Giménez Fabio

Fabio Miguel Giménez
Arrancó muy joven en primera. A los 16 años ya se codeaba con los más grandes y después de pasar por Argentinos Juniors (1986-1988) y Chacarita (1988-1989) llegó con todos los sueños a Racing Club de Avellaneda (1990-1991). Sin embargo las «luces y los flashes» encandilaron al talentoso jugador. Pasó al Deportes Tolima (1991-1992) e inclusive logró el ascenso con All Boys en la temporada 1992-1993 pero todo comenzó a caerse. La cocaína y el alcohol comenzaron a destruirlo vertiginosamente. «Jugando para Racing en 1990 le ganamos a Lanús 4 a 1. Yo hice dos goles, uno de tiro libre. Al día siguiente salí en la tapa de todos los diarios. No te podés imaginar cuántos se me acercaron para hacerse los amigotes. Y después, al otro año, con la llegada de Roberto Perfumo, no volví a jugar en el club. Y ahí no se me acercó ni el loro, salvo mi familia. La moraleja es la siguiente: Dios es fiel en todo momento. Está en uno acercarse a él».
Esa vorágine en la que se transformó su vida tuvo un freno trascendental cuando se refugió en la religión. Sus días dejaron de ser grises para comenzar otra vez, pero las puertas de la elite estaban prácticamente cerradas. Debió buscar nuevos horizontes y ahí si, comenzó a baldosear de lo lindo. Fue pasando por Rampla Juniors de Uruguay (1993-1994) donde fue considerado uno de los mejores jugadores al igual que Bengoechea y Otero, Colón de Santa Fé (1994-1995) donde ascendió a la A y terminó por entregarse al Señor gracias a Jorge Vivaldo, Talleres de Remedios de Escalada, San Martín de Mendoza, Atlanta y Racing de Montevideo (1997). En 1998 se le dio la chance de volver a la Academia. Cumplió un sueño, aunque no jugó mucho. Es más, pasó por el equipo de fútbol de salón y luego continuó deambulando. Pasó nuevamente por el Rampla Juniors, Dallas Burns de EEUU (2000), Paysandú Bella Vista (2001), Oriente Petrolero y Aurora de Bolivia (2005).
Tuvo su momento de desgracia y se recuperó, eso lo pinta como un hombre fuerte y con huevo. Pero de aquella promesa poco quedó, e hizo de la baldosa, un estilo de vida.

Cucu

Lettieri Gabriel

Gabriel Lettieri
Su apellido remite instantáneamente a épocas en donde Huracán de Parque Patricios andaba deambulando en Primera, sin rumbo definido. Lettieri formó parte de un proceso nefasto del Globo que desembocó, tiempo más tarde, en el descenso al Nacional B.
En la Quema jugó desde 1995 a 1998 (45 partidos y 3 goles). Y su mayor mérito fue haber marcado dos goles en una misma fecha del Gran DT (ante Unión, en la sexta del Apertura ’96). Ese logro lo convirtió en una sorpresa para propios (los 232 entrenadores que lo habian elegido) y extraños. El gol restante de su trayectoria de lo hizo a Gimnasia, en 1997.
Luego se convirtió en una referencia obligada en el mediocampo de All Boys ( jugó 62 partidos). Allí estuvo hasta el año 2000, cuando prefirió armar el bolsito y partir hacia Europa. Jugó 50 cotejos en el Gueugnon de Francia (hasta 2002) y después en el Ionikos de Grecia (desde 2003 hasta la actualidad).
En la tierra de los dioses pudo armar un grupo de amigos, entre los que se destacan el Equi González, Juan Ramón Rocha y Gabriel Schurrer. Se juntan a jugar fútbol 5 de vez en cuando.

Juan Pordiosero

Bogado Edgar

Edgar Bogado
Delantero paraguayo que llegó a Ferro en 2000 para sumar goles en busca del ansiado retorno a Primera. El problema es que tenia muy poco poder de gol y desaprovechó todas las asistencias de Esteban Figún. Fue uno de los culpables del descenso a la Primera B, junto a otros «baldoseros» como el Gordo Cordon y el Pelado Meijide.
Antes había estado en Atlético Rafaela, dónde fue intrascendente.
Despues del descenso con el Verdolaga, pasó por Guabirá (Bolivia) y Unión Maracaibo (Venezuela). Permaneció en el fútbol venezolano, ya que principios de éste año fue a Trujillanos, dónde lo presentaron como «el» goleador. Pronto se dieron cuenta de su ineficacia y no lo tuvieron en cuenta. Hoy la rompe en el Rubio Ñu, de la segunda división de Paraguay.

Cazador

Martina Gastón

Gastón Martina
Volante central que no pudo afianzarse en la primera de Belgrano de Córdoba, en su paso por la máxima categoría. En 2002 descendió y permaneció un año más con el equipo cordobés en el Nacional B. Había debutado en 1999, año en el que El Pirata ya veía tambalear su estabilidad futbolística. Su tarde de gloria la vivió el domingo 19 de agosto de 2001, cuando le convirtió un gol a Boca en la Bombonera (el segundo, en la victoria 3 a 1 de los «celestes»).
En la temporada 2003-04 pasó a Godoy Cruz de Mendoza. En el Tomba tuvo 6 meses muy buenos y dejó una grata impresión. El año pasado se fue a jugar al Chenois de Suiza, dirigido por el argentino Oscar Gizzi.
En una nota a un medio mendocino, habló de su paso por tierras extranjeras y se declaró privilegiado. «Estar un año en Europa es muy buena experiencia, y hay pocos que tienen la suerte de vivirla. Por suerte me tocó a mí. El equipo es de segunda división y el técnico es el argentino Oscar Gizzi; él me pidió. No logramos el objetivo de ascender pero estuvimos cerca«.
Por «haber estado cerca» no le renovaron el contrato y regresó a Godoy Cruz.

Juan Pordiosero

Indulto I

INDULTOS
Éste momento iba a llegar, indefectiblemente. Los parámetros, como muchas veces hemos explicado, son flexibles. No son rígidos. Hay muchas zonas grises en dónde conviven los gustos personales y la discusión. Es fútbol, ni más ni ménos. Y por todo eso, los métodos que utilizamos para postear a los jugadores suelen ser injustos o desparejos.
Tratamos de regirnos por el sentido común y armamos una lista de los futbolístas que, por una razón o por otra, no daban el perfil de «baldosero».
Algunos serán muy obvios y otros discutibles. Cada uno de nosotros debió resignar algo de su orgullo, porque sacrificamos jugadores que creímos merecedores del correspondiente homenaje. Se hizo justicia. Eso si, ni olvido, ni perdón.

Ah,y no jodan. Nos llevó más de un año indultar a un grupo. Pasará mucho tiempo hasta que vuelva a ocurrir.

LISTA DE INDULTADOS

Pablo Lavallén
Marcelo Saralegui
Daniel Fonseca (*)
Walter Silvani
Gustavo Siviero
Pablo Paz
Fernando Pandolfi
Oscar Acosta
Gustavo Lombardi
Marcelo Carracedo

(*) El uruguayo, al igual que Asprilla, Esnaider y Jardel, no son «baldoseros», pero si «baldosearon» en su paso por la Argentina.

EN UNA BALDOSA

Rubini Hugo

Hugo Daniel Rubini
Arquero argentino que se convirtió en un asiduo participante del ascenso italiano desde hace más de una década. Se inició en las divisiones inferiores de River Plate porque le quedaba más cerca, a pesar de ser hincha de Boca como toda su familia. Ya a los 16 años llegó a integrar el banco de primera en una oportunidad, siendo el titular el Vasco Goycoechea en un partido contra Rosario Central. El arquero habitual era Nery Pumpido pero por esa época había prácticamente perdido un dedo en el recordado incidente del anillo. Una lesión y el ascenso del Gato Miguel (una forma de decir), lo relegaron nuevamente; y ante la propuesta del Cabezón Sívori de partir al ascenso italiano (Viterbese) no lo dudó un segundo. Junto a el también fueron de la partida Flavio Talarico y un tal Alberto Labrozzi.
Lo que parecía la aventura de un temporada terminó siendo todo un estilo de vida. Luego de ascender con el mencionado club a la C2 y después de un amistoso contra la Juventus, se le cumplió el sueño del pibe y fue comprado por la Vecchia Signora. Obviamente duró poco, más bien un año en el que solo fue al banco en tres oportunidades (una contra el Napoli del Diego). Retornó a la C2, al Tempio donde después de dos años con un promedio de un gol en contra por partido pasó al Casale donde mejoró su eficacia (23 goles en 32 partidos) lo que le valió subir de categoría al irse en el ’93 a la Fiorenzuola. Estuvo tres años siempre como titular y dio el salto al Ravena que en ese momento jugaba en la segunda división. Dos años después volvió a su categoría (la C) y nunca más volvió a salir de ella. Tras un año de titular en el Ancona fichó para el Spezia y encontró su lugar en el mundo porque aún sigue en ese equipo (desde la temporada ’99). En el último campeonato no jugó tanto y en algunos casos ni siquiera fue al banco. El equipo terminó sexto, quedando a las puertas del play-off por el ascenso a la segunda división. Ya está confirmado para esta temporada (7º en el Spezia) a punto de cumplir 36 años.

Fede_Mexico (Postero Invitado)

Manduca Jorge

Jorge Ignacio Manduca
No le dicen «Sela». Arquero aparecido en Unión de Santa Fé (2002-2003) que más allá de sus condiciones tendrá eternamente la mochila del apellido. Si uno de los requisitos para baldosear es tener un nombre inolvidable sin importar las cualidades, este es un terrible caso.
En uno de sus primeros partidos como local, las cosas no salieron para nada bien. Cristian Castillo, jugador de Olimpo en ese momento pero ídolo en Colón le convirtió un gol y Mauro Laspada, de penal, otro en el minuto 92, para hundirse en el promedio que a final de temporada lo depositó en la B Nacional.
Al tiempo pasó a Sarmiento de Junín (2004-2005) donde nuevamente sumó un descenso a la Primera B siendo suplente de Pablo Campodónico. Quién dice que con el tiempo empiece a deambular por muchos equipos y a ese todo que implica nombrarlo, se agregue una dilatada trayectoria.

Cucu

Barclay Sebastián

Sebastián Jorge Barclay (El Gordo)
Delantero surgido en Gimnasia y Esgrima La Plata post Barros Schelotto junto a Hernán Ocampos que jamás pudo afianzarse en primera. Debutó en la Copa Conmebol de 1998 y en el 2001 dejó el club con más pena que gloria.
Pasó a Tigre 2000-2001 pero a los seis meses viajó al sur de la provincia de Buenos Aires para fichar en Villa Mitre de Bahía Blanca. En el tricolor la pasó mal. Descendieron, jugó muy poco y para colmo Olimpo llegó a primera. Nuevamente no terminó su contrato y al semestre emigró. En Chile anduvo por el Temuco (2002) donde no pasó nada, pero por lo menos se dio el gusto de marcarle un gol a River. Claro, por la Copa «Matador Salas» que bien podría ir a la sección Re Partidos, su equipo venció a una juvenil formación millonaria y no solo el infló la red sino que también se anotó en el marcador otro baldosero que ya integra la lista de Mala Fe como lo es Rubén Darío Ferrer.
Que después se haya ido al competitivo fútbol canadiense no habla bien de él. Jugó en el Toronto Lynx (2003) y al tiempo en EEUU. Pero su periplo no terminó ahí. Para seguir baldoseando anduvo por el Avaí, de alguna segunda división de Brasil, sin embargo por falta de pago se marchó al poco tiempo. Ya en el 2004 pasó por Cipolletti en el Argentino A, pero para tener otro ingreso, puso un kiosco en La Plata en calle 10 entre 49 y 50.

UPDATE

En el 2005 estuvo en el Italchacao de la Segunda División de Venezuela con Aranda y Pronetto como compañeros, donde metió varios goles pero que no alcanzaron para ascender. En el 2006 firmo para el Depotivo Marquense de Gutemala pero no hay datos de su participación durante el torneo.

Cucu