
¿Por qué les dirán «pechos» a los de Newell’s?

¿Por qué les dirán «pechos» a los de Newell’s?

Empecinado en hacerle frente a la FIFA sin medir costos ni responsabilidades, Diego Maradona le sacó brillo a su capricho más ambicioso cuando fundó, en septiembre de 1995, la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales, una entidad que prometía luchar por los derechos de los jugadores a sol y a sombra. ¡Ja!
El chiste arrancaba bien. El Diego de Presidente, otras 13 figuras de primer nivel (Ruud Gullit, Ginaluca Vialli y Eric Cantona, entre otros) poniendo la caripela y una expresa voluntad de defender los intereses de los trabajadores que, por aquel entonces, ya se autodefinían como «lo más sano del fútbol«.

La Sede
París. Allí se hicieron las primeras reuniones, como la que tuvieron en 1996 para ver hacia dónde salían jugando. «Hasta ahora, los futbolistas han sido marginados en la toma de decisiones de los grandes organismos del fútbol mundial. Es algo que se debe cambiar. Hay multitud de cuestiones que afectan directamente a los jugadores, que, sin embargo, nunca son consultados«, declaraba Didier Roustan, secretario general de la AIFP.
Personalidades del ambiente como Jean Bosman, Raí, Alfredo Di Stéfano y Jorge Valdano se involucraron con la causa pero a último momento el Presidente Maradona acusó unos problemas personales y no se presentó.

El objetivo
El mal mayor, según los nuevos dirigentes sindicalistas, era el criminal horario de los partidos. Jugar al mediodía en los Mundiales, por ejemplo, significaba (y significa) una inmensa recaudación para la FIFA en concepto de televisación. De esa lectura se desprendía que la AIFP no sólo estaba preocupada por la salud de sus laburantes sino que además quería ser parte del negocio. «Hasta el día de hoy, Blatter, que es un tipo a sueldo, y Havelange, que jugó al waterpolo, deciden lo que se hace en un campo de juego. En el futuro queremos participar«, decía el volante de Boca Juniors.
Los jugadores por primera vez estaban decididos a reclamar por lo suyo a través de un gremio internacional. La idea no estaba tan mal.

El resultado
Lo más importante y lo último que logró la AIFP de Maradona fue la realización de un partido a beneficio del belga Bosman en abril 1997. El escenario elegido para ese rejunte de glorias del balompié fue el Estadio Olímpico de Montjuich, Barcelona. Para ese entonces el diez estaba a punto de retirarse, excedido de peso y con demasiados inconvenientes en la cabeza, como si alguna vez hubiese estado librado de ellos.
El encuentro fue un reflejo de lo que era la asociación. Poca gente en las tribunas, rechazo de los invitados, camisetas conseguidas de apuro, pelotas desinfladas y un espectáculo lamentable. El más criterioso fue el brasileño Sócrates, que afirmó: «los futbolistas somos gente demasiado individualista, tenemos mucho que aprender para que esto tire hacia adelante«.
La realidad golpeaba crudamente a Maradona y compañía. Para declararle la guerra a la FIFA tenían que estar mínimamente organizados. Y no lo estaban.


(Gracias Laviero)

No es una foto producida y la historia no la sacamos de ningún cuento. Sucedió de verdad y en un campeonato de nuestro país.
En febrero de 2008, el Sportivo Unidas de Colonias Unidas (Chaco), ya eliminado del Torneo Argentino C, debía visitar a Juventud de Tirol por la última fecha de la Zona 29. Sin ganas de pagarle a sus mejores hombres pero con la obligación de presentar equipo para no comerse una sanción del Consejo Federal de Fútbol, el club envió lo que encontró a mano. Y así fue como salieron al rectángulo de juego sólo 7 jugadores: Marcelo Mugnier, Rubén Molina, José Amarilla, Pedro Monzón, Ernesto Cardozo, José Ortiz y Alejandro Montiel.
A los 55 segundos, el local, que tenía once players en cancha y buscaba el triunfo para clasificarse, ya ganaba 1 a 0. Cuatro minutos más tarde hizo el segundo. A esa altura ya no se esperaba ningún milagro por parte de los 7 magníficos. Mucho menos cuando a los 8 minutos de la primera etapa el defensor Amarilla se lesionó y tuvo que ser retirado en camilla, quedando su equipo en inferioridad numérica y fuera del reglamento. ¡Tre-men-do!
(Gracias ArielDiabloRojo)

En este caso, la camiseta no es un hallazgo porque se utilizó en el ascenso de Los Andes a Primera y por lo tanto es muy recordada por la parcialidad de Lomas de Zamora. Lo bizaro es que en ese histórico momento los dirigentes hayan descuidado lo estético, quizás por cábala o simplemente por inoperancia, y terminaron jugando el tramo final del campeonato de la B Nacional con una casaca impresentable. El contrato con el sponsor Esco había terminado y a falta de nueva ropa de New Balance, no tuvieron mejor idea que tachar la publicidad, como también lo hizo Argentinos Juniors ese mismo año.

Claudio Ariel Chacior
Defensor de la cantera de River Plate que integró una recordada Reserva con Vivalda, Mattis, Candia, Kuyumchoglu, Talarico y Esteche, entre otros. Simultáneamente conformaba el plantel de Primera División pero nunca tuvo la oportunidad de ingresar oficialmente al campo de juego.
Cansado de minutos en amistosos y partidos sin importancia, inició una carrera en solitario que lejos estuvo de encontrar reconocimiento popular. Pasó por el Tipografía Nacional FC de Guatemala, donde seguramente le deben haber enseñado la diferencia entre Arial y Helvética, y también formó parte del plantel de Belgrano de Córdoba que ascendió a la máxima categoría en la temporada 1990/91. En La Docta se dio el lujo de compartir vestuarios con Javier Sodero, Víctor Heredia, Adrián Mahía y el Culo Flores.
En los últimos años se abocó a la dirección técnica en Bolivia. Trabajó en Jorge Wilstermann, Real Potosí, Universitario de Beni, The Strongest y Real Mamoré, una institución que según algunos medios genera fiebre (?) . Y nosotros que acá nos preocupábamos por algunos clubes que producen diarrea.