Corría el año 2012 cuando Racing, con motivo de su participación en la Copa Sudamericana, lanzó una camiseta que, si bien era celeste y blanca, se destacaba por su diseño con franjas horizontales. Algo así como un equipo de rugby. ¡Si hasta el Barba Villar parecía el francés Chabal!
Con esa casaca (y medias rayadas, para estar al tono) de la marca Olympikus, Los Pumas de Avellaneda debutaron en la serie ante Colón de Santa Fe, pero las cosas no salieron como las habían planeado. En el Cementerio de los elefantes, los albicelestes cayeron por 3 a 1. Y en la revancha, en el Cilindro, se acercaron a la hazaña con un gol tempranero de Cámpora, pero terminarían perdiendo 2 a 1. Derrota digna.
Cuando todo hacía creer que la indumentaria quedaría sepultada, volvió a salir a escena en la 8º fecha del Torneo Inicial 2012 y pudo revertir la historia, gracias a la victoria 1 a 0 ante River, en el Monumental, con un gol de Cahais.
Claro que siempre es difícil retirarse en ganador, por eso el utilero tentó una vez más a la suerte y en la 17º jornada del mismo campeonato, la camiseta regresó para el choque ante Boca, en La Bombonera. ¿Resultado? Caída por 3 a 1 y fin de ciclo para la horizontalidad.
Torneo falopa por excelencia, durante su corta existencia la Copa Conmebol nos regaló momentos que hasta entonces parecían impensados, como ver a Rosario Central, Lanús y Talleres de Córdoba campeones de un certamen internacional antes que San Lorenzo de Almagro, por ejemplo.
El 19 de octubre de 1999, en Ciudad del Este, otro San Lorenzo, el de Paraguay, y Paraná Clube definían al rival de Talleres u Oriente Petrolero en los cuartos de final. En la ida, el conjunto brasileño había ganado 1 a 0 con gol de Juliano sobre la hora, dejando la serie con final abierto.
El tanto de Evandro, que años más tarde probaría suerte con la camiseta del Ciclón de Boedo, puso a los paranaenses al borde de la clasificación, pero los paraguas reaccionaron gracias a las anotaciones de Alcidio Fleitas y Emilio Ávalos y obligaron a la definición desde los 12 pasos. Ah, minutos antes del final, el uno de Paraná, Marcos, se fue expulsado. Sin cambios, a los brasucas no les quedó otra que improvisar con un jugador de campo.
El que vio la oportunidad y agarró el fierro caliente fue el juvenil Flávio Guilherme, que daba sus primeros pasos como delantero. Y el pibe no se achicó, eh. Agarró la pelota, pateó el primero de la serie y lo metió. Como arquero, tapó tres remates consecutivos: los de Víctor Paniagua, Pablo Fretes y Hugo Cabral.
Paraná Clube se impuso por 3 a 1 (además de Flávio convirtieron Evandro y Emerson) y se clasificó para los cuartos de final, donde cayó, también por penales, ante Talleres de Córdoba, que luego sería campeón.
adidas revela el nuevo diseño de la indumentaria titular del Club Atlético River Plate que se estrenará hoy, cuando el conjunto millonario reciba por la tercera fecha del Torneo Transición 2016 a Godoy Cruz.
El lanzamiento se encuadra en la campaña global #MarcáLaDiferencia de adidas, y bajo el lema Mirá Qué Distintos Somos, la camiseta titular presenta grandes novedades. El diseño tiene como inspiración y protagonista a la banda roja de River que atraviesa el pecho. Dicha banda cuenta con un efecto degradé que simboliza los diferentes tonos de rojo que fueron utilizados a lo largo de la historia por el Club Atlético River Plate. Además, se pueden observar detalles adicionales como el cuello en “V” y las tiras en los hombros de color rojo. Mientras tanto en la parte trasera aparece la leyenda “El Más Grande”. El kit se completa con short negro y medias blancas con vivos rojos y negros.
Es importante destacar, que adidas para esta nueva indumentaria utiliza la más novedosa tecnología CLIMACOOL, la cual controla la temperatura corporal y brinda una ventilación extra.
Desde el viernes 19, se la podrá adquirir en todas las tiendas adidas del país y en www.adidas.com.ar. El precio será de $1149.
La historia de Lucas Trecarichi es la representación cabal de la Argentina post derrumbe. Una historia que tiene nombre y apellido, pero que bien podría ser la de cualquiera de esos tantos chicos que, en medio de un país en ruinas, apenas entrados en la adolescencia y a los apurones, tuvieron que armar las valijas para subirse a un avión en busca de un futuro mejor y hacerse hombres a miles de kilómetros de casa.
Si hasta 2004 o 2005 cada aparición rutilante del fútbol argentino tuvo que convivir con el pesado mote de ser el “nuevo Maradona”, un pibito rosarino que por aquel entonces aparecía en la Primera del Barcelona había llegado para ser la salvación. Trecarichi gambeteó el karma de ser comparado con Diego Armando Maradona, pero no pudo hacer nada para evitar ser el primer “nuevo Messi”.
Nacido en la localidad bonaerense de Beccar el 12 de febrero de 1991, Lucas, bostero desde la cuna, jugaba desde los 6 años en las infantiles de… River Plate. «¿Sabés que siempre he jugado en River pero de toda la vida he sido hincha de Boca? Lo curioso es que la mayoría de las veces que jugaba contra Boca metía un gol. Un día por poco me equivoco y casi beso la camiseta de River», bromeaba.
Al igual que Lionel, casi cuatro años mayor, era zurdo y no llegaba al metro y medio, pero con la pelota en los pies era imparable. A los 13, este mediapunta (eventualmente volante por los costados) diminuto, admirador de Maradona y Riquelme, fue elegido el mejor jugador del Mundialito Sub 15 en Francia.
Sin embargo, a fines de 2004, el Millonario lo dejó libre. Lo querían Boca Juniors y dos clubes españoles: Barcelona y Leganés. Este último lo probó en enero de 2005 y dos meses más tarde le hizo un contrato por nueve temporadas.
«¿Por qué elegimos el Leganés? Porque nos garantizaban que el niño iba a estar cerca de su familia y nos han dado, además, un piso, boletos para viajar a Argentina y a mí un trabajo en mantenimiento de piscinas», comentaba su padre, Fabián Trecarichi. Cualquier similitud con la llegada de Messi al Barcelona no es pura coincidencia.
A los 14 años, el argentino era el pibe mimado del Leganés. Tenía una cláusula de rescisión de tres millones de euros, que pasaría a seis cuando cumpliera los 17, cada tanto entrenaba con la Primera y a veces hasta iba al banco de suplentes. «Hasta los 16, tendrá un contrato de jugador aficionado; luego pasará a ser profesional», explicaba Rubén Fernández, presidente del club pepinero.
«Que me comparen con Messi es mucho. Ojalá llegue a ser como él, pero yo quiero ser Lucas, porque el juego de Messi no lo va a igualar nadie», decía el pibito, que también hacía oídos sordos a los sondeos del Real Madrid, Barcelona, Villarreal, Inter y de la propia selección juvenil española, que quería tenerlo en sus filas: “Les agradecí mucho por la propuesta, pero no voy ni loco: yo soy argentino y sólo quiero jugar para la selección de mi país. Es mi sueño”.
En 2007, al mismo tiempo que despuntaba en la selección argentina Sub 17, el Arsenal inglés y el Inter italiano fueron a la carga por su pase. Incluso, pasó una semana a prueba en el neroazzurro: “Estuve tomando mate con Hernán Crespo, Javier Zanetti, Luis Figo y Adriano”, expresaba orgulloso. Sin embargo, terminó en la filial del Sevilla (2007 a 2009), donde comenzó el espiral descendente, convirtiéndose lentamente en el nuevo Cristian Colusso.
En su primera temporada en el equipo que también integraban Diego Perotti y Emiliano Armenteros, apenas disputó 58 minutos diseminados en 3 partidos. El balance, claramente, fue negativo: “Espero que este año sea muy diferente. Me merezco jugar más. Tanto tiempo de trabajo debe dar sus frutos. Espero recibir lo que me merezco: jugar”. Cuando le preguntaron si lo había perjudicado la comparación prematura con la figura del Barcelona respondió: “En un sentido sí. Yo no juego como él y, además, Messi sólo hay uno. Los aficionados se formaron una imagen de mí que nada tenía que ver con la realidad. Quiero crear mi propia imagen. Me perjudicó. El tiempo, afortunadamente, borró esa comparación y me quité un peso pesado de encima”.
La situación no cambiaría en su segundo año, cuando sumó algo más de 100 minutos en 6 encuentros. “En su día se me comparó con los futbolistas más grandes. Fue como un boom, hacía entrevistas, me llamaban de todos lados y parecía que ya lo tenía todo hecho”, relataba decepcionado. “Me comentaron que este año iba a jugar más. Se me hace difícil…”. Para colmo, la campaña del Sevilla Atlético fue tan mala que descendió a tercera división.
En 2009, Sergio Batista lo convocó para disputar el torneo juvenil Esperanzas de Toulon con la selección Sub 21. Allí compartió plantel con otras promesas del fútbol mundial como su compañero Diego Perotti, Germán Pacheco (Atlético de Madrid), Gerardo Bruna (Liverpool), Diego Buonanotte (River) y Ever Banega (Atlético de Madrid), entre otros. Argentina finalizó en el tercer lugar y Trecarichi se anotó con un golazo clave ante Emiratos Árabes en la primera fase.
Con pocas oportunidades de actuar en el conjunto español, Lucas no dudó demasiado cuando Ángel Cappa lo fue a buscar (al igual que a Germán Pacheco) y lo engatusó con su propuesta del tiki-tiki de Huracán (2009), que venía de ser subcampeón en el Clausura. Así, Trecarichi se convirtió en el sexto refuerzo del Globo, que ya había sumado a Federico Laurito, Nicolás Trecco, Rodrigo Malbernat, Nicolás De Bruno y al uruguayo Diego Rodríguez Da Luz. Un container de estrellas.
«Los chicos que estuvieron el campeonato pasado hicieron una gran campaña. Pero la gente tiene que entender que ya no están y apoyarnos a nosotros, que vamos a hacer lo mejor posible para que lo olviden rápidamente a Javier Pastore y a Matías Defederico», pedía Luquitas, que había llegado para reemplazar a Pastore. «Pienso que con el correr del campeonato vamos a ir jugando como pretende el técnico y todos nosotros. Y de a poco se va a ver el equipo que quiere. Tenemos todo un torneo para aprender y crecer».
Debutó oficialmente en la tercera fecha del Apertura, el 3 de septiembre, en el estadio Tomás Adolfo Ducó, en la derrota por 2 a 0 ante Atlético Tucumán, cuando ingresó por el Rengo Rodrigo Díaz a los 30 minutos de la segunda mitad. En total, sumó 11 presentaciones, despidiéndose en el clásico ante San Lorenzo por la fecha 15 (derrota por 2 a0 ). En apenas 5 encuentros fue titular y se fue reemplazado en todos. Como era de esperarse, el andar del equipo de Parque Patricios no volvería a ser el mismo del semestre anterior: el Quemero acumuló malos resultados y acabó penúltimo, tres puntos por encima de Tigre.
Fue casualmente ante el Matador de Victoria, por la octava fecha, que Trecarichi marcó su único gol en el Globito (el 1 a 0 de un match que terminó 2 a 2).“Huracán me hizo sumar mucha experiencia que en ese momento necesitaba, ya que sólo tenía 18 años. Me sirvió mucho. Lo único que lamento es no haberme podido quedar más”, declaró tiempo después.
De nuevo en España, el derrotero continuó por la Sociedad Deportiva Ponferradina (2010), donde llegó recomendado por Cappa y jugó nada más que 6 partidos. Al menos, se dio el gusto de ascender a la segunda categoría. Desvinculado del Sevilla, armó nuevamente las valijas y partió a Bulgaria para sumarse al CSKA Sofia (2010/11), uno de los más grandes de ese país, con el que disputó la Europa League, pero del que se fue por falta de pago.
Sobre el cierre del libro de pases del verano de 2012, tras varios meses de inactividad, se incorporó a la filial del siempre turbio Unión San Felipe de la segunda división de Chile. “Chile es un país con un torneo competitivo, se parece a Argentina. Estoy cómodo, no me puedo quejar. Todo ha sido muy bueno hasta ahora, me han cumplido todo. Estoy contento”, expresaba a su llegada.
El debut en el conjunto trasandino no podría haber sido mejor: marcó dos goles en la victoria por 4 a 2 ante Deportes Copiapó. Pese al arranque prometedor, después se pinchó y en julio quedó libre.
A fines de 2012 tenía todo arreglado para sumarse al Guaraní de Juazeiro, de la primera división cearense, en el nordeste de Brasil. Incluso, en enero de 2013, llegó a descender de un helicóptero para ser presentado como una estrella en pleno estadio Romeirão, en la previa del clásico ante Icasa. Sin embargo, la documentación nunca apareció, los brasileños se cansaron de esperar y Trecarichi se marchó sin jugar. Baldosero 100%. Terminó defendiendo los colores del Kallithea FC (2013), de la segunda división griega.
“Los griegos son muy de ellos, y a veces no saben que hay otras cosas más allá de su cultura. Fue por eso que los tuve que contagiar de cumbia, milanesas y bromas bien al estilo de casa”, contaba al diario Olé. Desconocemos si fue la cumbia en el vestuario, las milangas o las bromas de mal gusto, pero unos meses más tarde, otra vez, lo dejaron libre.
Recién volvimos a tener noticias suyas a comienzos de 2014, cuando lo encontramos deambulando por la cancha con la camiseta del FC Jūrmala de la primera división de ¡Letonia!, rodeado de otros argentinos como el ex Gimnasia LP Daniel Romero, Nicolás Abot, Benito Montalvo, Nahuel Guerrero, Kevin Gissi y Orlando Bordón.
En 2015, cansado de dar vueltas alrededor del mundo, comenzó a preparar el retorno a casa. Un semestre en el Deportivo Petapa de Guatemala, con el que apenas disputó 10 partidos y marcó un gol, fue la escala para su regreso ¿triunfal? al fútbol local.
Hace algunas semanas, en busca de continuidad y felicidad, se convirtió en uno de los principales refuerzos de San Martín de Burzaco, de la Primera C, donde se reencontrará con el ex Boca y Huracán Pablo Jerez y donde también, probablemente, escuchará una de las canciones más bonitas del amplio inventario de nuestro ascenso hecha remera.
Cuesta creer que la imagen ilustre un partido entre Chacarita y San Martín de Tucumán, pero el 2011 daba para todo en cuanto a innovación, por eso el Funebrero se animó a utilizar una casaca que simulaba la bandera nacional.
En realidad, Chaca ya había utilizado el celeste y el blanco en sus inicios, de ahí el homenaje. Es más, en las décadas del 30 y del 70 también había utilizado casacas con esos colores.
La pilcha de TBS, que contaba con números dorados, no sólo salió a la cancha ante los violetas (?) tucumanos, sino que también fue usada ante Instituto y Patronato, entre otros. Después, terminó siendo ropa de arquero, como suele ocurrir.
En St. Jakob Park, el local, Basilea de Suiza, y el Nancy francés jugaban por la fase de grupos de la Copa UEFA 2006/07. En su tercer partido, los helvéticos buscaban su primera victoria, luego del empate ante el Feyenoord holandés y la dura derrota ante el Blackburn Rovers inglés. Con mejor hándicap, los galos, que ya le habían ganado al Wisla Cracovia polaco, iban por otro triunfo que les permitiera asegurarse buena parte de la clasificación a la próxima instancia.
A los 30 minutos, Kim puso en ventaja al Nancy. Enseguida, Scott Chipperfield lo empató para el Basilea. En la jugada siguiente, Pascal Berenguer adelantó nuevamente a los franceses. Sí, tres goles en tres minutos. Y todavía faltaba más. A los diez del segundo tiempo, Mile Sterjovski convirtió el 2 a 2 para los dueños de casa.
Cuando parecía que el encuentro se moría en empate, Nancy desperdició una chance inmejorable. En un contragolpe, André Luiz dejó a Issiar Dia mano a mano con el arquero argentino Franco Costanzo. El ex River salió desesperado a achicar, cometió penal y tuvo que irse derechito a las duchas.
Sin más cambios disponibles, fue el goleador croata Mladen Petrić quien se hizo cargo del arco del conjunto suizo. Cara a cara con Michaël Chrétien, Petrić terminaría siendo el gran héroe de la noche luego de tapar, en dos tiempos, el remate muy anunciado del defensor franco-marroquí.
De esta forma, el Basilea ganaría una vida extra, que se encargaría de dilapidar una semana más tarde en Polonia, cuando cayera derrotado 3 a 1 ante el Wisla Cracovia.