Mal Pase: Renato Gaúcho y Leandro a México ’86


Apenas una derrota (en el partido más importante, ante Italia, que luego sería el campeón) había dejado a Brasil afuera de la Copa del Mundo de 1982. Cuatro años después, la verdeamarelha llegaba a México 1986 con la obligación de, una vez más, ser protagonista. Y la presencia de Careca, Zico, Sócrates, Falcão, Junior, Mauro Galvão, entre tantos otros, permitía soñar en grande.

En las vísperas del viaje a territorio azteca, un hecho curioso marcó a fuego el destino de aquel grupo. Renato Gaúcho, delantero del Grêmio de 23 años que estaba en el auge de su carrera, fue separado del plantel, aunque no por razones futbolísticas.

Aprovechando el rato libre que les había dado Telê Santana, el mítico DT de aquella selección, Renato Gaúcho y su compañero Leandro (defensor e ídolo del Flamengo) salieron a dar una vuelta por la noche de Belo Horizonte con la promesa de retornar a la concentración a las 22, horario pactado de antemano con Telê. A decir verdad, fueron muy pocos los que cumplieron. A muchos no les quedó otra opción que saltar el muro del Toca da Raposa, el predio del Cruzeiro donde Brasil se preparaba para el Mundial, y hacerse los boludos.

Pero Renato y Leandro (las malas lenguas decían que eran más que amigos) aparecieron bien entrada la madrugada, ante la atenta mirada de varios de sus compañeros, que se habían quedado despiertos esperándolos. Al día siguiente, Santana estalló y dejó a Renato Gaúcho, quien ya por aquel entonces tenía bien ganada su reputación de fiestero, afuera de la lista.

¿Qué pasó con Leandro? Siguió en el plantel, pero el día que debía viajar a México, en solidaridad con su compañero, con mucha culpa y alegando que estaba lejos de su mejor forma física, pidió que lo bajaran del avión. En su lugar entró Josimar, jugador del Botafogo, que convirtió un memorable golazo ante Irlanda y otro ante Polonia, pero no le llegaba ni a los talones al experimentado defensor. Nadie reemplazó a Renato Gaúcho. Muchos años después, el eterno doctor Sócrates, emblema de esa selección, seguía culpándose por no haberle pedido a Santana que lo excluyera a él también.

En ese Mundial, Brasil fue eliminado en cuartos de final luego de caer por penales ante Francia, tras igualar 1 a 1 en tiempo reglamentario.

Con el paso del tiempo, Renato Gaúcho, el papá de la bella Carol, que se pudo sacar la espina en Italia 1990 (aunque era suplente de Careca y Müller, jugó un rató ante Argentina por los octavos de final), se convirtió en uno de los entrenadores más polémicos de Brasil y actualmente dirige al Fluminense de Darío Conca. Leandro, por su parte, se retiró joven, en 1990, y es dueño de una posada en Cabo Frío, su tierra natal.

Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com

Cariati Lucas

Lucas Adríán Cariati

Delantero surgido en Independiente que hizo su presentación en una derrota frente a Arsenal, el 4 de diciembre de 2004. Ese día fue debut y despedida para el rubiecito que lucía el dorsal 21. Pedro Monzón lo mandó a la cancha a falta de 10 minutos en lugar de Jorge “te desbordan todos” Martínez, compartiendo el ataque con Esteban Rivas y un tal Sergio Leonel Agüero del Castillo. No volvería a formar parte del primer equipo durante el resto de la temporada. Sin dudas, era difícil hacerse un lugar en la delantera teniendo como competencia al Tati Bustos Montoya, el Turu Flores, Franco Cángele, Víctor Sosa, Pablo Torres y el comegordas novio de Karina.

A mediados de 2005, en busca de mayor continuidad, partió hacia Uruguay. En Montevideo vistió los colores de Fénix, donde fue compañero de Nicolás Vigneri y Gabriel Migliónico. El equipo terminó anteúltimo en el Torneo Apertura, pero Cariati pudo zafar del inminente descenso que se produciría un semestre después, gracias a la aparición del Ujspet de Hungría, donde jugó durante 2006. En el fútbol húngaro, los 23 años, convertiría sus primeros goles como profesional, algo que seguramente no imaginó cuando se cansaba de romperla en las inferiores del Rojo, llegando a inscribir su nombre entre los máximos anotadores de las divisiones menores del cuadro de Avellaneda.

En Europa Oriental terminó su experiencia extranjera, regresando a Argentina para conocer el ascenso. No, no volvió a Independiente (?). En 2007 se puso la camiseta de Almirante Brown y le fue tan bien que en solo seis meses ya había pegado pase al Torneo Argentino B. Hasta mediados de 2009 la rompió (?) en el FC Tres Algarrobos, hasta que regresó al conurbano bonaerense para disputar la Primera C.

Las últimas señales de vida futbolística las dio en Remedios de Escalada. En Talleres (2009/2010), bajo el mando de Ricardo Rodríguez, acumuló 22 partidos, 4 goles y la rotura de ligamentos de su clavícula derecha. Después incluso sonó como refuerzo del Barcelona de Ecuador, pero la operación nunca se concretó.

Aparentemente largó todo después de ese episodio y se dedicó a esperar su aparición en este sitio. Felicitaciones (?).

Ferrero Jorge

Jorge Luis Ferrero (El Mudo)

No deben ser muchos los casos de jugadores que disputan un puñados de partidos por año y siguen firmes en el mismo club. Jorge Luis Ferrero estuvo como arquero en Argentinos Juniors entre 1983 y mediados de 1987, pudiendo disputar sólo seis encuentros oficiales, y en dos de ellos ingresó por lesión del titular en el complemento.

Guardametas oriundo de Adrogué, se formó en las divisiones menores de River Plate donde debutó en 1981. Tres años en la Primera del Millonario y, tras grandes problemas económicos del club, decidió buscar nuevos rumbos y llegó al Bicho.

En el equipo de La Paternal sabía que no la iba a tener fácil. Comenzó la temporada de 1983 siendo suplente de Mario Alles, ya asentado como arquero titular desde 1981. Enseguida arribó el paraguayo César Mendoza y Ferrero fue relegado. Encima en agosto, ya con el torneo de Primera División en disputa, se contrató al gran Ubaldo Fillol, libre de River Plate, y parecía que la suerte de Ferrero estaba echada. Sin embargo, Alles dejó el club a mediados de octubre, Fillol se fue a Brasil en noviembre y, tras un par de encuentros como suplente, le llegó la chance del debut por lesión de Mendoza. Fue el 1° de diciembre de 1983, ante Racing de Córdoba, en el estadio mundialista de esa provincia. Argentinos ganó 1 a 0 gracias a un tanto conseguido por Silvano Espíndola.

Quedaban cinco fechas para el final de la temporada y Ferrero siguió atajando, siendo su suplente el juvenil Aníbal Biggeri. Lo hizo en el empate en tres goles ante Newell’s en Rosario, en el triunfo 1 a 0 sobre River en cancha de Ferro y en la derrota sufrida en La Plata contra Estudiantes por 2 a 0. Volvió Mendoza para los últimos dos juegos y Ferrero finalizó el año como suplente.

Para 1984 Argentinos contrató a Enrique Vidallé. El ex Huracán se adueñó inmediatamente del puesto y atajó absolutamente todos los partidos. Argentinos se consagró campeón a fines de diciembre del torneo de Primera División. Durante 1984 Ferrero sólo fue suplente una vez, en el empate 2 a 2 entre Argentinos y Platense en Vicente López.

Los primeros meses de 1985 las cosas no cambiaron. Vidallé seguía firme en el arco y Mendoza eterno suplente. Pero promediando la Copa Libertadores Vidallé se lesionó en el Maracaná y Mendoza fue titular. Entonces Ferrero volvió al banco por cinco partidos y en el medio se dio el gusto de atajar en el gran triunfo por 2 a 1 sobre Independiente en Avellaneda, gracias a un doblete del panameño Armando Dely Valdés. Su suplente fue el juvenil Pablo Peralta. Volvió Vidallé y ya no fue tan exigido como antes. Entonces Mendoza atajaba en los partidos del torneo local y Ferrero era el suplente.

En 1986 le tocó arrancar detrás de Vidallé. Parecía que su consideración era mayor. Sin embargo, cuando Mendoza volvió, se quedó con su lugar como relevo. A mitad de año, Vidallé pensaba seriamente en el retiro y Mendoza tenía más partidos como titular. Ferrero era siempre la alternativa en el banco, sobre todo cuando en el segundo semestre se jugaron las semifinales de la Copa Libertadores. Terminó el año, se retiró Vidallé y Ferrero pasó a ser el suplente de Mendoza.

Así fue durante todo el primer semestre de 1987. Salvo un único partido donde el paraguayo se lesionó y Ferrero ingresó como reemplazo. Fue en el triunfo 2 a 1 sobre Platense como visitante, último triunfo de un equipo que tuvo una muy mala temporada.

En los primeros meses de 1987 Argentinos arregló la llegada de Carlos Goyén y renovó el vínculo con César Mendoza. Ferrero, sabiendo que sus chances iban a ser casi nulas, decidió buscar nuevos rumbos. Totalizó 6 partidos, recibió 7 goles y además fue suplente en otros 54 partidos.

Bajó dos categorías y jugó en El Porvenir por la Primera B Metropolitana. Tras tres buenas temporadas, en 1990 firmó para Atlético Rafaela, donde jugó 30 partidos durante dos años el Nacional B. Siguió en la misma categoría para la temporada 92/93 y estuvo en Deportivo Laferrere, pero solamente fue suplente. Entonces buscó otros horizontes y atajó en Defensa y Justicia, Deportivo Patagones de Carmen de Patagones (aquella ciudad que en los 80’s estuvo en planes de convertirse en la Capital Federal), Costa Brava de General Pico e Independiente de Jacinto Arauz, donde se retiró.

Punto final para la carrera de Jorge Ferrero, aquel que estuvo en los mejores momentos de Argentinos Juniors, aunque la mayoría de las veces los vio del otro lado de la línea de cal o desde la platea.

Publicado casi (?) en simultáneo con www.teacordasbicho.com.ar

San Martín de San Juan beige (2010)

Final del torneo, mitad de tabla, nulas chances de ascenso, ningún drama con el promedio y enfrente está Ferro. Un partido con alta dosis de intrascendencia, destinado quedar en el olvido. Salvo por la camiseta usada por San Martín de San Juan. La indumentaria provista por Mitre formó parte de la utilizada por el conjunto cuyano en la temporada 2009/2010, aunque son contadas las oportunidades en las que mostró esta casaca que mixtura las tonalidades beige marfil y beige avena (?).

Quizás los diseñadores hayan querido darle un tono «oro» a la indumentaria del Minero. Si fue así, no se notó (?).