Hacé click en la imagen para ver la evolución del Chango Alfredo Moreno.
(GuillermoG)
Nicolás Vigneri (El Rápido)
Surgido en Fénix de Uruguay, este ligero atacante ilusionó a los amantes de los viejos y desaparecidos wines. No es que fuera un excelso gambeteador, ni mucho menos, pero sabía escapar velozmente por las puntas, algo que lo convirtió en una rareza del fútbol charrúa entre el 2003 y el 2006.
Su estilo de juego también enamoró al entrenador Juan Ramón Carrasco, que no sólo lo hizo debutar en Primera, sino que además lo pidió en un par de clubes más y encima lo convocó a la Selección. Evidentemente era su fetiche.
Justo cuando el Nico estaba a punto caramelo, su equipo descendió y entonces lo contrató Peñarol, donde algunos hinchas lo recibieron con puteadas. ¿El motivo? Se habían enterado que Vigneri era Bolso desde pendejo. Suficiente para silbarlo cuando era nombrado por la voz del estadio.
Su paso por el Manya es recordado, principalmente, por dos cosas. Su adicción a los casi goles y su tanto a Nacional, en un clásico que terminó 4 a 1 a favor de Peñarol. Ese día, también, le dio una asistencia al Flaco Delorte, transformándose en una de las figuras del partido y ganándose a la gente, aunque sea por un rato.
Con el envión llegó hasta el Cruz Azul (2008) de México, el último club donde haría pie. Varios goles, jugando incluso como centrodelantero, le dieron algo de chapa, pero no la suficiente para que le renovaran la confianza. Fue ahí que apareció Racing en el camino de Vigneri. Y desde entonces, ya no volvió a ser el mismo.
A La Academia llegó en el verano de 2009, sumándose a la pretemporada en Mar del Plata del equipo que dirigía el Chocho Llop. Y así como se presentó, en ojotas, pareció haber jugado en su paso por el cuadro de Avellaneda. Si hasta correr se le hacía difícil.
En su debut veraniego, ante Boca, mostró ganas, pero no mucho más. Desperdició dos situaciones claras y dejó algo en claro: la dupla que hacía con Lugüercio no tenía demasiado futuro. De hecho, a los pocos días Racing incorporó a Rubén Ramírez y a Lucas Castromán para tener más gol. Eso es lo que pensó la dirigencia, no nos miren a nosotros (?).
Después, en el Clausura 2009, el oriental no tuvo chances importantes de demostrar lo que sabía hacer. Llop lo mandó de titular en la primera fecha, que terminó con una derrota 3 a 1 ante Lanús. En la jornada siguiente, Vigneri entró un rato en la caída 4 a 1 ante el Huracán de Cappa. Y en la tercera, también vivió desde adentro algunos minutos en el revés 2 a 0 ante Independiente. Poco y nada.
Ya con Caruso Lombardi de DT, el equipo levantó de manera casi milagrosa, pero El Rápido ni siquiera concentraba. Fue entonces que el Richard, siempre dispuesto a darle oportunidades a quien ofrece el diezmo se lo merece, volvió a incluir a Vigneri en un match ante San Martín de Tucumán. Racing acumulaba 8 partidos de manera invicta. ¿Y saben cómo salió ese día? Perdió 2 a 1 como local. El uruguayo, por supuesto, jamás volvió a jugar.
A su lógica huida de Avellaneda, le siguieron pasos por Puebla de México (2009) y Xerez de España (2010), donde tampoco pudo ratificar lo bueno que había sugerido en sus inicios. Y hablando de eso, ya se le hacía la hora para volver al pago.
Regresó a Fénix en 2010 y luego pasó a Nacional (2011), cumpliendo quizás el sueño de botija y ganándose las puteadas de los pocos hinchas de Peñarol que lo habían bancado años antes. Digan que en 2013, nuevamente en Fénix, le gritó un gol al Bolso para compensar (?).
Pero no sólo de Uruguay vive el baldosero. En Ecuador es considerado un paquete, gracias a sus pasos por el Emelec (2011/12) y Deportivo Quevedo (2013).
A fines del año pasado casi cae en el fútbol salvadoreño, pero finalmente recaló en Perú para vestir los colores del Centro Cultural Deportivo Los Caimanes, un elenco históricamente del ascenso que este año hará su debut en la Primera División.
La camiseta del conjunto Lacoste luce un cocodrilo en el escudo y la palabra «Gira» en el pecho. Eso que Vigneri, aún en ojotas, no se ha cansado de hacer.

Bernd Schmider. Mediocampista alemán. Jugó en los 70’s y 80’s.
Alejandro de la Cruz Bentos es una institución en El Salvador y un completo desconocido en su país de nacimiento, Corrientes (?).
El 21 de enero de 2012, Bentos jugaba tranquilo su partido con el FAS contra el Marte, por la primera división salvadoreña, cuando una desgracia cayó sobre los Tigres; Primero se lesionó su arquero y luego el suplente (no es que no tengamos los nombres, es que son arqueros salvadoreños…), entonces el delantero surgido de Guaraní Antonio Franco se puso los guantes, con la victoria parcial por la mínima.
No sabemos por qué, pero el árbitro del partido adicionó 9 minutos y Álex Larín, de tiro libre, derrotó la casi nula resistencia de Bentos. El partido terminó 1 a 1 y nuestro héroe no fue héroe…
La acción corresponde al partido entre Tristán Suarez y Defensores de Belgrano, en el torneo Apertura 1998 de la Primera B. ¿La rareza? la camiseta del Lechero…que ese día fue más bien Cervecero.
Sí, el ascenso no se cansa de darnos perlas históricas y esta es una prueba más: Tristán Suárez jugando con la recordada casaca adidas de Quilmes (la del bolsillo), con un gran parche de Aeropuertos 2000 tapando el chivo de la cervecería, un escudo tapando el original, y un delicado auspicio de Coto en los pantalones. Hermoso.
Gracias King_Mostaza

El Grupo Exxel, liderado por el empresario uruguayo Juan Navarro, fue uno de los fondos de inversión que más (y mejores) negocios hizo durante la década men*mista. Abarcando un amplio abanico de rubros, el fútbol, obviamente, no le fue ajeno. Luego de arreglar el gerenciamiento de Quilmes, y con un cambio monetario más que favorable, en 2000 se fueron a Brasil y comenzaron a tantear el terreno.
En pleno auge de los gerenciamientos (con la quebrada ISL a la cabeza), estuvieron cerca del Fluminense, que por aquel entonces era un grande caído en desgracia, y terminaron comprando el 51% de las acciones del Vitória de Bahía, una de las revelaciones del Brasileirão de 1999 al haber conquistado el tercer puesto, detrás de Corinthians y Atlético Mineiro.
El flirteo arrancó en el verano y se oficializó recién en junio, tras el pago de seis millones de dólares. Dos años antes, en 1998, el hasta entonces Esporte Clube Vitória se había convertido en una empresa: Vitória S/A.
El acuerdo preveía el préstamo de 12 millones de dólares para invertir en las divisiones inferiores. El club, por su parte, le cedió al Exxel el control de todos sus activos: es decir, los jugadores, la marca, los derechos de televisión y su estadio, el Barradão.
Gustavo León, director de deportes del Exxel, comentaba: “Vitória nos interesó por su capacidad de producción de futbolistas”. Es que el equipo bahiano era uno de los que más jugadores aportaba a las juveniles de la verdeamarelha. “Es como Argentinos Juniors o Newell’s en Argentina”, agregaba.
Pero la relación entre el club/empresa y el Grupo Exxel comenzó a ponerse tensa muy rápido, agravada por la crisis argentina de fines de 2001, que acabó con la convertibilidad. Algunos meses atrás, los inversores ya habían emprendido la retirada de Quilmes y desde fines de 2002 buscaban la forma de irse de Brasil para poner el foco en otros negocios.
En 2004, Paulo Carneiro, el mismo que cuatro años antes había puesto el gancho para la venta del club, decidió recomprar las acciones al Grupo Exxel. “Renegocié las acciones que vendí en 6 millones de dólares por apenas 500 mil dólares”, decía en aquella época. Pero el valor informado a la prensa tras el cierre del acuerdo fue muy distinto: 7,5 millones de dólares a pagar en cuotas en 60 meses.
Para colmo, al desmoronamiento institucional y los rojos en rojo, se le sumó el derrumbe deportivo. Necesitado de dinero para afrontar las deudas, Vitória vendió a sus principales figuras (entre las que claramente no estaba Elvis Sá) por pocas monedas. Pero el equipo no resistió. A fines de ese mismo año, descendió a la Serie B del fútbol brasileño y enseguida cayó a la C. Tobogã. Tras batallar en el ascenso, en 2006 subió a la B y en 2007 consiguió el ascenso a Primera.
El fantasma del fondo de inversión, ya sin ninguna injerencia en las decisiones de la institución, siguió sobrevolando el Barradão hasta comienzos de 2010, cuando se pagó la última cuota de la recompra de acciones. Algunos meses atrás, Vitória S/A había dejado de existir formalmente.
¿Qué es del club en la actualidad? Tras dos temporadas en la B (2011 y 2012), en 2013 fue uno de los animadores del Brasileirão y estuvo muy cerca de clasificar a la Copa Libertadores. Al menos, se aseguró su participación en la próxima Copa Sudamericana. Allí jugaron, en buen nivel, los argentinos Maximiliano Biancucchi (más conocido como el primo de Messi) y el ex Boca Damián Escudero.