
Santiago Abete
Arquero de condiciones promisorias que rápidamente fue descendiendo escalones para convertirse en uno más de los tantos que deambulan por los bancos de suplentes de equipos del ascenso.
De las inferiores de San Lorenzo, fue partícipe de la Selección Argentina sub 17 que logró el cuarto puesto en el Mundial de Trinidad y Tobago, en 2001. Aquel equipo que tenía en sus filas a jugadores luego consagrados como Carlos Tévez, Javier Mascherano, Maxi López y Pablo Zabaleta, también contaba con el malogrado Lucas Molina y otros que después tendrían menos éxito como Rubén Salinas y Lucas Correa.
Al finalizar la competencia, un desilusionado Hugo Tocalli declaró sobre el pibe: «no se pudo mostrar. Tiene mucha personalidad. Y gran porvenir. Debe mejorar la potencia en sus piernas«.
Ese detalle marcado por el entrenador (que también fue arquero) era insignificante si se tenía en cuenta que con 17 años ya estaba entre los mejores arqueros del país a nivel juvenil. Es más, ese año salió campeón de la sexta división con San Lorenzo junto Gonzalo Rodríguez y Hernán Mattiuzzo.
La gran chance de mostrarse le llegaría en septiembre de 2001, cuando el combinado nacional dirigido por Marcelo Bielsa se preparaba para jugar ante Brasil, por las eliminatorias para el Mundial de Coreea-Japón 2002. El entrenador hizo una práctica con varios juveniles (alguno de los titulares, como Germán Burgos, no habían llegado) y al arquerito del Ciclón le tocó actuar en el conjunto titular que formó con Abete; Ayala, Samuel y Vivas; Zanetti, Simeone, Sorín y Aimar; Claudio López, Crespo y Cristian González. En el segundo tiempo, Bielsa cambió algunos nombres pero mantuvo al pibe bajo los tres palos. El equipo alineó a Abete; Pochettino, Samuel y Placente; Zanetti, Almeyda, González y Gallardo; Aimar, Cruz y Gustavo López.
Semejante antecedente le dio un handicap que años más tarde le permitió subir al plantel superior del Cuervo. Allí estuvo peleando por un lugar en la temporada 2003/04, pero las presencias de José Ramírez, Agustín Orión y Nereo Champagne le negaron la posibilidad de debutar en la máxima categoría.
En julio de 2004 pasó a San Miguel, en la Primera C, junto a otros valores de las inferiores azulgranas como Claudio Verino y Gabriel Juárez. Aunque tuvo la chance de jugar, en el Trueno Verde no hizo demasiado. Eso si, se dio el lujo de actuar al lado del ex Lanús Emiliano Gianunzio.
Parecida fue su situación en Tigre (en la primera parte de 2005), donde cosechó amistades como Oscar Alsina y el Chino Carlos Luna, pero no jugó en el equipo que terminó ganando el ascenso al Nacional B, por estar detrás de sus colegas Campestrini y Ardente.
Como si fuera poco, a su poco productivo periplo por Sportivo Barracas (2005/06) le sumó un traspaso al fútbol marplatense, para defender los colores de Alvarado en el Torneo Argentino B. Y ahí, claro, también fue suplente.
ACTUALIZACIÓN
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Después de años de ostracismo, el 1° junio de 2008 le tocó ser titular en Alvarado de Mar del Plata, equipo que, al ya estar clasificado para las finales del Torneo Argentino B, alineó suplentes y juveniles ante Bella Vista de Bahia Blanca.
El equipo marplatense (que hacía de local en Tandil y a puertas cerradas), caía 1 a 0 cuando a los 49 minutos del segundo tiempo tuvo un tiro libre a favor. Santiago Abete fue a buscar la bocha al área y tuvo recompensa cuando le quedó el rebote en la puerta del área y estampó el empate con un derechazo. Sí, el arquero baldosero hizo un gol.
A continuación, una nota publicada en el Diario La Capital:
La tarde soñada para Abete
«Esta fue la primera y me parece la última»
Santiago Abete fue, sin lugar a dudas, el hombre de la tarde de Tandil. El arquero fue el centro de todos los festejos de Alvarado y, por supuesto, el objetivo de todos los periodistas para dialogar en el final. «Recuérdenlo porque esta fue la primera y me parece la última que voy a meter. Creo que nunca más volveré a hacer un gol. Hay que disfrutarlo. Sobre todo porque este es un grupo y los chicos demostramos que tenemos tantas pelotas como los titulares que nos llevaron a jugar una final por el ascenso», señaló, feliz y locuaz, la figura del partido a LA CAPITAL.
-¿Por qué fuiste a buscar el centro?
–Fui porque el partido se jugaba en la mitad de la cancha y tenía una impotencia bárbara porque nos habían llegado poco y nos habían convertido un gol. Me tuve fe, me quedó ahí, le pegué, entró y listo.
-¿Fuiste alguna vez delantero de pibe?
-Nunca fui jugador de campo en inferiores. Sólo que cuando tuvimos que venir acá a jugar contra Grupo Universitario, con muchos jugadores lesionados, Philipp me probó como marcador central en una práctica, jugamos un amistoso frente a Once Unidos y también metí un gol. Jamás jugué de delantero porque en inferiores tenía un técnico que se llamaba Fabián y siempre me cortó las piernas.
-Salvaste una tarde que antes tuvo noventa y pico de minutos muy aburridos…
-Uno no tiene mucha idea de cómo se da el partido. Igual, si hubiéramos perdido, Alvarado tenía igual muchos motivos para festejar porque está viviendo un presente que hace mucho no vivía. Por todos los chicos mejor que no perdimos. Y mejor empatar en el último minuto así la gente tiene más motivos para celebrar.
-Te vemos muy feliz por lo de hoy, te imaginamos ilusionadísimo por lo que viene…
-Este es un momento histórico que va a vivir Alvarado y Mar del Plata. Esta ciudad merece tener equipos más arriba y Alvarado particularmente. Todavía falta, estamos muy cerca e hicimos méritos de sobra para llegar a la final.
Actualizado Noviembre 2012