
Carlos Tejedor, 1993. «Equipo de Diego».

Carlos Tejedor, 1993. «Equipo de Diego».

De un lado Ashley Cole, Lampard, Shevchenko, Wright-Phillips, entre otras estrellas que formaban parte del poderoso Chelsea . Del otro, el Macclesfied, un humilde equipo del ascenso ingles, dirigido en ese entonces por Paul Ince. La FA Cup era el motivo del encuentro.
Se esperaba un resultado abultado en favor del equipo londinense. Y esto se vio confirmado cuando recién comenzaba el 2º tiempo, y el arquero Tommy Lee fue expulsado. El Macclesfied no había realizado todos los cambios, pero el problema era otro: entre los sustitutos no había ningún arquero, por lo que el defensor David Morley debió ocupar el arco. El improvisado guardameta sufrió sobremanera (?) durante los minutos en los que defendió la valla de su equipo: el Macclesfied perdió 6-1 y quedó eliminado de la competencia.

Aunque parezca mentira, Mostaza Merlo estuvo cerca de Racing antes de consagrarse campeón como DT en 2001. Sobre el final de su carrera como futbolista, surgió un interés de los dirigentes de la Academia, que en ese momento disputaba la vieja Primera B. La transferencia estuvo a punto de concretarse: el mediocampista fue inscripto en AFA, y ya todos lo daban el pase por hecho. Todos menos Agustín Mario Cejas, el técnico de Racing, quien se opuso a la contratación por la enorme cantidad de volantes centrales que tenía en el plantel. Lo cierto es que Cejas busco evitar un enfrentamiento, ya que Mostaza no hubiese aceptado fácilmente quedarse en el banco.



Roberto Monteiro. Delantero brasileño. Debutó en 1969 y murió en 1976.
No es que la firma Lurocard se haya adelantado una década a La Nueva Seguros en esto de poner un cartel violeta en cualquier camiseta del fútbol argentino. Lo que sucedió por entonces es que los parches azules del sponsor comenzaron a perder el color con el correr de los partidos y al cabo de unas cuantas lavadas terminaron generando un contraste llamativo, algo a lo que Talleres de Córdoba ya nos tiene acostumbrados.
César Maximiliano Grabinski (l’imperatore)
Grabinski, para la mayoría, es ese gordito (?) que prometía en Newell’s y que después de pasar por varios equipos terminó ascendiendo a Primera con Chacarita. Para el mundo baldosero, en cambio, Grabinski no es el defensor Cristian, sino el atacante César, el menos conocido y el más aventuro de los futbolistas con ese apellido. Bah, son dos nomás.
Se inició en las inferiores leprosas pero tuvo su momento cumbre en la Argentina cuando debutó, con apenas 17 años, en la Primera de Belgrano de Córdoba. El 11 de diciembre de 1998 Ricardo Rezza lo hizo ingresar José Luis Villarreal en un empate 0 a 0 con Rosario Central. Sólo fueron 15 minutos. Los únicos en la máxima categoría.
Después siguió haciendo la vida de cualquier juvenil con posibilidades de subir definitivamente al plantel profesional e incluso recibió un premio a su esfuerzo en 1999, cuando Bielsa lo llevó a Estados Unidos como sparring de la Selección Nacional.
Pero de un día para el otro su nombre fue desapareciendo o, lo que es peor, confundiéndose con el de Cristian (la verdad, no sabemos si es el hermano, el primo o no tienen nada que ver), relegándolo a un plano menor. ¿Pero qué fue lo que pasó con César?
En el 2001 apareció en Italia y hasta el día de hoy se las ha arreglado para sobrevivir. Su primer equipo fue el Catania en la C1, pero al año siguiente desembarcó en la C2 para vestir la camiseta del Sangiovannese. Sin embargo, lograría verdadero reconocimiento en el Vado, club al que arribó en 2003 y en el que no se destacó por su condición de goleador en sus comienzos, sino mas bien por su faceta de asistidor.
Luego afinaría la puntería y a base de goles se ganaría el mote de «Emperador«. Con la gente en el bolsillo, quiso probar su capacidad en otros clubes con aspiraciones pero no le fue tan bien. En la temporada 2006/07 firmó un contrato con el Chievo Verona pero enseguida le aclararon que lo iban a prestar a un equipo del ascenso. Parecía que iba a defender los colores del Chiasso (Serie B) pero al final terminó en el Savona.
El mes pasado, el Vado lo llamó de nuevo y Grabinski volvió para actuar en la serie D. Eso es amor. O ganas de que te armen una conferencia de prensa con promotoras y sillones con estampados de cebra aurinegra (?).