
Leonardo Ocámica
De la camada de Dudar, Pietravallo, Óbolo y Schmidalther, supo prematuramente, al igual que éstos, que tras un largo camino en las inferiores de Boca Juniors y Vélez Sársfield, debía buscarse otro club para hacerse un nombre en el fútbol.
Nacido en Merlo en 1980, tuvo su esperado debut como mediocampista en 1999 de la mano de Julio Falcioni. Fue frente a Newell’s cuando ingresó con la camiseta 32 por Darío Husaín, siendo una amonestación su único logro.
Dos meses después volvería a ver juego ante Central en la última fecha del Apertura. Y durante la pretemporada tuvo una nueva aparición mediática aunque sin saltar al campo. Fue suplente frente a Boca Juniors en enero del 2000.
No dejó rastro alguno, ni siquiera en los hinchas del Fortín, salvo algún fanático que, mofándose de aquellos que no triunfaron, incluyó a Leo en el mejor equipo de la historia junto a Goycochea, Galeano, Alcaraz, De Souza, Ércoli y Roy González, entre otros.
No tuvo suerte, ni siquiera pudo pasar a préstamo a otro equipo o probar en una divsión más abajo y terminó recalando en el recién ascendido Ituzaingó (2001-2002) de Primera B Metropolitana.
La fortuna volvió a serle esquiva y perdieron la categoría en forma categórica. Ganaron 3 partidos, empataron 13 y perdieron 26.
Tiempo después aparecería jugando en el fútbol Costa Rica, en primer lugar en el Liberia (2003-2005) y luego en Puntarenas (2005-2007) donde señaló algunos goles agónicos.
Pero la mayor curiosidad de este post reside en que el día que se escribió, ya habiendose recabado toda su información, una noticia en diversos diarios sorprendió. Un tal Ricardo Ocámica de 42 años había sido asesinado a balazos justamente en Merlo por tres hombres que quisieron robarle la moto en Parque San Martín. Evitando reírnos de la tragedia pero pasmados por la casualidad, ¿seremos mufa?
Cucu