De La Garma, Club Agrario, 1992. Amigos de Marisol.
Gracias a Brianeloy.

Gonzalo Gil
Su aparición en Primera no la tenía nadie y su historia le escapa a la del futbolista promedio. Nacido en septiembre de 1989 y criado en el country Campo Chico, en 2007, a los 17 años, apareció con su bolsito en el Monumental para probarse por segunda vez en las inferiores de River Plate, luego de que un dirigente lo viera en un torneo intercountries. Antes, lo había intentado como zaguero central, pero no quedó seleccionado. Como delantero la rompió en quinta (6 goles en 10 partidos), cuarta y anduvo bien en Reserva, donde incluso le convirtió a Boca en un clásico que ganó el Millonario. “Fue el gol más importante de mi vida. Nunca había jugado ante tanta gente. Además, era la primera vez que enfrentaba a Boca. Qué más pedir», contó tiempo después al diario Olé.
Goleador y referencia en el área (mide 1,86), Diego Simeone lo subió al plantel profesional en 2008 luego de verlo convertir tres tantos en una práctica entre la quinta y la sexta división (él ya jugaba en cuarta) y debido a la lesión de Radamel Falcao lo convocó para ser suplente de Gustavo Bou (con lo que eso significa) en un partido ante Rosario Central, aunque finalmente no salió del banco de suplentes.
El debut llegó el 26 de octubre de ese mismo año ante Gimnasia en Jujuy. Ese día fue titular con la camiseta número 35, que había dejado Rubens Sambueza (otra señal inequívoca de que no podría triunfar jamás en Primera), y se fue reemplazado en el segundo tiempo por el propio Falcao. River perdió 1 a 0 con gol de ¡Héctor Desvaux! y ese torneo salió último, mientras Boca se llevaba los honores en aquella dramática final ante Tigre. Todo mal. Con la llegada de Néstor Gorosito a la dirección técnica y hasta su despedida a fines de 2009, Gil sumó otros 3 encuentros más desde el banco a su currículum. Sin goles, claro, ni jugadas destacables, ni nada que se le parezca. Intrascendencia pura.
En el medio fue cavando su propia fosa, como cuando dijo “no estoy para reemplazar a Fabbiani”, que no le podía meter un gol ni al arcoíris. Para colmo, la búsqueda de su nombre en los foros millonarios es demoledora “buen cabezazo, pero extremadamente horrible con los pies”, “es peor que el Mágico Canales” o el lapidario “era suplente de Fabbiani”. Difícil hacerle frente a semejantes críticas.
Después de seis meses sin oportunidades en Primera y de que lo bajaran a la cuarta, a mediados de 2010 pasó a préstamo por un año a Ñublense de Chile junto al también baldosero Matías Díaz. Ni hace falta aclarar que seis meses después le dieron las gracias por los servicios prestados, le cerraron la puerta en la cara y tiraron la llave por la alcantarilla como para asegurarse de que no volviera nunca más. En enero de 2011 apareció junto al ex Boca Nicolás Villafañe en el Olaria brasileño, que disputaba el campeonato carioca de primera división. Sin grandes actuaciones, fue dejado libre poco tiempo más tarde. Al menos, habrá conocido lindas playas. Después de fracasar en una prueba en Atlético Tucumán se retiró del fútbol a los 22 años.
En julio de 2012, cuando parecía que la historia ya tenía su punto final y, oh casualidad, este post estaba en producción, el bueno de Gonzalito firmó su contrato para defender los colores de Fénix en la Primera C en la temporada 2012/13. En una de las tantas (?) notas que le hicieron en estos últimos días explicó qué fue de su vida el último año. «Estuve sin jugar porque en el fútbol a veces se presentan situaciones adversas muy difíciles de superar, en la que si uno no está al 100 por ciento no puede rendir al máximo y no sirve para un equipo», contó. Y agregó «De esa manera, preferí salir del mundo del fútbol y estar alejado para encontrarme conmigo mismo para dar lo mejor, tanto para mis compañeros como para mí, en cualquier lugar que me toque estar. Eso me llevó un tiempo hasta que salió esta oportunidad y ahora tengo muchas ganar de dar lo mejor».
Gil, pero no tanto.
Pese a que está terminantemente prohibido por la FIFA exhibir patrocinios en la camiseta, algunas selecciones han desafiado a la entidad madre del fútbol con el único propósito de embolsar un dinero extra. Aquí un repaso de algunos representativos nacionales que mancharon el manto sagrado a cambio de unos billetes.
Colombia
A mediados de 1993 la selección colombiana pisaba fuerte. Todavía no había apabullado a la Argentina en el mismísimo estadio Monumental pero ya se hablaba bastante de un equipo que jugaba bien en serio. Aquella fama de equipo prometedor, claro, adjuntó fama y contratos insospechados.
Aquel año Colombia sorprendió a propios y extrañas al mostrar, en un par de amistosos, el sponsoreo de la cervecería Bavaria en el frente de la camiseta. Unos meses más tarde, como recuerda el blog Bestiario del Balón, la federación tuvo que pagar la lógica multa de la FIFA.
Argentina
En julio de 1989 la selección campeona del Mundo dirigida por Carlos Salvador Bilardo disputó un amistoso benéfico ante un combinado de Futbolistas Argentinos Agremiados, en cancha de Vélez, con alrededor de 40 mil personas en las tribunas.
¿Curiosidades? Varias, empezando por la formación albiceleste, donde se destacaba la presencia de un volante central de apenas 59 años, ni más ni menos que el Presidente de la Nación, que había asumido su cargo pocos días antes.
¿Más? La casaca argentina tenía el patrocinio de la automotriz Renault, aunque para evitar sanciones de la FIFA se optó por usar un uniforme similar al que utilizaba la selección, de otra marca y sin el escudo de la AFA.
Irlanda
Desde hace más de dos décadas los irlandeses sacan al ruedo dos tipos de camiseta en cada cambio de modelo. Una con publicidad para los hinchas y otra bien limpia para los jugadores. Firmas como Opel, Eircom y 3 han aparecido en el pecho de la casaca verde, aunque sólo en la réplica que se consigue en las tiendas. Algo parecido hizo en los últimos tiempos el seleccionado de Suiza.
De todos modos, Irlanda se las ha arreglado para poder lucir el isotipo de su anunciante en algún que otro amistoso no oficial, como el que disputó su selección B ante el Nottingham Forest, en 2008.
Irán
Entre 2008 y 2009 los iraníes apostaron por el marketing y cedieron un espacio en su indumentaria para que apareciera el logo de la empresa Saipa Diesel. La práctica, por supuesto, era y sigue siendo antirreglamentaria para la FIFA.
Portugal
La Expo ’98 fue una exposición internacional que se llevó a cabo en Lisboa entre mayo y septiembre de 1998. Para promocionarla, la Federación Portuguesa de Fútbol no tuvo mejor idea que utilizar a su seleccionado, que por aquel entonces no contaba con el mediático Cristiano Ronaldo pero sí tenía figuras de la talla de Figo y Rui Costa.
Brasil
La crisis futbolística e institucional que sufrieron los brasileños tras el retiro de Pelé fue bastante más grave de lo que se cree. En diciembre de 1987 la cuestionada selección dirigida por Carlos Alberto Silva enfrentó a su par de Chile en un amistoso disputado en Uberlandia. Tras ir perdiendo 1 a 0 en medio del murmullo de su gente, los brasileños terminaron dándolo vuelta en el segundo tiempo, con goles de Valdo y Renato. Pero eso no fue lo más importante.
Ese día el Scratch sorprendió al salir a la cancha con su clásica camiseta verdeamarela arruinada por un gran anuncio de Coca Cola, con fondo rojo y letras blancas. Sí, a cambio de escasos 40 mil dólares y sometiéndose luego a una sanción de la FIFA, la Confederación Brasileña de Fútbol vendió los colores.
El repudio popular fue tal que la empresa de gaseosas decidió retirar el anuncio para el partido de unos días más tarde, ante Alemania. Luego de aquel episodio Brasil no volvió a tener publicidad en su casaca, pero el antecedente quedó para toda la historia.
Publicado en simultáneo con Un Mundial Para En Una Baldosa.
Una de las camisetas más feas de la temporada 2009/2010 fue la cuadriculada de Unión de Santa Fe, equipo que hasta ese entonces había usado colores como el azul y el verde en su indumentaria alternativa, pero nunca el negro y el gris.
La particular casaca de TBS fue utilizada en algunos partidos de ajedrez, como ante Chacarita y Atlético Tucumán. Y aunque intentaron combinarla con pantalones de todo tipo, no hubo caso. Era fea de verdad.
Juan Pablo Carrizo no es el primer arquero manco que se puso los guantes (!) para intentar que su equipo no se vaya derrotado. En 1906, el irlandés Winston Coe atajó para Barracas Athletic en el partido contra Estudiantes de Buenos Aires por la Argentine Football Association.
Dicen que dijo: «Si quieren les doy una mano, dos, ya saben que no puedo» cuando todos estaban desesperados por la ausencia del goalkeeper titular. Nosotros creemos que el defensor era un visionario y quería sentar jurisprudencia para que muchas décadas después, los Vitor Baia, los Bossio o los N*v*rr* M*nt*y* puedan trabajar y no ser discriminados.
El Diario La Prensa, al día siguiente comentó: «Muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una. Su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio.» Coe volvió a atajar dos partidos mas, con derrotas por 11-0 y 5-0.
Gracias a Daniel Console

Thomas Kroth. Mediocampista alemán. Jugó entre 1977 y 1991.