José Alcides Moreno Mora (Pepe, La Perla)
José Alcides Pepe Moreno… José Alcides Pepe Moreno… Vamos de nuevo: José Alcides Pepe Moreno… Vamos más lento: José – Alcides – Pepe – Moreno… Y si, después de repetirlo varias veces no quedan las más mínimas dudas. La sola conjunción de sus nombres sumado a un apodo poco habitual para un delantero colombiano y negro, hacen que el desgano, el desprecio por la vida y una insoportable sensación polar recorra cada una de las fibras de nuestro ser, amén de las temperaturas externas que nos regale el clima o las internas que nos propine la oscilante vida cotidiana.
Es muy difícil explicar en pocas líneas las nefastas emociones que sienten todos y cada uno de los hinchas de Independiente cuando se les recuerda el paso de este atacante cafetero por su institución. No menos curiosa, por sincera y solidaria, es la empatía con la que los simpatizantes de otros clubes consuelan a Los Diablos ante alguna reminiscencia de Moreno. Es que, sin ánimos de caer en usos y costumbres del medioevo, a nadie le gusta que un extranjero tan patético, apático y hasta bardero, llegue a un club grande del Fútbol Argentino. Y tampoco a uno chico. Para entender por que su recuerdo va seguido inexorablemente por una prolongada y deforme mueca de asco, repasemos un poco su historia.
Santander de Quilichao es una apacible y religiosa localidad andina colombiana, reconocida por sus capillas, iglesias y santuarios. Fue precisamente ahí que -para contrarrestar la paz, devoción y fidelidad de sus habitantes- el 10 de agosto de 1981 llegó al mundo José Pepe Moreno, quien de adolescente dejó su casa natal para mudarse a la ciudad de San Juan de Pasto y hacer sus primeras armas en el Deportivo (ídem).
En 1999, a este centrodelantero de buen cabezazo y comprobada viveza para un fútbol de poca fricción pero falto de voluntad y sin personalidad deportiva para sobreponerse a las adversidades, le llegó el ansiado debut y al cabo que ni quería de un año, donde jugó apenas 10 partidos y marcó un gol, fue adquirido por el América de Cali como una apuesta a futuro. Tras cuatro años de esperar una consolidación que no llegó, a mediados de 2004 Los Diablos Rojos lo cedieron una temporada a Millonarios y allí ocurrió lo que nadie intuía: El Pepe Moreno explotó, se convirtió en una de las figuras del torneo y cosechó la nada despreciable suma de 12 goles en 29 encuentros.
Este buen antecedente hizo regresar a Moreno al América de Cali, donde vivió la pésima campaña de Ricardo Gareca y el volver a empezar de Bernardo Redín. Así y todo, El Pepe convirtió 18 goles en 42 partidos de diferentes competiciones y hasta disputó algunos encuentros con la Selección de Colombia. Este espejismo hizo que el Dinamo de Kiev se coma el chamuyo y se lo lleve a préstamo junto al volante Harrison Otálvaro donde, tras su primer entrenamiento, el técnico Leonid Buryak lo llegó a comparar con Samuel Eto´o (?).
Sin embargo, por haber llegado con la liga empezada y por su baja temperatura pectoral aún hasta para Ucrania, El Pepe sólo jugó 29 minutos en la caída 4 a 1 ante Steaua Bucarest por la Champions League y luego algunos encuentros para la reserva. Apenas dos meses después de haber llegado, ambos colombianos fueron prácticamente expulsados de la tierra de Shevchenko. Y fue precisamente ahí cuando aparecieron Independiente y Julio Comparada en la vida de José Alcides Moreno.
En enero de 2007 y después de ver un par de videos, el presidente del Rojo compró su ficha en 900.000 dólares en efectivo, algo que en su momento no dejó de llamar la atención por lo concreto y convincente de la operación, ya que a Moreno en la Argentina no lo conocía ni el loro. Con el tiempo, “la chusma” de Independiente deslizó un rumor que se trasformó en mito: Comparada creyó estar comprando al también delantero Dayro pero le mandaron a José Alcides. Casi lo mismo (?).
Todo esto, claro, a El Pepe le importó cero y ni bien llegó a la pretemporada en Salta se dedicó a vender humo del bueno: “Soy goleador. Tengo mucha potencia. Mucha técnica. Juego a uno o dos toques. Mi fuerte es la pegada, el tiro libre, el cabezazo. Puedo jugar en el área o, si el técnico prefiere, pivotear o jugar por los costados. Vengo a dejar una huella como mis amigos Jairo Castillo y Albeiro Usuriaga. Futbolísticamente siempre ando bien”. La cosa ya arrancaba, cuanto menos, sospechosa…
Lo concreto es que Moreno debutó por la primera jornada del Clausura 2007 en la derrota 3 a 1, como local, contra Colón. Lo suyo fue tan pobre que terminó chiflado por los hinchas y reemplazado en el entretiempo por Ismael Sosa. En la segunda fecha (empate 0 a 0 con Belgrano) ingresó por Rodrigo Díaz a los 71 minutos y cuatro después lesionó de gravedad al defensor del Pirata: Miguel Ángel Martínez, tras pegarle un planchazo a destiempo. El refuerzo colombiano ya emitía olor a decepción. Recién en la sexta fecha el delantero volvió a ser titular y hasta le marcó un gol a Rosario Central (2 a 0). En la siguiente le hizo otro a Lanús pero se fue expulsado a los 44 minutos. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. Tal es así que faltó a un par de entrenamientos disconforme por su poca participación en el equipo y obligó a Burruchaga a inventar una falsa lesión, que quedó en evidencia cuando El Pepe se reincorporó sin molestias a las prácticas.
Tras la renuncia del Burru, Moreno explotó ante la prensa y eso marcó su quiebre definitivo con la gente, que igualmente no lo quería nada: “Estoy aburrido de este club. Un día juego al otro no, eso me tiene muy desanimado. Encima la salida del Profe me perjudicó”. Tras estas dulces palabras, el técnico interino, Pepé Santoro, lo recibió muy contento y jamás lo volvió a utilizar. Para el Apertura 2007 llegó Pedro Troglio e ingresó como suplente en apenas 6 partidos (1 gol), tras lo cual le dejó una carta a su apoderado pidiendo sus efectos personales del vestuario y se fue para nunca jamás volver… en apariencias.
El propio Moreno se consiguió un préstamo semestral en Steaua Bucarest y luego otro en América de Cali, equipos que cumplieron buenas campañas pero donde el delantero no pasó de ser más que un relevo. Cuando su presencia era sólo un mal recuerdo para los hinchas, en enero de 2009, El Pepe se vio obligado a regresar a Independiente, que aún era el dueño de su pase y que necesitaba refuerzos con urgencia. De hecho, fue Pepé Santoro quien lo indultó y lo puso en tres partidos del Clausura 2009, donde Moreno mostró más de lo mismo. O sea, la nada misma.
En la octava fecha de ese torneo asumió Américo Gallego y con él se acabaron los nefastos días de Moreno en la Argentina. El Tolo usó el equipo de protones de Los Cazafantasmas y la primera manifestación ectoplasmática que cayó fue El Pepe, quien encima se quejó: “Estoy con mucho malestar, pero me lo esperaba por la manera que tiene de ser. Quiero arreglar todo para irme a casa por que no tengo más motivaciones para venir aquí. Nunca jugué, nunca tuve una chance. Cuando dijo que iba a haber una limpieza sabía que el primero iba a ser yo y, de hecho, fui el primero en la lista. Entramos al vestuario y había un papel pegado. Así me enteré”. Hasta nunca, Pepe…
El colombiano jugó el último semestre de 2009 en Juan Aurich de Perú (10 PJ, 1G), donde fue considerado como uno de los peores jugadores de su historia y luego volvió al Steaua Bucarest de Rumania, donde apenas participó de 6 encuentros sin goles. Entre medio, quedó libre de Independiente a cambio de la deuda que el club mantenía con él. Sus números finales en El Rojo son: 22 partidos disputados, 4 goles, la totalidad de la guita invertida en él recuperada con los sucesivos préstamos y su recuerdo permanente como el comienzo de la debacle del otrora Orgullo Nacional.
Lamentablemente, la vida de Moreno continuó (?) y en 2011 se volvió a su país para jugar un semestre en Atlético Huila y otro en Deportivo Pasto, de donde se marchó por las pocas opciones que le daban. Ahí apareció el New England Revolution de la Liga Yankee y se lo llevó para el norte. Sin embargo, El Pepe estuvo muy lejos de encontrar estabilidad, ya que en diez meses jugó solo 7 partidos, convirtió un gol y, fiel a su costumbre, se marchó de ahí despotricando contra medio mundo: “Querían aburrirme y lo consiguieron, porque me llevaban a todos los partidos pero no me ponían. Encima perdíamos siempre. Hasta que un día le dije al técnico: si estuvieras en Colombia, ya te habrían echado y a nosotros nos tocaría salir en la tanqueta de la policía. Por eso empecé a chocar mucho con él» Y siguió: “mis compañeros son pelados que vienen de las universidades y parecía que no les importaba nada. Así ganáramos o perdiéramos, se iban a las discotecas y llegaban tarde al hotel”. Para el final, dejó la afirmación más ridícula que dijo jamás algún futbolista: “jugaba en un equipo sin sangre”. Ja, ¿Y Bosnia (?)?
Tras entrenar seis meses en el gremio de futbolistas colombianos, en marzo de 2013 El Pepe se unió a La Equidad, donde también suele culpar a los campos de juegos, a los técnicos, a los compañeros y a los dirigentes por sus flojas actuaciones. Ya se ve, el delantero es de una raza que no pierde ni el pelo ni las mañas. Y allí se encuentra ahora. Bien lejos de nuestro país. A miles de kilómetros de distancia. Tan sólo una pesadilla, un mal recuerdo. El destino que una gran parte de la Argentina esperaba para el polémico Moreno…









