Gatti’s al por mayor

En la segunda edición de la baldosa radial, en el aire de Rock and Pop Beach, hoy hablamos de futbolistas de apellido Gatti. Mencionamos los casos de Hugo Gustavo, arquero que actúa en Santamarina de Tandil y de Fernando, el baldosero que surgió en Gimnasia y Esgrima La Plata.
Por supuesto que hubo referencia a hijos del Loco. Hicimos una breve reseña de la trayectoria del secuestrado y luego liberado Federico y profundizamos sobre la carrera de Lucas Cassius, el atacante surgido de la cantera de Argentinos Juniors que pasó por Boca y después de algunos años tormentosos donde tuvo protagonismo en los programas de chimentos logró afianzarse en España…pero bailando tango. Para el que no crea lo que le estamos contando, acá va la nota del diario El País que revela la curiosa actividad que desarrolla Luquitas en Europa. Increíble.

Otras emisiones:
#1– Nota a Sebastián Ablín.

En Una Baldosa

Cordero Lucas

Lucas Federico Cordero
Eligió mal el puesto y el club para desarrollarse. Quizás en otra institucion hubiese logrado la titularidad con edad de juvenil. Pero en Vélez nunca fue fácil la vida de los arqueros durante la era de José Luis Chilavert.
Lucas Cordero había debutado en la Primera de Luján a los 15 años y como pintaba bien pasó al Fortín, donde empezó a asomar en 2000, cuando el paraguayo estaba gastando los últimos cartuchos de su primera etapa fortinera y él apenas era el portero de la Reserva. Ese año se sintió importante por un rato cuando el técnico Julio César Falcioni lo hizo entrenar con el plantel superior, aprovechando que Chila estaba suspendido, y por unos minutos lo puso en el equipo titular, por encima de Ariel De La Fuente y Bernardo Leyenda.
Sin embargo, su mejor momento llegaría al año siguiente, cuando el DT Oscar Tabárez lo inscribió en la lista de buena fe de la Copa Libertadores. Con la camiseta número 25, el pibe tuvo el honor de sentirse compañero de Nelson Tapia, Víctor Müller y Mayer Candelo, entre otros.
Sin jugar un minuto en el conjunto de Liniers, quedó libre y al finalizar la temporada se fue a All Boys (2001/02), donde la suerte no cambió la dirección y optó por irse a Brown de Adrogué (2003/06). Allí fue titular y además cumplió el sueño de cualquier futbolista del ascenso: conocer a Adrián Zen Bonacorsi.
Mientras jugaba en el Tricolor, vale aclarar, sufrió un golpe anímico difícil de asimilar. En la tragedia de Cromañon, el 30 de diciembre de 2004, perdió a dos de sus primos que esa noche habían ido a ver a Callejeros.
A mediados del año pasado Lucas regresó a Luján, el club que lo vio nacer, y mientras la pelea en la Primera C sueña, tal vez, con ser uno de los mejores futbolistas lujanenses de la historia, como Mariano Curieses, Lucas Castromán y Patricio Negreira.

Juan Pordiosero

Cristante Goyco 1994

Caradura es un término que le quedaría chico a Rolando Cristante. En 1994, ya siendo un arquero consagrado y con futuro de selección nacional, hizo lo que hubiera hecho cualquier purrete obnubilado por el aura de sus grandes ídolos: comprarse el buzo del portero más marketinero del momento. Sí, como se observa en la imagen, Sergio Goycochea no fue el único maniquí de su modelo personalizado por Lotto. Cristante, creyendo que nadie se daría cuenta, tapó la firma del Vasco con un parche blanco que tenía estampado el escudo de Platense. Y así salió a jugar, convencido de que lo suyo no sería interpretado como un robo.

Juan Pordiosero

Pessacq Damián

Damián David Pessacq
No es una festividad judía ni nada que se le parezca. Es un jugador de fútbol que se propuso jugar en Primera División y lo logró, aunque esto haya sido lo último que hizo en su efímera carrera.
Volante zurdo iniciado en las divisiones menores de Quilmes, pegó el gran salto cuando pasó a Independiente con edad de Séptima. Alí imaginó que crecería hasta consolidarse pero, después de un año donde prácticamente no jugó, quedó libre y se tomó revancha. Caminó un par de cuadras por Avellaneda y se fue a Racing. En La Acadé vivió por momentos un cuento de hadas. Mientras jugaba con la Cuarta (ese equipo salió campeón con jugadores como Diego Milito, Gustavo Arce, Luciano Sapia, Manuel García y Leo Tambussi) lo subieron a Reserva y con sólo 5 partidos fue promovido al plantel superior. Sin tener ni siquiera un entrenamiento con los consagrados salió a la cancha como titular, en un encuentro ante Belgrano de Córdoba. Eso sucedió en el Clausura 1999, cuando Gustavo Costas le dio una palmada y lo metió en la jaula de los leones junto a otros pibes como Julio Suárez y el uruguayo Gonzalo Rodríguez. Esa noche Racing empató 1 a 1 y Pessacq fue reemplazado por Vicente «robé varios años con un partido contra Chicago» Principiano.
A fines de ese año, el club dejó en libertad de acción a 71 pibes de las inferiores, entre los que se incluían algunos que pintaban más o menos bien como el arquero Kondratzky, Emiliano Yocco y el mismísimo Pessacq. «Se tomó la decisión para que no quedaran tantos chicos en el medio. Él tenía adelante a Bastía, Arce y Nordfors. Volver a amontonar más gente es tapar el camino«, explicó en su momento a Olé, el DT de la Reserva, Juan Barbas.
Quizás ilusionado con la billetera de Daniel Lalín, recaló luego en ese fantasmal proyecto de Racing de Montevideo (2000) que tenía al Coco Reinoso, a Juan Carlos Kopriva y a Pablo Islas como protagonistas.
En Uruguay jamás se volvió a escuchar ese apellido. Acá mucho menos.

Juan Pordiosero