Betancor Juan Carlos

Juan Carlos Betancor
Con apellido francés pero muy mal escrito, nacido en la localidad santiagueña de Añatuya en 1977, comenzó a atajar hasta cumplir el sueño de llegar a integrar un plantel de Primera División. Y lo hizo en Colón de Santa Fé (2000-2001) junto a Silvio Azoge, Cristian Favre y Facundo Nicolás, entre otros.
Sin embargo, tapado por Leo Díaz y algunos suplentes debió buscar nuevos horizontes sin haber jugado ni un minuto.
No resultan claros algunos datos de su trayectoria, porque se le registran partidos en Ben Hur de Rafaela, pero se desconoce si fue previo o posterior a su paso por el Sabalero.
Las cosas no salieron demasiado bien, y al igual que muchos, retornó a su lugar de origen chapeando con su pasado y se transformó en el arquero de Mitre de Santiago del Estero (2005-2006), en el Argentino B.
Lo curioso es que tuvo durante un tiempo un problema de visión que le impidió atajar luego de un choque con un rival. Las malas lenguas confirman que le hicieron un favor y le acomodaron la vista.
Si bien no se trata de un jugador con 15 minutos de fama, ni de una promesa trunca, vale la pena este homenaje.

Cucu

Casas Gabriel

Gabriel Hugo Casas
Marcador central de la raza de Ariel Groothuis. Desde muy joven creyó tocar la gloria cuando debutó en la Primera División con los colores de Huracán de Corrientes (1996-97). Siete partidos en la máxima categoría le dieron cierta chapa de defensor experimentado, aunque nunca más volvería a la elite. Jugó el Nacional B para el conjunto correntino y también con Douglas Haig de Pergamino (1998/99) y Nueva Chicago (1999/2000). Con el Torito de Mataderos fue partícipe de una situación bastante curiosa cuando enfrentó al Huracán de Carlos Babington. Aquél día de febrero de 2000, la rompió Casas, pero Gastón. El rubio pelilargo hizo 3 goles en la victoria por 4 a 1 ¿El otro gol? De Gabriel Casas en contra, claro (con complicidad de Frangela, que fue el último en tocarla). No sería su primera ni su última jugada desafortunada.
En Guatemala encontraría su verdadero lugar en el mundo ya que los autogoles no se difunden demasiado. Allí hizo de las suyas durante varios años en el Aurora y desde la última temporada en el poco conocido club Mixco.

Juan Pordiosero

Ramírez Pinillo Héctor

Héctor Ramírez Pinillo (La Bomba)
Ignoto delantero de área nacido en Cali, que vino a estas tierras sin grandes antecedentes. Llegó en enero de 2005 y entrenó durante varios días con la Primera de Argentinos Juniors en Mar Del Plata, donde el Bicho hacía la pretemporada.
Venía de actuar en el Monagas de Venezuela y a su arribo declaró «Sería muy importante para mí jugar en el fútbol argentino. Ojalá haga las cosas bien y pueda quedarme en este club tan importante«. Demagogia al margen, ni siquiera pudo jugar oficialmente.
Después de algunas prácticas, el técnico Osvaldo Chiche Sosa le bajó el pulgar y prefirió solucionar las carencias ofensivas de su equipo con el Twetty Carrario, Morinigo y Ruberth Morán.
Se había iniciado en la Escuela de Fútbol Carlos Sarmiento Lora de su país y profesionalmente vistió las casacas del Deportivo Quevedo y el Delfín SC (2003), ambos de la Primera B de Ecuador.
En los últimos días regresó a la Argentina y se sumó al Deportivo Armenio. Nadie sabía de su existencia pero en su primer partido informal marcó un gol. Ojalá haga historia.

Juan Pordiosero

Mascherano 2003

Se sabe que a Masche le cuesta llegar al arco de enfrente. No representa un gran problema porque lo suyo es la mitad de la cancha. Pero, como bien muestra la foto, se las puede arreglar en la valla propia. La imagen corresponde a un entrenamiento de la selección argentina en el Sudamericano sub-20 de 2003, en Uruguay.

Juan Pordiosero

Bilibio José

José Andrés Bilibio
Una sola palabra lo define: ídolo. Capaz de convertir una historia clase B en un ejemplar incunable con ansias de best seller.
Su trayectoria debería ser utilizada como ejemplo en las escuelitas de fútbol, para demostrarle a los pibes que hasta el menos agraciado puder lograr cosas increíbles.
Nació en Curuzú Cuatiá y llegó a Buenos Aires a los 18 años con todas las ganas de hacerse un lugar en el fútbol grande, aunque jamás imaginó que algún día podría jugar para un seleccionado.
Zaguero central de profesión, probó suerte en San Lorenzo pero duró poco tiempo y se fue a Estados Unidos para enrolarse en las filas de la Academia de fútbol de Jorge Castelli. Un año y medio en un espacio nulo de competitividad le permitió madurar la idea de volver al país. Y aprovechó la gran relación entre «El Profe» y Noray Nakis para desembarcar en Armenio. Ese paso hacia el fútbol del ascenso sería el más importante de su carrera. Las cosas no le salieron bien de entrada (en los primeros 6 meses jugó poco y después estuvo un año parado) pero en 1997 comenzó a destacarse. Incluso se consagro campeón pero no pudo ascender a la B Nacional porque perdió la final ante El Porvenir.
En 1999 aceptó una propuesta que luego marcaría el camino de varios de sus compañeros. Le ofrecieron irse al fútbol de Armenia y no lo dudó. Jugar en el exterior no es algo muy común para un futbolista de la Primera B. Inicialmente hizo pie en el Ararat Erevan (1999-2000) y luego de un regreso con breve participación en Los Andes (dos partidos en la 2001-02, ante San Lorenzo y Unión) volvió a hacer las valijas para actuar en el Pyunik Yerevav (2002-03), donde ganó la liga local y pudo disputar la Champions League (quedó eliminado en la segunda fase clasificatoria ante el Dínamo de Kiev) . Eso entusiasmó a otros hombres del club Armenio, como Raúl Ruiz, Miguel Cisterna y Eduardo Dávila, entre otros, que tomaron la misma determinación que Bilibio (también se animó el ex Argentinos, Fernando Zagharian).
Aunque, como era de esperar, nuestro ídolo fue un poco más allá. No conforme con ponerse la camiseta de dos equipos ajenos a su cultura, llegó a la Selección. En 2002, el técnico Oscar López se hizo cargo del combinado armenio y como ya lo conocía de su paso por el Pyunik, lo convocó para que integre el equipo. «Como yo tenía pasaporte comunitario, me pareció importante para mi currículum. No me encariñé con el país ni con la camiseta. Lo hice por motivos meramente profesionales. Recuerdo que cuando cantaban el himno yo me hacía el distraído.Igualmente, a la hora de jugar me mataba porque eran los colores que defendía», declaró cruelmente el defensor, y agregó «conocí un país diferente, bastante feo. Allá hay mucha pobreza: diez tipos tienen toda la plata y el resto es gente muy humilde«.
En una nota concedida al sitio MundoAscenso habló sobre la experiencia de marcar a Raúl y a Shevchenko por las eliminatorias de la Eurocopa 2004: «Fue increíble, inolvidable. Recuerdo que nos tocó jugar contra Ucrania, íbamos 2 a 0 abajo y se lo terminamos empatando. También enfrenté a Grecia, que contaba con muchos de los futbolistas que después terminaron ganando la Eurocopa de ese año«.
Ese famoso partido ante los griegos, estuvo envuelto por una polémica que reflejó el diario Marca en septiembre de 2003, en una entrevista al defensor argentino. «Sí, fue un intento de soborno a dos jugadores de nuestra selección. Tuvimos una reunión hace unas horas para hablar del tema. Mis compañeros tenían un casette grabado con la conversación y avisaron hace varios días al presidente de la Federación de que alguien en nombre de Grecia había querido comprar el partido. Entonces se denunció el tema a la UEFA«. Y sostuvo «al parecer fue un millón de dólares lo que ofrecieron y llegaron también a hablar con nuestro presidente. Él sabe quiénes son y ahora se está investigando para conocer sus identidades«.
A mediados de 2004 volvió a la Argentina y comenzó a entrenar en el CEFAR, donde comenzó a sentir la desesperación por no conseguir club. A comienzos de 2005 trató de agarrar algún pleno poniendo fichas por todos lados: «tengo solidez defensiva, buen juego aéreo y salida clara con la pelota en los pies. Aspiro a conseguir un club en la B Nacional o, si me sale el pasaporte italiano, irme a Europa. Y si me toca defender los intereses de una institución de la B Metropolitana, no hay problema, yo quiero jugar«.
Ante tanta ambigüedad, algún conjunto tenía que pisar el palito. Algunas versiones lo colocaron en el Amiens de Francia pero fue finalmente el Bolivar de Bolivia quién lo probó durante algunas semanas. En febrero de 2005 debutó en el clásico paceño ante The Strongest pero luego no encontraría el hueco para afianzarse como titular. Cansado de que lo ninguneen, en agosto de ese mismo año se incorporó al Éspoli, que venía de ascender a la Primera División del fútbol ecuatoriano. Hoy sigue en esa institución.
Así es José Bilibio, un laburante del fútbol que no tiene contestador automático. Siempre atiende los llamados y dice presente donde sea, en una tétrica cancha del ascenso o en un lujoso estadio de Europa.

Juan Pordiosero

Verón Marcelo

Marcelo Andrés Verón
Curiosa historia la de este delantero de «Los Mil Millones» nacido en 1978 que integra la categoría de baldosero hermano de futuro baldosero ya que, Pablo Alejandro integra el plantel de Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde él hizo las divisiones inferiores.
Sin embargo, a la edad de 21 años y sin demasiadas posibilidades pasó a Platense (1999-2000) en donde jugó 11 partidos sin convertir goles. Fue allí donde pensó en la oportunidad de conocer el mundo con su profesión, por lo que armó las valijas sin privilegiar demasiado lo económico, dejando compañeros como Andrés Madrid, Julio Zamora, Marcelo Herrera, Santiago Hirsig, Gustavo Semino, Mario Pobersnik y Walter Jiménez.
En primer lugar recaló en Honduras, para ser parte curiosamente del Platense (2000-2001) de ese país. Allí mostró grandes cualidades, excediendo en nivel de la competición con 23 goles en 30 partidos. Semejante antecedente le dio chapa para viajar a Portugal y defender los colores del modesto Salgueiros (2000).
Su nivel parece no haber convencido y la falta de posibilidades le apagó la llama. Sólo disputó 5 y juegos sin visitar la red, partió al lejano Túnez.
Lo que intentó ser una silenciosa transferencia, se transformó en una situación bizarra, ya que su representante lo habría vendido como una estrella argentina y pedía por el unos mil millones de alguna importante moneda. Luego de averiguaciones, la dirigencia de Stade Tunisia (2001) logró saber que era un mediapunta con presencia en Nacional B y ligas menores de Sudamérica. Si bien se desconoce el final del negociado, llegó a participar de 2 encuentros sin convertir y dejó el país.
Su nuevo destino fue el York (2001-2002) del ascenso inglés en donde jugó una sola vez.
Con ansias de volver a tomar carrera, cruzó otra vez el Atlántico y estuvo cerca de ser jugador de Nueva Chicago, pero firmó con las Cobras de México (2002) para meter 2 goles en 12 presentaciones. Finalizada la temporada, imprevistamente volvió a Europa y encontró en España un lugar más acorde para su adaptación en el viejo continente.
En el Cartagonova (2002-2003) volvió a recuperar su nivel o al menos jugó en un lugar acorde a sus condiciones e infló la red 8 veces en 23 partidos. Con eso desembarcó en el Ceuta (2003-2004) y metió 6 en 22, aunque entre medio se probó en Unión de Santa Fé y por presuntos problemas de papeles no pudo acordar.
Amagó con volver al país, pero pasó de largo y sorprendió a todos al fichar en el poderoso Colo Colo (2004) de Chile. En el Cacique pasó a ser apodado «El Tiburón» por su nariz y disputó 12 juegos y señaló dos goles, siendo una cosecha poco satisfactoria en lo personal. Por ello decidió repitir otra aventura en España.
El turno de tenerlo como delantero fue del Novelda (2005) pero con 9 partidos sin convertir y una lesión, arregló con el Suchitepequez de Guatemala (2006). Para defender lo indefendible, aseguró que «en ese país se practica buen fútbol, de mucho nivel, con jugadores y técnicos reconocidos. Miguel Brindisi dirigía a Comunicaciones y Enzo Trossero a Municipales. Tenía mis dudas de ir a ese club y a ese país, pero había dejado atrás una lesión importante y necesitaba jugar para volver a estar en ritmo».
Con 3 goles en su haber en menos de 10 partidos, cayó en Bahía Blanca por pedido de su representante para tomar una prueba en Olimpo, pero lamentablemente el técnico Leonardo Madelón le bajó el pulgar.

Cucu

No Mono, no!!

Ya todos conocen al ex arquero de la selección Argentina, Germán Adrián Ramón Burgos, productor, cantante, líder y hasta cadete de «The Garb», la banda que con sus iniciales se encarga de hacer sonar una especie rock and roll complementado con blues, mejor dicho «rocanrol de la reputa madre que lo parió» como lo define el mismo Mono.
Sus aires de rebeldía y rock-star surgieron en su adolescencia, pero jugando para Ferro y aún sin un nombre, poco se animaba a mostrarse. Sin embargo, la transferencia a River Plate, los títulos y el arco albiceleste le sacaron los miedos y minimizaron su verguenza.
Con el tiempo se transformó en personaje, y como lo refleja la fotografía, comenzó a convertirse en un provocador.
En la oportunidad, no tuvo mejor idea que calzarse esa remera de Chucky que pretendiendo ser diabólica resulta sinceramente espantosa. Más aún si se la pone dentro del pantalón y la acompaña con un cinturón con hebilla exagerada.
Puede ser que sea perturbadora, original y hasta chocante, pero de ninguna manera rocker.

Cucu

Obregón Mario

Mario Roberto Obregón
Mediocampista que integró el inolvidable Mandiyú de principios de los 90’s. Su participación no fue acotada ni mucho menos, jugó 44 partidos desde 1992 a 1994 y marcó 4 goles. Por eso es que su apellido suena tan familiar cuando se repasan formaciones correntinas del ascenso.
Antes del Clausura de 1995 quedó en libertad de acción y debió marchar junto a Wilson Nuñez, Gerson Díaz, Hector Morán, Juan Céspedes y Raúl Villegas.
Luego de su etapa en la Primera División del Fútbol Argentino y con cierta experiencia sobre sus hombros, se destacó como volante un poco más retrasado aunque no dejó de tener llegada al área contraria.
Muchos podrán decir que se estancó en su provincia, pero quizás nunca tuvo la intención de salir de Corrientes. Allí también mostró su fútbol con Huracán, en la B Nacional, y con Boca Unidos, en el Torneo Argentino B. Aún sigue en esa institución, despuntando el vicio de la pelota junto a sus consagrados compañeros Jorge Ciancaglini y Rodney Widman.

Juan Pordiosero