
Pablo Eduardo Islas
Esta es una de las novelas más ricas que se pueden contar. Es el menor de la trilogía Islas y el único jugador de campo. Delantero tosco, hermano de Luis y Daniel nació en 1979 y comenzó las inferiores en Argentinos Juniors. Por algún negociado de Mauricio Macri apareció en Boca (1997-1998) y como tantos otros puntas de las inferiores xeneizes debió emigrar. Claro, previamente jugó algunos encuentros como aquel frente al Ajax por la Copa ABN Amro Bank donde marcó el gol de la victoria. Ese día el xeneize formó con Abbondanzieri, Matellán, Traverso, Fabbri, Arruabarrena, Toresani, Berti, Pompei, Cedrés, Islas, Pedro González. DT: Veira. Enfrente el equipo holandés con Grim, Melchiot, Blind, Bogarde, Schotten, Mariano Juan, Witschge, Overmars, Reuser, Ivan Gabrich, Hoekstra. DT: Louis Van Gaal.
Sin embargo tapado (14 partidos, 2 goles), con una agresión física a un hincha, algunos desplantes que no cayeron bien entre los dirigentes y el cuerpo técnico, y que el Bambino no lo tenía en cuenta fue cedido a préstamo. Pasó por Chacarita (1998-199) antes del ascenso sin pena ni gloria. A partir de ahí comenzó a desfilar por una gran cantidad de clubes con actuaciones diferentes. Por ejemplo en Racing de Montevideo (2000) donde compartió plantel con el Pepe José Herrera, Juan Carlos Kopriva y Jorge Reinoso hizo muchos goles (14 en 18 partidos) cosa que generó el interés de los clubes más importantes como Nacional y Peñarol. Lo curioso es que en el aeropuerto había dirigentes de ambas instituciones y se armó una gresca para ver quien se quedaba con el jugador. «Yo no sabía para donde íba a jugar cuando llegué a Montevideo, se me acercó un dirigente de Peñarol y me dijo que me vaya con él». Pero a su vez también lo esperaba un dirigente del Bolso, que aseguraba que Nacional había consumado la negociación con el Grupo Casal. Fue tanto el lío que se armó que los mencionados dirigentes se pusieron a discutir al aire en un programa radial argumentando cada uno sus versiones. «Fue una experiencia muy fea que pase porque estaba muy nervioso y en esos momentos no tenía idea adonde iba a ir a jugar. Por suerte luego se me acercó Adrián Troche (el representante de Lalín) y me aclaró el panorama» , señaló Islas.
Finalmente acordó con Nacional (2000-2001). Arrancó jugando pero terminó relegado y ni siquiera convocado entre los concentrados. Alguna vez fue suspendido por hacer gestos obscenos a la parcialidad visitante y además tuvo un inconveniente en un incidente casero con su hermano Daniel en el que terminaron con quemaduras importantes. Aparentemente, mientras se encontraban en el departamento se rompió el termo con el cual tomaban mate y el agua les produjo quemaduras a ambos. Fue afectado en la pierna izquierda, mientras que Daniel fue quien sufrió las consecuencias más graves y quedó internado en el Centro Nacional del Quemado con más de un 25% de su pierna con quemaduras. Se volvió al país y se incorporó a Tigre (2001-2002) en el Nacional B. Fue precisamente en ese campeonato que el equipo el Matador descendió de categoría. Con el mismo corte de pelo que levanta sospechas al igual que su hermano mayor recaló en Unión de Santa Fé (2002-2003) a pesar del interés de Rosario Central y Racing. Para su llegada al Tatengue le ganó la pulseada a Fernando Pierucci, Jorge Quinteros y Perico Ojeda. Arrancó como goleador en el Clausura 2003 marcándole goles a Boca, San Lorenzo y Racing. El diario El Litoral armó una encuesta acerca de si Bielsa debía darle una chance en la selección nacional. Ese terrible mamarracho fue tomado muy poco en serio por los lectores y en los foros nadie lo podía creer. La buena época duró poco y Pablito sumó otro descenso.
Mucho no le importó, pues había conseguido una oferta muy tentadora del Venezia de Italia (2003) para afrontar la Serie B. Armó las valijas y partió. Claro, el entrenador Angelo Gregucci no lo tuvo muy en cuenta y en el 2004 ya estaba de vuelta. Apareció por Parque Patricios donde Huracán se hizo de su pase a pesar de que en Emelec ya lo habían anunciado como incorporación para ocupar el lugar de Rubén Ferrer. La temporada del globo fue para el olvido e Islas dejó la institución. Viajó nada menos que a Costa Rica y firmó para el Sport Cartaginés (2004) donde tuvo problemas de lesión. El cuerpo médico del plantel aclaró que «someteremos a Pablo a un trabajo especial que lo convertirá el mejor delantero en su posición. Solamente debemos esperar, será cuestión de poco tiempo y tendrán al Pablo que todos queremos».
Tiempo después fue separado por aspectos técnicos, en realidad por no encajar plenamente en el engranaje del equipo, razón por la cual, se decantó por dejarlo fuera para lo que restaba del torneo. Solamente había anotado un gol en siete partidos. Es extraño que a los 24 años ya ha pasado por una decena de clubes y lo curioso es que no termina su historia. Se fue a España y jugó con Mauricio Levato en el Cartagena de la Segunda B. Pero por un problema muscular pasó mucho tiempo sin tener el rendimiento. Una molestia en el bíceps femoral, soportar el cambio de horario e inconvenientes surgidos acerca de su documentación fueron las excusas por las cuales fracasó en su nueva incursión por Europa.
Y para completar el cuento, su nombre junto al de Diego Capria, Matute Morales, Gastón Sessa, Diego Latorre, Pablo Bezombe y Rubén Capria apareció en una maniobra de triangulación de plata en bancos de ex funcionarios del menemismo vinculados supuestamente al narcotráfico. Hasta el mismísimo Daniel Lalín resultó implicado. Se pagaron millones de dólares por estos jugadores a través de un club de segunda división uruguaya que solo habría recibido un monto ínfimo. Según un informe del Senado de los Estados Unidos, todo estuvo vinculado al Cártel de Juárez (México), poderoso grupo de la droga que lavaba dinero en Argentina, Chile y Uruguay. Se agregó además que desde 1997, el empresario ex presidente de Racing de Argentina y dueño del pase de Pablo Islas, utilizó la plataforma de la institución charrúa para eludir las inhibiciones de la justicia argentina que amenazaba con la quiebra del popular club y así salvar sus intereses económicos.
UPDATE: En el 2005, siendo jugador de San Martín de Mendoza, le saltó un antidóping positivo de cocaína y estuvo suspendido 6 meses. A mitad del 2006 recaló en Huracán de Tres Arroyos para jugar con su hermano Daniel. Pero un virus fulminante lo tuvo postrado durante cuatro meses y temió no volver a jugar. Sus familiares se escondían para llorar pero se recuperó antes de lo esperado. Debió trabajar duramente en el gimnasio y en un centro de rehabilitación de Futbolistas Argentinos Agremiados.
«Sentí un miedo terrible. De un día para otro quedé inmóvil y estuve 18 días inconsciente. Cuando estaba en el sanatorio y ya había reaccionado pero aún no podía levantarme sin ayuda, cada vez que veía a alguien de guardapolvo blanco le preguntaba si iba a volver a caminar. Todos me decían que si. Un día apareció una doctora y le pregunté: ‘¿Sabe si voy a volver a caminar?’. ‘No sé’, me respondió. ‘No entre nunca más a esta pieza’, le dije. Sí, me puse loco y la eché porque no me banqué ese palazo en la cabeza que me había dado».
Cucu