
Adrie Van Tiggelen. Defensor holandés. Jugó desde fines de los 70’s a comienzos de los 90’s.

Adrie Van Tiggelen. Defensor holandés. Jugó desde fines de los 70’s a comienzos de los 90’s.

En 1997 la empresa Reebok reemplazó a Lotto en la confección de la ropa para Banfield y como primera casaca presentó una bien tradicional, blanca con la banda verde, pero con un defecto no negociable para los detallistas: la banda era extramadamente baja y no llegaba a cruzar el pecho. Como se aprecia en la segunda foto, el modelo fue retocado un par de fechas más tarde y el Taladro pudo lucir sus colores como Dios manda.
Juan Pordiosero

Messing Shep. Arquero estadounidense. Jugó en los 70’s.

La Habana (Cuba), 2000. Selección cubana.
Juan Pordiosero

Tan insignificante fue el encuentro disputado entre Boca y la selección paraguaya de fútbol en 1998, que casi nadie lo recuerda. El match se llevó a cabo en el estadio José María Minella de Mar del Plata, aprovechando que el equipo del Bambino Veira seguía en esa ciudad después de haber disputado el tradicional torneo de verano y que el combinado albirrojo estaba de paso, preparándose para el Mundial de Francia.
Como testigo de ese triste 14 de febrero quedó la foto del Pájaro Caniggia enfrentando a un defensor de Paraguay. ¿El resultado? El que se merecía: 0 a 0.
Juan Pordiosero
Freddy Torres Acosta
Defensor colombiano (no confundir con su homónimo, el popular «Chito») que gracias a una sagaz movida de Efraín Pachón y su pool de empresarios recaló en el fútbol argentino recién a los 30 años, quedando en evidencia que si no lo hizo antes, no tenía demasiado para ofrecer. Quienes tuvieron el gusto de ver su desempeño en los estadios colombianos seguramente no darán crédito a este dato. Estan en todo su derecho.
Fue en el año 2000 cuando se desvinculó del Deportes Tolima y fichó a préstamo para el recién ascendido Almagro. Previamente había jugado en el Independiente Santa Fe (dos partidos en 1990), en el Cúcuta Deportivo y en el Deportivo Cali. Eran días en los que la exportación de colombianos rumbo al sur estaba en pleno auge, Ángel, Iván Córdoba, Yepes y Serna habían abierto una senda por la que Pachón, viejo zorro, quiso arrastrar a su longevo pupilo.
Apenas un sólo partido bastó para cerrar su capítulo en tierras criollas y fue en una derrota 3 a 0 frente a Unión. En aquel plantel compartió entrenamientos con Chaile, Brahman Sinisterra, Aragón, Demus, Coria y Bevaqua, entre otros.
Con la llegada de la dupla Brown-Enrique creyó que volvería a ser considerado, y a su vez esperó con ansias a Diego Maradona como manager general de la institución. Pero no sólo no se dio esto último, sino que los técnicos le bajaron el pulgar y lo dejaron ir junto a Fabio Lenguita, Leonel Liberman, Ricardo Lunari y José Ramírez.
Sin embargo, su estadía no fue tan intrascendente como se piensa, al menos no para todos, ya que Jonathan Santana se acercó a la religión gracias a sus consejos.
«Ya había aceptado a Cristo en mi corazón antes del accidente, a través de un compañero cristiano, Freddy Torres, que jugó conmigo en Almagro. El accidente no fue el factor fundamental de mi acercamiento a Dios, pero sí ayudó a aferrarme más«, declaró Jony.
El moreno pasaría luego, quizás con un poco más de éxito, por el Real Cartagena (2002) y el Monagas de Venezuela. Que piola, ahí no es tan difícil.
Cucu y Siempreconusted
Post en simultáneo con Bestiario del Balón.
José Herrera (Mono)
Oriundo de la dulce Magdalena, este delantero colombiano nacido en 1976 irrumpió en la primera división de Unión de esa ciudad en 1997 y en el año 2000 sin ningún antecedente y siendo un total desconocido cayó a probar suerte en el fútbol argentino
En febrero debutó en la reserva de Argentinos Juniors que era dirigida por Carlos Mac Allister ante Ferro junto a Sanzotti, De La Vega, los mellizos Belforti, Plaza, Luque, Ceferino Denis, Kuhl, Zagharián, Sabbag y Sandoval.
Su paso fue corto como muleta de cocodrilo, ni siquiera llegó a jugar en primera y se volvió a su país para pasar sin éxito por instituciones como el Junior de Barranquilla (2000), América de Cali (2001) junto a Mayer Candelo y otra vez por Unión Magdalena hasta el 2004.
Casado con Shirley, padre de Valentina, admirador del «Tino» Asprilla y Ronaldo y fanático de la música de «Diómedes Díaz, el rey del vallenato», dejó de ser promesa pero tampoco pasó a ser una realidad.
Herrera terminó recalando en el Melgar de Perú (2005) en un año que seguramente querrá olvidar por la cantidad de lesiones que sufrió.
A punto estuvo de volver a la tierra del café, pero se despachó con una declaración algo curiosa del porque no retornaría. «Por algunos problemas que tengo, y prefiero no hablar de ello. Solo puedo decir que en Colombia el fútbol no se maneja como en Perú».
Encontró una nueva posibilidad en el Sport Boys de Callao que debía pelear por la permanencia. Su bienvenida no fue muy grata, ya que un medio señaló que «Boys no ha logrado grandes fichajes en esta temporada, teniendo entre su mayor jal al colombiano José Herrera».
Pero el Mono sorprendió, ya que en compañía de los argentinos Martinuzzi y Córsico le hizo goles y la rompió frente a Universitario y Sporting Cristal. De todas maneras debieron jugar la final por el descenso ante el José Gálvez de Chimbote.
En un encuentro parejo y muy polémico, el equipo Rosa finalmente se salvó, pero los rivales reclamaron. Ante ello, el punta vendió humo y sostuvo que «lo que no pudieron hacer en la cancha, ahora lo buscan fuera. Boys está en primera porque hizo mejor las cosas».
Pudo pasar al Cienciano y al KKS Lech Poznan de Polonia de Martín Bonjour junto a su compatriota Luis Asprilla, pero todo quedó en la nada.
Lo cierto es que en su estadía en Buenos Aires debió lidiar con un nombre tristemente célebre en nuestro fútbol argentino…y le pesó mucho esa mochila.
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Cucu

Eduardo Cicarello. Volante y delantero argentino. Jugó en los 70’s.