Ciavarelli Carlos

Carlos Fabián Ciavarelli

Lateral derecho que hizo de su carrera un precipicio que parece no tener fin. Nacido el 22 de julio de 1980 en Carmen de Areco, hizo inferiores en Estudiantes, donde encontró el debut en la 9º fecha del Apertura 2002 (derrota frente a Arsenal bajo el interinato de Juan Ramón Verón). Su primera vez fue tardía (ya tenía 22 años), y encima ese sería su único polvo partido en el Pincha, que terminó anteúltimo en ese torneo. Por eso, decidió buscar otros rumbos. Y así, comenzó a bajar categorías.

Defensa y Justicia (2003/04) fue el primer equipo en el que encontró cierta regularidad, aunque no le alcanzaría para continuar en el Halcón una vez finalizada la temporada. Cambiar de equipo antes de aprenderse los nombres de los capos de la barra sería otra constante que lo acompañaría de ahí en más. Volvió a Estudiantes (dueño de su pase) pero no jugó en el último semestre del 2004 y armó las valijas para jamás volver a la ciudad de las diagonales.

En enero de 2005 retornó al Nacional B para jugar en Juventud Antoniana, disputó el Torneo Clausura y se marchó a Huracán (2005/06) juntó a Walter Coyette y Cristian Alfaro. El equipo del Turco Mohamed se lanzó en busca del ascenso y alcanzó a jugar la Promoción. Pero no pudo frente a Argentinos Juniors. Ciavarelli jugó el primer partido y se quedó afuera de la revancha por acumulación de tarjetas amarillas. Tras 22 partidos y ningún grito de gol propio dejó Parque Patricios.

Por aquella epoca ya circulaba en internet un video de Wanda Nara haciendo un pete sus mejores jugadas, donde se lo puede observar rechazando, proyectándose al ataque, pateando corners, tirando centros y hasta convirtiendo algún que otro gol. Todo en soporíferos 16 minutos. Al verlo, los dirigentes de Chacarita no dudaron y lo contrataron para que juegue el Torneo Apertura. Solo duró seis meses en el Funebrero, ya que recibió una irresistible (?) oferta del Manta F.C. y se marchó a Ecuador. En el primer semestre de 2007 disputó la Serie B de ese país, y de julio a diciembre paseó por Rosario mientras jugaba en Tiro Federal. Esta fue su última parada en la segunda categoría del fútbol argentino. El tobogán seguía su curso.

A partir de 2008, la gloriosa Prmera B Metropolitana fue su hábitat. Primero, con los colores de San Telmo. Otra vez, un semestre fue suficiente para decidir cambiar de camiseta y pasar a Sarmiento (2008/10), dándose el doble milagro de estar más de doce meses en un club y encima ser protagonista del campeonato. El equipo, no él. Continuó en el recién ascendido Barracas Central (2010/11), Temperley (2011) y Colegiales (2012), haciendo de conocer nuevos compañeros un culto. Y también, cada tanto, bajar un escalón para conocer nuevos gusto, olores y sensaciones (?).

Un día despertó y se encontró con una nota en la mesa: “Hola, soy la Primera C y el semi-profesionalismo de esta categoría es ideal para vos”. No lo pensó y se enlistó (?) en el Deportivo Español. Aunque no le fue bien: apenas disputó 8 partidos y sufrió la presencia de Gabriel L*b*s en el plantel. Desde 2013, es parte del Sportivo Italiano junto a los futuros baldoseros Raúl Marcelo Burzac y Antonio Rojano. Mientras tanto, ya debe estar pensado que camiseta va a vestir el próximo año. Y si es en una categoría más abajo, mejor.

Bordi a River (1999)

Adquirido por el Napoli, pero sin lugar en el equipo debido a que no había conseguido la doble ciudadanía y los italianos no querían que ocupe un lugar como extracomunitario, Gabriel Bordi corría el riesgo de quedarse prácticamente sin actividad al iniciar la temporada 1999/2000.

Fue así como su representante, Gustavo Mascardi, intentó colocarlo en River, que incluso lo inscribió para que jugase el Torneo Apertura. Sin embargo, todo quedó en la nada y el Tanque regresó a Italia para conocer la comodidad de los bancos de suplentes del primer mundo.

Banfield con medias de Aldosivi (2012)

Después de haber descendido de forma meteórica a la Primera B Nacional, Banfield encaró la temporada 2012/2013 de forma renovada. Nueva categoría, nuevo entrenador, nuevos jugadores, nueva camiseta, nuevo pantalón y nuevas me… bueno, en realidad, las nuevas medias no llegaron para el debut ante Aldosivi de Mar del Plata.

En su primer partido, el utilero del Taladro debió pedir prestadas las medias alternativas de su rival, que de casualidad eran del mismo proveedor: Kappa. El detalle del logo amarillo sobre las medias negras es la prueba de la paradoja: para diferenciarse de Aldosivi, Banfield se tuvo que vestir de Aldosivi.

Lovell Peter

Peter Lovell

Allá por comienzos de 2011 la actualidad de River Plate daba para todo. Mientras el equipo de Juan José López se preparaba para afrontar el duro semestre con la famosa estrategia del puntito inteligente, el Presidente Passarella gestionaba la llegada de Fabián Bordagaray, el único refuerzo. ¿El único refuerzo? Sí, porque en el camino quedó Peter Lovell, un delantero yanqui que pudo haber evitado el descenso del Millonario. Aquí su historia.

Nacido en California (Estados Unidos), el bueno de Peter se formó futbolísticamente en Argentina, o al menos eso es lo que dice su currículum: hizo infantiles en Independiente, pasó por la Séptima de Estudiantes, anduvo por Lanús, jugó en la Cuarta de Vélez; y finalmente se entrenó en Boca Juniors, en el 2000, aunque no lo incorporaron.

Con el pulgar hacia abajo grabado en la frente, no le quedó otra que volver a su patria para jugar un tiempo en el Des Moine Menace, un equipo de la USL Premier Development League, la cuarta categoría del país del norte.

La carrera de Lovell luego continuó en el Ujpest Football Club de Hungría (2004) y el ASD Valle del Giovenco del ascenso italiano (2005 a 2008). Parecía que no iba a remontar, pero faltaba lo mejor.

Tras un regreso al under norteamericano, con la camiseta del San Francisco Seals (2008 a 2009), Peter se miró al espejo y se vio viejo. Pelado, con casi 30 años y sin grandes planes. «El jugador ideal para River», debe haber pensado su representante, que enseguida editó un video con las mejores jugadas y se lo acercó al entrenador de los ojos vidriosos.

Así fue como, en febrero de 2011, Peter Lovell llegó con al estadio Monumental con intenciones de que lo evaluaran, aunque con tanta mala suerte que el entrenamiento ya había comenzado. Se dijo, en su momento, que sólo había sido una movida marketinera, ya que ese día River presentaba a su nuevo sponsor y entonces lo importante, para su representante, era mostrar a su jugador y anunciar la prueba que le iban a tomar al día siguiente.

En efecto, el atacante yanqui, de 1.88 metros, regresó y se probó en un partido amistoso ante la Primera. Apenas unos minutos fueron suficientes para comprobar que su ficha en MyBestPlay era un tanto exagerada: «Velocidad: 8; Fuerza: 9; Potencia: 9; Técnica: 10; Pierna hábil: ambidiestro. Características: Comparado en el pasado con Enzo Francescoli o un más ofensivo Zidane. Muy profesional y dedicado, con carácter excepcional».

En definitiva, River terminó quedándose sólo con Bordagaray. Y le fue muy bien (?).

Peirone a Racing (2008)

Haberse salvado del descenso en la Promoción de 2008 significó, de alguna manera, un «barajar y dar de nuevo» para la gente de Racing. Claro que la mano no siempre cambia. Y menos tratándose de La Academia.

La confusa situación institucional del cuadro de Avellaneda hacía dudar a los jugadores pretendidos por el técnico Juan Manuel Llop. Algunos contestaban con negativas, otros ni siquiera contestaban. Y algunos pocos, los menos valorados en el mercado local, terminaban arribando al club, que a esa altura era casi un outlet de Primera División.

Fue así como, con el torneo Apertura comenzado, Racing se desesperó en la búsqueda de un hombre gol y terminó arreglando con Hernán Peirone, aquel delantero de San Lorenzo que se hizo conocido por haberle convertido un triplete a Boca.

Ya para esa altura, El Látigo no era tenido en cuenta en El Ciclón y por eso los dirigentes no tuvieron drama en prestarlo sin cargo. Todo muy lindo hasta que el jugador se puso firme en una deuda que mantenían con él y entonces la operación se pinchó.

Ese mismo día a Racing se le cayó el pase de Cámpora, quedándose de frente al clásico ante Independiente con un grandioso abanico de atacantes: Lugüercio, Leandro González, Sánchez Sotelo y Pablo Caballero. Hermoso panorama (?).

Moreno Amílcar

Amílcar Ervet Moreno Cáceres

En sobradas ocasiones, la intención por homenajear a algún futbolista fallece apenas comenzada. Sólo está su nombre en algún diario o revista y San Google no ofrece datos relevantes, tampoco se consigue demasiado en las redes sociales ni en los foros o páginas partidarias. Nada. Sólo está la constante concatenación de algunos escuálidos datos que, por escasos y repetitivos, quedan almacenados, in eternum, en algún megabyte del subconsciente.

Ese nombre como así también la, llamémosle, necesidad por escribir sobre esa vida quedan archivados hasta algún nuevo aviso, que probablemente jamás llegue. Es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, podría señalar algún cretino e intentar olvidarlo pero, por más extraño que parezca y de tanto pensar en aquel nombre, sucedió que el aludido se apareció sólito mientras quien esto escribe leía sobre bandas de rock del Conurbano; que de golpe se llegó hasta su matricula profesional y también a su presencia en uno de los hechos que mayor conmoción causó en el ser nacional durante el transcurso del corriente siglo. De repente, una historia de vida vio la luz cuando de momento no era buscada. Creer, reventar o reventar de tanto creer. Ese fue el caso de Amílcar Ervet Moreno Cáceres

Entonces, valiéndonos de la tecnología, nos comunicamos con él y encontramos a un tipo más que predispuesto a contar su particular historia y también, por sobretodo, a ayudar a dar por finalizada esa necesidad ajena por acabar con la aparente incógnita sobre su paradero:

“Nací en Itauguá, Paraguay, el 6 de marzo de 1984. Mis viejos se vinieron a la Argentina cuando yo tenía un año y medio. Mi mamá estaba embarazada de mi hermana y un tiempo después nació mi hermano. Primero estuvimos en Lugano, en la casa de mis abuelos, y en 1988 nos vinimos a González Catán, donde vivo desde entonces. Si bien canto el Himno Argentino y siempre viví acá, la sangre tira y me siento paraguayo”.

“Arranqué a atajar en un equipo de baby. A los 12 me fui a Almirante Brown y ahí estuve 3 años. Con edad de octava, mi vieja, que es fanática de Vélez, llamó por teléfono y me consiguió una prueba en El Fortín. Tuve suerte por que habían dejado libres a todos los arqueros de la categoría, así que lugar había. Era rápido, potente con las piernas y con intuición para los penales, además de medio payaso. Claro que no era el más seguro en los centros, era el más petiso de todos mis compañeros y cuando llegué no le podía pegar a la pelota, era muy malo… mi espejo siempre fue Chilavert aunque mi estilo era más una onda Germán Burgos”. Y de eso, con el tiempo, habría bastante…

“De mi División, los que llegaron fueron Hernán Pellerano, Carlos Soto y Pablo Batalla. Aunque los conozco y jugué con todos. En esa época pensaba en llegar y en ayudar a mi familia. La cosa estaba muy jodida tras la crisis de 2001 y encima mis viejos se habían separado. En Vélez encontré mucha gente que me ayudó y que me dio consejos -como Pascutini y Gayoso- cuando me mandaba cagadas. A veces me quedaba escuchando música en el Carrefour de enfrente y no iba a entrenar. Encima me veían todos. Y otra vez me había lesionado jugando en el barrio y dije que me había jodido bajando del colectivo. El médico me dijo: “Te vamos a hacer la resonancia y vas a quedar como un boludo, confesa ahora” y yo confesé. De ahí en más, los médicos me miraron de reojo”.

“Así fui pasando las lista de libres de fin de año. En Quinta fui titular, anduve bien  y salimos subcampeones en una categoría donde jugábamos contra Tévez, Mascherano, Montillo, Fede Higuaín, Ortigoza, Lucas Barrios, Leonel Núñez, Barcos y tantos otros. Por eso pasé a Cuarta, donde éramos 8 arqueros y nunca jugué. Después se lesionó Blázquez, me llevaron a atajar sorpresivamente en Reserva contra Talleres en Córdoba, anduve bien y a la semana siguiente concentré con la Primera División”.

“Fui al banco en tres victorias consecutivas: Rafaela (2-0) , Chicago (3-0) y Estudiantes (3-1), y después en un empate en Rosario contra Newell’s (2-2). Si bien parecía que siempre iba a entrar por que Peratta se tiraba para enfriar, en este último partido debía hacerlo por que Seba se había sacado el hombro izquierdo, pero se habían terminado los cambios. Cuando terminó el partido pensé: “menos mal que no entré”, no sabés lo que era esa cancha. Se movía. Pensá que apenas hacía un mes que había cumplido los 20 años. Como Seba estaba medio jodido las siguientes fechas fue al banco Blázquez, que tenía 5 años más que yo. Sin embargo, en la fecha 16, contra Olimpo (2-1) concentramos los tres e Ischia decidió que vaya al banco yo que, por supuesto, no dije nada y me cambié callado. Fui suplente también en las tres últimas jornadas del campeonato contra Colón(2 -1), San Lorenzo (2-0) y Gimnasia (0-1) ”.

“Durante ese tiempo le pedí un viático al Vicepresidente y me lo dio de toque. Por suerte, como ganamos la mayoría de los partidos cobré varios premios. A la vuelta del banco donde cambié el primer cheque pasé por una casa de música y le compre un bajo a mi hermano. Era uno trucho, pero era tan lindo. Llegué a casa y le dije: “Tomá, aprendé a tocarlo”. También ayudé en casa y el resto lo gasté en boludeces. Yo ya tenía el premio mayor: José Luis Chilavert, que estaba en la lista de la Copa. Enseguida supo que yo era coterráneo de él, aunque a mi me daba vergüenza hablarle a una leyenda. Chila es un genio y  un muy buen tipo. Además, me hacía zafar de las palizas de los profes por que me elegía para patearme tiros libres. Eso fue lo mejor que me pasó”.

“Después de eso llegó Fanesi y si bien hice la pretemporada con la Primera, un par de meses después me bajó a Cuarta. No me dio lugar pero lo entiendo. Cada cual tiene sus preferencias y la competencia era mucha. Sólo era cuestión de seguir remándola, pero…”.

Casi todos los aspectos de su vida iban a cambiar, radicalmente, luego de una de las mayores tragedias que sufrió nuestro país en los últimos años: el incendio en el boliche República Cromañón que marcó un antes y un después en el Rock Nacional y que dejó un saldo de 194 muertos y 1432 heridos comprobados.

“Aquel 30 de diciembre de 2004 llegué a las 18 horas de unas mini vacaciones en Mar del Plata, dejé los bolsos en lo de mi tía que vive en Capital y a las 20 ya estaba en Cromañon con mi hermano. En la entrada me encontré a Fernando Escobar que era compañero mío en Vélez y también estaba Abel Orona de Atlas. Habíamos empezado a seguir a Callejeros ese año. Si bien era un mar de gente nunca me imaginé que podría pasar algo”.

“Me dí cuenta enseguida cuando comenzó el incendio y no me olvido más la rapidez con la que se hizo inmenso. Estábamos en el medio y le dije a mi hermano que salga, que yo iba a buscar nuestra bandera que estaba del mismo lado del fuego pero a la altura de las gradas. A mitad de camino me arrepentí por las chispas y fogonazos que me caían en los brazos y me hacían arder hasta los huesos”.

“Me refugié debajo de las escaleras pero era un infierno. Los gritos, la gente en el piso, la puerta que era un embudo. Enseguida se puso todo oscuro, pero no sé si fue por que se cortó la luz o por la cantidad de humo. Ahí pensé que me moría. No sé bien como, de tanto hacer fuerza terminé afuera. Al rato lo encontré a mi hermano que estaba conmocionado por que se había caído y lo habían pisoteado todo. De la desesperación, ahí se me cayeron las lágrimas”.

“Nos quedamos afuera de Cromañón hasta la una de la mañana ayudando a los heridos. Fue todo surrealista, parecía mentira, una pesadilla. En ese momento no tomé real consciencia de lo que pasaba. Tuve enfrente a la fila con gente muerta en el piso pero pensaba que estaban desmayados. No registrábamos que estaban muertos. Un shock como esos te deja muy confundido. Después fuimos a lo de mi tía y ella nos insistió para ir a hacernos ver las quemaduras al hospital. Recién cuando vi la tele caí en cuenta que había muertos y que la lista se incrementaba con el correr de los minutos”.

“Estuve un día internado en el Fernández por monóxido en sangre, pero no pude entrenar por dos meses hasta que me bajó la carboxihemoglobina. Estuve con el psicólogo designado pero después de un tiempo dejé por que eran seis horas de viaje. Cuando volví a Vélez me dejaron libre. Por ahí, como Escobar no paró de entrenar pensaron que me estaba haciendo el boludo. Te dije que los médicos me miraban de reojo por zonzeras. Pero esto era serio. No sé por que no me tuvieron paciencia y la verdad que ya no me importa”.

“El día que quedé libre, el profe me dijo que me quede entrenando ahí hasta que consiga algo. Al rato viene el ayudante de Russo y le pide a Larraquy un arquero y Pedro me mandó a mí. Cubero, Zárate, Jonás y todos me saludaban contentos por que pensaron que volvía al plantel. Yo me quedé callado. Ese día la rompí y nunca más aparecí por Vélez”.

“Después de todo aquello, mi felicidad fue alejarme del mundo del fútbol. No quería saber nada con el ambiente. Fui a Chicago pero no me dieron bola. Tuve la chance de ir a Atlético Tucumán por un allegado a un dirigente de Vélez, pero antes de viajar arregló otro arquero. Estuve entrenando un tiempo en Olimpia de Paraguay pero no los noté interesados y me sentía sólo. Y yo odio sentirme así. Después mi vieja se mandó sola  a San Lorenzo para hablar con Ruggeri y El Cabezón le dijo: “Señora, tráigalo, Fanesi también se puede equivocar”. Pero yo no quise ir. Necesitaba irme. Además tenía mil quilombos por Cromañon”.

“Después de eso hice el Profesorado de Educación Física y hoy doy clases en secundarios del Estado, en una escuela privada y  en el PAMI. También, en algunos colegios, estoy a cargo de la materia Construcción de la Ciudadanía. Además, después de un par de idas y vueltas, estoy laburando en las inferiores de Centro Español con las categorías Cuarta, Quinta y Sexta”.

“Formé unas cuantas bandas de rock. Yo, desde chico, cantaba folclore con mi papá en peñas, pero cuando me fui del fútbol y después de Cromagnon necesitaba esto como un desahogo. La primera banda fue La Pérdida Suburbabana, que duró un par de años. Después fui guitarrista en Agualoca, pero un día el cantante se levantó cruzado y nos echó a todos a la mierda. Ahí formé Serbia Rock con la que tocamos en Capital y La Matanza y vamos a grabar en noviembre de 2013. En esta soy cantante y la peleámos como toda banda del under. Ahí les mando los demos de tres canciones”.

“Hoy te puedo decir que soy feliz por que terminé mi carrera y puedo laburar de eso. Además el rock y mis alumnos me llenan el alma y estoy en pareja con la mujer que amé toda la vida. No me arrepiento de haberme ido del fútbol por que, sinceramente, no sé que debería haber hecho para haber permanecido. Por otro lado, tengo varios juicios por Cromañon que algún día saldrán. Yo no le hice juicio a Callejeros pero, con el tiempo, comprendí que algunas responsabilidades les cabían. Me da mucha lástima como está terminando sus días Chabán. Yo no le deseo la muerte a nadie y mucho menos esa enfermedad. Yo perdí mucho esa noche y muchas imágenes me atormentaron durante mucho tiempo. Sin embargo, eso no me da derecho a convertirme en lo que critico. Aunque intento respetar las emociones del resto de los familiares y sobrevivientes”.

“Hoy por hoy, lo único que me inquieta es algo que sucedió aquella noche en Cromañon. En el medio de la confusión encontré a una chica tirada en el piso. Los amigos estaban desesperados, gritaban “¡Cecilia, Cecilia!” pero nadie la ayudaba. La agarré y le empecé a hacer RCP. Así estuve un buen rato, hasta que abrió los ojos y vi que eran celestes. Enseguida apareció una ambulancia, se la llevó y de vuelta los gritos “¡Cecilia, Cecilia!”. La busqué, durante años, en la lista de victimas, de sobrevivientes, en el Alvear cuando iba al psicólogo, en las marchas, en el santuario, en la época de Fotolog, en Facebook, pero nunca la pude encontrar. Su imagen se me apareció durante muchos años. Necesito saber si está bien. Eso es lo único que me interesa”.