Central Ballester – Rosario Central 1995/1996

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El caso del Deportivo Muñiz utilizando la camiseta del Ajax holandés tuvo algún antecedente en otro de los equipos de la última de las divisionales de AFA. Es el caso de Central Ballester (Foto 1, Ricardo Staszczuk), que durante la temporada 95/96 no se conformó con hacerse llamar Canalla y vestirse a bastones azules y amarillos, sino que decidió completar el plagio utilizando la misma marca, diseño, sponsor y hasta el escudo de Rosario Central (Foto 2, Omar Palma). La historia nació luego de que la Primera división canalla (la de la D) enfrentara a la Tercera división canalla (la de la A) en un partido amistoso. Allí, los dirigentes del equipo de José León Suárez entablaron relación con Víctor José Vesco, presidente de la entidad rosarina por aquellos días, quien los autorizó a utilizar dicha camiseta. «Los rivales nos ven con esa camiseta y arrugan«, comentaba por aquellos días el capitán Luis Alberto Orquera. Lo cierto es que esta casaca se convirtió en objeto de culto para los del norte del Gran Buenos Aires, que se quedó con el Apertura 1995 y logró el ascenso a la C al vencer a San Martín de Burzaco (ganador del Clausura 1996). El conjunto se completaba con un pantaloncito negro y unas medias Penalty blancas con vivos rojos. Prolijito.

Baldosa Vieja: Orlando Pipa Jiménez

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Orlando Rubén Jiménez
Médico en la vida cotidiana, Pipa en el fútbol, Orlando Rubén Jiménez fue un centrodelantero que cambió de vía y de ramal en varias oportunidades.
Nacido en el barrio de Versailles, allá por 1950, fue un aventajado estudiante de medicina que se recibió a la temprana edad de 24 años, en la especialidad Ginecología, conexión ineludible con el Dandy Sebastián Neuspiller en Fénix, que repite el campo sanitario y el puesto en el campo de juego. Decíamos que Jiménez recibió su diploma de Médico en diciembre de 1974. Pero hurguemos un poco más en la trayectoria del Pipa.
Hizo todas las inferiores hasta Primera en Ferrocarril Oeste, donde muy poco pudo hacer para lograr un lugarcito como titular y entonces decidió cambiar de trocha y de vías para pasar al modesto Ferrocarril Midland en 1974, club que le dio la oportunidad de marcar muchos goles mientras hacía la residencia en el Hospital Argerich.
En 1976, sus goles, su habilidad y una voluntad férrea lo llevaron otra vez a cambiar de ramal ferroviario, el General Mitre, ya que sus rieles estaban en cercanías de su próximo destino: Excursionistas.
El club Villero, cuya camiseta pesa una bolsa de cemento luego de tantas frustraciones de ascenso (en 1972 bajó de la B a la C, y sólo tuvo un fugaz retorno en la temporada 1993/94), el Pipa tuvo la ocasión de compartir colores con un histórico del under: el Yaya Tamburrino y Carlos Domingo Jesse, jugador que mas tarde fue integrante de la primera camada de árbitros ex futbolistas junto a Gerardo Boquete (Liniers), Claudio Casares (Boca) y Pafundi (River), entre otros.
Hizo algunos goles pero la tolerancia en el club del Bajo Belgrano, que siempre busca consagrarse, lo devolvió a Jiménez a su vía anterior en 1977: Ferrocarril Midland. Allí fue bien recibido y la libertad que le proporcionó la Comisión Directiva, dejándolo entrenar en la medida de su tiempo profesional en la medicina, volvió al grito del gol sin presiones, hasta que un día finalmente dejó de ser el Pipa, para convertirse definitivamente en el Dr. Orlando Rubén Jiménez.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)

Llop a Independiente 1988

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Durante el receso previo a la temporada 1987/1988, un ilusionado Juan Manuel Llop posaba chocho con lo que se presumía, sería su nueva camiseta en el fútbol argentino. Más allá de que luego la transferencia no se concretó, lo curioso es la casaca con la que posa. Nada de la 8 ó la 5. El tipo se creyó que, una vez concretada su incorporación al Rojo iba a ser capaz de destronar al mismísimo Ricardo Enrique Bochini.

Los números de Gimnasia

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A lo largo de su historia, las empresas que confeccionaron la ropa deportiva de Gimnasia y Esgrima La Plata se han visto en verdaderas encrucijadas a la hora de elegir el color con el cual estampar los números en la espalda. El hecho curioso radica en la notoria oposición de tonalidades que presentan sus dos colores tradicionales, por lo que se intentó resaltar los números con colores que no fuesen ni el azul ni el blanco. Así pasaron por la espalda de los jugadores, en desorden cronológico, el verde (Foto 1), el amarillo (Foto 2), el rojo (Foto 3), el plateado (Foto 4) y el celeste (Foto 5) sin lograr darle un toque de buen gusto a la casaca tripera. Algunas empresas intentaron simplificar este problema suprimiendo la franja en la espalda, pero prontamente chocaron con la oposición de los hinchas, que reclamaban el respeto a la camiseta original, que indicaba que la franja debía cruzar tanto el pecho como la espalda.

Argentinos en la Copa Columbus 1986

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En el verano europeo de 1986, Argentinos Juniors emprendía una gira por el viejo continente. Por aquellos tiempos los Bichitos Colorados eran bastante solicitados, tras su gran actuación en la final Intercontinental ante Juventus. Fue así que, en la ciudad de Génova, Argentinos enfrentó al Milan, en el primer partido que se disputó el 12 de agosto. El encuentro finalizó 1 a 1 – gol del Panza Videla para Argentinos- y en los penales prevaleció el equipo italiano, con un score de 5 a 4.

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Mientras tanto, la Sampdoria jugó el clásico ante el Genoa, venciendo este último 6-5 en definición por penales tras igualar en un tanto por bando. Un par de días más tarde el Bicho se vio las caras con el equipo organizador. Sampdoria venció 1 a 0, y el plantel genovés presentó jugadores de la talla de Vierchowod, Vialli, Cerezo y Mancini. Esa gira fue fundamental para que el equipo ‘Rossonero‘ pusiera sus ojos definitivamente en Claudio Borghi. Además, Hugo Hernán Maradona era el centro de todas las miradas, aunque solo tenía 4 partidos y 1 gol en Primera División.

Doctor_JR

Reynoso Rodrigo

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Rodrigo Joaquín Reynoso
Arquero nacido en Lomas del Mirador, que sin embargo hizo sus primeras armas en el fútbol atajando para Atlético Tucumán en la temporada 96/97 del Nacional B.
Si bien no jugó demasiado, al año siguiente volvió a Buenos Aires y se quedó con el buzo de Atlanta. En el Bohemio cubrió el arco durante dos años, con buenos desempeños que hicieron que equipos de la Primera División le echasen el ojo. Así fue que en 1999 fichó para Argentinos Juniors, donde inicialmente fue suplente de Raúl Sanzotti, quien heredó el puesto de Marcelo Pontiroli.
Reynoso alternó en el banco con Guillermo Crudo, eterno suplente durante tres temporadas en el Bicho. Su momento de gloria en la Primera División fue durante el Clausura 2000. Argentinos y Sanzotti venían con un mal torneo, con goleada en contra 1-8 en Avellaneda ante Independiente incluida, y tras un 3-3 con Vélez que se empezó ganando por dos goles, en la jornada siguiente Osvaldo Chiche Sosa le confió la titularidad.
En su debut, Argentinos le ganó 1 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, y Reynoso tuvo un buen desempeño, por lo que parecía que un nuevo arquero se iba a lucir por La Paternal. En la fecha posterior tenía la chance de mostrarse en la cancha de River, pero el partido se suspendió porque el Monumental se inundó tras una fuerte tormenta. El martes 11 de abril el Bicho recibió en Ferro a Newell’s y todo se desmoronó. En 22 minutos la Lepra se puso 3-0 en el marcador -finalmente fue 4 a 1- y la derrota determinó la salida de la dirección técnica de Chiche Sosa.
Asumió Carlos Javier Mac Allister y con él Reynoso volvió al banco, reapareciendo en el arco Sanzotti. Al finalizar la temporada llegaron el pibe Aurrecochea y comenzado el Apertura 2000 el veterano Robert Dante Siboldi, por lo que las chances de Reynoso decayeron y decidió probar mejor suerte.
Bajó una categoría y jugó en Huracán de Tres Arroyos, equipo que disputó la Promoción ante Lanús. Tras un año volvió al Gran Buenos Aires, pero en una categoría menor aún -Primera «B»- para defender los azzurros colores de Sportivo Italiano. Allí estuvo hasta 2004, para luego se le perdió el rastro sobre su actuación profesional en los arcos de nuestro fútbol.

Doctor_JR

Baldosa Vieja: El Peludo Gigliani

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Luis Gerónimo Gigliani (El Peludo)
Lo vi por primera vez en las canchas en 1976, cuando ya tenía 30 años edad y muchos campos agrestes recorridos. Y ocurrió en un partido donde fue figura, vistiendo la camiseta del tricolor de Almagro, cuando le ganaron con relativa facilidad por 2 a 0 a un Sarmiento de Junín que sólo mostró la prodigalidad de Melillo, Atondo, Papalardo y Antonio Molinari, quien en 1992, con 36 años, salió campeón con San Lorenzo de Chacabuco en la divisional B de esa liga, en la doble función de jugador y director técnico.
En Almagro se destacaron un obeso Tito Manuel Gómez, que venía de jugar en el extranjero, habiendo brillado en nuestro país en Huracán de Parque de Los Patricios; también el arquero Piazza, los centrales Amato y Belloni, Jorge Herrera, Ciro Antonio Ocampo, Jorge Rodríguez y nuestro recordado de hoy: Luis Gerónimo Gigliani.
El Peludo tiene su lugar merecido en esta sección, por sus dotes de jugador y aguerrido luchador y por qué no decirlo, por el camino de la vida que eligió… pero eso lo cuento al final.
Se inició futbolísticamente en Deportivo Morón y con apenas 16 años debutó en Primera (1960), para hacerlo durante nueve temporadas, logrando el máximo halago de los moronenses en su historial al obtener el ascenso a Primera A en 1968, única ocasión en la que anduvo por la máxima categoría, teniendo como compañeros a Moreyra, Semenewicz, Ricardo Aráuz, el Tano Ricci y Oscar Tomás López, entre otros.
Después recaló en Comunicaciones donde jugó un campeonato, para pasar luego a Defensores de Belgrano y actuar junto al Ratón Leonardi, la Chancha Busti y el Loco Houseman (el director técnico era Rodolfo César Chitti). De allí, pese a tener ofrecimientos para ir a Colombia, fichó para Flandria , donde le sirvió pases a Carlos Dantón Seppaquercia y luego dos años en Almagro (1975 y 1976), compartiendo goles con el Lele Luciano Martín Figueroa, consagrándose como goleador de la B con 24 tantos.
Finalmente, ante la insistencia, viajó a Colombia para fichar por el Tolima, donde se juntó con otros argentinos como Oscar Antonio Pocho Pianetti, Rubén Flotta, el arquero Giorgetti y el marplatense Sancisi. Regresó a Almagro al año siguiente y marcó muchos goles. Cuando ya tenía pensado retirarse, a los 36 años, firmó para Deportivo Merlo, lo que significó su última temporada como futbolista activo.
Y lo que es el destino travieso. Frente a la situación que se le presentó ante un hijo que se le había descarriado en la vida, pasó de tener una visión y una imagen distinta de un jugador que se hacía respetar. Desde 1992 y hasta la actualidad, con 61 años, predica la palabra de Dios, siendo cristiano evangélico obrero a cargo de un anexo, transmitiendo el mensaje religioso a la gente… como supo transmitir el inigualable grito de gol a las hinchadas de los equipos en los que jugó. El Peludo Gigliani, de guapo a angelical personaje del fútbol.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)