Huracán Envión medias adidas

La llegada de Envión al fútbol argentino tuvo algunos desperfectos propios de una marca que no tenía experiencia en el mercado, pese a que se trataba de la continuación barata y local de la internacional adidas.
Equipos como Chacarita, Aldosivi y el mismísimo Huracán (foto), usaron en 1999 los nuevos conjuntos de Envión (en el caso del Globo, dos casacas titulares y una alternativa) pero con el pequeño detalle de las medias, que eran las genéricas de la marca alemana.
Recién unas cuantas semanas mas tarde a alguien se le ocurrió que era más coherente usar todo de la misma firma.

Juan Pordiosero

Que vuelva

Para que de una vez por todas se entienda que la Cruzada Sergio Vázquez no es joda, adjuntamos un artículo publicado en septiembre de 1998 por la revista rosarina El Contestador. Allí, en la prehistoria de lo que luego sería nuestra campaña, el colega Marcelo Mogetta exponía de muy buena manera el concepto de «cuidar a los bigotudos». Hoy, con Ricardo Rocha retirado, pedimos por el regreso de tan varonil tendencia.

Gracias al autor de la nota por cedernos gentilmente el recorte y esperemos que esta evocación refuerce aún más el deseo de los futbolistas por volver a las fuentes.

Nota: 1 y 2.

Loscri Diego

Diego Adrián Loscri (El Cebolla)
La imagen es elocuente. Casi como atracción de circo, encerrado y maniatado en los confines de un destino opaco y apartado de la gente que lo idolatra, Diego Loscri cosechó admiradores en Racing pero por esas cosas de la profesión tuvo que salir a mostrar su talento fuera de los límites de Avellaneda.
Chiquito, escurridizo y habilidoso, nació en Barracas el 22 de abril de 1977 y cinco años más tarde llegó al baby fútbol de La Academia. Allí se formó y se consolidó como un enganche a tener en cuenta. Su debut en Primera División se produjo en 1999, cuando apresurar a los pibes de las inferiores parecía la solución del mal momento futbolístico. Igual, al Cebolla lo apuraba el calendario. Con casi 22 años necesitaba despegar. Tuvo en contra dos lesiones que lo postergaron: una fractura en el peroné de su pierna derecha y la rotura de los ligamentos de un tobillo. Se las arregló como pudo y con la confianza del Pampa Jorge logró sumar varios partidos (en su puesto tuvo a otros por delante, como Sixto Peralta, Vicente Principiano y Maxi Zanello).
Fanático del ciclo «Todo por $2» y de Racing, se dio un gusto por partida doble cuando integró el plantel campeón del Apertura 2001 que hizo festejar a Diego Capusotto. Con pocas chances de ser titular, permaneció en el club (51 partidos, 1 gol) hasta marzo de 2003, cuando fue cedido al The Strongest de Bolivia, con la mínima esperanza de que allí pudiera jugar la Copa Libertadores (los Tigres tenían que pasar a la segunda ronda). No se dio esa oportunidad y tuvo que conformarse con disputar la liga local. Y parece que anduvo bien, porque los dirigentes bolivianos quisieron renovarle el préstamo por 6 meses más. Eso si, no tuvieron en cuenta que Racing pedía 200 mil dólares y el bueno de Cebolla quedó varado hasta diciembre de 2003, cuando apareció el Guaraní de Brasil y se lo llevó para que haga buenas migas con otro argentino, Leonel Liberman.
Aunque no le fue para nada bien (se fue al descenso, tuvo inconvenientes para cobrar y vio pasar 8 entrenadores), medio año en el fútbol brasileño le dio el handicap suficiente para saltar a Europa. Asi que no tuvo problemas para firmar con el Castellón, de la Segunda División B de España (2004/05). Allí ilusionó a sus hinchas a su llegada porque desde los medios se había dicho que era un jugador de notable calidad. Sin embargo, su hábitat fue el banco de suplentes hasta que, casi a final de temporada, llegó un nuevo entrenador y le dio más protagonismo. Él, agradecido, le devolvió la gentileza marcando un gol que clasificó al equipo a los play-off de la competición. Todo cerró de la mejor manera cuando el equipo albinegro ascendió a la Segunda A.
¿Y Loscri? Fue ninguneado como pocos, no se le renovó el contrato y al día de hoy sigue con paradero desconocido, quizás con el pase en su poder y esperando que aparezca un club que le de buenas condiciones de laburo.

Juan Pordiosero

Ciciliano 2006

La historia de los arqueros de ocasión le tenía guardado un lugar de privilegio al casi nunca bien valorado Ricardo Ciciliano, que a partir de ese momento épico pasó a ser ídolo de la parcialidad de Millonarios.
El 18 de noviembre de 2006, el equipo azul se enfrentó al Deportivo Independiente Medellín, en el Campín de Bogotá, en un encuentro correspondiente al cuadrangular final del fútbol colombiano.
A los 29 minutos del segundo tiempo, el reconocido portero Juan Carlos Henao tuvo que retirarse del campo de juego por calambres en las piernas. Lo reemplazó su suplente, José Fernando Cuadrado, que tres minutos más tarde sería amonestado por demorar el juego (ganaban 1 a 0). Eso no sería todo, ya que a menos de 10 minutos del final, Cuadrado se resbaló al realizar un saque y tuvo tanta mala fortuna que le regaló la pelota a César Valoyes, un jugador rival. Para subsanar el error lo tuvo que bajar dentro del área, evitando así el empate del DIM.
El árbitro Alberto Duque lo expulsó y sancionó penal. Demasiado para Millonarios, que ya no contaba con arqueros. Ahí fue cuando apareció la figura del mediocampista Ciciliano, que silenciosamente se puso el buzo celeste, enfundó sus manos y con una volada hacia su derecha detuvo el disparo de Jaime Castrillón. Ídolo, para siempre.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Román Garay Raúl

Raúl Basilio Román Garay (El Ratón)
Ícono del futbolista paracaidista que llega a la Argentina para ver que onda, este paraguayo se convirtió con el pasar de los años en una referencia ineludible para los desconfiados hinchas de Estudiantes de La Plata que miran con recelo las incorporaciones que llegan con bombos y platillos. Tal es así que incluso le rindieron tributo en un blog partidario.
Típico delantero que promete más de lo que hace, asomó en la primera de Nacional de Asunción (1996/97) y se destacó con la la selección Sub 20. Con un poco de habilidad y buenos contactos llegó al Estudiantes del Profe Córdoba (1997) pero no duró mucho.
Debutó de golpe, con un solo entrenamiento encima, y en un clásico ante Gimnasia que terminó 2 a 2 (ese día se lesionó Bernardo Romeo y lo tuvo que reemplazar). Después le dieron minutos de juego en la Supercopa (la rompió en un partido ante Gremio) pero por el torneo local sólo pudo disputar 8 encuentros. Se fue en seco, apenas mostrando algo de sus condiciones en partidos de reserva.
Después enfiló hacia Oriente y desembarcó en China, donde vistió la camiseta del Beijing Guoan (sólo jugó en 2000). No hizo gran cosa en ese país, pero se aseguró que el club lo cediera repetitivamente a otras instituciones paraguayas. Así fue como encaró un periplo que involucró a Cerro Porteño (1998/99), Libertad (2001), 12 de Octubre (2002), Sol de América (2002), Tacuary (2003/04 y 2005/2006) y Olimpia (2004).
Su gran logro, sin lugar a dudas, fue haber enamorado a una reconocida modelo y conductora paraguaya llamada Rossana Barrios, con la que estuvo de novio varios años. A fines de 2005 celebraron su boda con una fiesta en el Hotel Sheraton que tuvo más de 500 invitados.
En la actualidad, el bueno de Raulito se sacrifica con los colores de Cerro Porteño mientras su mujer, obsesionada con su veta artística, intenta persuadir jueces en la versión local de Bailando por un sueño.

Juan Pordiosero