Banfield tricolor (2008)

Durante mucho tiempo el Club Atlético Banfield debió someterse al dudoso buen gusto de los diseñadores de Nanque, la firma de indumentaria que lo vistió en 3 períodos distintos, entre 1980 y 2008. Desde una banda verde que sólo iba hasta la mitad del pecho, pasando por una casaca que parecía de Los Andes, hasta incluso diseños afanados a otras marcas. Cualquier cosa podía pasar en el universo del Taladro.

Las razones de tanta impunidad, claro, estaban ligadas a Carlos Portell, presidente del club durante muchos años y hermano del dueño de Nanque. Todo quedaba en familia, también las licitaciones, aunque hubiese otras marcas dispuestas a vestir a Banfield.

Fue así como, entre tantos diseños horrendos que mostró la institución en ese lapso, se destaca uno tricolor que llegó a utilizarse en el último año de la relación. La camiseta alternativa tenía bastones verdes y naranjas, como en el modelo utilizado el año anterior, pero separados por delgadas líneas blancas.

Por suerte, la pilcha sólo salió a la cancha en 2 partidos de ese Clausura 2008: ante Racing y Vélez. Un verdadero espanto. Y eso que no hablamos de Jairo Patiño.

Sportivo Italiano 0 – Italia 1 (1978)

En medio de su preparación para la Copa del Mundo de Argentina 78, el seleccionado italiano de fútbol disputó un partido amistoso bastante particular que hoy en día sería muy difícil de observar. En mayo de 1978, Italia se enfrentó nada más y nada menos que al Sportivo Italiano, el club más importante de la comunidad tana en Buenos Aires. Todo en familia, claro.

Para que la fiesta fuese completa, el Presidente de Boca, Alberto J. Armando, cedió La Bombonera. O mejor dicho, la alquiló al módico precio de 1 lira. Lo que se dice un precio simbólico.

Fue así como, aquel día, por el estadio xeneize desfilaron delegaciones regionales de la comunidad italiana en nuestro país, mostrando sus atuendos y bailes típicos. Ante más de 25 mil personas, hubo tarantela en La Boca. Y ojo que no hablamos del partido.

En los 90 minutos, el conjunto europeo fue muy superior al ACIA, que por aquel entonces jugaba en segunda división, pero recién lo pudo vencer en el segundo tiempo, con un golazo de taco de Roberto Bettega.

Unos días más tarde, el atacante pertenciente a la Juventus marcaría el gol de la victoria ante Argentina, en el Grupo 1 del Mundial. Y unos días más tarde, también, el Sportivo Italiano se fusionaría con la Sociedad Italiana de Vicente López, iniciando una nueva etapa bajo el nombre de Deportivo Italiano.

Racing (Clausura 2008)

Tuvieron mucha mala suerte hasta el último partido, es cierto, pero fue un hermoso combinado de jugadores malos y desdichados que llegaron hasta el borde del precipicio y zafaron, a último momento, de ser linchados por mandar al descenso a Racing por segunda vez en su historia. Repasemos el caso.

La Academia debía arrancar aquel Clausura 2008 con la soga al cuello. Estaba afuera de la zona de descenso, pero por milésimas. El resto de los equipos le comía los talones y nada hacía pensar que lograría despegarse rápidamente de esa situación. El técnico era Miguel Micó y los refuerzos de jerarquía que llegaron para ese semestre fueron Maxi Moralez, Roberto Bonet, Bernardo Leyenda, Diego Manicero y Luis Benítez, que retornaba tras su paso por Ecuador.

Ellos se sumaron a un plantel tan rico en baldoseros como en figuras venidas a menos y otros que todavía no habían explotado, como Hilario Navarro, Martínez Gullota, Marcos Cáceres, Diego Menghi, Gabriel Mercado, Franco Sosa, Gonzalo García, Matías Martínez, José Shaffer, Matías Sánchez, Claudio Yacob, Adrián Bastía, Sebastián Arrieta, Claudio Fileppi, Gabriel Méndez, Franco Zuculini, José Luis Fernández, Facundo Sava, Santiago Malano, Erwin Ávalos, Pablo Caballero, Reinaldo Navia y la eterna dupla: José Chatruc – Chanchi Estévez, que había llegado un año antes para darle alegría al equipo.

La sonrisa Racing la perdió pronto, después de conseguir apenas 4 puntos en las primeras 9 fechas. Era campaña de equipo descendido, los jugadores no respondían, la barra amenazaba y la suerte no acompañaba.

Pareció cambiar la mano un poco con la llegada de Juan Manuel Llop. Debutó con un triunfo 1 a 0 ante Arsenal, en la décima fecha. Pero después llegó un increíble empate ante Lanús, después de ir ganando 3 a 0, y todo volvió a la normalidad.

Racing perdió un partido clave con su rival directo, Rosario Central, con un centro gol del Kily González sobre la hora. En la decimocuarta fecha se lesionó Hilario Navarro y tuvo que entrar Wally Martínez Gullota. Todos se agarraron la cabeza, el descenso ya era un hecho. Mucho más después de perder 2 a 1 con Boca, con la mano del Pochi Chávez y el famoso Gol de Tito Gol de Tito Gol de Tito Noar (?).

Después llegarían un par de empates, incluido el 0 a 0 ante Independiente, la victoria 1 a 0 ante Huracán con la que La Acadé evitó el descenso directo; y el último partido del campeonato frente a Colón, con ribetes de final. Después de tanto sufrir, Racing podía zafar de todo con un triunfo en Santa Fe. Perdió 1 a 0 con gol del Pirulo Rivarola sobre el cierre del encuentro.

La promoción ante Belgrano es, sin lugar a dudas, lo que más se recuerda de aquel equipo. Fue superior en Córdoba, pero nuevamente quedó expuesto en una jugada desafortunada de Cáceres y sólo pudo rescatar un 1 a 1. Para la revancha, en Avellaneda, increíblemente la suerte cambió. Todo lo que no había ligado en el torneo, lo ligó en una misma tarde.

Los cordobeses dirigidos por Mario Gómez hicieron los méritos suficientes para llevarse un holgado triunfo y el pase a Primera División, pero el delantero Claudio Bustos erró el gol de su vida y le devolvió la suya a Racing. Con un gol de Maxi Moralez, La Academia se quedó en Primera, sí. Y con Wally firme en el arco, lo que es peor (?).

Tigre Escocia (2010)

Inspirada en el diseño de su bandera, en marzo de 2007 la selección escocesa presentó una camiseta alternativa bastante particular, de color blanco y con una gran cruz celeste con bordes dorados en el medio del pecho. Hasta ahí una rareza que nada tiene que ver con nuestro querido fútbol argentino. ¿O sí?

Al año siguiente, la marca Diadora, la misma que vestía a los europeos, volvió a involucrarse con los equipos de nuestro país, firmando sendos contratos con Argentinos Juniors y Tigre. De entrada, la empresa de indumentaria quiso sacarse la responsabilidad de elegir las camisetas y puso todo en manos de los hinchas, que a través de la web tenían la posibilidad de determinar los diseños a confeccionar.

Los primeros dos modelos elegidos por los hinchas del Matador entre las opciones que ofrecía la marca, fueron bien tradicionales. La tercera equipación, en cambio, fue una amarilla fosforescente que provocó arcadas y epilepsia al por mayor en los pagos de Victoria. ¿Pero qué pasó con el cuarto diseño en discordia?

La casaca no aprobada por la mayoría de los hinchas, era muy similar a aquella del seleccionado escocés: blanca, con una cruz roja en medio del pecho. Ese año fue descartada, claro. Pero un par de años más tarde Diadora se sacó las ganas de mostrarla.

En el Clausura 2010 salió a la cancha por primera vez, en un partido ante Colón de Santa Fe. Después, volvió a utilizarse ante Independiente y Boca. ¿El detalle? Era una camiseta muy parecida a la que habían desechado los hinchas, aunque la cruz, en lugar de ser roja, era azul. Había que conservar los colores de Escocia (?).

Independiente @independientetw (2012)

Tras haber finalizado su vínculo con la empresa Motomel, en agosto de 2012 el Club Atlético Independiente tuvo una iniciativa bastante llamativa para no dejar vacío el frente de su camiseta: estampar su propia cuenta de Twitter.

La acción marketinera recordaba un poco a aquella movida del año 2002, cuando el Rojo llevó en su pecho el auspicio de su sitio oficial: Independiente.com. Web que, vale la pena recordar, fue abandonada en el 2008.

Pero un sitio es una cosa y una cuenta de Twitter es otra. Por eso la dirigencia no dudó en mandar a estampar las camisetas, para presentarlas nada más y nada menos que en el clásico ante Racing del Torneo Inicial 2012. Fue así como el @independientetw salió al Cilindro de Avellaneda y se comió un baile que fue decorado con ¡2 goles de Sand! Por supuesto que, a partir de ese momento, @ElFantasmaDeLaB comenzó a seguirlos.

Haber debutado en un clásico y con una derrota fue lo peor que lo pudo haber pasado a @independientetw, que enseguida comenzó a ser vista con mala cara por parte de los cabuleros. Ni hablar después de haber perdido 2 a 0 con Arsenal en la fecha siguiente. Lo único rescatable de la camiseta twittera fue el empate 3 a 3 ante Boca, que luego serviría para avanzar en la Copa Sudamericana. Ya con el auspicio de TCL, claro.

Como si fuera poco, en noviembre de ese mismo año el club se interesó en la cuenta @independiente, que le pertenecía a un hincha. Tras llegar a un acuerdo, el simpatizante cedió su usuario y le dieron el de @independientetw a cambio. Sí, sí, el mismo de la camiseta. Y lo curioso del caso es que, desde esa cuenta que antes fue oficial, suelen publicarse palos para la dirigencia:

Vélez Juegos Olímpicos Buenos Aires (1997)

El 13 de abril de 1997 quedará marcado en la historia de Vélez Sársfield, por ser el día en el que el cuadro de Liniers se adjudicó por primera vez en su historia la Recopa Sudamericana, trofeo que antiguamente disputaban, en Japón, el campeón de la Copa Libertadores de América y el campeón de la Supercopa Sudamericana.

Para aquella edición de 1997, River y El Fortín debieron adecuarse a las normas de la competición y no exhibir publicidad en su indumentaria, cosa que durante muchos años fue tradición en Tokio, tanto en la Recopa como en la Intercontinental.

La marca Quilmes, que patrocinaba a ambos equipos, se tuvo que quedar con las ganas de mostrarse internacionalmente, ya que Vélez y el Millonario salieron a la cancha con sus casacas limpias…aunque no tanto.

En la espalda de la casaca fortinera se podía observar un logo que apoyaba la candidatura de Buenos Aires para los Juegos Olímpicos de 2004. Los Juegos que se hicieron en Atenas, sí.

Atlético Villa Gesell (1990)

Qué hermoso rejunte fue históricamente el viejo Torneo Regional, luego denominado Torneo del Interior. Equipos con nombres extraordinarios, canchas en medio del campo, resultados que apenas si salían en la revista Sólo Fútbol, prometedoras figuras de ligas locales y, por supuesto, veteranos con pasado en Primera División que no tenían ningún problema en cambiar un poquito de prestigio por algunos billetes. Total, ¿quién se iba a enterar?

Un gran ejemplo que escupió esa amada competición fue el Atlético Villa Gesell de la temporada 1990/91. La institución costera, fundada en 1974, obtuvo el título de la Liga Madariaguense de fútbol en 1989 y eso le dio el derecho a participar del Regional al año siguiente. Y no lo iba a hacer así nomás, obvio.

Para 1990, llegaron al club varios refuerzos, entre los que se destacaban Oscar Más y Roberto Mouzo, dos viejas glorias de River y Boca. Pinino venía de hacer un master de betocarranceo durante la década del 80, jugando en cuanto equipo requiriese de sus servicios. El ex defensor xeneize, por su parte, se había retirado en 1986. Ninguno estaba en actividad, pero la tentación de volver a sentirse futbolista era muy grande.

Junto a ellos, también llegaron a la ciudad balnearia otros jugadores con menos cartel, todo bajo la atenta mirada del Hueso Rubén Glaría, quien asesoraba técnicamente.

¿Cómo le fue a Atlético? Mal, como no podía ser de otra manera. En la primera fase del torneo, participaron de la Zona Bonaerense junto a Alvarado de Mar del Plata, Ever Ready de Dolores y Alumni de Benito Juárez. Los geselinos apenas consiguieron 1 victoria, 1 empate y 4 derrotas, terminando últimos.

Aunque sea quedaron afuera en diciembre de ese año. Gesell, calor, playa. Pensándolo bien, no estuvo todo tan mal.

Lanús azul inédita (2001)

Aquel primer template de la firma Le Coq Sportif que estrenó Lanús en 2001 tuvo una versión inédita que, a diferencia del modelo granate y el modelo blanco, jamás salió a la cancha oficialmente.

La tercera camiseta que la marca francesa le había diseñado a Lanús era de un tono azul marino, con detalles que combinaban los colores tradicionales de la institución. Un homenaje, quizás, a la indumentaria Kelme que se había utilizado un par de años antes.

Gracias a @sebagranate