Juca y Fabio Giuntini

Juca y Fabio Giuntini
Es conocido el paso por nuestro fútbol del brasileño Alex Sandro Rossi (el del medio), quien proveniente de Cerro Porteño de Paraguay, jugó para Rosario Central y luego en Banfield. Sin embargo, tuvo muy poca trascendencia que junto a él, habían llegado dos compatriotas.
En agosto de 1993 pisaron suelo argentino y se fotografiaron para la prensa. Si bien no existen datos precisos sobre su permanencia y ni siquiera si llegaron a jugar, sus historias merecen ser contadas.

Jurandy de Jesús Damascena (Juca)
Pavada de nombre eligieron los padres de este brasilero antes de darlo a luz, y seguramente ofendido por tamaña atrocidad, fue que a la temprana edad de 21 años, maduro para entender y decidir, optó por armar las valijas, dejar su equipo el Marañao y viajar hacia nuestro país.
Se incorporó extrañamente a Rosario Central (1993) y con mucha pena y sin gloria, abandonó el club, para desaparecer prematuramente de la memoria de los hinchas.
En aquella oportunidad, el «Puma» Rodríguez comentó sobre él que «a Juca, en la primera práctica, no había modo de pararlo. Hacía los amagues de Ronaldo y pensamos que era una bestia. Se ganó el contrato ese día. Era puntero y veloz, pero terminó en la tercera. Era buen pibe, pero no rindió. Se decía que le gustaba la noche, pero nunca pude comprobar nada».
Años más tarde, pasó por el Tocantinópolis, Gurupi Esporte Clube (2004) y la Associación Atlética Luziania.

Santiago Fabio Giuntini
Los antecedentes y la chapa de ser «un delantero carioca» le pesaron demasiado a sus 17 años, y en su breve paso por el fútbol criollo no pudo demostrar todo lo que supuestamente sabía, aunque las dudas serán eternas.
Sin embargo, se pueden ir despejando cuando surgen sus posteriores registros. Para tranquilidad de la dirigencia de Rosario Central, no se perdieron nada, ya que Fabio realizó carrera en el ascenso del pobre fútbol de Bélgica.
En 2000-2001 jugó para el Cercle Brugge pero sin mucho furor, ya que retornó a su país y defendió a muerte la camiseta de la misteriosa y empresarial Roma Esporte de Apucarana S.C.LTDA (2002).
En el 2003 volvió a los países bajos y en el K.V Kortijk pareció encontrar un buen lugar donde despuntar el vicio, no obstante, un año después pasó al FC Denderleeuw EH (2004) y luego al RWDM.
De acuerdo a foros en francés del que algunas cosas se pudieron rescatar, no dejó un gran recuerdo y fue motivo de burlas. Algunos se rieron señalándolo como un ídolo, otros preguntando la razón del porque volvió de Brasil. ¿Nosotros nos preguntamos, porqué salió de Brasil?

Cucu

Rodríguez Elio

Elio Rodríguez
Volante charrúa que luego de ser campeón uruguayo de Primera División «B» con Liverpool en 1987, cayó en Mandiyú de Corrientes (1987-1990) donde tuvo la fortuna de conocer allí a Cousillas, Jorge Martínez, Unali, Pedro Barrios, el «Pepe» Basualdo y Perdomo entre otros. Fue parte del equipo que ascendió a la A y alguna vez integró una formación junto a ocho extranjeros más.
Sus 15 minutos de gloria y trascendencia en el fútbol argentino fueron cuando el árbitro Juan Carlos Crespi lo expulsó frente a Boca Juniors junto con el «Chino» Tapia.
Seguramente volvió a su país y en 1993 apareció jugando en Cobreloa de Chile, institución en la que no tienen el mejor recuerdo de él, a tal punto de haber sido nombrado en el foro de «Refuerzos Chantas».
Retornado finalmente a su país, vendió humo en Huracán Buceo, posteriormente jugó para Villa Española (1997-1998) con figuras que decoran la parte izquierda de este sitio como Carlos Camejo y Ricardo Celestino Bitancort.
Y para cerrar este post y asegurarse de que se trata de un baldosero de ley, sus últimos cartuchos los quemó junto a Rubén Paz en Frontera Rivera (1998) de segunda división.

Cucu

Gallucci Alberto

Alberto Jesús Gallucci
Si bien arrancó a patear la pelota en el club del Ateneo Pablo VI, del que salieron entre otros Andrés Malvestitti, Ariel Cuffaro Russo y Gastón Liendo, se puede afirmar que este defensor surgió de la interesante cantera de Newell’s Old Boys, pero fue uno de los pocos que no logró trascender en épocas doradas de la institución rosarina.
Sin embargo, se dio el gustazo de jugar junto a Maradona e inclusive hizo un gol en uno de los pocos partidos en los que el astro defendió los colores de la Lepra.
Entre 1993 y 1995 obviamente fue compañero de jugadores históricos como Scoponi, Llop, Basualdo, Pochettino, Martino, Berti, Gabrich y Escudero, pero también compartió concentraciones con Fernando Calcaterra, Jorge Priotti, Cerro, Osella, Roldán, Menéndez, Meijide, Valdivieso, Bruno Giménez y de «Jairo» Morales Santos, al que muy pocos recuerdan en su paso por el rojinegro.
Antes de dejar el club con 2 goles en 46 encuentros, participó del recordado clásico «amistoso» de despedida de Mario Kempes en Rosario Central, partido que se jugó a muerte y en el que el «Matador» marcó el único gol con 40 años de edad y que debió suspenderse por incidentes surgidos en la tribuna de Newell’s. La foto de la conquista, muestra al campeón mundial de 1978 siendo marcado por el mismísimo Gallucci.
En 1997 partió al norte del país para tratar de salvar del descenso a Gimnasia y Tiro de Salta en un plantel plagado de estrellas como Manchado, Barlatay, Plaza, Paiber, Ramón Benito Alvarez, Ortiz, Dopazo, Cervera, Iturrieta, Jorge Vázquez, Guiberguis, Saldaño y Scotto. Jugó apenas 4 partidos y perdieron la categoría.
Poco a poco, parecía que comenzaba a hacerse de un nombre en el fútbol argentino, teniendo la ventaja de ser el único con ese apellido. No obstante, desapareció rotundamente del mapa y nunca más se supo de él. Apenas se le conoció un paso por Chile y otro por Central Córdoba, institución en la que varios van a terminar sus días como jugador, algo así como cuando las ballenas van a morir a las costas.

Cucu

Cardano Gabriel

Gabriel Alberto Cardano (Mosca o Conejo)
Enganche nacido en Tres Arroyos que realizó todas las inferiores en Banfield (1998), club en el que a la hora de pegar el salto, no tuvo el despegue necesario. Sin embargo, su entrenador de ese momento, Patricio Hernández, se lo llevó a Estudiantes de La Plata donde su esmirriado físico volvió a jugarle en contra, a pesar de que en su debut causó sensación y los hinchas se codeaban, creyendo ver la aparición de un nuevo astro del fútbol mundial. Recién ingresado agarró la pelota y se sacó tres rivales de encima, para ser luego derribado dentro de área por Pablo Rotchen. Lamentablemente el penal lo ejecutó el virtuoso «Patrulla» Jiménez y Mondragón contuvo el disparo.
Deambuló por la reserva con Fúriga, Juan Ignacio Brown y Nico Tauber y sin continuidad viajó hacia el norte, donde Gimnasia de Jujuy lo tuvo como refuerzo en su anterior excursión por primera. A partir de allí, Gabriel comenzó a armar las valijas en forma reiterada. Inicialmente fichó en Los Ángeles de Puebla de México (2000), luego tuvo un paso por Puerto Rico y posteriormente regresó a Argentina para integrar el equipo de La Emilia de San Nicolás en el Argentino B 2004/05, precisamente la ciudad del mencionado Patricio Hernández.
A ese club, llegó como una mega estrella, a tal punto de ser presentado por un periodista, como poseedor de «una impronta creativa, de gambeta indescifrable, el hombre que le hace pito catalán a los rebusques tácticos y que se ríe del fútbol de movimientos robotizados de la actualidad».
Obviamente nada de ello sucedió, y mientras el cronista que tanto lo infló continuó viviendo con total tranquilidad, el jugador sufrió la no renovación del contrato. La dirigencia entendió, junto al cuerpo técnico, que el rendimiento del jugador más caro del plantel, no fue el mejor y que las lesiones le impidieron jugar mayor cantidad de partidos.
Partió nuevamente hacia el exterior, esta vez al siempre protagonista, Deportivo Quevedo de Ecuador, pero para el 2005 estaba de nuevo en el país. Jugó en Central Córdoba de Santiago del Estero con el ex Banfield, Pablo Lezcano y a mitad de año sonó con insistencia en el Heredia de Guatemala, transacción que se truncó.
No se pueden rescatar demasiadas cosas en su trayectoria, pero sin lugar a dudas, las mejores satisfacciones las tuvo en la pesca, ya que según informó La Casa de la Carnada de Claromecó, se tomó un día de sus vacaciones para dedicárselo a la actividad en el Pozo Alonso, donde obtuvo varios sargos.
Gabriel Cardano, como dicen Los Pibes de Bs As, «para algunos el Conejo, para otros el Mosca, para nosotros, una gloria que no fué».

Cucu

Tártara Martín

Diego Martín Tártara
Sería fácil decorar este post y llenarlo de líneas hablando sobre su parentesco con Lo Tártaro, de su apodo «El Salsa» en la niñez o de su amistad con «Quesito» José Parmiaggiani, sin embargo, este volante defensivo tiene una historia que vale ser reflotada.
Nacido en 1977, surgió de las inferiores de Ferro Carril Oeste (1998-1999), pero lamentablemente le tocó integrar los peores planteles del verde en su historia, que depararon luego en dos descensos irreversibles.
No existe el dato preciso de su debut, pero en uno de los tres encuentros que disputó, logró reemplazar durante unos minutos a otra estrella como Nicolás Diez. Vale destacar a esos equipos del club de Caballito, con una complicada situación económica, de desfile de entrenadores – Saccardi, Brandoni y Rocchia, Insúa – y el desembarco de jugadores de dudosos antecedentes y otros quemando los últimos cartuchos.
Vale la pena enumerarlos de a uno: Acevedo, Sartori, Guerra, Mc Allister, Herrera, Jorge Vega, Moya, Chaparro, Mandra, Guerra, Rocha, Tula, Mércuri, Sergio Domínguez, Groothuis, Cristian Ayala, Hudahied, Décima, Landaburu, Giampietri, Fiorentini, Grande, Salmeron, Ascencio, Sanjurjo, Cancelarich, Marcelo Morales, Alfaro Moreno, Leonardo Verón, Comba, Gorocito, Panigutti y Lenguita.
En el año 2000, bajo esa premisa de «no quemar a los pibes en momentos calientes», fue perdiendo posibilidades a tal punto de ser separado del plantel y dejado libre.
Sin un nombre o popularidad como para ser adquirido por otro club argentino, viajó a España a probar suerte, donde efectivamente la obtuvo, a pesar de hacerlo en equipos de mucha menor envergadura.
Primero probó en el Atlético Madrid B (2000-2001) de la 2ºB (tercera división) creyendo que destacadas actuaciones lo podrían acercar al primer equipo. Pero no jugó nunca y por ello pasó al competitivo Diter Zafra (2001-2003), etapa en la que se afianzó jugando 58 partidos y marcando 4 goles, motivo por el cual se lo disputaron varios equipos.
Para la temporada 2003-2004 volvió a cambiar de institución, y aunque el Mirandés se lo llevó, lo cedió inicialmente al Ceuta. Se desconoce su rendimiento allí, pero vale destacar una anécdota increíble. La policía local lo denunció por arrojar papeles a la vía pública, más precisamente en la calle Juan I de Portugal, el 18 de septiembre del 2003 a las 13.05 horas y a pesar de ser citado a declarar, Tártara no apareció. Por ese motivo, la consejera de medio ambiente decretó en el expediente sancionador nº 104/03, la infracción de la ordenanza de limpieza debiendo abonar unos 220 euros.
Retornado al Mirandés, disputó 30 encuentros y a poco estuvo de lograr el ascenso, pero extrañamente, a pesar de jugar mucho, volvió a a hacer las valijas y fichar en el Deportivo Linares (2004-2005) terminando con 25 presencias y compartiendo plantel con el «Tanque» Gabriel Bordi. Sin embargo, esta temporada fue un calvario para él, ya que un rival le fracturó el tobillo derecho y las veces que quiso volver, sufrió otros inconvenientes como un esguince de tobillo, problemas en el cartílago y hasta un cólico nefrítico.
Y por si eso fuera poco, en el 2005 repitió nuevamente una transacción. Esta vez pasó al Burgos FC de Mauro Obolo, un club con más historia, pero que igualmente disputa el campeonato de tercer nivel.
Según el sitio oficial de esa institución, Tártara es un luchador, muy agresivo y un especialista el recuperar balones. Pese a su función netamente defensiva no tiene problemas para distribuir el balón a sus compañeros y aporta trabajo los 90 minutos del partido. Con esa «publicidad», no resulta raro que haya jugado con junto a Cruz, Samuel y Zamorano, aunque en este caso, se trate de los homónimos de esos jugadores y no los verdaderos.

Cucu

Carro Osvaldo

Osvaldo Aurelio Carro (Negro)
Seguramente ni hasta el más fanático de Gimnasia y Esgrima de La Plata podrá recordar que este volante uruguayo pasó por sus filas en 1998, y si bien no fichó, participó de un encuentro amistoso en Los Angeles y ante las Chivas de Guadalajara.
Previo a ello, pasó por Juventud (1990-1996) de Colonia, de donde es oriundo y por Fénix en la temporada 1997-1998.
Con 23 años, decidió probar suerte en nuestro país y cayó en el Lobo de Timoteo Griguol, aspirando quizás a escribir una historia similar a la de sus compatriotas en el club Mens Sana. Pero antes de eso, mandó algunos videos para que el viejo entrenador de el visto bueno para hacer la prueba.
Permaneció durante quince días y hasta se dio el gusto de viajar a Estados Unidos. Durante el partido mencionado anteriormente, hizo su presentación reemplazando nada más y nada menos que al famoso Cristian Pittaluga y pudo compartir vivencias con Juan Matías Sagorak.
No se supo bien que sucedió con él, la única precisión es que no convenció y retornó a su país. En el 2000 fichó para Plaza Colonia y al año siguiente volvió a probar suerte en el exterior. Esta vez, con menos pretensiones pero con más posibilidades, vistió los colores del Macará de Ambato (2001) de Ecuador, sin embargo, a los pocos meses retornó a Plaza, club en el que permaneció hasta el 2005 siendo dirigido por Gustavo Matosas.
Pero insistente, y a su vez desesperado por lograr una diferencia económica, se fue hasta Australia para formar parte de la plantilla del Queensland Roar (2005). No tuvo mayor suceso y pasó como un ilustre desconocido.
Eso, hasta que la selección uruguaya debió jugar el repechaje con «los canguros». A partir de allí, comenzó a ser eje de todas las miradas, nombrado en notas y entrevistas y logrando los 15 minutos de fama, que jamás supo tener.

Cucu

Bahl Vladimiro

Vladimiro Hernán Bahl
Se trata de uno de esos jugadores que sólo trascendió por el nombre y no por sus cualidades. No hizo demasiado en el fútbol de élite, pero gracias a la decisión de sus padres y a la curiosa aceptación del registro civil en épocas de dictadura, lograron llamarlo así.
Realizó las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en las que llegó a ser el goleador del equipo campeón en 4ta división. Para ese entonces, este delantero potente y de buena altura, ya tenía todos los cañones apuntados a irrumpir con fuerza en primera, sin embargo, el destino y los años, marcaron otro camino.
En 1996 fue promovido al plantel profesional por Carlos Timoteo Griguol, junto a Aurelio, Darino, Rodríguez Correa, Tarabini, Cavallo, Gatti y Pascual pero al igual que ellos, debió buscar nuevos horizontes.
Para 1998 pasó a San Martín de Tucumán y con sus goles ilusionó a toda Ciudadela con el ascenso, algo que finalmente se truncó. Es que junto a Leonardo Garaycochea, Gustavo Tempone, el «Tigre» Amaya y Carlos Chacana se quedaron en las instancias finales. Finalizado ese proceso, y habiéndose fogueado, retornó al Lobo en 1999 con la llegada de Gregorio Pérez, pero no tuvos grandes chances y ya en el primer día de entrenamiento, fue dejado libre junto a Rubén Ferrer, Germán Noce y Juan Matías Sagorak. Previo a ello, realizó una prueba en la filial del Hamburgo alemán, pero obviamente no quedó. Sonó también por Rafaela, aunque de ello no hay estadísticas ni registros.
Luego de habérsele perdido el rastro y habiendo coqueteado con Quilmes, apareció jugando en Guillermo Brown de Puerto Madryn (2001-2003) con Marcos Samso, en dónde llegó a marcar 14 tantos en el Argentino B. En ese tiempo sonó con insistencia en Cambaceres, sin embargo optó por las bondade$ del campo y en forma bastante curiosa, se incorporó a Peñarol de Pigué (2003) de la ignota Liga de Coronel Suárez, saliendo campeón después de trece años.
En el 2005 estuvo cerca de volver al sur, ya que casi cruza de vereda para incorporarse a Deportivo Madryn, pero la transacción no se concretó.
En fin, este post tiene menos definición…que él.

UPDATE

Hasta fines del 2006 seguía jugando, y metiendo goles, en Peñarol de Pigue haciendo dupla ofensiva con Lautaro Fuhr.

Cucu

Sagorak Juan

Juan Matías Sagorak (El Titiritero)
Esta es la efímera carrera de un defensor con apellido de lateral del ascenso, nacido en 1977 y que en su primera temporada como profesional en Gimnasia y Esgrima de La Plata, dónde hizo las inferiores, recibió la camiseta número 13, quizás un presagio de su inmediato destino.
En 1998 fue promovido a primera para formar parte de un plantel plagado de figuras como Hernando, Tarabini, Dueña, Darino, Cavallo, Aurelio, Gatti, Ferrer, Pobersnik y el Yagui «Campeón de la Concha de tu Hermana» Fernández. Sus primeros meses fueron emotivos y plagados de felicidad, que permitían soñar a lo grande.
Sin embargo, fue conociendo a Barclay, Molinari, Cantarutti, Ocampos, Bertoya, Mansilla, Guidi y Bahl entre otros, y por ende bajando su nivel, hasta que apenas un año después, dejó la institución.
Pero previo a ello, le marcó un gol a Comunicaciones de Guatemala, con el equipo suplente que viajó junto a Timoteo a jugar la Copa Coliseo en Los Angeles y además fue incentivado por su entrenador para realizar otra actividad.
Resulta que se volcó por el oficio de Titiritero junto a Chirola Romero. Otros compañeros como Larrosa y Sosa eligieron Magia, Cavallo optó por Cerámica y Decoración, mientras que Pittaluga decidió terminar el secundario.
Sin chances en el fútbol criollo y representado por algún oportunista, viajó a México y se calzó el uniforme del siempre protagonista Irapuato dónde utilizó la camiseta 77.
Tiempo después y alejado de la actividad, se inscribió en la carrera de Educación Física con legajo 72539 y obviamente se dio el gusto de participar en una maratón para un equipo llamado El Polígono, en la que quedó ubicado en el puesto 232 entre unos 300 participantes.

Cucu