Fuera de stock: arqueros usando ropa de jugador de campo

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Desde que el fútbol es fútbol, el arquero es el bicho raro de cada equipo. Puede agarrar la pelota con las manos, reclamar falta por cualquier roce en el área chica, vomitar (?) y, por supuesto, vestirse de forma particular.

Lo curioso es que, teniendo la posibilidad de lucir una indumentaria completamente distinta a la de sus compañeros, durante muchos años los arqueros de nuestro país optaron por mimetizarse con el equipo, utilizando el mismo pantalón y las mismas medias que los jugadores de campo. ¿Falta de personalidad? ¿dejadez? ¿ausencia de visión marketinera? Tal vez un poco de todo.

Lo cierto es que, incluso bien entrados los 90’s, algunos Nº 1 trataron de mantener la costumbre, aunque el sentido común, el buen gusto y las tendencias internacionales indicaran lo contrario. No hacía falta ser entendido en diseño para darse cuenta de quedaban muy ridículos con shorcitos y medias que no combinaban ni a palos con los buzos.

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Sifonazo a la moda

Uno de los últimos en sostener esta tradición fue Javier Sodero, que estando en River y pese a que sus antecesores en el arco habían hecho uso correcto de las bermudas, se atrevió a utilizar, de la cintura hacia abajo, la misma ropa adidas que sus compañeros.

Luego, con los años, esta práctica fue quedando de lado y los arqueros, para tratar de parecerse a los jugadores de campo, empezaron a utilizar la camiseta alternativa (y a veces la oficial) para atajar. Pero eso será material de un futuro fuera de stock.

Fabbiani a Vélez (2009)

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Después de haber tenido un buen torneo con Newell’s, Cristian Fabbiani se convirtió en el protagonista de la novela veraniega del 2009, cuando decidió irse de La Lepra y jugar en un club de Capital Federal. Tras arduas negociaciones, en los primeros días de febrero de ese año arregló su situación con el Vélez Sársfield de Ricardo Gareca y tiró «Vélez es tan grande como River«.

Nadie se imaginaba que la misma mañana en la que tenía que firmar su contrato con el Fortín, el Ogro se echaría atrás, dejando en banda al técnico y a los dirigentes. A riesgo de quedarse 6 meses sin jugar, Fabbiani se paseó por todos los programas de TV y al final obtuvo lo que deseaba: ponerse la camiseta de River, donde arrancó ganándose a la gente con pura demagogia y después terminó insultado por su rendimiento. ¿Vélez? Salió campeón con Larrivey de 9.

Quilmes tricolor 1978

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Inevitablemente, si uno asocia Quilmes con 1978 se le viene a la mente el gran equipo que consagró a los cerveceros por primera y única vez en el profesionalismo. Pero de ese año también salta a la luz la utilización de una camiseta bastante extraña para la época y para la institución.

El modelo de base azul, con una franja blanca, hombros y espalda en celeste, salió a la cancha en un par de partidos. Incluso cuando no era necesario usar una casaca alternativa, como ante Boca. El diseño, que también contaba con botones en el cuello, pertenecía a la marca Deport Hit.

(Gracias Mane Klasesmeier)

Under ladrón: Élvis Sá

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Élvis Gustavo de Olivera de Sá

Carrilero por izquierda que llegó desde Brasil para (des)nutrir al Quilmes de Rivoira en la temporada 2000/01, junto a su compatriota Paulinho, el uruguayo Alex Rodríguez y otros argentinos como Schiavi, Pagés, Pablo Corti, Clementz y Agustín Alayes, entre otros.

Su arribo a la segunda categoría de la Argentina no fue casual, claro. Por aquel entonces se desempeñaba en el Vitória, club gerenciado por el Grupo Exxel…sí, el mismo que manejaba los destinos del Cervecero.

En sus 17 partidos hizo un poco de todo. Ingresó de manera insignificante, obtuvo la titularidad, lo expulsaron, volvió y hasta hizo 3 goles. El primero, en la goleada 3 a 0 ante San Miguel. El segundo, para abrir el marcador en una victoria 3 a 1 frente a Tigre. Y el tercero, seguramente el más recordado, en el sufrido triunfo 2 a 1 sobre la hora contra el Ferro tobogán.

Su último encuentro con la blanquita fue en la ida por la Promoción, ante Belgrano de Córdoba. Ese día, Quilmes ganó 1 a 0 y Élvis se despidió con un pie en Primera. Pasa que Mugnaini

Después pasó por Caxias (2002), Vitória (2002), Santa Cruz (2003), Gama (2003), Santo André (2003/04 y 2009), Botafogo (2004/05), Marília (2006), Ituano (2007), Remo (2007), América (2008), Campinense (2008) y União São João (desde 2010). Un verdadero under ladrón.

Di Lorenzo Leonardo

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Leonardo Di Lorenzo (Tiki Tiki)

Ahora muchos empiezan a darse cuenta de que el Tiki Tiki no puede estar acompañado por otra cosa que no sea la venta humo. Pues bien, error de ellos (?) en no haber revisado la historia para comprobar que esa denominación ya había iniciado la ruta del fiasco con un jugador que recibe tal apodo: Leonardo Di Lorenzo.

Surgió en las inferiores de San Lorenzo de Almagro como un prometedor volante ofensivo. Para empezar era (bah, debe seguir siendo) medio colorado, ya de por sí medio mufa distinto al resto. Y también tenía un apellido ideal para identificarse con el Ciclón. Resumiendo, llamaba la atención sin jugar. Y a lo mejor hubiese sido mejor si se quedaba con eso.

Pero no. El pibe se esmeró y debutó oficialmente en el Clausura 2000, cuando Oscar Ruggeri lo metió en reemplazo de Ervitti en la derrota 1 a 0 ante Instituto, en Córdoba. Al año siguiente, ya con Pellegrini en el banco, hallaría la titularidad, aunque no le duraría demasiado. Tapado por el Capé Sarría y Leo Rodríguez, entre otros, penó mucho tiempo y prefirió marcharse en condición de prestado.

Cayó en Atlético Rafaela para la temporada 2003/04 de Primera División y allí tuvo continuidad. Jugó 37 partidos y anotó 2 goles, pero no pudo evitar el descenso tras la Promoción con Huracán de Tres Arroyos. Así fue como volvió, más curtido, al club de sus inicios.

Su segunda etapa en San Lorenzo fue peor que la primera. Apenas disputó otros 2 encuentros con la camiseta azulgrana en el Clausura 2005, completando 38 partidos y 1 gol en la institución.

Para el Apertura de ese mismo año pasó a Argentinos Juniors y la imagen que dejó, según refleja el blog ¿Te Acordás Bicho?, fue muy pobre: «pocos días después de su arribo Osvaldo ‘Chiche’ Sosa dejaba la dirección técnica del club. Rápidamente se acordó con el uruguayo Gregorio Pérez. De entrada nomás quedó claro que Di Lorenzo no estaba entre los posibles convocados del técnico, al punto que solamente una vez integró el grupo de 16 jugadores que ingresó a un campo de juego. Y ese mismo día jugó sus únicos minutos en Argentinos. Ingresó a los 31 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Matías Córdoba en la derrota 0-1 ante Boca Juniors en La Bombonera, el 11 de septiembre de 2005. Luego no volvió a ser convocado ni siquiera entre los suplentes«.

Lo que vino después fue el acabose, la aceptación de la baldoseridad: ir a jugar a ¡Canadá! con tan sólo 24 años. Primero pasó por el Ottawa Fury (2006) y unos meses más tarde fichó con el Montreal Impact, conjunto de la MLS donde aún continúa con singular éxito, aunque sin salir campeón. Y bue, le dicen Tiki Tiki.

Cóccaro Erardo

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Erardo José Coccaro

La lista de jugadores uruguayos que pasaron por Gimnasia en los últimos 25 años es extensa. Desde el Topo Sanguinetti y Hugo Romeo Guerra, pasando por Diego Alonso, hasta José Perdomo y su inolvidable gol del terremoto, que dejó un saldo de 1200 muertos. Bah, no, no fue tan grave, pero según los hinchas triperos estuvo cerca (?).

Erardo Cóccaro también integra esa nómina de futbolistas charrúas que vistieron la casaca del Lobo. Aunque su andar estuvo muy lejos de parecerse al de sus compatriotas más famosos en el Bosque.

Se había adueñado del mediocampo de Progreso (1981 a 1987), donde fue campeón y compañero del gran Johnny Miqueiro, ganándose la chance de ser relleno de la Selección charrúa que obtuvo la Copa América en 1987. Su participación con la camiseta celeste, sin embargo, fue pobre. Apenas si jugó dos partidos amistosos: uno ante Argentinos Juniors y otro frente a un…Sindicato de Seguros.

Tras pasar por Peñarol (1987/88), arribó a La Plata y se sumó al plantel de Gimnasia, donde sólo disputó 6 partidos y ni un gol pudo hacer para comprobar si le tocaba de premio algún sismo o por lo menos una ovación.

De regreso en Uruguay, dio la vuelta olímpica con Bella Vista (1990) al lado de Henry López Báez, Sergio Umpiérrez y Ricardo Canals, entre otros. Ya retirado, se dedicó a la dirección técnica y pasó por la Primera de Progreso, además de las divisiones formativas de Rentistas, Peñarol y Liverpool. Se llama Erardo, bastante hizo.