Let’s Spend the Night Together

En aquel momento sonaban los hits del disco Steel Wheels. Faltaban dos años para que se editase Flashpoint y Roon Wood ya no aguantaba más. Cansado, agobiado y fastidiado por el acoso de sus fans, se refugió en un hotel ecuatoriano y haciéndose pasar por un argentino grasa se dispuso a cargar un termo con el whisky más caro que hubiese detrás de la barra. En el camino, se cruzó con algunos jugadores de Racing que lo gastaron: «¡Attadía chupamedias!, ¿Otra vez haciéndole mandados a Basile?«.
El Flaco Lamadrid (linda camisa y alpargatas amarillas), el Pato Fillol (¡Qué peinado!) y Horacio Cordero jamás se enteraron que ese señor de remera rayada, malla horrible, medias de toalla y zapatillas atadas a los tobillos era un impostor. O mejor dicho, el guitarrista de los Rolling Stones.

(Click en la foto para agrandar)

Juan Pordiosero (Gracias Lita)

Wise Evans

Evans Wise
Típico producto de la CONCACAF, estuvo en la Argentina durante algunas semanas pero nadie lo notó. Eso sucedió en enero de 1998, cuando hizo una pretemporada en Tandil con el plantel de Gimnasia y Esgrima La Plata.
Nacido en Trinidad y Tobago, se inició en el club local Culture United y luego de una experiencia en el SG Egelsbach de Alemania (1995/96) pasó al fútbol de los Estados Unidos, donde vistió los colores del Tampa Bay Mutiny (1996/97 y 1998/99) y el New England Revolution (1997/98).
En el interín, probó mejor suerte en nuestro país. Entrenó en el Lobo de Griguol a la par de Sava, Dueña, Cantarutti, Bahl, Sagorak y Tarabini, entre otros. Sólo se recuerda que jugaba de delantero y que terminaba agotado al terminar las prácticas. Su tarea no engrupió a nadie y antes de que se hiciera conocido emprendió el viaje de regreso.
Su trayectoria voló bajito otra vez en tierras germanas con las camisetas del SSV Ulm 1846 (1999 a 2001), SV Elversberg (2001/01), Wacker Burghausen (2002 a 2004) y Waldhof Mannheim (desde 2005). A pesar de haber integrado siempre equipos de menor jerarquía, eso no fue un obstáculo para que lo hayan convocado más de 15 veces a su Selección. Incluso pudo hacer algo que muchos de sus compañeros en Gimnasia jamás hubiesen soñado: jugar un Mundial. Evans entró algunos minutos en Alemania 2006, enfrentando nada más y nada menos que a Inglaterra.
No deja de ser curioso que si uno googlea «Evans Wise», una de las primeras fotos que aparece es la de una lápida que lleva su nombre. Podriamos hacer cualquier comentario maligno. Pero en este caso la realidad nos supera.

Juan Pordiosero

Bihurriet Rubén

Rubén Emilio Alfredo Bihurriet (Pampita)
No es el tipo de historias que nos gusta contar, pero el caso de Rubén Bihurriet necesitaba un recuerdo que necesariamente implica el relato de su trágico final.
Nacido en la localidad bonaerense de Trenque Lauquen, llegó a las competitivas divisiones inferiores de Newell’s Old Boys de Rosario y con esmero logró mostrarse como un puntero derecho con llegada al gol.
Al margen de contar en el plantel con delanteros de peso como Julio Zamora y prometedores como Gabriel Batistuta, el Piojo José Yudica lo hizo debutar en Primera en el Clausura 1990.
Si bien alcanzó a disputar algunos encuentros (por ejemplo el famoso clásico con los pibes con gol de Domizzi), vio complicada su situación y después de 5 partidos y una conquista, pasó a préstamo a otro equipo de la ciudad, Central Córdoba. En el Charrúa (23 cotejos y un tanto) formó parte de un buen equipo que perdió la chance de ascender a Primera en un partido ante Gimnasia y Tiro de Salta, en 1993.
Su carrera continuó luego por Ferro de Concordia y la liga rosarina, cuando le salió la oportunidad que marcaría fatalmente su destino: viajar a Colombia para probarse en el Deportes Quindío.
La posibilidad de tener una experiencia internacional, con la lógica diferencia económica que eso suponía, terminó inclinando la balanza en la cabeza del ex Newell’s, que llegó a la ciudad de Armenia junto al atacante canalla Diego Montenegro y al empresario Darío Campagna, que un año antes se había retirado del fútbol después de haber estado internado en terapia intensiva después de recibir un duro rodillazo que le perforó un pulmón.
El domingo 24 de enero de 1999 los dos muchachos argentinos jugaron para los titulares en un partido amistoso ante el Once Caldas. A pesar de la derrota frente al subcampeón colombiano, el técnico se quedó conforme y aprobó la contratación de ambos. Al día siguiente, los jugadores entrenaron por la mañana, almorzaron junto a Campagna en el Hotel Armenia Plaza y se fueron a sus habitaciones para esperar a César Pinzón, el presidente del Quindío. A las 2 y media de la tarde de ese fatídico lunes debían firmar sus contratos.
Sin embargo, casi una hora antes del momento en el que empezarían a cambiar sus vidas encontrarían el final, y de la manera menos imaginada.
De repente, un fuerte y prolongado temblor se apoderó de todo. De las casas, de los automóviles, de la gente. El edificio de siete pisos donde se hallaban se derrumbó a raíz de un sismo que dejó miles de muertos y toda la región destruída. Los tres argentinos fallecieron. “Yo estaba entrevistando a Bihurriet cuando empezó el temblor y la comunicación se cortó”, dijo Ciro Díaz, periodista de Radio Caracol. Todo lo que vino después fue silencio. Eterno, profundo y doloroso.

Juan Pordiosero

Prado Miguel

Miguel Eduardo Prado (Paco)
A pesar de haber acumulado varias horas en distintos equipos de todo el Mundo, el nombre de Paco Prado siempre estará emparentado al ascenso de Chacarita a Primera División. En el Funebrero fue, desde su debut en 1996, una rápida alternativa para el ataque. A veces titular y otras suplente, tuvo su momento más rolling stone allá por 1999, cuando Chaca realizó esa histórica campaña que lo depositó en la máxima división, con jugadores de la talla de Vivaldo, Pagés, Mignini, Carrario y Ábalos. Y cómo habrá sido de fuerte ese rato de exposición que ese año se inmortalizó con el Presidente de la Nación Carlos Saúl Menem, sospechado (entre otras cosas) de ser el dueño del pase del mismísimo Prado en sociedad con el dirigente Luis Barrionuevo, según una investigación del periodista Gustavo Veiga. Al margen de la mufa que debe haber ligado y del corte de pelo cabeza que usó para tribunear, su nivel futbolístico (7 partidos y 0 gol) ayudó para que se alejara de San Martín, donde retornó en 2003 para un breve y olvidado capítulo de su trayectoria (5 cotejos y ninguna flor).
En Ecuador pasó por el Deportivo Quito (2000) y Olmedo (2002), mientras que en Albania (sí, Albania) actuó para el Dínamo de Tirana (2002) y en Bolivia para el Jorge Wilstermann (2004). Inmerso en el under de nuestro país tampoco hizo un culto al sedentarismo. Anduvo de acá para allá con las camisetas de Almirante Brown de Arrecifes (2001), Independiente Rivadavia de Mendoza (2003), San Martín de Mendoza (2004/05) y El Porvenir (2005 a 2007), donde volvió a tener contacto con la mala suerte. Estando en la B Nacional sufrió una rotura de ligamentos que lo tuvo parado un año y vivió la caída a Primera B sin poder hacer nada. Ya de regreso, hizo algunos goles pero el hecho de estar al lado del Dany Tilger se ve que lo perjudicó un poquito y descendió a Primera C.
Hace un par de meses retornó al fútbol ecuatoriano para unirse al Deportivo Azogues, que no posee relación alguna con el ex Colón pero de todas formas guarda algo de afinidad con nuestra mediocridad. Increíblemente allí sigue robando Martín Mandra. Y ante ese acontecimiento, que nos desborda en vergüenza ajena, todo lo que pueda llegar a aportar Paco en esa institución es, como mínimo, digno y respetable.

Juan Pordiosero

Cuando pa Chile me voy

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En el último segmento radial antes del debut de Argentina en las Eliminatorias (nos tomaremos un receso de un par de semanas), aprovechamos la ocasión para hablar de los chilenos que pasaron por nuestro país. La sección baldosera en el aire de Maldita Radio (Rock & Pop Beach, FM 98.9, Mar del Plata) se vio engalanada con la virtual presencia de Marco Bahamonde, Roberto Cartes, Alejandro Escalona, Manuel Neira (en la foto, con su mujer Pamela Díaz), Arturo Norambuena, Nelson Parraguez, Jaime Pizarro, Dante Poli, Adrián Rojas Contreras, Sebastián Rozental, José Luis Sánchez, Lukas Tudor, Marcelo Vega, Ricardo Viveros y el nunca homenajeado Mario Osito Nuñez. También pueden ver lo que ocurre detrás de la Cordillera por intermedio de Selajugaron.com.

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.
#2– Informe sobre los Gatti’s.
#3– Nota a Darío Dubois.
#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.
#5– Nota a Luciano Zaidelis.
#6– Informe sobre los brasileños ladris.
#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.
#8– Nota a Rodolfo de Paoli.
#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.
#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.
#11– Nota a Orestes Katorosz.
#12– Informe sobre los «hijos de».
#13– Nota a Edgardo Mazzeo.
#14– Informe sobre los que pasaron a la fama por un gol.
#15– Allegue y Homero Simpson.
#16– Nota a Guillermo Malbrán (Independiente de Madariaga).
#17– Informe sobre los pases que quedaron en la nada.
#18– Informe sobre los asiáticos en la Argentina.
#19– Informe sobre baldoseros con sitios web.
#20– Nota a Oscar Tubio.
#21– Informe sobre los hermanos baldoseros.
#22– Informe sobre los futbolistas en la política.

En Una Baldosa

Varisco Héctor

Héctor Iván Varisco
A pesar de que laburó de arquero suplente durante gran parte de los 90’s, Iván Varisco hizo de esa circunstancia un oficio. Lo suyo era ir al banco y esperar hasta cansarse. Y lo hizo muy bien.
Fue golero de Unión de Santa Fe en la temporada 1991/92 y teniendo arriba a un consagrado como Nery Pumpido le tocó masticar resignación. Sólo disputó 2 encuentros en el Tatengue y después pasó a Lanús (1994/95), donde volvió a repetir las estadísticas, con la salvedad de que participó de un partido trístemente célebre. En la 7º fecha del Clausura ’95 fue titular en el polémico match en el que el árbitro Ángel Sánchez le anuló 3 goles a Chiquito Benítez, delantero de Platense. Dos de esos tantos fueron invalidados por supuestas infracciones a Varisco, que ese día se retiró victorioso y firmó una tregua con el anonimato.
El armisticio con la falta de reconocimiento duró poco, es cierto. En el Nacional B pasó desapercibido con Quilmes (1995/96) y luego alcanzó a dejar su huella con el buzo de Chaco For Ever (1996 a 1998), donde dio la nota al ejecutar los penales de su equipo.
Su pase a Aldosivi de Mar del Plata (1998/99) se lo ganó después de una tarde de 1997 en la que se sacó la vida ante el Tiburón y los dirigentes portuenses, estafados futbolísticamente, lo contrataron para que sea sustituto de Néstor Merlo. Se ve que haber conocido a Fabio Radaelli, Ariel Celebroni y Marcelo Amaya significó demasiado en su carrera porque de un día para el otro dejó de dar señales de vida.
Recién en julio de este año su nombre volvió a aparecer al lado de otros colegas (Carlos Goyén, César Labarre, Ricardo Ferrero, Héctor Baley), en lo que se denominó la «1º Clínica de Entrenamiento de Arqueros«, en la ciudad cordobesa de Las Varillas. ¿El gestor de tamaño emprendimiento? El as de los porteros suplentes: el Flaco Saccone. ¿Quién otro?
De esa manera quedamos más aliviados, al saber que no sólo en este sitio se lo recuerda con algo de nostalgia. En Mar del Plata, por caso, se lo cita muy a menudo, sobre todo en invierno. Es frecuente que la gente resfriada se acerque al centro comercial del Puerto y una vez adentro de Chichilo pida un buen plato de arroz con Variscos.

Juan Pordiosero