Reyna Walter

Walter Román Reyna (El Sordo)
Una jugada desafortunada cuando era chico lo marcó de por vida. De ahí su apodo. «Cuando era pibe un día Walter fue a jugar al Parque Sur y lo acompañé porque los otros eran más grandes. No quería que jugara porque tenía miedo de que lo lesionaran. El jugaba de 10 y el 5 no lo podía agarrar, hasta que en una jugada le pegó un cabezazo y le rompió el tímpano«, declaró alguna vez el Pocho Reyna, su padre.
Increíble o no, después de ese incidente se convirtió en un típico mediocampista de interior del país que tuvo su momento de gloria en la Primera División. Eso ocurrió en 1993, cuando vistió los colores de Newell’s con una efectividad envidiable. Disputó 3 partidos y convirtió 1 gol. Para un tipo que no es delantero y que además no era considerado titular, bastante bien.
Había irrumpido en el Nacional B, defendiendo la divisa de Central Córdoba de Rosario (1992/93), donde regresó tras su paso por La Lepra para jugar dos temporadas más (1994/96). Consolidado ya como un futbolista del ascenso, subió a la máxima categoría con Gimnasia y Tiro de Salta (1996-97) e inlcuso se quedó en el plantel un año más para estar al lado de César Paiber, Víctor Rueda, Jorge Cervera, Néstor Zanatta, Darío Scotto y el interminable Pedro Guiberguis.
Sin rodaje en cancha, optó por irse a Aldosivi de Mar del Plata, pero algo pasó porque rápidamente se fue a Tiro Federal de Rosario que hizo un campañón en esa misma temporada (1998/99) y subió al Argentino A. Aquel plantel tenía, entre otros, al gran Erie Banduine.
Después de un par de años donde anduvo desaparecido (según dicen, estuvo en el fútbol canadiense), en 2001 jugó en su amado Gimnasia y Tiro de Salta en el Argentino A y casi como en un déjà vu a la temporada siguiente volvió a irse a Central Córdoba de Rosario, en la Primera B. En el medio, tuvo un paso poco recordado por Luján de Cuyo (2001/02), en lo que sería el comienzo del fin como futbolista profesional.
Sus últimos cartuchos los gastó jugando en torneos regionales. Disputó la liga casildense para 9 de Julio de Arequito y se dio el lujo de definir el clásico ante Belgrano (en 2003), con un gol de taco. Memorable.
Según el diario La Capital de Rosario, en 2004 el viejo y querido Sordo Reyna estuvo despuntando el vicio en el Real Arroyo Seco. Y sí, le gusta jugar al fútbol.

Juan Pordiosero

Fútbol con Bigote en los medios

El Diario Deportivo Olé se sensibilizó con nuestra causa y publicó hoy en su página número 5 el enunciado de la Cruzada Sergio Vázquez. El texto que planta bandera sobre nuestros ideales más intrínsecos decora, además, una nota titulada «De bigotes y bigotitos«, que repasa en imágenes y palabras la historia de los jugadores con mostacho que alguna vez vistieron la camiseta de Boca Juniors.
Desde acá también le pedimos La Volpe que revea su postura (dicen que si sale campeón se afeita). Sabemos que ya no es futbolísta en actividad, pero necesitamos ejemplos a seguir para que la tendencia del clásico vello facial vuelva a prender en el ambiente.
¡Gracias Olé!

Sí al bigote, NO a la violencia.

En Una Baldosa

Independiente de Madariaga 1980

En 1979 surgió la idea de armar un equipo de fútbol, con mayoría de jugadores de Rugby, algunos amigos y otros desconocidos entre si. Se unieron, ganaron torneos en San Isidro, un campeonato de Liga en Madariaga, jugaron un regional y en Primera D para Acassuso. Pero además viajaron mucho y vivieron una gran historia.

Al aventurero Guillermo Malbrán se le ocurrió una tarde, a fines de de 1979. Tenía la idea de formar un equipo de fútbol. Pero claro, no un equipo cualquiera sino un proyecto ambicioso que no pararía hasta el campeonato Nacional, para lo cual enfrentaba algún pequeño inconveniente: no tenía club, no tenía cancha, no tenía técnico y no tenía jugadores.
Junto a Tomás Nills, Marcelo Suárez Bidondo, Eugenio Maschwitz, Alejandro Crespo, “Chino” Pérez Cobo (gente del rugby que conocía de los campeonatos del SIC), entre otros, se unieron con la intención de ir a jugar un torneo en Estados Unidos. Malbrán viajó para cerrar la realización de partidos en Fort Laudardale, Miami, San Francisco y Santa Bárbara. Volvió y organizaron festivales y un show en el teatro para pagarse los gastos y bautizarse San Isidro Fútbol.
En Miami tuvieron suerte dispar ante combinados de universidades, clubes y residentes latinoamericanos y hasta disputaron un encuentro contra un equipo de mujeres, que además los alojó.
“Me fui a la AFA para averiguar como se hacia para entrar, para tener un club. Que se yo, me pedían 600 socios, antigüedad, personería jurídica y alambrado en la cancha, que ni teníamos. Pero vi un camino: ganar el campeonato de una liga, ganar el regional y llegar al Nacional. Le mandé una carta a Hernán Béccar Varela, con la idea era ir a Madariaga en nombre nuestro o representando algún club de allá. Y bueno, al poco tiempo me llamo Chichilo Zalguisuri, el presidente de Independiente, me tomé el micro y fui. Arreglamos, pero tenía miedo que nos golearan y pidió un amistoso de prueba contra el mejor equipo de la zona. Se hizo contra el León y les ganamos 3 a 0”, señaló en su momento el entusiasta Malbrán.
Y agregó: «Tiempo después tuvimos una práctica en Avellaneda contra el Rojo y perdimos 3 a 1 pero el negro Ortiz le dio un baile bárbaro a Matarazzo. Después River, en la época del Polaco Cap y caímos 5 a 0 aunque el Tapón Maschwitz le metió un túnel a Gallego. Luego jugamos contra el San Lorenzo del Bambino Veira y ganamos 1 a 0 y también contra la selección de Bilardo y Burruchaga nos marcó el 1 a 0 final«.
Campeones en Madariaga, llegaron al regional y les tocó jugar en Tandil, Mar del Plata, Azul y Necochea. Mal al principio, con el grupo en crisis, porque había entrado gente nueva y todos querían jugar. Con problemas de universidad, de trabajo, de casamiento. “Terminamos terceros y conseguimos cosas, por ejemplo, hacer tercer tiempo con los contrarios. En realidad dimos muchas ventajas por falta de experiencia y también por falta de fe la mayoría no se había convencido de que podíamos competir. Después de eso y como premio, porque el esfuerzo estaba hecho, se me ocurrió una gira por Oriente. Y me puse a trabajar”.
Fueron mil llamadas telefónicas, cartas, búsqueda de contactos en las embajadas y folletos hasta que se arregla con Tailandia por 35.000 dólares por cuatro partidos, con un sponsor que era la marca de cerveza Sura Mahara, que ya había sido sponsor de Bayer Munich. Topper les dio ropa deportiva, Casa Muñoz la de calle y de pronto se encontraron en el estadio nacional de Bangkok jugando contra la selección.
Perdieron tres partidos, pero antes de irse le ganaron al juvenil. Tras ello y posterior a los intentos fracasados de ir a Singapur, Kuwait y Arabia Saudita, llegaron a Corea del Sur.
Cayeron 6 a 0 con la selección para luego ir hacia Japón, donde superaron 2 a 1 a la juvenil en el estadio nacional de Tokio.
A su regreso, el grupo se dividió. Algunos jugaron y ganaron otra vez el torneo de verano de Punta del Este. Pero Malbrán los quería juntos y fue así como apareció la oportunidad de representar a Acassuso, club directamente afiliado a la AFA. Eso si, antes de disputar el torneo de la Primera D tuvieron que pagar una multa por haber viajado como Independiente de Madariaga sin autorización.
Esta es la historia de un grupo de amigos que cobraron viáticos aparte por cada partido, recorrieron un Mundo distinto, vivieron en los mejores hoteles, fueron escoltados por patrulleros y motocicletas de la policía, y conocieron las grandezas y las miserias de lejanas ciudades.

Calala

Werro Julio

Julio Alejandro Werro
Su corta carrera como futbolista profesional no dejó mucho material como para ahondar en detalles. Surgido como lateral derecho en Unión de Santa Fe, se curtió en el duro Nacional B y con el ascenso en el bolsillo pudo disputar 3 partidos en el torneo Apertura 1996 de la Primera División. Después no tuvo oportunidades claras para mantenerse en el plantel superior y según dicen fue cedido a préstamo (aunque no pudimos saber que equipo) en la temporada 1997/98.
Se retiró a muy temprana edad y se dedicó a dirigir las divisiones menores del Tatengue (aún hoy lo hace). Como habrá sido su identificación con el perfil bajo y el banco de suplentes que incluso fue convocado para que siga cumpliendo esa función durante parte de los festejos del centenario del club, en junio de este año.

Juan Pordiosero