Adrián Héctor González
Allá lejos y hace tiempo, por mediados de la década de los noventa, comenzó en mi vida, junto a la tediosa y obligatoria concurrencia al colegio secundario, una costumbre que luego se convirtió en obsesión: robarle plata a mi vieja… claro, el inicio de la adolescencia trajo un sinfín de necesidades vacías e inocuas de las cuales yo no podía quedarme afuera bajo ningún concepto ni punto de vista. Entonces la rutina se repetía miércoles y domingos, sin excepción, mientras escuchaba los partidos en un viejo y destartalado equipo de música.
Y así, sin darme cuenta, tras no poder devastar el producto de mi travesura en la inversión de cigarrillos y discotecas, un día me encontré con una obscena cantidad de dinero que solo se pudo disimular con un acontecimiento que marcó un antes y después en mis días: el regreso de Diego Maradona a Boca Juniors.
Por supuesto, lo mío no pasó por ir a Corea del Sur ni a La Bombonera a ver como El Diez hacía expulsar a Toresani. Mi parte pasó, tras inventarme el “encuentro de una billetera”, en blanquear el dinero comprándome la camiseta marca Olan conmemorativa del nonagésimo aniversario de la institución; edición que se había atrasado de Abril a Octubre, precisamente a la espera de que acaben los coletazos de la efedrina de Cerrini…
La casaca -hermosa como toda primer pilcha oficial que tenés en tu vida- vino acompañada por un póster oficial que estuvo en mi pieza durante más de una década, hasta que un día, claro, desapareció por arte de magia (?). Pero durante ese tiempo inmaculado, mientras crecía la panza que deformaba la vieja camiseta Olan, la diversión consistía en mirar a los héroes de mi juventud y recordar que había hecho cada uno de ellos por el fútbol. Y ahí había de todo, como puede haber si revisás la vida de 25 personas…
Y claro, digo 25, por que hubo uno de ellos del que jamás supe nada. Hasta ahora. Adrián Héctor González (14/01/1974), el que se encuentra, incrédulo, posando su anatomía entre las de Fabián Carrizo y Roberto Cabañas. ¿Y quien fue? Un pibe surgido en La Candela, que jugaba de defensor y cuyo máximo mérito en Boca Juniors fue el haber disputado un amistoso contra Nueva Chicago en 1996 (victoria por 4 a 1), acompañado por Yorno; Saldaña, Medero ( Walter Del Río) y Matellán; Silvio Rivero, Giunta, Raúl Peralta ( Alejandro Farías) y Pico ( Luppino); Christian Eduardo Giménez y Tchami ( Fabio Márquez). La gran mayoría de ellos, claro, no sabían que participaban de ese encuentro por ser el desecho de Carlos Salvador Bilardo, quien ya preparaba su tan mentado “Dream Team”…
La vida del tercer Adrián González de nuestro fútbol continuó, en forma de revelación, por: San Miguel (1996/98), Almirante Brown (1998/2001) Brown de Arrecifes (2002/03), Sarmiento de Junín (2003/04), Comunicaciones (2004/08) y otra vez San Miguel (2009) oscilando siempre entre el Nacional B y la Primera C, equipos en momentos donde, suponemos, el sueldo no llegaba ni a la mitad de lo que yo le afanaba a mi vieja (?)…
Ahora si, puedo contar algo sobre los 26 humanos del póster…









