferro (1994-1997) marcando algunos goles importantes como para ganarse la titularidad, pero jamás logró explotar y luego esperar su desarrollo durante tres años bajó a la B Nacional. Es que vale recordar que fue opacado por los lujos de Diego Bustos y los goles de Gustavo Reggi.
En San Martín de Mendoza sólo permaneció durante la temporada 1998-1999 y lo curioso es que a partir de allí, apenas consiguió ofertas de clubes de mucho menor calibre. Obviamente en divisiones más bajas comenzó a desnivelar. Vistió los colores de Midland (2000) en Primera C, Sacachispas (2001), Lamadrid (2001-2003) y San Martín de Burzaco (2004) de donde luego de varias lesiones se fue con la excusa de la renuncia del entrenador que lo había llevado. Su último registro fue en Almirante Brown de Arrecifes (2004) por el Argentino A.
Claudio Vidal, aquel nene que cuando no la pasaba, sus compañeritos le reprochaban al grito de: tirámela Goma!

Cucu

Ruíz Díaz Juan Carlos


Juan Carlos Ruíz Díaz
Paraguayo integrante de la trilogía Ruíz Díaz que pasó por Talleres de Córdoba a fines de los 80’s y a principio de los 90’s. Éste, a diferencia de los otros dos (el ineficaz delantero Horacio y el arquero Rubén) tuvo una cuota de gol que lo mantuvo durante 80 partidos en la Primera División del fútbol argentino. Claro que no sólo sus 22 goles le dieron vida. También se le reconocían factores como la velocidad y el oportunismo, que peleaban mano a mano con sus escasas cualidades técnicas. Con la T estuvo en la máxima división desde 1990 a 1995. También jugó en el Nacional B.
En su país vistió la camiseta de Sport Colombia. También integró la selección paraguaya.

Juan Pordiosero

Ojeda Sandro


Sandro Fabricio Ojeda
Mediocampista con poco gol que se pasó una década como suplente en el Deportivo Español. Debutó en la primera de «los gallegos» en 1988. Y recién se fue en 1997. En 9 años jugó 124 partidos (la mayoría ingresando en el segundo tiempo) y marcó 3 tantos. Buscando más participación, pasó a Platense en la temporada 1997-98, donde jugó 21 encuentros. Futbolista frío, cerebral, de buen manejo, solía ser utilizado por los técnicos en los momentos donde era necesaria la tenencia del balón. A mediados de 1998 quedó libre y comenzó una descendente carrera que abarcó varias categorías. Primero probó la B Nacional con Atlanta. Allí le fue bastante mal (los dirigentes no le pagaban y prefirió irse). Luego Recaló en San Martín de San Juan (1998-99), pero no duró mucho. Al año siguiente pasó a Flandria. Imaginó que en la Primera B encontraría su verdadero nivel, pero no fue así.
Cuando parecía que no había mas estímulos que hicieran prolongar su trayectoria, en 2002 le salió una gran posibilidad: jugar en la C con los colores de Acasusso, que se reforzó a lo grande (también contrató al Gordo Cordon y Walter Viqueira). Ojeda mostró un buen rendimiento (la C le quedaba chica) y ésto despertó el interés de Sportivo Las Parejas (en 2003), que le ofreció participar en el Torneo Argentino B. Con 34 años aceptó la propuesta y se hizo referente del equipo. Hoy ya no integra el plantel del club santafesino.
UPDATE: Juega en el Alvear Fútbol Club de La Pampa.

Juan Pordiosero

Centurión Diego

Diego Centurión
Uno de esos delanteros paraguayos toscos, grandotes, que por más que nunca haga un gol de cabeza se dirá que va bien de arriba. Alguna vez cayó a prueba y quedó en Olimpo (2003), donde no llegó a debutar ni integrar el banco de suplentes. Venía de jugar en el Guaraní de su país, algo que poco le sirvió como antecedente para convencer a Enzo Trossero. Y aunque su tiempo en Bahía fue efímero, dejó un tendal.
Se mandó dos «perlitas» difíciles de olvidar. La primera, fue él quien chocó con Mauro Laspada en un entrenamiento del que resultó ileso, pero no así el Pelado, quien se fracturó el peroné y sufrió la rotura de los ligamentos del tobillo derecho quedando afuera más de un campeonato. Los hinchas pusieron el grito en el cielo y pasó a ser el enemigo público número uno, aunque el defensor haya retornado antes de lo esperado con un peso de aproximadamente 105 kilos. Haberse metido con el caudillo parecía la metida de pata más grande, salvo mandarse una más jodida como pedirle plata a los compañeros y al tiempo abandonar la ciudad sin devolver un mango.
Anduvo «haciendo la América» por los Lagartos de Tabasco (2003) y la Universidad César Vallejo de Perú (2004) donde hizo varios goles pero una lesión de ligamentos lo dejó fuera del equipo.
Curiosamente repitió su fórmula y estuvo a prueba en Gimnasia de Jujuy para el Apertura 2005, modalidad que utilizó también en Unión Española de Chile con Alfredo Cano Benítez, el mismo con el que recaló por Bahía.
Diego Centurión, un vago que jamás pasó una prueba.

Cucu

Paulo César

Paulo César Martins Souza
Por nombre, este bien podría ser el caso de un portugués, pero se trata de un brasilero que llegó a Newell’s Old Boys a mitad de julio del 2002.
Su puesto, lateral izquierdo generó mucha esperanza, pues bien son sabidas las condiciones y estilo de los carrileros de su país. Con 32 años este oriundo de Sao Borja fue recomendado por Ricardo Rocha y recaló en la Lepra que en ese entonces dirigía Julio Zamora con un contrato a préstamo por un año.
Su único antecedente importante había sido el Gremio de Porto Alegre campeón (1995-1996) con Scolari como entrenador, porque luego vistió las camisetas de pequeños clubes como el Sao Caetano cuando estaba en el ascenso, Curitiba, Santa Cruz y Náutico.
«Me gusta mucho atacar, ir del medio hacia adelante. Claro que para eso debo trabajar mucho en el aspecto físico porque me falta un poco. Quiero estar bien para jugar siempre atacando. También cuando es necesario defiendo para ayudar al grupo, pero mi característica más fuerte es apoyar en la ofensiva».
Demás está aclarar que su compromismo con la defensa era mínimo y hasta peligroso. Jamás jugó, apenas fue una vez al banco y su estadía por Rosario fue un verdadero fracaso, otro más del fútbol brasilero en Argentina.

Cucu