Navarro Daniel

Daniel Navarro
Si de desaparecidos en vida hablamos, no podemos ignorar la figura de Daniel Navarro, un desprestigiado delantero de Newell’s que tuvo su momento de fama allá por 1992, cuando asomó silenciosamente en la Primera leprosa y casi sin avivar giles pudo sumar minutos en 12 encuentros oficiales de toda la temporada e incluso llegó a marcar un gol. A la sombra del Negro Zamora, Alfredo Mendoza y Ariel «cada día me parezco más a Leo Mattioli» Cozzoni, se dio el lujo de jugar la Copa Libertadores de 1993. La lucha por hacerse un lugar entre los atacantes titulares era difícil (también estaba el Caio Enría), pero nunca nadie imaginó que semejante obstáculo lo alejaría tan rápidamente de los primeros planos. No sólo no jugó más en La Lepra, sino que además hizo de su carrera una verdadera incógnita. Se encargó de eliminar los rastros fácilmente comprobables. Los únicos recortes, testigos de su gloriosa juventud, deben desempolvarse cada muerte de obispo, cuando algún escéptico invoca las maravillosas palabras: «¿Vos jugaste en Ñuls? ¡Andáaa!«.

Juan Pordiosero

Cucit Pablo

Pablo Javier Cucit
Podría haber sido uno de los tantos habitantes de este sitio que por haber tenido un solo partido en Primera se ganaron un merecido reconocimiento. Sin embargo, la historia de Pablo Cucit tiene un valor agregado difícil de obviar: es primo hermano de Gabriel Batistuta. Ese parentezco le dio oportunidades de mostrarse, claro está. Pero también lo condicionó en el largo camino de la consolidación que nunca pudo alcanzar. Volante zurdo por vocación pero marcador de punta obligación, se topó de un día para el otro con una inmejorable oportunidad en su natal Reconquista. «Un día, en el cumpleaños de una de las hermanas de Gabriel, mi tía me preguntó como andaba en el colegio. Como noté algo raro, le pregunté a mi viejo qué pasaba y me dijo que Gabriel me iba a dar una mano. Creí que era para probarme en Boca, pero resulta que era para ir a Italia. No lo podía creer, ¿sabés cómo estaba?«, declaró años después en la Revista Mística.
A fines de 1996, el Bati le abrió las puertas del imperio que había construído. Bajo su recomendación, lo hizo ingresar a la Fiorentina, donde estuvo entrenándose durante 5 meses. Y no sólo eso, sino que además le dio techo y comida. El caso no pasó desapercibido para la prensa italiana. Al llegar a su primera práctica, Pablo fue rodeado por varios periodistas y por algunos fanáticos que, deslumbrados por el lazo de sangre que unía al pibe con el goleador, llegaron a pedirle fotos y autógrafos como si se tratara de una verdadera estrella.
Su periplo europeo arrancó bien. En el primer partido de entrenamiento entre los titulares y la Primavera (la Reserva), marcó un tanto en la primera pelota que tocó. «Cuando metí el gol, Gabriel dijo ‘Qué golazo hiciste, pero todavía te faltan tres para alcanzarme’. Claro, él ya había metido cuatro y no lo podían parar«, afirmó el defensor.
Tres meses en la casa de su primo y otros dos en la concentración de la Fiore parecían acercarlo al sueño de jugar en el Calcio. Pero la llegada del brasileño nacionalizado belga Luiz Oliveira terminó con su fantasía. A pesar de estar en el plantel de la Primavera, ocupaba plaza de extranjero. Ese aspecto, que en un primer momento no tuvo en cuenta, lo alejó de la institución y lo mató anímicamente.
A su regreso al país se cobijó en Reconquista (donde había jugado en Platense y en Atlético y Tiro), pero pronto lo recuperó el técnico de las inferiores de Ferro, Cacho Giménez, que se lo llevó para Caballito. Se probó y quedó en el Verde pero un problema con Miguel Ángel Tojo, entrenador de la Quarta y la Quinta, le cerró los caminos. Cuando abandonar el fútbol parecía ser la salida, otra vez Giménez le consiguió una prueba en Racing. Aprobó la evaluación futbolística y luego de un tiempo en inferiores pudo lograr lo que anhela cualquier jugador, debutar en Primera. Y se dio de la manera más imprevista: en mayo de 1999 era el capitán de la Reserva cuando se lesionó Hugo Corbalán (en aquél entonces suplente del suspendido Sergio Zanetti) y el pibe tuvo que jugar de movida ante Gimnasia y Esgrima de La Plata gracias al llamado dedsperado de Gustavo Costas, que ni siquiera lo había convocado para entrenar en la semana previa.
Junto a Luciano Castillo, Vicente Principiano, Juan Manuel Zubeldía, Emiliano Yocco y Lucio Orellano, Cucit formó parte de una camada que no triunfó demasiado. A decir verdad, no triunfó nada.
Después de su aporte poco valorado para nuestro fútbol volvió a desperdigar su talento en la liga Reconquistense, defendiendo los colores de Atlético y Tiro. Ahí juega de volante y hace muchos goles. Es que, por esos pagos, mucho no se puede hacer. Si uno nació machito se dedica al fútbol o a la pesca. Y si nació nena, elige el mundo de la realeza, como Carolina Cucit (en la foto, de amarillo), una simpática chica de la zona que participó de la Fiesta del Surubí en 2006 y se coronó como 1° Princesa de los pescadores. ¿Será algo del olvidado Pablito? No sería la primera vez que un pariente lo hace un poquito más famoso.

Juan Pordiosero

Seguimos

Seguimos
El sitio continúa con su interminable proceso de optimización. Mientras paramos la bocha y vemos para donde salimos jugando, pueden pasar el rato con los siguientes enlaces que recomendamos:

Bestiario del Balón: lo que nos gustaría hacer si fuéramos colombianos.

La Redó!: Mucho más que simples partenaires del 35-3.

Orsai: para leer y sentirse analfabeto.

Tic Espor: cada vez mejor.

Blanquiceleste: grosso.

Revista Barcelona: la leemos siempre que la compramos.

Google: Buen buscador.

Hotmail: podés sacarte una cuenta gratis y tener MSN (también gratis).

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En Una Baldosa

Magnago Víctor

Víctor Eduardo Magnago

Segundo marcador central surgido de las divisiones inferiores de Boca Juniors.
La mala decisión de Carlos Bianchi de disputar el último encuentro del Clausura 2003 ante Rosario Central con un equipo plagado de juveniles, le hizo conocer las mieles de la Primera División. Fue así que el 6 de julio de 2003 en el Gigante de Arroyito, mientras los grandes festejaban en La Bombonera la obtención de la Copa Libertadores, el Xeneize formó con Gustavo Eberto, Raúl Osella, Joel Barbosa, Federico Carballo, Víctor Magnago, Leonardo Verón, Matías Silvestre, Juan Pablo Caffa, Jonathan Fabbro, Mauro Boselli y Héctor Bracamonte. Luego ingresaron Víctor Ormazabal y Edilio. El partido terminó 7 a 2 a favor del conjunto rosarino y los defensores, que no tuvieron una buena tarde sepultaron sus posibilidades de volver a jugar. Solo Barbosa y Carballo se pusieron la azul y oro otra vez antes de despedirse del club poco tiempo después.
Antes de esto, en el verano de 2003 había sido tasado en u$s 350.000 y disputado algunos encuentros en Reserva.
Un año más tarde quedó libre porque no le hicieron primer contrato. Pasó al fútbol mexicano, donde, según su currículum, jugó 20 partidos y convirtió 3 goles para el Pachuca Juniors, filial del los Tuzos. Con esos números, buenos por tratarse de un defensor, resulta extraño el hecho de que no se haya sumado al primer equipo.
Seis meses después retornó a la Argentina para defender los colores de La Plata FC, donde redondeó 10 partidos, sin goles, en el Torneo Argentino B y tuvo de compañero, entre otros, a Nicolás Ayr y José Manuel Barbas.
En Julio de 2005 se unió a Argentino de Quilmes de Rafaela, del poderoso Torneo Argentino C, para jugar 15 partidos y anotar 6 tantos.
A la temporada siguiente fue transferido al Espoli, club de la segunda división del fútbol ecuatoriano, donde no se conoce cuántos partidos disputó pero se sabe que fue sancionado en algunas ocasiones por juego brusco y por insultarse con los rivales.

KeyserSoze

Metió la Zapata

Siempre se dijo que Gustavo Zapata junto a Leonardo Astrada formaban una dupla de gran marca. Pero el volante lo que no marca es tendencia.
A su evidente chuequera no tuvo mejor idea que decorarla de manera poco sutil. La chomba de empapelado con cuello de otro color y exageradamente abierta es de por sí muy desagradable.
Pero más aún lo es si va metida dentro del pantalón y en combinación con ese calzado Adidas de canje con las lenguas estiradas y por fuera del en ese entonces, vaquero.
Una sabia frase asegura que «la moda incomoda», y cuanta razón tiene.
Pero eso no es todo. ¡Pobre nene! Se dice que los hijos son la mayoría de las veces moldes de sus padres y hoy siendo un adolescente… ¿cómo andará empilchado?

Cucu

Crespo 1998

Tan generoso es Hernán Crespo como futbolista que además de hacerle ganar premios a sus compañeros también de vez en cuando ayuda a los rivales. Sí, Valdanito auspició el debut en la red de Mauro Navas en el fútbol italiano. En diciembre de 1998, el Udinese recibió al Parma de Sensini y Verón por la Copa Italia. El partido estaba 2 a 2 (goles de Appiah y Amoroso para el local; Balbo y Crespo para el visitante) cuando el arquero parmesano Guardalben debió salir por un infortunio y, ante la imposibilidad de hacer otro cambio, el atacante argentino tomó la responsabilidad de ponerse los guantes durante los últimos 5 minutos. Así fue como a los 47, el ex Temperley y Banfield lo ajustició y selló sobre la hora el 3 a 2. Quizás el defensor nunca se hubiera animado con un arquero en serio. En la revancha, Crespito hizo dos y el Parma ganó 4 a 0.

Juan Pordiosero

Huracán de Tres Arroyos (2004/05)

huracanta2005

La temporada 2004/05 de la Primera División tuvo un invitado de piedra difícil de olvidar para quienes seguimos la carrera de los chascos individuales o colectivos. El muy buen equipo de Huracán de Tres Arroyos que se había consagrado en la B Nacional intentó mantener la categoría en la máxima división con magros resultados.

En el Apertura, el Globito mantuvo la base y estuvo cerca de batir a Boca, en la Bombonera (después de pegarle un baile e ir arriba en el marcador, perdió 2 a 1), e incluso se dio el gusto de ganar el «clásico» zonal ante Olimpo de Bahía Blanca.

Pero en el Clausura, el conjunto de Morant (ya se había ido el Chavo Anzarda) incorporó a algunos jugadores y dio pena: sólo consiguió 5 empates y perdió los 14 encuentros restantes. Hizo 12 goles y le convirtieron 42. Ni si quiera el cambio de localía (de Mar del Plata a su estadio en Tres Arroyos) lo benefició.

En la foto, arriba: Marcos Dragojevich, Daniel Gómez, Malagueño, Caggiano, Gancedo, Nilton Pardal y Pablo Lavallén. Abajo: Julio César Rentería, Martín Mandra, Martín Zapata e Iván Dragojevich.

Tambien integraron ese plantel, el Bibi González, el Novillo García, Guillermo Imhoff, Néstor Lo Tártaro, Paolo Frangipane, Maximiliano Natalichio, Jorge Izquierdo, el Gori Galván, Jonatan Vannieuwenhoven y el paraguayo Francisco López Rojas, entre otros. Baldoseridad al palo.