Moreno José

José Alcides Moreno Mora (Pepe, La Perla)

José Alcides Pepe Moreno… José Alcides Pepe Moreno… Vamos de nuevo: José Alcides Pepe Moreno… Vamos más lento: José – Alcides – Pepe – Moreno… Y si, después de repetirlo varias veces no quedan las más mínimas dudas. La sola conjunción de sus nombres sumado a un apodo poco habitual para un delantero colombiano y negro, hacen que el desgano, el desprecio por la vida y una insoportable sensación polar recorra cada una de las fibras de nuestro ser, amén de las temperaturas externas que nos regale el clima o las internas que nos propine la oscilante vida cotidiana.

Es muy difícil explicar en pocas líneas las nefastas emociones que sienten todos y cada uno de los hinchas de Independiente cuando se les recuerda el paso de este atacante cafetero por su institución. No menos curiosa, por sincera y solidaria, es la empatía con la que los simpatizantes de otros clubes consuelan a Los Diablos ante alguna reminiscencia de Moreno. Es que, sin ánimos de caer en usos y costumbres del medioevo, a nadie le gusta que un extranjero tan patético, apático y hasta bardero, llegue a un club grande del Fútbol Argentino. Y tampoco a uno chico. Para entender por que su recuerdo va seguido inexorablemente por una prolongada y deforme mueca de asco, repasemos un poco su historia.

Santander de Quilichao es una apacible y religiosa localidad andina colombiana, reconocida por sus capillas, iglesias y santuarios. Fue precisamente ahí que -para contrarrestar la paz, devoción y fidelidad de sus habitantes- el 10 de agosto de 1981 llegó al mundo José Pepe Moreno, quien de adolescente dejó su casa natal para mudarse a la ciudad de San Juan de Pasto y hacer sus primeras armas en el Deportivo (ídem).

En 1999, a este centrodelantero de buen cabezazo y comprobada viveza para un fútbol de poca fricción pero falto de voluntad y sin personalidad deportiva para sobreponerse a las adversidades, le llegó el ansiado debut y al cabo que ni quería de un año, donde jugó apenas 10 partidos y marcó un gol, fue adquirido por el América de Cali como una apuesta a futuro. Tras cuatro años de esperar una consolidación que no llegó, a mediados de 2004 Los Diablos Rojos lo cedieron una temporada a Millonarios y allí ocurrió lo que nadie intuía: El Pepe Moreno explotó, se convirtió en una de las figuras del torneo y cosechó la nada despreciable suma de 12 goles en 29 encuentros.

Este buen antecedente hizo regresar a Moreno al América de Cali, donde vivió la pésima campaña de Ricardo Gareca y el volver a empezar de Bernardo Redín. Así y todo, El Pepe convirtió 18 goles en 42 partidos de diferentes competiciones y hasta disputó algunos encuentros con la Selección de Colombia. Este espejismo hizo que el Dinamo de Kiev se coma el chamuyo y se lo lleve a préstamo junto al volante Harrison Otálvaro donde, tras su primer entrenamiento, el técnico Leonid Buryak lo llegó a comparar con Samuel Eto´o (?).

Sin embargo, por haber llegado con la liga empezada y por su baja temperatura pectoral aún hasta para Ucrania, El Pepe sólo jugó 29 minutos en la caída 4 a 1 ante Steaua Bucarest por la Champions League y luego algunos encuentros para la reserva. Apenas dos meses después de haber llegado, ambos colombianos fueron prácticamente expulsados de la tierra de Shevchenko. Y fue precisamente ahí cuando aparecieron Independiente y Julio Comparada en la vida de José Alcides Moreno.

En enero de 2007 y después de ver un par de videos, el presidente del Rojo compró su ficha en 900.000 dólares en efectivo, algo que en su momento no dejó de llamar la atención por lo concreto y convincente de la operación, ya que a Moreno en la Argentina no lo conocía ni el loro. Con el tiempo, “la chusma” de Independiente deslizó un rumor que se trasformó en mito: Comparada creyó estar comprando al también delantero Dayro pero le mandaron a José Alcides. Casi lo mismo (?).

Todo esto, claro, a El Pepe le importó cero y ni bien llegó a la pretemporada en Salta se dedicó a vender humo del bueno: “Soy goleador. Tengo mucha potencia. Mucha técnica. Juego a uno o dos toques. Mi fuerte es la pegada, el tiro libre, el cabezazo. Puedo jugar en el área o, si el técnico prefiere, pivotear o jugar por los costados. Vengo a dejar una huella como mis amigos Jairo Castillo y Albeiro Usuriaga. Futbolísticamente siempre ando bien”. La cosa ya arrancaba, cuanto menos, sospechosa…

Lo concreto es que Moreno debutó por la primera jornada del Clausura 2007 en la derrota 3 a 1, como local, contra Colón. Lo suyo fue tan pobre que terminó chiflado por los hinchas y reemplazado en el entretiempo por Ismael Sosa. En la segunda fecha (empate 0 a 0 con Belgrano) ingresó por Rodrigo Díaz a los 71 minutos y cuatro después lesionó de gravedad al defensor del Pirata: Miguel Ángel Martínez, tras pegarle un planchazo a destiempo. El refuerzo colombiano ya emitía olor a decepción. Recién en la sexta fecha el delantero volvió a ser titular y hasta le marcó un gol a Rosario Central (2 a 0). En la siguiente le hizo otro a Lanús pero se fue expulsado a los 44 minutos. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. Tal es así que faltó a un par de entrenamientos disconforme por su poca participación en el equipo y obligó a Burruchaga a inventar una falsa lesión, que quedó en evidencia cuando El Pepe se reincorporó sin molestias a las prácticas.

Tras la renuncia del Burru, Moreno explotó ante la prensa y eso marcó su quiebre definitivo con la gente, que igualmente no lo quería nada: “Estoy aburrido de este club. Un día juego al otro no, eso me tiene muy desanimado. Encima la salida del Profe me perjudicó”. Tras estas dulces palabras, el técnico interino, Pepé Santoro, lo recibió muy contento y jamás lo volvió a utilizar. Para el Apertura 2007 llegó Pedro Troglio e ingresó como suplente en apenas 6 partidos (1 gol), tras lo cual le dejó una carta a su apoderado pidiendo sus efectos personales del vestuario y se fue para nunca jamás volver… en apariencias.

El propio Moreno se consiguió un préstamo semestral en Steaua Bucarest y luego otro en América de Cali, equipos que cumplieron buenas campañas pero donde el delantero no pasó de ser más que un relevo. Cuando su presencia era sólo un mal recuerdo para los hinchas, en enero de 2009, El Pepe se vio obligado a regresar a Independiente, que aún era el dueño de su pase y que necesitaba refuerzos con urgencia. De hecho, fue Pepé Santoro quien lo indultó y lo puso en tres partidos del Clausura 2009, donde Moreno mostró más de lo mismo. O sea, la nada misma.

En la octava fecha de ese torneo asumió Américo Gallego y con él se acabaron los nefastos días de Moreno en la Argentina. El Tolo usó el equipo de protones de Los Cazafantasmas y la primera manifestación ectoplasmática que cayó fue El Pepe, quien encima se quejó: “Estoy con mucho malestar, pero me lo esperaba por la manera que tiene de ser. Quiero arreglar todo para irme a casa por que no tengo más motivaciones para venir aquí. Nunca jugué, nunca tuve una chance. Cuando dijo que iba a haber una limpieza sabía que el primero iba a ser yo y, de hecho, fui el primero en la lista. Entramos al vestuario y había un papel pegado. Así me enteré”. Hasta nunca, Pepe

El colombiano jugó el último semestre de 2009 en Juan Aurich de Perú (10 PJ, 1G), donde fue considerado como uno de los peores jugadores de su historia y luego volvió al Steaua Bucarest de Rumania, donde apenas participó de 6 encuentros sin goles. Entre medio, quedó libre de Independiente a cambio de la deuda que el club mantenía con él. Sus números finales en El Rojo son: 22 partidos disputados, 4 goles, la totalidad de la guita invertida en él recuperada con los sucesivos préstamos y su recuerdo permanente como el comienzo de la debacle del otrora Orgullo Nacional.

Lamentablemente, la vida de Moreno continuó (?) y en 2011 se volvió a su país para jugar un semestre en Atlético Huila y otro en Deportivo Pasto, de donde se marchó por las pocas opciones que le daban. Ahí apareció el New England Revolution de la Liga Yankee y se lo llevó para el norte. Sin embargo, El Pepe estuvo muy lejos de encontrar estabilidad, ya que en diez meses jugó solo 7 partidos, convirtió un gol y, fiel a su costumbre, se marchó de ahí despotricando contra medio mundo: Querían aburrirme y lo consiguieron, porque me llevaban a todos los partidos pero no me ponían. Encima perdíamos siempre. Hasta  que un día le dije al técnico: si estuvieras en Colombia, ya te habrían echado y a nosotros nos tocaría salir en la tanqueta de la policía. Por eso empecé a chocar mucho con él» Y siguió: “mis compañeros son pelados que vienen de las universidades y parecía que no les importaba nada. Así ganáramos o perdiéramos, se iban a las discotecas y llegaban tarde al hotel”. Para el final, dejó la afirmación más ridícula que dijo jamás algún futbolista: “jugaba en un equipo sin sangre”. Ja, ¿Y Bosnia (?)?

Tras entrenar seis meses en el gremio de futbolistas colombianos, en marzo de 2013 El Pepe se unió a La Equidad, donde también suele culpar a los campos de juegos, a los técnicos, a los compañeros y a los dirigentes por sus flojas actuaciones. Ya se ve, el delantero es de una raza que no pierde ni el pelo ni las mañas. Y allí se encuentra ahora. Bien lejos de nuestro país. A miles de kilómetros de distancia. Tan sólo una pesadilla, un mal recuerdo. El destino que una gran parte de la Argentina esperaba para el polémico Moreno

Andersen Sebastián

Carlos Sebastián Andersen (El Ruso)

Victima principal del reinado de Carlos Chiquito Bossio en el arco de Estudiantes de la Plata, el de Sebastián Andersen fue un nombre que se repitió hasta el hartazgo en las formaciones del Pincha de finales de los noventa. Con apenas 16 partidos disputados durante los diez años que se mantuvo en Primera División, fue toda una garantía para quienes participaron de los primeros Gran DT, ya que valía poco y siempre estaba en el banco.

Nacido el 18 de marzo de 1973 en Tres Arroyos, El Ruso llegó de purrete a las inferiores de El León y formó parte de un grupo que se cansó de ganar títulos desde Novena hasta Cuarta División, junto a jóvenes valores que sí la pegaron como Palermo, Gastón Córdoba y Gastón Sessa, entre tantos otros. Y así, el día menos pensado lo subieron a entrenar con el plantel principal, donde conoció la resignación al estar detrás del primer inmortal que se le cruzó en el camino: Arturo Marcelo Yorno.

Pero claro, con tan sólo 21 años, Andersen fue beneficiado y damnificado por el desconcierto que reinaba en aquellos años por 1 y 57, ya que tras caer ante Gimnasia por 2 a 1, Enzo Trossero dispuso que Yorno no atajase más en los encuentros disputados en La Plata. Por tal razón, El Ruso debutó como titular en la jornada 11 del Clausura ’94, en una derrota por 3 a 1 ante Huracán, donde El Tumba Corbalán fue el primero en mandársela a guardar. Un presagio de lo que sería su fúnebre trayectoria.

Tras un partido como visitante, El Ruso se volvió a poner los guantes en un empate 0 a 0 con River y luego en la última fecha, cuando Estudiantes se despidió de Primera División venciendo a Racing por 4 a 1. Después llegaron Russo y Manera, Chiquito Bossio, Andrés Noguera, la enorme campaña del ascenso, la magia de Capria, la vuelta a Primera, la llegada del Profe Córdoba, la explosión de Palermo, Verón y Calderón, la ida del Profe Córdoba, entre otras emociones, y Andersen ahí andaba, dando fe de todos esos acontecimientos desde el banco de suplentes.

Tras cuatro largos años de espera, Andersen recién pudo volver al primer equipo en el Clausura ’98 (victoria por 2 a 1 sobre Unión) gracias a las lesiones de Germán Burgos y Lechuga Roa que obligaron a Passarella a convocar a Bossio a la Selección para un amistoso contra Bulgaria. “Ojala que Chiquito se vaya al Mundial”, imploró El Ruso. Por supuesto que El Kaiser no le dio el gusto y así el arquero debió esperar otro año más para salir del freezer: la última fecha del Clausura ’99, cuando Estudiantes cayó 2 a 0 ante el descendido Platense, se despidió Patricio Hernández y se confirmó la venta de Bossio al Benfica.

La fortuna, esa que pareció serle esquiva durante toda su vida deportiva, le sonrió con desgano en el Apertura ´99, torneo en el que se había acordado la contratación del guardametas boliviano José Carlo El Gato Fernández, quien se echó para atrás después de firmar su contrato. Luego, Pancho Ferraro pidió al paraguayo Rubén Ruiz Díaz, quien llegó lesionado del hombro y a los meses huyó despavorido del país tras recibir amenazas telefónicas anónimas, que por ahí eran de El Ruso (?). Y así, gracias a esta anemia de refuerzos, Andersen tuvo su único período como titular que duró apenas 10 fechas y que llevó al DT a colgarlo tras una gran cantidad de errores imposibles de enumerar.

Se mantuvo vinculado a Estudiantes hasta mediados de 2001 y peleando contra Pablo Figueredo, Leandro Evangelisti, Diego Ezquerra y Leandro Cortizo, el lugar de suplente de Nicolás Tauber, cosa que jamás logró. Con el pase en su poder, el insistente Andersen se mudó a Huracán para ocupar la codiciada plaza de tercer arquero. Una oportuna lesión de Martín Ríos y el paso errante de Gonzalo Ponzio le dieron la posibilidad de jugar 45 minutos en la victoria por 3 a 0 sobre Argentinos Juniors en el Clausura 2002 y, de esta manera, despedirse de Primera División. Luego se mantuvo otro año debajo de los antes mencionados y también de Sergio Schulmeister, Ignacio Bordad, Pablo Migliore, Mariano Andújar y Elías Gómez.

En 2003 y con ansias de sentirse indiscutido, El Ruso se fue hasta un lugar más acorde a sus condiciones: Acassuso, de la Primera C. Luego marchó al Argentino B, para defender los colores de Libertad de Sunchales (2005) y Chaco For Ever (2006/07), y así ponerle punto final a su carrera y también a este post, que mencionó arqueros como ningún otro en la historia (?).

Bonus Track (?): tras intentar destacarse como arquero en vano, El Ruso Andersen conoció las mieles de la notoriedad cuando, siendo parte del cuerpo técnico de Diego Cagna, se peleó con Arturo Sanhueza en el vestuario de Colo – Colo, precipitando la salida del club del entonces capitán del Cacique. Agonizaba el año 2010. Más vale tarde que nunca (?).

Deformaciones: Corea Unificada en el Mundial Sub-20 de 1991

Esta es la historia de dos súper potencias con marcadas distancias ideológicas y de contenido pero con características muy similares en su búsqueda y esencia. Dos entidades con visibles diferencias étnicas y sociopolíticas pero con la misma convicción al momento de generar beneficios para sus bolsillos o para los de sus allegados. ¿Hablamos de Corea del Sur y de Corea del Norte? Para nada. Hablamos de Joao Havelange y de Joseph Blatter

Es que estos dos nobles gerontes, quienes durante 39 años en conjunto rigieron los destinos del fútbol mundial (y el contador sigue sumando), manejaron la FIFA a antojo y con infinidad de decisiones de naturaleza cuanto menos discutible. Por caso, uno de sus últimos berretines consumados: la Corea Unificada que participó del Mundial Sub-20 de Portugal ´91. Pero para entender un poco más este disparate y despropósito, hagamos un poco de historia:

Hace aproximadamente 4600 millones de años se formó el planeta Tierra, donde surgió la vida de diferentes especies en un único continente denominado Pangea. Luego las placas tectónicas se fueron separando hacía su ubicación actual. A la vez, una de las razas más evolucionadas que la habitaban, la humana, fue mostrando diversos cambios sociales, psicológicos y religiosos, entre tantos otros, denominados “evolución”. Ante tanta inestabilidad y con el afán de no enloquecer, diferenciarse y ante la imposibilidad de coexistir en paz, el humano creó infinidad de límites, como los políticos y los geográficos. A raíz de esto, entre los años 1000 y 300 A.C. se formaron los cimientos de lo que a futuro se conocería como Corea, quien vivió bajo el gobierno de diferentes dinastías hasta 1948 cuando, tras mucho derramamiento de sangre, se transformó en dos países independientes: Corea del Norte y Corea del Sur.

Fue, tras enterarse de este cuentito, que la dupla de ancianos comenzó a cranear la unificación de ambos países, todo en nombre de la paz y del Fair Play. Es que pese a las sospechas que todos tienen sobre ellos, los jerercas de FIFA no dejaban de ser humanos y tenían algunos cuantos sueños «amateurs», por ejemplo: un partido de Israel contra Palestina, otro de E.E.U.U contra Irán y, por supuesto, el anhelo de unificar las dos Coreas. Al menos, por un rato…

Como conejillo de indias utilizaron el Mundial Sub – 20, torneo que, precisamente, fue el que elevó a Joseph Blatter en la consideración de todo el mundo y llevó a Joao Havelange a ofrecerle el puesto de Secretario General del organismo en 1981.

Es que el suizo trabajó a destajo para lograr el compromiso de todas las confederaciones; para llevar las trasmisiones por televisión abierta a la mayor cantidad de latitudes; para conseguir contactos políticos y, además, creo en ese campeonato juvenil la denominada “Zona FIFA” que consiste en la unificación de Sponsors, el favoritismo hacía las multinacionales y la similitud estética de las televisaciones. La sensación de: “No estás en ningún país, estas en FIFA”. O sea, ayudó a crearle al mundo una nueva necesidad.

Además, ambos contaron con la complicidad del Presidente de la Federación Surcoreana, Kim Woo-Jung, quien se desvivía por sumar porotos de cara a la votación para la sede del Mundial de 2002. Curiosamente, ambos equipos habían logrado su pasaje a Portugal en el Torneo Asiático de 1990, donde los del Sur habían vencido a los del Norte en la final. Entonces, la unificación de ambos equipos le dio el pasaporte a la Copa del Mundo al tercero del campeonato continental: Siria, donde Havelange y Blatter también tenían intereses a futuro. Se sabe, estos tipos no dan puntada sin hilo…

¿Y desde lo deportivo? Juntaron a ambos planteles en el predio que la AFA coreana posee en el Ezeiza coreano, les hicieron cantar “We Are The World” y de las voces más afinadas (?) salió el plantel definitivo: 15 surcoreanos y apenas 3 del norte, todos al mando de ambos técnicos y bajo una nueva bandera inventada para la ocasión.

Una vez en Lisboa, esta ilógica selección nacida en un escritorio se convirtió en la cenicienta del torneo y logró una impensada clasificación a los Cuartos de Final al vencer a la Argentina de Mostaza Merlo en su debut absoluto (video), luego empatar con Irlanda (1-1) y caer contra el local en el tercer partido de la Primera Fase (0-1).

Finalmente, Brasil hizo justicia y en Cuartos de Final acabó por 5 a 1 con el sueño de la Corea Unificada. Sin embargo, sigue siendo una cucarda que Joseph Blatter saca a relucir cada vez que da alguna charla de liderazgo. No hacía falta. Lo que separó la vida, que nunca jamás lo una la FIFA…

En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006, Corea del Norte y Corea del Sur volvieron a utilizar la bandera de Corea Unificada pero sólo para desfilar.

Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com

El Gato Fernández a Estudiantes (1999)

La venta de Carlos Gustavo Bossio al Benfica dejó, además de unos cuantos problemas en la tesorería de Estudiantes, un vacío difícil de llenar para Pancho Ferraro, quien no confiaba plenamente en las condiciones de Andersen y Tauber, los sucesores naturales de Chiquito.

Fue así que, enterado de esta necesidad, en agosto de 1999 el ex jugador y por entonces empresario Ricardo Giusti metió en un avión al boliviano José Carlo El Gato Fernández y lo llevó desde Santa Cruz de la Sierra hasta Caballito (?) -donde Estudiantes cayó por 3 a 0 ante Argentinos Juniors por la primera fecha del Apertura- y de ahí a La Plata para hacerse la revisación médica, firmar el contrato que lo ligaba al Pincha y acordar el monto del préstamo: 60.000 dólares para el Blooming. Una verdadera operación relámpago resuelta en menos de medio día. Todo demasiado extraño…

A la salida de la sede social, El Gato se mostró feliz y hasta vendió un poco de necesario humo acorde a su personalidad: “Quería venir a la Argentina. De Estudiantes conozco todo. Y también de todos los rivales, como Boca, Chacarita, Instituto. Estoy muy feliz y espero debutar cuanto antes. Ahora voy a viajar a mi país a hacer unos trámites y a solicitarle a los dirigentes del Blooming que manden el transfer internacional en el acto”.

Pese a que el arquero se había comprometido por un año con opción de compra, fue el mismo Fernández quien le solicitó a los dirigentes Pinchas la destrucción de los documentos rubricados, por teléfono y entre lágrimas ¿Por qué razón? Por que tenía contrato vigente con el Blooming hasta diciembre con una renovación automática por otro año si clasificaban a la Copa Libertadores, cosa que su equipo ya había conseguido. Además, los dirigentes bolivianos consideraban una falta de respeto por parte de El Gato y de Giusti el haber negociado con Estudiantes los montos de su hipotética salida del club sin siquiera estar enterados. De nada.

¿Y esto entonces de qué se trató? Nada más y nada menos que de un típico apure del intermediario, quien no contaba con que los dirigentes del Blooming se pondrían los pantalones largos y no iban a dejarse intimidar con maniobras. ¿Y Estudiantes? Bien, gracias. Terminó contratando al paraguayo Rubén Ruiz Díaz, quien nunca llegó a debutar…

Barcelona 2 – San Lorenzo 0 (1996)

Internacional de Porto Alegre (0-1), otra vez Internacional de Porto Alegre (0-3), Universidad Católica (0-2), Vélez Sarsfield (1-4), Banfield (0-1) y Rosario Central (1-3). La lista de nombres y resultados corresponde a la cantidad de derrotas consecutivas que llevaba San Lorenzo de Almagro cuando llegó a Barcelona para disputar la Copa Joan Gamper ´96: seis caídas al hilo.

Es que el ciclo de Héctor Rodolfo Veira estaba totalmente desgastado tras cuatro duros años, donde se consiguió el Clausura ´95 y se llegó hasta los Cuartos de Final de la Libertadores ´96. Encima, El Bambino se negaba a sacar a los jugadores con los que había conseguido la gloria y sólo le habían traído al Pipo Gorosito y a Sergio Silvano Maciel. Áspero (?).

Como contrapartida, el Barcelona presentaba en sociedad el ciclo de Bobby Robson y José Mourinho, el regreso de Hristo Stoitchkov y las contrataciones de Vitor Baía, Laurent Blanc, Giovanni, Juan Antonio Pizzi y un jovencito que iba a hacer su debut como culé esa misma noche: Ronaldo. Casi el mismo panorama que El Cuervo (?).

Y así, aquel 20 de agosto de 1996, San Lorenzo saltó al Camp Nou con: Passet; Escudero, Almandoz, Ruggeri y Manusovich; Rivadero, Cardinal, Netto (Ariel Montenegro) y Monserrat (Arbarello); Gorosito (Silas) y Silvano Maciel (Guillermo Franco). Por su parte, Barcelona alineó a: Vitor Baía; Luis Enrique, Abelardo, Nadal y Sergi; Prosinecki, Amor (Roger); Giovanni (Bakero) e Iván De La Peña (Oscar); Stoitchkov (Cuellar) y Pizzi (Ronaldo).

El encuentro fue apenas un entrenamiento para el Barcelona, que sin traspirar se impuso por 2 a 0 con tantos de Giovanni y Juan Antonio Pizzi, quien ya empezaba a tomarle el gustito a eso de amargar a Los Cuervos (?). Al otro día San Lorenzo caería ante el Anderlecht de Bélgica y cinco días después con Banfield (0-1) por la primera fecha del Apertura ´96, precipitando la salida de Veira. Tras nueve derrotas consecutivas, una época inolvidable de San Lorenzo había llegado a su fin…

Bernardo Romeo a Huracán (1998)

La historia se inició tras el Mundial de Francia ´98 cuando, después del lógico receso, el Estudiantes de Patricio Hernández regresó a las prácticas de cara al Torneo Apertura. Con el correr de los días, una ausencia se notó en el grupo: Bernardo Romeo aún no había asomado su humanidad por las enormes entradas del Country de City Bell.

¿Por qué no había aparecido? Por que el delantero se consideraba en libertad de acción luego de haber jugado un año con su primer contrato profesional vencido. El caso estalló en La Plata y de ahí se trasladó hasta la AFA, quién falló a favor del club. Así y todo, se había llegado a tal grado de descortesía en la relación entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores contra el prominente atacante, que la mejor salida fue buscarle nuevos rumbos. Pero claro, había un problemita: entre tantas idas y vueltas, el libro de pases ya había cerrado tanto en la Argentina como en el resto del universo futbolero respetable.

La solución la aportaron los dirigentes de Huracán quienes, tras una huelga encabezada por el Turco García, habían sufrido un letal éxodo de jugadores. Por tal razón, pidieron una semana más de plazo para sumar a Romeo y Don Julio se los dio gustoso con el afán de destrabar el conflicto. A todo esto, Bernie se dedicaba a despotricar contra los dirigentes Pinchas y dejaba un anhelo: “Me encantaría pasar a un grande de Capital. Jugar en Huracán para mí es un sueño”. Ja, mirá vos…

Pasados los siete días, El Globo y Romeo aún no habían llegado a un acuerdo total. Y fue ahí cuando Marcos Franchi le solicitó a la AFA otra nueva extensión del permiso para cerrar las negociaciones, pero está vez a nombre de su representado. Y esto fue clave, ya que acto seguido le presentó al delantero una nueva oferta de San Lorenzo y Romeo, que no tenía un pelo de ingenuo, agarró con las dos manos.

Enterado de la mala nueva, el gerente de Huracán, Jorge Batet, se mostró frustrado con Romeo aunque más molesto con El Ciclón: “Esto fue un robo descarado. Nos usaron. Estoy sorprendido y este es un hecho muy grave que va a traer más problemas. San Lorenzo hace un mes nos hizo lo mismo con Adrián González”.

Bernardo Romeo pasó a San Lorenzo a préstamo por 100 000 dólares y con una opción de 1 800 000 aunque, con el conflicto a flor de piel y por pedido de la AFA, recién pudo debutar para los Cuervos en la jornada 15, cuando su equipo ya se había despedido de la lucha por el título. Después le compraron el pase y se convirtió en ídolo. Pero claro, alguna vez sonó con ponerse la Quemera. Igual, igual que Moner (?).

Menseguez Matías

Matías Emanuel Menseguez (El Mencho, El Rayito)

La imagen, tan lejana en el tiempo pero tan cercana en las emociones, nos muestra al enorme Juan Carlos Menseguez, aquel promisorio valor surgido de River Plate a quien una sorpresiva transferencia al fútbol alemán sumado al desinterés dirigencial por repatriarlo postergaron, hasta noviembre de 2013, su anehelo de jugar con El Manto Sagrado. Así y todo, el primero en dejar grabado a fuego el apellido Menseguez en la Primera del Millonario fue su hermano menor Matías (06/01/1989) quien, precisamente, acompaña en la foto al querido Rayo.

El hecho ocurrió en mayo de 2007, cuando el Wolfsburgo llegó a la Argentina para celebrar los 150 años de la relación entre nuestro país y la tierra de Adolfo, Joseph y Heinrich. Enterado del festejo, Daniel Passarella se negó a poner tanto al primer equipo como a los suplentes, ya que al otro día debía jugar contra Gimnasia por el campeonato. Entonces, El Kaiser delegó la obligación al técnico de la Reserva, Guillermo Rivarola, quien también se negó a poner tanto a su primer equipo como a los suplentes, ya que al otro día debía jugar contra Gimnasia por el campeonato preeliminar. A regañadientes y ante lo obligatorio del compromiso diplomático, El Tiburón puso su diminuto cuello en la guillotina y armó un rejunte entre jóvenes promesas y jóvenes baldosas de la Cuarta y de la Quinta División.

Y así, el 26 de mayo de 2007, ante 30.000 personas en el Monumental y con transmisión de Fox para toda América, River formó con: Fernando Pellegrino; Diego Bogado, Emmanuel Martínez, José San Román y Maximiliano Coronel; Matías Díaz, Diego Cardozo; Matías Menseguez y Diego Buonanotte; Rubens Sambueza y Tulio Etchemaite, luego ingresaron Gonzalo Ludueña y Lucas Gómez. El encuentro lo ganó por 2 a 1 el Wolfsburgo, quien también presentó suplentes de suplentes. Por tal razón se dio el duro choque en el mediocampo entre los hermanos Matías y Juan Carlos. Una delicia (?).

Tras su inolvidable momento de fama, El Mencho Menseguez siguió cumpliendo años y viendo como casi todos sus compañeros subían de categoría, excepto él. Para no deprimirse, se armó un Fotolog donde se lo podía ver entrenando, sonriendo, posando con amigos, con minitas. En fin, lo que haría cualquier pibe al que están a punto de agradecerle por los servicios prestados y darle el pase en su poder.

A mediados de 2009, el volante se sumó a Chacarita para probarse en la Reserva y desde el mismo anuncio conoció la furia de los hinchas Funebreros, quienes repudiaron su contratación con frases como: “¿Y este Flogger?”, “¿Para qué traemos bolicheros?”, “¿Este va a competir con Pisano y Cachete Morales?” y una apreciación muy llamativa: “Mirá lo que será este refuerzo que ni fotos de él jugando al fútbol se encontraron”. Que poca paciencia (?).

A principio de 2010, El Mencho se lesionó y estuvo los doce meses siguientes inactivo e intentando su recuperación, inaugurando, de esta manera, la tradición familiar de tomarse algún año sabático. Cuando obtuvo el alta médica, El Rayito se fue a probar al Núblense de Chile, pero tras un par de entrenamientos le bajaron el pulgar. Sin embargo, atraídos por el apellido que se ganó el hermano, los dirigentes de un equipo de la Segunda División trasandina, Deportes Puerto Montt, lo invitaron a sumarse al plantel. Claro que ni bien llegó, fue el mismo jugador quien se encargó de bajar la expectativa: “Me tiene que esperar un tiempo, por que llego sin pretemporada. No me parezco a mi hermano. Yo juego de otra cosa y soy mucho más lento. Espero mostrarme para ver si otro equipo se fija en mi”. Tras disputar menos de una decena de partidos, a los seis meses se le rescindió el contrato.

Luego, Menseguez volvió a su ciudad natal y se sumó a Racing de Córdoba, donde fue suplente en el Argentino A 2011/12. Después bajó hasta el Argentino B para jugar en Andino de La Rioja pero, a los seis meses, el técnico Adrián Gorostidi lo separó del plantel. A principios de 2013 pasó a Sport Club Pacifico de General Alvear, Mendoza, y en septiembre de ese año se convirtió en el refuerzo estrella del Club Social y Deportivo Río Dorado de Salta, donde sigue soñando con mostrarse para luego pasar a un club más galardonado. Total, ya tiene hasta video en You Tube.

Esta es hasta hoy la historia del Rayito Menseguez quien, nos animamos a predecir, junto al hermano de Fabbro, algún familiar del Malevo Ferreyra y algún derivado de La Gata Fernández, van a acompañar al Pelado Díaz en el año 2020 D.C. Todos ellos, claro, como laderos de el sensacional Michael, sucesor natural de Emiliano. El futuro se le caga de risa le sonríe al Millonario

Em Uma Lajota: Javier Castrilli

Querían comprobarlo en carne propia. Si no otra explicación a esto no le cabría… Desde su aparición como árbitro de Primera División en 1991, Javier Castrilli dividió las aguas como nunca antes lo había hecho nadie en el referato y así cosechó alabanzas y desprecio en cantidades equitativas.

Su particular estilo –que incluía infracciones al mínimo contacto, incontinencia al revoleo de tarjetas y un rostro imperturbable con una expresión rayana a lo siniestro, sumado a unos cabellos peinados a la gomina como los guapos de los años treinta- lo convirtió en un real e ineludible protagonista de nuestro fútbol. Y ese hecho hizo que su razón de ser sea una paradójica contradicción…

Para algunos, al Sheriff se lo había manyado el personaje. Para otros, era la necesaria encarnación de la igualdad que no diferenciaba entre ricos y pobres al momento de decidir justicia. “Quiero un país con más Javier Castrilli”, decía Sanguchito Neustadt desde Tiempo Nuevo. Para completar, tenía en Francisco Lamolina a su Joker y en Fabián Madorrán a su Robin. Y cuando se llega a eso, es por que ya dejaste de ser simplemente famoso para transformarte en toda una referencia…

Entonces, en abril de 1998, los dirigentes de la Federación Paulista solicitaron de sus supuestos intachables servicios para el decisivo partido de vuelta por la Semifinal del Campeonato de aquel Estado entre Portuguesa y Corinthians, quienes habían igualado 1 a 1 en el primer cotejo, siendo local El Timao.

Desde la AFA no pusieron ningún reparo al pedido y enviaron al Sheriff con moño incluido, valiéndose del supuesto roce internacional para el árbitro nacional designado para el Mundial de Francia. Pero la realidad era otra. A esa altura Castrilli molestaba, tenía cada vez más impugnaciones, su personaje ya no causaba simpatía y era un secreto a voces que tras el Mundial se retiraba. O lo retiraban. “¿Los brasileños quieren Castrilli? Los brasileños tendrán Castrilli” se cruzó por la mente de Julio Humberto mientras con una mano intentaba taparse la risa…

 

Y así, el 26 de abril de 1998, Portuguesa y Corinthians salieron a la cancha en medio de un verdadero clima bélico. Aunque todos los ojos apuntaban a Javier Alberto Castrilli, el único y real protagonista de la velada. Es que aunque todos aplaudan a los macacos la verdadera estrella siempre será el domador (?).

Portuguesa, necesitado sí o sí de la victoria, arrancó con todo y promediando el primer tiempo Ailton decretó el 1 a 0. Claro que en el inicio de la jugada hubo un off side de más de dos metros, pero eso no es sino un detalle (?). Así terminó el primer tiempo…

Ya en la reanudación y en ocasión de un corner, el capitán de Portuguesa, Evair (aquel ídolo de Palmeiras) le hizo una caricia mínima a un jugador del Corinthians y Castrilli ni lo dudó: penal. El estupor ya recorría tanto a beneficiados como a damnificados. Era un contacto común y corriente y la pelota iba hacía otro lado… a Marcelinho Carioca esto le importó bastante poco, ejecutó la pena y marcó el empate transitorio.

Pero eso no es todo. Cerca del final, Da Silva encontró un rebote luego de un tiro libre y marcó el 2 a 1 para Portuguesa, que se acercaba nuevamente a la gran final… Ah, Da Silva estaba claramente adelantado cuando convirtió su gol.

Los jugadores, a todo esto, se peleaban para ver quien era el más choreado. Además, El Sheriff hizo su mejor gracia y expulsó a Marcelinho Carioca del Timao y a Alex y Carlinhos del Lusa. Todos ellos por faltas menores. Un Castrilli auténtico…

La frutilla del postre ocurrió cerca del final. Inexplicablemente, Condorito El Sheriff adicionó ¡12 minutos! Y en la última jugada, un centro de Corinthians dio en la rodilla y luego en el pecho de César de Portuguesa y Castrilli no se pudo aguantar: penal para El Timao y roja para el defensor. Tras las protestas de rigor y ante un Brasil petrificado por lo que había acontecido, Freddy Rincón convirtió la pena y, con ello, Corinthians se metió en la final y Castrilli dejó su marca imborable en el corazón del Fútbol Brasilero.
http://youtu.be/9V1sbO857qY

Tras el partido, todas las voces se hicieron eco y fue tan claro lo que había sucedido que hasta Vanderlei Luxemburgo, técnico del equipo ganador, manifestó: “El referí no tuvo una buena actuación. Creo que perjudicó a Portuguesa”. El jugador que marcó aquella última falta, César, sólo declaró tres palabras: “Matar o argentino”. El Presidente de la Federación Paulista, Eduardo Farah, señaló: “La actuación del árbitro fue trágica y estamos analizando jugar de nuevo el partido”.

Además, la Federación Paulista pidió su impugnación como árbitro mundialista, cosa que finalmente no se aceptó. Aquel acontecimiento quedó grabado a fuego en el fútbol Paulista como “La Mano de Castrilli” y está catalogado en el Top Five de los máximos robos de toda la historia del fútbol brasilero.

¿Si fue un robo lo de aquella noche? Nunca lo sabremos (?). Aunque podemos señalar que un choreo futbolístico va aparejado de un bolso con dinero y eso sería poco premio para el instinto de un cultor del caos por el caos mismo. Javier Alberto Castrilli, un reflejo de una época. Un tipo que deberá tener su propio capítulo cuando se haga la enciclopedia definitiva de la década del noventa…