Archivos Mensuales: noviembre 2015
BaldoHero: Allegue a Independiente (1994)
Alejandro Eliseo Allegue convierte, de cabeza, el empate 2 a 2 ante Independiente que estira a 11 años la racha favorable en el clásico de Avellaneda. Mayo de 1994.
Mal Pase: Pavone al Blackburn Rovers (2011)
Una vez concluido su exitoso paso por River Plate (?), Mariano Pavone busco irse lo más lejos posible del Monumental nuevos horizontes. Y pareció que el plan funcionaba a la perfección, ya que a los pocos días de sucumbir ante Olave y compañía, apareció una oferta ni más ni menos que de la Premier League.
«Mariano está feliz de tener su oportunidad en Inglaterra. Había hablado con varios clubes pero se mostró particularmente impresionado en la charla con Kean, quien le explicó los ambiciosos planes de la institución», explicó el representante del argentino, dejando divisar que ya estaba todo cerrado y que incluso hasta había existido una conversación entre el futbolista y el entrenador del Blackburn Rovers.
Todo muy lindo, pero a las palabras se las lleva el viento: el Tanque terminó recalando en Lanús, donde de poco le sirvió contar con el pasaporte de la Unión Europea.
No solo los medios de Argentina habían reflejado la noticia: también lo había hecho la prensa inglesa. Por ejemplo, el diario Daily Mirror llegó a confirmar el traspaso y presentó al delantero como “the hitman whose penalty miss caused a riot last month”. Lo que leído en español vía Google Translate es algo así como “el asesino a sueldo cuya penalti fallado provocó un motín el mes pasado”. Pobre Pavone. Por lo menos se salvó de que allá le recuerden que that stain is not cleared anymor.
Estimulados
Parece un trofeo de Tinder, lo que no estaría mal (?), pero es mucho más que eso: es el reconocimiento a nuestro laburo periodístico. Anoche, en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, fuimos galardonados con los Premios Estímulos, en el rubro Medios autogestionados, categoría que compartíamos con otros buenos sitios nominados, como Cultura Redonda, Efecto Tenis y Mundial de Fondo.
Agradecemos, desde ya, a la profesores, estudiantes y egresados de TEA y DeporTEA, que fueron los que votaron para que se llevara a cabo semejante delito.
Grande @enunabaldosa, ganador de Premio Estímulo como medio autogestionado. pic.twitter.com/tZL85Jljsn
— Pablo Aro Geraldes (@arogeraldes) November 3, 2015
Trapasso: «In$úa traidor» de Independiente en Alemania
Palabras, palabras, palabras… dicen, quienes saben y quienes no, que las palabras hieren mucho más que la espada. Por bronca, desamor, descontento, envidia, descargo o por la razón que fuere -siempre de índole negativo- la concatenación de palabras que son enviadas para lastimar suelen acarrear un triste efecto irreversible. Más aún, cuando uno se las dice a otro ser humano con quien, en algún momento, hubo un ida y vuelta de afecto… en el mundo del fútbol, claro, las palabras más dolorosas son las que se escriben, porque logran el preciado don de la inmortalidad.
Hay sensaciones futbolísticas que, por el paso del tiempo y por el advenimiento de nuevos acontecimientos, quedan olvidadas como si nunca hubiesen existido. Porque, como todo, son apenas el reflejo de un momento. Por ejemplo: es muy difícil explicarle a un futbolero que no lo vio en su plenitud la sensación de miedo que daba Javier Saviola en los hinchas rivales. Pánico, para ser precisos. Totalmente contrastable, claro, a la especie de hazmerreír en la que se convirtió durante los primeros meses de su vuelta al fútbol argentino a mediados de 2015.
¿A qué vamos con todo esto? A que desde su aparición como jugador de Argentinos Juniors y como miembro estable de las selecciones juveniles -allá por 1997- todo el mundo sentía que Federico Insúa había nacido para ser jugador de Independiente de Avellaneda. ¿Y en qué se basaba ésta apreciación? En la nada misma, obvio. Tal vez por instinto, por paladar, por fisic du rol o por cualquier otro intangible, tanto periodistas, como hinchas y hasta empresarios y dirigentes sabían que la llegada del Pocho a la Doble Visera era inminente. Y esa sensación vivió durante algunos años…
El día de la llegada de Insúa a Independiente finalmente llegó a principios de 2002. Y el furioso amor, entre hinchas y jugador, no es que pareció instantáneo sino que se asemejó al desencadenante del deseo de dos niños que crecieron juntos y que esperaron una relativa madurez para darle rienda suelta a su pasión. Misma emoción que se potenció cuando El Pocho se convirtió en el más preciado accesorio de lujo en la obtención del Apertura ’02. Idilio.
“Estoy desesperado, se me va el 10. Quiero llorar…”, esas palabras desequilibradas corresponden al entonces Presidente de Independiente, Andrés Ducatenzeiler, cuando el volante se marchó al Málaga español a mediados de 2003. Y, por supuesto, reflejaban el apesadumbrado sentir de todos los hinchas. El bálsamo al sufrimiento apareció un año después cuando renunció Ducatenzeiler se murió Pastoriza El Pocho volvió a la institución.
Un gol a Almagro a los 10 minutos de su vuelta, dos tantos a Boca en una tarde inspirada y el mismo confiable nivel de siempre, fueron más que suficientes para mantener efervescente el romance con la gente del Rojo, que ya fantaseaba con verlo como el Jedi del Padawan que asomaba desde inferiores: El Kun Agüero.
Sin embargo, nadie en Independiente se preocupó por marcar una tilde en la regla más básica de amor: tener la certeza que la contraparte, al menos mientras dura el enamoramiento, es propiedad de uno. E Insúa no lo era. Y peor aún, nadie se había preocupado por que lo fuera.
Así las cosas, los dueños del pase del Pocho escucharon ofertas, hicieron números y decidieron vender la ficha de Federico Insúa a Boca Juniors, donde jugó la temporada 2005/06, ganó los cuatro títulos que disputó, tuvo un nivel superlativo y además…
Un año después, El Xeneize vendió al volante al Borussia Mönchengladbach por el doble del precio al que lo había adquirido. Y fue ahí, jugando en la Bundesliga, cuando el 26 de noviembre de 2006 un hincha de Independiente dejó en evidencia su despecho durante el partido que el equipo del Pocho perdió 1 a 0 como visitante ante el VFB Sttugart.
“IN$UA TRAIDOR EL ROJO NO PERDONA” fue la inesperada bandera que un hincha de Independiente -que había hecho buenas migas con aficionados teutones durante el Mundial 2006- le dedicó al jugador como esos novios abandonados que van totalmente borrachos a hacer un espectáculo patético años después de muerta la relación. Nada más para decir sobre eso, cada quien digiere el dolor como puede…
América y Necaxa de México, otra vez Boca Juniors, Busarspor de Turquía y Vélez Sársfield fueron las amantes de Insúa en la época en que fue perdiendo vigor y vitalidad ¿Y qué le quedaba? Volver a los brazos de la ninfa que más lo amó y que encima necesitaba de él. Y así, a comienzos de 2014, después de casi 9 años de recelo y reproches, El Pocho e Independiente tuvieron sus terceras nupcias para intentar que el equipo de Avellaneda abandonase el Nacional B, objetivo que se logró, a duras penas pero se logró.
Sin embargo, apareció un tercero en discordia de nombre Jorge y de apellido Almirón, que apenas utilizó al veterano volante durante escasos 10 minutos. Encima, Insúa cometió la herejía de querer cobrar viejas deudas y, tras depositar dos cheques, el Presidente Hugo Moyano lo echó por teléfono, obligando al Pocho a entrenarse con la Reserva. Punto final.
Si bien hubo un mínimo descontento, los hinchas del Rojo estaban más molestos por la marcha del equipo que por el exilio del jugador. El mundo siguió girando, por más que haya muerto el amor…
“¿Where Shall I Go? ¿What Shall I Do? // Frankly, My Dear, I Dont Give A Damn”
“¿Adonde Iré? ¿Qué haré? // Francamente, Mi Querida, Me Importa Un Bledo”
(Línea final entre Scarlett O´Hara y Rhett Butler, Lo Que El Viento Se Llevó, 1939)
Mal Pase: Reggi al Charlton (1999)
Todo empezó con un fax que supuestamente había llegado desde Londres. En él, la gente del Charlton Athletic decía estar interesada en contar con los servicios de Gustavo Reggi. Un club de la Premier League muy comprometido con el descenso buscando un delantero cuyo cuarto de hora había pasado hacía rato (en el campeonato anterior había anotado 5 goles en 16 partidos). En el medio de la temporada europea. Y lo querían con urgencia. Ahí mismo. Ofrecían alrededor de USD 6.000.000. Todo muy raro.
Lógicamente, cuando se conoció semejante oferta, los medios lo dieron como hecho. Imposible decir que no. Pero la realidad distaba de ser tal como la contaban. Desde Inglaterra, si bien no desmentían el interés por el jugador de Gimnasia y Esgrima La Plata, aclaraban que en Argentina se estaba exagerando un poco. «We are not stupid», palabras más, palabras menos.
Reggi, inteligente, tampoco comía vidrio: “Esto lo tomo bien, porque nadie me dijo que estaba todo listo. No sé si es un buen momento para una transferencia, eso lo manejan los dirigentes con mi representante. Si ellos deciden que me tengo que ir, y a mí me conviene, no hay problema, pero por el momento sólo pienso en Gimnasia.” Se la veía venir…
Nunca quedó del todo claro por qué la operación no se realizó. Motivos había de sobra. Pero la mayoría de los cañones apuntaron a Oscar Martínez, el representante del jugador. Sucede que cuando el presidente de Gimnasia, Héctor Domínguez, llegó a Inglaterra para cerrar el pase se llevó una sorpresa: los dirigentes del club inglés casi que desconocían al jugador y ofrecieron un préstamo por diez partidos. Domínguez pegó la vuelta sin pensarlo y con una calentura mayor contra Martínez.
También Carlos Timoteo Griguol, técnico del Lobo, estalló cuando se enteró de que el ofrecimiento del Charlton tenía olor a fiasco: «Hay empresarios de categoría y otros de cuarta. Cuando eso sucede los que se perjudican son los clubes que se relacionan con esos empresarios que no pueden respaldar algo que dijeron», disparó el Viejo. «Lo lamento por el pibe, porque que te digan que vas a jugar en Inglaterra y a mitad de camino te dicen que podés ir a préstamo… Es para sacar una ametralladora y liquidarlo ahí nomás», completó.
Por suerte, Reggi se lo tomó con más tranquilidad: “No estaba tan ansioso de irme al Charlton y creo que lo bueno fue no haber viajado”. Lo más sano del fútbol, en este caso, terminó siendo el jugador.









