Fuera de stock: Bielsa con traje

Si uno tiene que imaginar a Marcelo Bielsa vestido (no vamos a ser tan hijos de puta de imaginarlo desnudo), no cabe otra posibilidad que imaginarlo en jogging, joggineta, equipo de gimnasia, pantalón de buzo (?) o como quieran decirle. La asociación no es caprichosa. En las últimas décadas, al DT lo hemos visto empilchado de esa manera. Cómodo, deportivo, casi de entrecasa. Aunque claro, existen algunas excepciones que quizás expliquen esta conducta.

No son muchas las imágenes del Loco como futbolista. Algunas pocas en Newell’s, algunas menos en Instituto y Argentino de Rosario. Siempre serio, no muy bien predispuesto a la gilada esta de inmortalizarse (?). De su época de juventud, ha circulado en los medios una foto de los años 70, camisa y saco de solapa ancha, bien de esos años. Como el pelo largo, antes de que llegaran los milicos.

Ya más grande, siendo entrenador de La Lepra, el rosarino llegó a dirigir en camisa, en una inusual muestra de formalidad, que tiraría a la mierda (?) cuando se subió a caballito de uno y exclamó ¡Newell’s, Carajo!

La camisa también la utilizó en su paso por México, pero después ya decididamente se volcó por la ropa deportiva. Remeras, buzos, camperas. Una chomba, a lo sumo, podía ser lo más elegante de Bielsa. Así lo vimos en Vélez, Espanyol, la selección argentina, Chile, Athletic de Bilbao u Olympique de Marsella.

De convicciones firmes, el DT argentino ha llegado a negociar su vestimenta, quedando a mitad de camino entre lo que le gusta a él y lo que el contexto indica. Fue así como pudimos verlo de saco y remera en su presentación oficial como técnico de la Selección, allá por 1998. Y repitió la fórmula en 2011, cuando fue presentado en el Athletic de Bilbao, aunque esa vez prefirió una chomba para usar debajo del saco.

¡Qué tragedia!

Existe, sin embargo, una mancha en el historial informal del Loco. El 14 de noviembre de 1999, el seleccionado argentino jugó un amistoso ante el Espanyol de Barcelona. No era un día más para los Periquitos. Celebraban su centenario (en realidad, cumplirían 100 años en 2000) en el estadio Olímpico de Montjuïc, por eso se vistieron de gala para recibir a los nuestros. Todos, desde el presidente del club, hasta el técnico Miguel Ángel Brindisi. Adentro de la cancha, otros argentinos como Pablo Rotchen, Mauro Navas y el Cholito Posse mostraban la nueva indumentaria blanquiazul.

Esa noche, Marcelo Bielsa no pudo escapar al protocolo y tuvo que trajearse por completo. Fue la única vez que lo vimos con corbata, aunque en un tramo del partido llegó a ponerse la campera del traje. Para colmo, Argentina jugó muy mal, nos embocó Posse, Ortega le pegó una piña a Rotchen y ganó el Espanyol 2 a 0. Y aunque se trataba sólo de un amistoso, fue la excusa perfecta para que Bielsa volviera a la simpleza del jogging.

Linfield 0 – Argentina 1 (1990)

Necesitado de buenos resultados para darle confianza al equipo, Carlos Salvador Bilardo diseñó un plan de partidos no demasiado exigentes en la previa del Mundial de Italia ’90.

Así fue como, en esa gira, Argentina enfrentó a algunos clubes europeos, entre los que consiguió una derrota 2 a 0 ante el Mónaco y un empate 1 a 1 ante el Valencia. ¿Y los buenos resultados?

El 3 de abril de 1990, el seleccionado albiceleste jugó en Belfast, Irlanda del Norte, ante el Linfield, uno de los clubes más tradicionales y ganadores de ese país, donde el fútbol no es un espectáculo convocante. Ni siquiera cuando se juegan finales o partidos importantes.

Argentina, con una camiseta bastante extraña y con Jorge Valdano a punto de ahogarse en la orilla, derrotó 1 a 0 a los irlandeses, con un gol de Néstor Lorenzo.

Boca con pantalón y medias blancas (2013)

La estúpida recomendación FIFA que evita las coincidencias cromáticas entre los equipos, ha provocado que muchas selecciones pierdan su identidad a la hora de vestirse, lo hemos comprobado en los últimos mundiales. Pero ojo, porque también los clubes han sufrido y sufren esa tendencia.

En la Copa Libertadores de 2013, por ejemplo, Boca Juniors salió a la cancha con su camiseta tradicional, pero acompañada por pantalones y medias blancas, para (supuestamente) no confundirse con la indumentaria de su rival, Nacional de Montevideo.

Si observamos bien, el Bolso tenía pantalones y medias en azul francia, nada que ver con el Xeneize. Además, la casaca de Nacional es blanca. No había manera de que, con ambos equipos vestidos de manera tradicional, el partido se prestara a la confusión.

Antes de ese episodio, Boca había utlizado esa extraña combinación de forma esporádica y por última vez en 1968. Lo curioso, además, es que en ese 2013 la volvió a usar, en un partido ante Lanús, por el Torneo Final.

Gutiérrez a Racing (1997)

Comenzaba 1997 y con él, una nueva ilusión de Racing, que buscaba quebrar la racha de 30 años sin títulos locales. Con ese objetivo en mente, el presidente Osvaldo Otero hacía todo lo posible para renovar el plantel…con un plan siniestro.

La Academia todavía tenía a Nacho González en el arco, pero igualmente la dirigencia estaba interesada en contratar a otro arquero para el semestre siguiente. Fue así como surgió el nombre de Marcos Gutiérrez, el 1 de Huracán. ¿Cómo sería la operación? Un quilombo.

El Globo se quedaría con los pases de Gustavo Chacoma y Martín Vilallonga, y a cambio cedería a La Anguila a los de Avellaneda. A su vez, el club de Parque Patricios asumiría la deuda que tenía Racing con el Toros Neza de México por Vilallonga y se daba por saldada la deuda por Claudio Marini. Estaba todo arreglado, salvo con los jugadores. ¿Y la guita? De eso mejor ni hablar (?).

A todo esto, Gutiérrez estaba por quedar libre en Huracán a mitad de año, así que no le convenía tanto pasar a Racing. Para colmo, por esos días de verano saldría en la tapa de la revista Gente, gracias a su romance con la actriz Graciela Borges. Subía su cotización (?).

¿Cómo terminó todo? No llegaron a un acuerdo y a mitad de año el arquero pasó al Toros Neza de México.

San Martín de San Juan fosforescente (2002)

sanmartindesanjuanverdefosforescente

Extraña casaca la que estrenó San Martín de San Juan en abril de 2002, cuando transitaba la Primera B Nacional. La prenda, marca Reusch, llamaba la atención por el tono verde fosforescente de sus bastones, que se combinaban con los negros…¡y con los blancos! La camiseta, entonces, era tricolor, pareciéndose más a la de Villa Mitre que a la del propio verdinegro sanjuanino.

Para que quedara claro, por las dudas, en la parte inferior aparecía la leyenda SAN MARTÍN.

Under Ladrón: Carlos López Rubio

Carlos Aurelio López Rubio

¿Un arquero mexicano en el fútbol argentino? Sí, algo que sólo puede pasar en Talleres de Córdoba, un club que está acostumbrado a deleitarnos con sus rarezas y extravagancias, sobre todo a partir de sus lazos con el país del norte: primero con Carlos Ahumada como gerenciador, luego con Andrés Fassi como presidente. ¡Órale, güey!

Carlos López Rubio nació en 1991 en León de Guanajuato y se formó en las fuerzas básicas del León, donde no llegó a debutar en Primera División. Siendo un nene de 17 años, en 2008 le llegó la extraña posibilidad de ser transferido a la Argentina. Le contaron que Talleres era un grande del interior. Aunque claro, nunca le habrán aclarado que el equipo estaba por irse al Argentino A.

El pibito llego a la Docta de la mano del entrenador de aqueros Néstor Benedetich y formó parte del plantel como segundo reemplazo. Sí, siempre le tocó ser tercer portero, fuese quien fuese el titular. ¿Para qué lo llevaron? Nunca nadie lo supo responder.

Paralelamente, Carlitos fue convocado a la Selección sub 20. En México, algunos medios informaban que el joven estaba atajando bien en Talleres y eso de alguna manera explicaba su convocatoria. Nadie chequeaba nada, por supuesto.

Después de vegetar durante 3 años en Córdoba, decidió volver a sus pagos, aunque en ese momento surgió un conflicto legal que involucraba a los Tigres de Nueva León y a Las Águilas del América. Finalmente, el destino de López Rubio se inclinó para el lado azulcrema y allí estuvo, desde 2011 a 2014. ¿Jugando? Casi nada. Tan solo 2 encuentros por la Copa MX. Como para decirle: toma, chavito.

En 2014, nuestro homenajeado pasó al Monarcas de Morelia, donde apenas disputó 1 encuentro y sigue comiendo banco. Ojo, todavía es joven. Le queda tiempo para mejorar…o empeorar.