Torres Acosta Freddy

Freddy Torres Acosta
Defensor colombiano (no confundir con su homónimo, el popular «Chito») que gracias a una sagaz movida de Efraín Pachón y su pool de empresarios recaló en el fútbol argentino recién a los 30 años, quedando en evidencia que si no lo hizo antes, no tenía demasiado para ofrecer. Quienes tuvieron el gusto de ver su desempeño en los estadios colombianos seguramente no darán crédito a este dato. Estan en todo su derecho.
Fue en el año 2000 cuando se desvinculó del Deportes Tolima y fichó a préstamo para el recién ascendido Almagro. Previamente había jugado en el Independiente Santa Fe (dos partidos en 1990), en el Cúcuta Deportivo y en el Deportivo Cali. Eran días en los que la exportación de colombianos rumbo al sur estaba en pleno auge, Ángel, Iván Córdoba, Yepes y Serna habían abierto una senda por la que Pachón, viejo zorro, quiso arrastrar a su longevo pupilo.
Apenas un sólo partido bastó para cerrar su capítulo en tierras criollas y fue en una derrota 3 a 0 frente a Unión. En aquel plantel compartió entrenamientos con Chaile, Brahman Sinisterra, Aragón, Demus, Coria y Bevaqua, entre otros.
Con la llegada de la dupla Brown-Enrique creyó que volvería a ser considerado, y a su vez esperó con ansias a Diego Maradona como manager general de la institución. Pero no sólo no se dio esto último, sino que los técnicos le bajaron el pulgar y lo dejaron ir junto a Fabio Lenguita, Leonel Liberman, Ricardo Lunari y José Ramírez.
Sin embargo, su estadía no fue tan intrascendente como se piensa, al menos no para todos, ya que Jonathan Santana se acercó a la religión gracias a sus consejos.
«Ya había aceptado a Cristo en mi corazón antes del accidente, a través de un compañero cristiano, Freddy Torres, que jugó conmigo en Almagro. El accidente no fue el factor fundamental de mi acercamiento a Dios, pero sí ayudó a aferrarme más«, declaró Jony.
El moreno pasaría luego, quizás con un poco más de éxito, por el Real Cartagena (2002) y el Monagas de Venezuela. Que piola, ahí no es tan difícil.

Cucu y Siempreconusted

Post en simultáneo con Bestiario del Balón.

Herrera José

José Herrera (Mono)
Oriundo de la dulce Magdalena, este delantero colombiano nacido en 1976 irrumpió en la primera división de Unión de esa ciudad en 1997 y en el año 2000 sin ningún antecedente y siendo un total desconocido cayó a probar suerte en el fútbol argentino
En febrero debutó en la reserva de Argentinos Juniors que era dirigida por Carlos Mac Allister ante Ferro junto a Sanzotti, De La Vega, los mellizos Belforti, Plaza, Luque, Ceferino Denis, Kuhl, Zagharián, Sabbag y Sandoval.
Su paso fue corto como muleta de cocodrilo, ni siquiera llegó a jugar en primera y se volvió a su país para pasar sin éxito por instituciones como el Junior de Barranquilla (2000), América de Cali (2001) junto a Mayer Candelo y otra vez por Unión Magdalena hasta el 2004.
Casado con Shirley, padre de Valentina, admirador del «Tino» Asprilla y Ronaldo y fanático de la música de «Diómedes Díaz, el rey del vallenato», dejó de ser promesa pero tampoco pasó a ser una realidad.
Herrera terminó recalando en el Melgar de Perú (2005) en un año que seguramente querrá olvidar por la cantidad de lesiones que sufrió.
A punto estuvo de volver a la tierra del café, pero se despachó con una declaración algo curiosa del porque no retornaría. «Por algunos problemas que tengo, y prefiero no hablar de ello. Solo puedo decir que en Colombia el fútbol no se maneja como en Perú».
Encontró una nueva posibilidad en el Sport Boys de Callao que debía pelear por la permanencia. Su bienvenida no fue muy grata, ya que un medio señaló que «Boys no ha logrado grandes fichajes en esta temporada, teniendo entre su mayor jal al colombiano José Herrera».
Pero el Mono sorprendió, ya que en compañía de los argentinos Martinuzzi y Córsico le hizo goles y la rompió frente a Universitario y Sporting Cristal. De todas maneras debieron jugar la final por el descenso ante el José Gálvez de Chimbote.
En un encuentro parejo y muy polémico, el equipo Rosa finalmente se salvó, pero los rivales reclamaron. Ante ello, el punta vendió humo y sostuvo que «lo que no pudieron hacer en la cancha, ahora lo buscan fuera. Boys está en primera porque hizo mejor las cosas».
Pudo pasar al Cienciano y al KKS Lech Poznan de Polonia de Martín Bonjour junto a su compatriota Luis Asprilla, pero todo quedó en la nada.
Lo cierto es que en su estadía en Buenos Aires debió lidiar con un nombre tristemente célebre en nuestro fútbol argentino…y le pesó mucho esa mochila.
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Cucu

Maradona a River (1980)

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Es conocida de la historia de que Diego Maradona siendo jugador de Argentinos Juniors pudo haber pasado a Riveren 1980. También bastante obvia, porque siempre a los mejores los buscan en Núñez y La Boca. El presidente Millonario, Aragón Cabrera se enamoró de su fútbol luego de un baile del 10 en un 2 a 0 en el propio Monumental.

¿Se imaginan si ésto hubiese sucedido?

Cucu

Argentina previa México ’86

Las giras previas a los mundiales de 1986 y 1990 bajo la dirección técnica de Carlos Bilardo registran varios partidos con clubes.
Algunos documentos se refieren a partidos no oficiales, pero el hecho de haberse jugado en estadios y con gente pasan a tomar consideración.
Por eso, llama la atención la camiseta celeste con mangas blancas sin escudo ni marca que aquí utiliza Sergio Batista frente al Junior de Barranquilla, que sin dudas puede ser una buena pilcha para salir de noche.
Años después previo a viajar a Italia, la selección Argentina volvió a repetir algo similar en Bealfast ante el Linfield.

Cucu

Junior 0 – Argentina 0

Difícilmente la Selección Argentina enfrente a un club, pero esta fue modalidad que se repitió bastante hasta la década del ’90. Luego de ello, sólo se registra uno sólo partido frente al Espanyol de Barcelona.

En cambio durante la era Bilardo a la albiceleste se le registran siete amistosos con equipos y uno de ellos fue frente al Junior de Barranquilla en Colombia el 15 de mayo de 1986, previo al Mundial.

Como ya es sabido, el técnico y los jugadores fueron muy cuestionados antes de viajar a México y uno de los motivos fue este aburrido 0 a 0.

Quizás lo más atrayente pudo haber sido la curiosa camiseta que aquí modela Sergio Batista.

Cucu

Por los pasillos de la villa se comenta…

A las prendas de Antonio Barijho por separado no se las puede criticar, aunque ver a un futbolista profesional con la camiseta de algún equipo suele ser bastante extraño, más aún si no es una producción por una transacción.
Pero el corte de pelo, la cara y el que viene caminando atrás con calzas y bolsas dan que hablar.
El paisaje también, con piletones naturales y llanura, aunque es la muestra de una realidad. Un Chipi aún no civilizado, después llegó Bianchi con sus jaulas, lo encerró y lo llevó a la ciudad.

Cucu

Almirón Fabio

Fabio Alberto Almirón (Negro)
Decir que jugó junto a Redondo y Maradona en la Selección Argentina puede ser impactante y causar curiosidad, más aún cuando no se trata del mundialista de 1986 sino de otro con igual apellido.
Pero el mito se empieza a caer cuando se descubre que al que tuvo como compañero y en una juvenil, no era el Diego sino su hermano el Turco.
Nacido en 1969 realizó las inferiores en Nueva Chicago y en 1985 fue convocado para disputar el Mundial Sub 17 en China integrando un plantel con los dos mencionados, Fernando Cáceres, Lorenzo Frutos, Fernando Kuyumchoglu, José Miguel y Pedro Salaberry, entre otros.
Antes había disputado el Sudamericano en Buenos Aires y le marcó un gol a Ecuador en una goleada 4 a 0.
Ya en Asia perdieron en primera ronda y a su regreso a Argentina debería esperar cuatro años para debutar en el Torito que estaba en la Primera B. En la temporada 1989-1990 jugó sus primeros partidos y con su antecedente albiceleste se fue a Chaco For Ever (1990-1991) para jugar 12 partidos en la A.
Al conjunto de Resistencia justamente la faltó algo más para soportar el promedio y no obstante a tener entre sus filas a Tilico, Ciancaglini, Rolando Chilavert, Cravero, Falero, Cariaga, Ortolá, Cruz Cruz y Taffarel, perdieron la categoría.
Con el descenso consumado pero el ascenso de Chicago (1991-1995) al Nacional B, volvió al club que lo vio nacer y se quedó hasta 1995 en compañía de Rosané, Prono, Sassone, Víctor Rogelio Ramos, Giovagnoli, Chacoma y Mario Marcelo. Serían en total 154 partidos y 6 goles.
Luego pasaría por San Martín de San Juan (1995-1996) con 9 encuentros, Patronato de Paraná (1996) en el Argentino A y 17 presencias en Aldosivi de Mar del Plata (1997-1998).
Tiempo después quemaría sus últimos cartuchos en Colegiales en donde se reencontró con Salaberry y de donde partieron juntos en forma prematura tras incidentes con sus propios hinchas. Almirón fue golpeado y a su compañero le rompieron el vidrio del auto con un fierro.
«Entiendo a los jugadores que se quieren ir, porque van a entrenarse y cuando salen se pueden encontrar tipos con palos, cuchillos y revólveres», dijo en su momento el entrenador Luis Merlo. Al salir del vestuario, los futbolistas salían todos juntos custodiados por la policía.
Su último registro dentro de una cancha es en el partido homenaje a Mario Marcelo en el 2003 junto a los ex compañeros de Mataderos. Digna forma de terminar la carrera.

Cucu (Gracias Pep)

Mantilla Matías

Matías Ezequiel Mantilla
La trayectoria de este valor surgido de la cantera de Argentinos Juniors (2002/03) bien pudo ser la de un jugador del montón que insinuó algo de joven pero que no terminó siendo lo que se esperaba.
Sin embargo, se puede hablar del respetadísimo y «Gran Matías», porque sin millones en su cuenta bancaria ni grandes lujos y siendo un total desconocido, tuvo dos romances que merecen aplausos y ovación.
Por un lado, fue el primero de los futbolistas que tuvo un noviazgo y convivencia con la vedette Silvina Luna, relación que inclusive fue dada a conocer por ella misma.
Por ese entonces su nombre aparecía más en las revistas del corazón o en programas de chimentos que en los relacionados al deporte. Caras, Paparazzi, Intrusos y Claro, entre otras, lo señalaban con ligera naturalidad como delantero, cuando es sabido que es defensor.
Pero eso no es todo, porque tiempo después repitió una hazaña similar luego de trascender que vivía un intenso romance con la modelo Rocío Guirao Díaz. Hazte fama y echate a dormir.
Para ese entonces Luna declaraba que Matías había sido su único novio, «una persona super importante en mi vida. Fue tan lindo lo que vivimos, y habíamos planificado tantas cosas juntos, que si algún día tenemos que volver, la vida se encargará de juntarnos«.
Y eso sucedió, porque el lateral dejó a Guirao y volvió con ella, que luego sería pareja de Federico Insúa, ex compañero en La Paternal.
Pero pasando a lo secundario y menos importante, con el Bicho se le registran goles a Gimnasia de La Plata en el 2001 y a Chacarita Juniors en el 2002. En aquellos planteles compartía vestuario con buenos futbolistas como Pena, Machín, Herrón, Pérez Castro, Liendo, Pisculichi, Cordone, Khul, Garfagnoli, Insúa y Yaqué. Sin embargo, a mitad del 2003 perdieron la categoría y él abandonó el club.
Tuvo un paso poco feliz por Huracán de Parque Patricios (2003/04), no sólo porque no logró el objetivo de ascender a primera sino porque se ligó una dura suspensión luego de agredir a un rival y ser detenido en una comisaría de Tres Arroyos.
Y esa no fue su única roja, ya que repetiría algunas jugadas violentas en Defensores de Belgrano (2004/05) en Primera B,en compañía de Llinás, Torres Mozzoni, Pranich, Unyicio, Priotti y Desagastizábal.
Tiempo después terminó entrenando con los libres del CEFAR, quedando en evidencia lo que puede provocar la joda y las mujeres, haciendo que un jugador de Primera pase por el Nacional B, Primera B y quede libre en apenas 2 años.
¿Pero quien le quita lo bailado? Quienes creen saberlas todas, ahora le adjudican cierto contacto con la hermosa Luli Fernández.

Cucu