
Miguel Eduardo Prado (Paco)
A pesar de haber acumulado varias horas en distintos equipos de todo el Mundo, el nombre de Paco Prado siempre estará emparentado al ascenso de Chacarita a Primera División. En el Funebrero fue, desde su debut en 1996, una rápida alternativa para el ataque. A veces titular y otras suplente, tuvo su momento más rolling stone allá por 1999, cuando Chaca realizó esa histórica campaña que lo depositó en la máxima división, con jugadores de la talla de Vivaldo, Pagés, Mignini, Carrario y Ábalos. Y cómo habrá sido de fuerte ese rato de exposición que ese año se inmortalizó con el Presidente de la Nación Carlos Saúl Menem, sospechado (entre otras cosas) de ser el dueño del pase del mismísimo Prado en sociedad con el dirigente Luis Barrionuevo, según una investigación del periodista Gustavo Veiga. Al margen de la mufa que debe haber ligado y del corte de pelo cabeza que usó para tribunear, su nivel futbolístico (7 partidos y 0 gol) ayudó para que se alejara de San Martín, donde retornó en 2003 para un breve y olvidado capítulo de su trayectoria (5 cotejos y ninguna flor).
En Ecuador pasó por el Deportivo Quito (2000) y Olmedo (2002), mientras que en Albania (sí, Albania) actuó para el Dínamo de Tirana (2002) y en Bolivia para el Jorge Wilstermann (2004). Inmerso en el under de nuestro país tampoco hizo un culto al sedentarismo. Anduvo de acá para allá con las camisetas de Almirante Brown de Arrecifes (2001), Independiente Rivadavia de Mendoza (2003), San Martín de Mendoza (2004/05) y El Porvenir (2005 a 2007), donde volvió a tener contacto con la mala suerte. Estando en la B Nacional sufrió una rotura de ligamentos que lo tuvo parado un año y vivió la caída a Primera B sin poder hacer nada. Ya de regreso, hizo algunos goles pero el hecho de estar al lado del Dany Tilger se ve que lo perjudicó un poquito y descendió a Primera C.
Hace un par de meses retornó al fútbol ecuatoriano para unirse al Deportivo Azogues, que no posee relación alguna con el ex Colón pero de todas formas guarda algo de afinidad con nuestra mediocridad. Increíblemente allí sigue robando Martín Mandra. Y ante ese acontecimiento, que nos desborda en vergüenza ajena, todo lo que pueda llegar a aportar Paco en esa institución es, como mínimo, digno y respetable.
Juan Pordiosero






