Re tirado

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Épocas duras para Ricardo Bochini. Recién había abandonado el fútbol y a pesar de su nuevo rol de entrenador, no se animaba a poner un buzo con la sigla DT. Mucho menos lo tentaba la posibilidad de rendirse ante la solemne combinación de saco y corbata.

Obsesionado con un conjunto que ya apareció en esta misma sección, intentó reinventar el concepto de elegancia. No lo logró, está claro. Si hasta Fren parece bien vestido.

García Cristian

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Cristian Diego García

Era 1994, año mundialista. El doping de Maradona, la efedrina, Andrés Escobar, Brasil, Ayrton Senna, Vélez, Ritmo de la Noche, Independiente, la reforma de la Constitución, Peñarol de Mar del Plata, Forrest Gump y se asomaba la tribuna de Nico, con Charanguito, Campi, La Cordobesa y Caramelito.

La gente estaba en otra y no tuvo tiempo para percatarse de que en San Lorenzo de Almagro debutaba un pibe de apellido García. Su estreno fue en el Monumental, ante River, ingresando por el Balín Bennett en el empate 1 a 1 de la fecha 14 del Clausura. Ese mismo año jugó otros 6 encuentros (4 como titular) pero nunca pudo adueñarse de un puesto en ese mediocampo poblado por el Diablo Monserrat, Juan José Cardinal, Carlos Netto, Fernando Galetto y Paulo «golderiver» Silas.

Se quedó en el club un tiempo más, integró el plantel campeón de 1995, amortizó los 5 mangos que nos salió la foto de Avedikián y después desembarcó en El Porvenir (1996/97), donde jugó poco y se fue esfumando al mismo tiempo que 1994 empezaba a parecer lejano y Charanguito se transformaba en una pieza arqueológica de la televisión argentina.

Baldosa Vieja: Oscar Cassinerio

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Oscar Bautista Cassinerio

Si ya sé, me van a decir que no es baldosero porque no tuvo sus 15 minutos de fama, pero déjeme defenderme primero y decir que se trata de Oscar Cassinerio. Búsquenla por este lado: cuando debutó en la primera de Central Córdoba de Rosario, los viejos hinchas decían que había nacido lo más parecido al mítico Gabino Sosa, nombre que lleva el actual estadio Charrúa.

Además corrió al lado de Tomás Felipe Carlovich y se dice por ahí que el Trinche fue lo más grande que dio Rosario, que jugaba con “galera y bastón”. Si hoy cuesta ver a tipos jugando bien con camisetas antiviento, pantaloncitos con aire acondicionado y botines con alerones, no me quiero imaginar con galera y bastón lo que debe haber sido agarrar una pelota.

El flaco Cassinerio nació en Rosario el 15 de noviembre de 1952 y arrancó con la redonda por el ‘70 en la liga rosarina, para pasar al año siguiente a Central Córdoba, donde se quedó hasta 1977, codeándose, entre otros, con Oscar Santos May, Scoppa, Montemarani, Oscar Facchetti, Nelson Forgués, Manfredi, Sullivan, Giusti, Donsanti y Norberto Bautista.

Como vio que la galera y el bastón no le servían para progresar mucho, en 1978 se fue para dar el campanazo en Villa Dálmine donde se quedó hasta 1980, junto a jugadores de nombre como Bignone, Pintos, el gaucho Santorelli, Ottaviani, Conte y no me acuerdo cuántos más.

En 1981/82 buscó la plata y recaló en la ciudad de la diagonales, más específicamente en Gimnasia y Esgrima. Siempre en la B, inicial de su nombre Bautista. Allí se entreveró con Juan Guillermo, Higuaín, Antonio Mércuri, Alfonso Dante Roma, Pantaleo, el potro Domínguez, Enrique Salvador Chazarreta, Pezzatti, Avelino Verón, Gottfrit, todos históricos del fútbol. Pero haciéndole caso a Fito Páez, Rosario siempre estuvo cerca, no aguantó más de una temporada y se volvió.

¿Qué hizo, entonces? Enseguida se fue a Colón de Santa Fe, con 31 pirulos, arrastrando la ya pesada galera y el bastón, y otra vez rodeado de figuras como Belén, Juncos, Balbuena y muchos sabaleros de renombre, se fue despidiendo del fútbol grande de la B.

No hubo caso, las ligas fueron su destino final. Es que la cosa en Rosario pasa más o menos por ahí en la mayoría de los casos. Empezás en la liga rosarina, te chupan Central o Ñuls, si sos descartable vas a parar a Central Córdoba o Argentino y cuando te hacés demasiado viejo, volvés a las ligas.

Así es, amigos. Ahora no me vengan con que Oscar Bautista Cassinerio no es baldosero. Acuérdense de Don Gabino, del Trinche, pero fundamentalmente de la inseparable galera y bastón.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)

Estudiantes parche Multicanal 2006

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Los dirigentes de Estudiantes de La Plata agudizaron al máximo su ingenio en la temporada 2005/06 y vendieron su camiseta por partida doble. En el torneo local, el Pincha utilizó el sponsor Bieckert. Para la Copa Libertadores, en cambio, arregló con la empresa Multicanal. Lo desprolijo fue que las casacas para el torneo continental las estamparon de apuro y los jugadores tuvieron que salir ante el Sporting Cristal con un parche negro que tapaba el patrocinador de los fines de semana. Muy feo.

El tren del terror

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Promediaban los 80’s y un par de jóvenes sin demasiadas esperanzas en el fútbol logran escapar del campo de concentración en plena madrugada. Saltear los controles de seguridad tuvo sus complicaciones. Carlos Tapia salió casi intacto, con su joggin gris y la revista 7 Días en la mano. Su compañero Comitas, en cambio, sufrió la rotura total de sus prendas por parte de los perros asesinos que custodiaban las rejas electrificadas.

Jugados y concientes de que ya no podrían volver, se subieron de polizontes al primer tren que vieron pasar, con tanta mala suerte que abordaron el vagón de carga que llevaba todo tipo de animales. Antes de dirigirse al sector de pasajeros, un Comas tiritante por el frío tuvo un momento de lucidez y le dijo a su socio de huída: «Chino, esperame adentro que en un rato voy«.

A los 10 minutos apareció el hombre de Paraná, con su clásico corte de pelo y un sweater blanco de fabricación artesanal. «¡No sabés lo que me costó esquilar a esa oveja malparida!«, le dijo a su azorado compinche.