Córdoba Roque

Roque Pascual Córdoba
Algunos nacen en cuna de oro y otros deben conformarse con lo que les toca. A Roque Córdoba las cosas le fueron difíciles desde un comienzo. Surgido en las inferiores de Boca, asomó el cuello cuando en la Primera la empezaban a romper Gabriel Batistuta y Diego Latorre. Siendo delantero, le era casi imposible hacerse un lugar. Por eso no desechó la propuesta de jugar a préstamo en Atlético Rafaela.
A los 19 años retornó al Xeneize y pudo debutar, aunque no en las mejores condiciones. Lo pusieron como titular en un partido ante Argentinos Juniors, por la Liguilla de 1991. Ese día, Boca volvía a presentarse luego de haber perdido el título de la temporada 1990/91 a manos de Newell’s Old Boys. En un clima enrarecido provocado por aquella decepción, Córdoba y otros pibes como Cenci y Sanchez Caballero tuvieron la suerte de pisar la Bombonera. La tarde no fue soñada ni mucho menos. Al joven atacante, la revista El Gráfico lo calificó con un 4. Y encima, el conjunto de La Paternal se llevó la victoria por 1 a 0 gracias al gol de Leonardo Andrés Fernández. Ese fue el último partido del pibe Roque Córdoba.
Dicen que también estuvo en Dock Sud y en el Unión Leiria de Portugal.

Juan Pordiosero

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En Una Baldosa

Cervián 2005

El torneo de Segunda División en España suele ofrecer cosas increíbles. Como por ejemplo, que un ignoto marcador de punta del Almería se haya destacado cuidando su valla, vestido de portero, durante 15 minutos.
Eso sucedió en mayo de 2005, cuando Juan de Dios Cervían se transformó en figura gracias su compañero, el arquero Valerio, que se retiró expulsado cuando el partido ante Lleida estaba igualado 1 a 1.
Ante la nula posibilidad de hacer más modificaciones, el defensor sevillano fue al arco y tuvo una actuación notable.
No sólo no le convirtieron. Si no que además contuvo un penal . » Me intenté centrar en que nos podía caer el 1-2. Sabía que iba a ser complicado pararlo, pero aguanté hasta que pude y salió bastante bien. Creo que el rival se pone más nervioso cuando sabe que el portero es un jugador de campo. Ese cuarto de hora se me hizo eterno. Lo bueno es jugar de lo que sea, no pasa nada«, declaró el héroe de aquella jornada.

Juan Pordiosero

Coudet 2003

Todos los arqueros tienen alguna locura. «Chacho» Coudet bien podría haber sido uno de esos que se destacan más por su look que por sus atajadas. Aca se lo ve un una práctica de 2003, luciendo los guantes en el Estadio Monumental.

Juan Pordiosero

Eto’o (2003)

En septiembre de 2003, el Athletic de Bilbao recibió al Mallorca por la Liga Española de Fútbol. La actuación del equipo local fue brillante en todo sentido y se floreó con un 4 a 0 inapelable. Claro que el último tanto contó con la colaboración de un inexperto portero como Samuel Eto’o, que había ingresado minutos antes por la expulsión del argentino Leo Franco. El delantero de Camerún poco pudo hacer aquél día, tanto en su rol ofensivo como en el defensivo.

Sanjurjo Fernando

Fernando Manuel Sanjurjo

Enganche surgido de Ferro Carril Oeste que participó de la fatídica etapa que derivó en el descenso al Nacional B. Entró por primera vez en una derrota ante Colón (4 a 1), en Santa Fe, y en esa temporada (1999-2000) llegó a disputar 14 encuentros, en los que no convirtió goles. Después, permaneció en el club para la operación retorno pero se frustró, junto a Edgar Bogado, Gerardo Meijide, Pablo Mannara, Esteban Figún, Félix Décima y Agustín De la Canal, entre otros, y el equipo cayó al torneo de la Primera B.

Su apellido se hizo identificable en las transmisiones de Radio Continental durante algún tiempo. Los oyentes, cautivados por la intriga, dejaban mensajes para saber si el pibe de Ferro tenía algo que ver con el Turco Marcelo Sanjurjo, habitual partenaire de Alejandro Apo en sus espectáculos. La respuesta del mismísimo Alejo era siempre la misma. «No, ya le pregunté, y no tiene nada que ver».

Aprovechando que estaba en el Ascenso y que tenía mucho por recorrer (en el Verdolaga debutó a los 17), se quedó en el under para pelearla en distintas categorías. Pasó por Defensores de Belgrano, San Telmo (en la 2002/03, teniendo a compañeros de la talla de Dante Ciglic, Izco y el «Potro» Stranges), y Alvarado de Mar del Plata (2004), en el Torneo Argentino A. Y quizás más de una vez se haya cruzado con el Sanjurjo de Apo, oriundo de La Feliz.

Lo curioso es que después de rodar y rodar pegó una transferencia bastante importante que lo colocó en el fútbol europeo. Recaló en el Aris Salonika de Grecia (2005-06), donde tuvo la posibilidad de actuar en la Copa UEFA y de convertile un gol, nada más y nada menos, que a la Roma de Italia, en el Estadio Olímpico. Ah, que quede claro. Ese día el conjunto griego perdió 5 a 1.

Juan Pordiosero

 

Marinho

Jose Camargo Mouras Marinho

A principios de los 90’s Independiente estaba sumergido en la búsqueda del nunca encontrado sucesor de Bochini (al menos hasta la aparición de Sergio Agüero). Y para probar de todo un poco, intentó con especímenes foráneos. Si, aunque usted no lo crea, mucho antes de Sergio Manoel hubo otro caso similar en los pagos de Avellaneda.

Marinho, un volante ofensivo surgido del Gremio de Porto Alegre, llegó al Rojo proveniente del Curitiba con ganas de triunfar. Con 22 años, traía buenos antecedentes (el Tanque Rojas lo había acercado al club) y se decía que trataba bien la pelota. Es más, durante su primera semana de evaluación se dijo que tenía un nivel aceptable para conformar el plantel profesional. Pero por cuestiones que no fueron establecidas nunca pudo debutar en la Primera de Independiente. En el ascenso, jugó en Defensa y Justicia, Tigre, Douglas Haig y Talleres de Escalada.

Juan Pordiosero

Los Hermanos D’Amico


Los Hermanos D’Amico

Próceres de este sitio. Gemelos y baldoseros, salieron del país sin demasiado ruido y pudieron triunfar en Francia. Vale la pena repasar sus gloriosas trayectorias.


Patricio Martín D’Amico
Delantero por vocación, tuvo un paso poco productivo por la Primera División del fútbol argentino. Surgió en All Boys (1996-97), junto a su hermano Fernando. En Floresta pintó a temprana edad como un jugador interesante, lo que le valió una transferencia a Racing (1997). En el club de Avellaneda jugó muy poco como titular, pero alcanzó a disputar 13 encuentros, en los que no convirtió. Decidido a recobrar entusiasmo en el Nacional B, fichó para Quilmes (1997-98), donde se reencontró con su hermano. Y ambos lo utilizaron como trampolín, ya que luego de hacer un par de goles se embarcaron en el proyecto «Badajoz de Tinelli» (1998-99). En la segunda división del fútbol español llegó a señalar, según dice su currículum, 7 goles en 29 partidos (desconfiamos bastante porque las estadísticas oficiales de su paso por la Argentina varían bastante con su versión). Después de esa primera experiencia internacional volvió a nuestro país y se sumó a Belgrano de Córdoba (1999), donde sólo disputó dos encuentros.
En 2000 volvería a Europa, pero con mayor suerte. Descubrió su lugar en el Mundo y logró jugar con continuidad. El Metz de Francia (2000-01) le dio la chance de probar sus aptitudes en una liga acorde a su nivel. Pero el equipo perdió la categoría y D’amico se resignó a rodar por el ascenso. En la segunda división del fútbol galo se sintió como pez en el agua y actuó para varios equipos. Pasó por el Wasquehal (2001-02), tuvo una segunda etapa en el Metz (2002-03) y se convirtió en ídolo del Chateauroux (2003-05).
El año pasado se incorporó al Legnano de la Serie C italiana, donde jugó bastante pero con poca efectividad goleadora. Aún continúa en el equipo lila.


Fernando Osvaldo D’Amico
Mediocampista que surgió en All Boys y jugó en Quilmes, en el ascenso de nuestro fútbol. Su chance en Primera le llegaría con la casaca de Huracán Corrientes (1996-97), donde disputó 27 partidos. Permaneció en ese equipo durante la nueva etapa en el Nacional B pero, para emular a su hermano, se embaló en el mediático Proyecto Badajoz (1998-99), junto a otros futbolistas de renombre como Alejandro Limia, David Bisconti, Alejandro Mancuso, Martín Romagnoli, Gustavo Giustozzi, Ezequiel Castillo, Mauricio López, el brasileño Luis Fernando y el paraguayo Carlos Torres.
En España conoció a Erika, su mujer. Pero su amor dentro del fútbol lo conocería en Francia, el país que le dio todo. Aún mucho más a que su hermano Patricio.
Allí viviría experiencias únicas que rozan lo bizarro. En noviembre de 2004, por ejemplo, acudió a un colegio (el Instituto Yourcenar de Le Mans), en caracter de invitado, para que los alumnos aprendieran un poco más sobre la lengua castellana. Lo utilizaron como entrevistado y los chicos quedaron encantados.
Todo tiene una explicación, claro. Había llegado al Lille en 1999 con la mínima esperanza de probarse y quedar. Pero logró mucho más. Jugó en Primera y hasta disputó la Liga de Campeones de Europa. En 2003 fichó para el recién ascendido, MUC 72 de Le Mans y obtuvo cosas importantes. Por ejemplo, marcó el primer gol del equipo en la máxima categoría. El club sólo duró una temporada en Primera pero «Nando» se quedó para tratar de ascender. Sin lograrlo, partió hacia España en enero de 2005 y firmó para el Pontevedra, donde jugó hasta fin de la temporada. Después, prefirió quedarse en el país ibérico a pedido de su mujer, que no quería volver a mudarse. Esa decisión lo perjudicó ya que ningún equipo de Primera o de Segunda pidió sus servicios y tuvo que estar seis meses parado. En diciembre del año pasado fue tentado por el Badajoz pero no aceptó las condiciones. Hoy está esperando un que aparezca un club acorde a sus pretensiones económicas y geográficas.