Machín a Boca 2009

Extraña situación la que vivió el volante Gastón Machín en la temporada 2008/2009. Sin lugar en Independiente, fue cedido a préstamo por un año a Newell’s Old Boys de Rosario, donde alcanzó a jugar 14 partidos en el Apertura 2008 y apenas 1 encuentro en los albores del Clausura 2009. Ese partido, casualmente, fue ante Boca Juniors, el equipo que por aquellos días estaba interesado en sus servicios y mucho más cuando se supo que a Machín no le estaban pagando y que podía quedar libre.

El futbolista, ni lento ni perezoso, pidió la cancelación de su préstamo con La Lepra para poder volver a Independiente y negociar otro préstamo, ya que el técnico del Rojo, Pepé Santoro, tampoco lo tenía en sus planes.

En marzo de 2009 Machín pudo irse de Newell’s y entonces el camino quedó allanado para que diablos y xeneizes se pusieran de acuerdo, cosa que finalmente sucedió. Fue así como varios medios dieron la contratación como hecha, aunque faltaba un detalle.

El reglamento de AFA prohibía otro préstamo en esa situación, motivo por el cual varios clubes tiraron la bronca en la reunion del Comité Ejecutivo. Al no quedar libre del Rojo, el rubio mediocampista necesitó una mano del secretario general de Agremiados, Sergio Marchi; pero ni así pudo dar vuelta las cosas. Tras llorar un poco la carta, Machín se quedó en Independiente y disputó 8 partidos más de ese Clausura 2009.

Un año más tarde, jugando para Huracán, le haría (y le gritaría) un gol a Boca. Pero esa es otra historia.

La gira de Huracán por Corea (1985)

Cinco amistosos del Globo podría ser el título de una novela de Julio Verne (?), pero no. La frase resume la participación de Huracán de Parque Patricios en la Copa Presidente de Corea, ese singular torneo internacional del que también formaron parte, en otras ediciones, equipos argentinos como Racing de Córdoba, Deportivo Español y Gimnasia y Esgrima La Plata.

Invitado a participar de la copa en 1985, la delegación del Globo se empilchó con lo mejor que tenía y partió hacia Corea del Sur, donde lo esperaba un fascinante mundo, muy distinto al que le tocaba vivir fin de semana tras fin de semana.

Para empezar, los quemeros tuvieron que seguir al pie de la letra el protocolo de la competición, que incluía, entre otras cosas, un desfile por el estadio de Seúl. Como en los Juegos Olímpicos, sí, pero en un torneo amistoso.

Lo que parecía estar dentro del protocolo, también, era que Huracán cumpliera el rol de partenaire de casi todos los equipos invitados, ya que la mayoría lo sacó a pasear un rato (?). Aunque, hay que decirlo, arrancó bastante bien.

En su primer partido, el 2 de junio de 1985, el cuadro argentino le ganó 1 a 0 a la selección de Tailandia. Y tres días más tarde, lograría un empate ante la selección local. Clasificó segundo en su zona y avanzó a la segunda fase. Hasta ahí todo bien, pero faltaba lo peor.

El 9 de junio Huracán enfrentó a la selección olímpica de Corea del Sur, que años mas tarde sería anfitriona de los Juegos de Seúl 88. El resultado fue lapidario: 4 a 1 para los coreanos.

A partir de ese momento, el Globo se derrumbó. En el cuarto partido, cayó 5 a 2 con la selección B de Irak. Y para rematarla, perdió 2 a 1 con Canadá. Hay que perder con Canadá, eh.

El mito cuenta que, de regreso a Sudamérica, algunos jugadores de aquel Huracán, como el Turco García y Claudio Morresi, se tomaron absolutamente todo lo que había para tomar en el avión, junto a algunos hombres de Central Español de Uruguay, entre los que se encontraba el padre de un integrante de #UnMundialParaEnUnaBaldosa. Pero son cosas que cuenta la gilada, no vayan a creer (?).

Gracias a Casacas Quemeras por las fotos.

Arsenal con pantalones de Quilmes 2011

La famosa Ley de Talles, esa que desde hace un tiempo obliga a los locales de ropa de Buenos Aires a tener prendas de todos los tamaños, pareciera no tener vigencia en el fútbol argentino. Al menos no en Sarandí.

A mediados de 2011 el club Arsenal terminó su vínculo con la empresa Mitre y arrancó su relación con la italiana Lotto, aunque de muy mala manera.

El 6 de agosto de 2011, fecha en la que Arsenal comenzó su participación en el Torneo Apertura enfrentando a Colón, los utileros se dieron cuenta de que la ropa que habían recibido de su nuevo proveedor no estaba en regla. O mejor dicho, los talles que les habían mandado eran cualquier cosa. Los pantalones, a varios jugadores, ni siquiera les entraban.

Fue así como los del Viaducto reclamaron unos pantalones como la gente y desde la firma de indumentaria les mandaron unos que, si bien tenían los talles correctos, no eran blancos, ni rojos, ni celestes. Eran azules. ¡Y de Quilmes!

Sí, aunque usted no lo crea, al club Arsenal recibió pantaloncitos del Cervecero, con escudo y todo. Entonces el utilero, con toda la paciencia del mundo, tuvo que tapar la insignia quilmeña en cada pantaloncito, uno por uno, utilizando los números y tratando de hacer magia para que no quedaran rastros del anterior dueño.

Los trucos, sin embargo, fueron en vano, porque por encima de los números de algunos jugadores, terminaron asomando las estrellitas del escudo de Quilmes. ¿Números con estrellas? ¿Dónde se vio? Ah, sí, en Sarandí.

Bassedas a Boca 2000

Allá por el verano de 2000 Boca Juniors se preparaba para participar de la Copa Libertadores que unos meses más tarde terminaría ganando. Para tal objetivo, el cuadro dirigido por Carlos Bianchi procuró reforzarse con un volante que le aportara experiencia y categoría. Y el elegido fue Christian Bassedas, el hombre de Vélez Sársfield.

Las negociaciones entre los dirigentes fueron avanzando cada vez más, hasta que finalmente se pusieron de acuerdo de palabra. Fue así como el Xeneize inscribió al jugador y le abrió las puertas para terminar de cerrar la operación.

El 11 de febrero de 2000, Bassedas entrenó por la mañana con Vélez y por la tarde se hizo la revisión médica con el doctor de Boca. Ya casi llegando a la noche, se fue hasta La Bombonera y antes de entrar se sacó una foto con La Raulito. Simbólicamente ya era bostero.

Sin embargo, una vez adentro, Bassedas se enteró que había una pequeña diferencia entre lo que pretendía Vélez y lo que estaba dispuesto a negociar Boca. ¿Cuál era el problema? La cláusula del contrato sobre una futura venta.

Un rato más tarde, el volante abandonó la reunión y regresó a Vélez, donde jugaría un torneo más, antes de ser vendido al Newcastle de Inglaterra.

Talleres verde «León» 2008/2009

talleresverde

Los colores de una institución deportiva deberían ser inalterables, está clarísimo. Pero en tiempos donde mandan las marcas y las empresas, ese ítem es totalmente discutible. Mucho más si hablamos de Talleres de Córdoba, un club al que cualquier color parece sentarle bien.

A comienzos de 2008 el empresario Carlos Ahumada compró gran parte de las acciones del club y lo primero que hizo, fiel a su estilo grandilocuente, fue reforzar el plantel con apellidos de peso. Por entonces llegaron el Colorado Federico Lussenhoff, el colombiano Alexander Viveros, Paulo Rosales y un arquero paraguayo con nombre de cantante latino: Anthony Silva.

La campaña, sin embargo, no fue buena ni mucho menos. La T se salvó del descenso una fecha antes del final y debió asegurar su permanencia en la B Nacional mediante una Promoción frente a Racing de Córdoba.

Ya en la temporada 2008/2009 y con la obligación de sumar más de 50 puntos para no descender, llegaron a Talleres nombres como el Pupi Salmerón, Zermatten, Stang y Celso Esquivel. ¿Se produjo el milagro? Ni a palos. Arrancaron bien, sí, pero a final de temporada bajarían al Torneo Argentino A.

ahumadaverde

Lo peor, de todas maneras, no pasó por el aspecto deportivo, sino por el lado de la indumentaria. Es que Ahumada, el polémico empresario, había gerenciado antes al León de México y tenía el sueño de que Talleres, el supuesto club de sus amores, vistiera la misma camiseta: verde esmeralda.

De más está decir que el capricho se convirtió en realidad y los Tallarines salieron a la cancha en gran parte de esa temporada con una casaca marca Kappa muy similar a la del club mexicano. ¿El resultado? Quedó a la vista: descenso y pérdida de la identidad. ¿Algo más querían?

Crespo al Euro Musketeers de India 2012

Hernán Jorge Crespo fue, sin lugar a dudas, uno de los delanteros argentinos más destacados de las últimas dos décadas. A pesar de no haber conseguido títulos con la selección argentina, Valdanito tuvo una trayectoria llena de goles y logros al más alto nivel internacional, situación que le permitió desechar la posibilidad de retornar al país para vestir nuevamente la camiseta de River Plate.

Tentado más de una vez para pegar la vuelta al Millonario, Crespo siempre respondió negativamente, dejando en claro que lo económico no era lo que le impedía volver. Pero si la traba no era el dinero, ¿qué?

Lo más lógico, claro, era creer que el ex Inter y Milan no quería venir a la Argentina a regalar todo el prestigio que había conseguido. Cosa totalmente entendible, si no fuera por la otra versión que siempre circuló: Crespo no volvía al país porque la mujer no lo dejaba. ¿Pollerudo? Uff, un tema mucho más delicado (?).

Lo cierto es que después de decirle que no por última vez a River en octubre de 2011, pocos meses después su nombre apareció en una glamorosa subasta de la Liga India, de la que formaron parte reconocidos jugadores como Okocha, Fowler, Cannavaro y Pires; y entrenadores de la talla de Fernando Couto y el Diablo Etcheverry, entre otros.

Fue así como The Euro Musketeers de Barasat, una de las 6 franquicias de la Premier Soccer League, adquirió el pase de Crespo en 840 mil dólares. Entonces Hernán hizo lo que tenía que hacer: rescindió su contrato con el Parma, se fijó dónde quedaba la India en el mapa, armó el bolso y…¿viajó? No, no viajó. Y lo bien que hizo.

El torneo fue denunciado como ilegal por la AFC (la federación de fútbol de la India) y, tras posponerse varias veces, nunca llegó a arrancar en el 2012. A la mujer de Crespo le gusta esto (?).

Independiente con fotos de hinchas (2009)

Corría el segundo semestre del 2009 cuando la dirigencia de Independiente de Avellaneda, compenetrada en la tarea de reinaugurar el estadio que habían tirado abajo un par de años antes, ideó una serie de acciones de marketing para tratar de aprovechar el envión emocional.

Uno de los puntos fuertes de la campaña que llevaba el lema «Ponele espíritu al Nuevo Estadio«, fue la confección de una nueva camiseta que llevaría los rostros de 1.000 hinchas del rojo. Para ser uno de los elegidos, claro, había que inscribirse, mandar una foto carnet y depositar $1000. La cosa no era así nomás.

Lo que fue así nomás fue la mismísima casaca. No sólo usaron el mismo modelo Puma que venían utilizando hasta entonces, sino que además no estamparon las fotos sobre el uniforme blanco, como lo habían anunciado en un principio. Lo hicieron sobre la camiseta roja. Y el resultado fue espantoso.

La pilcha, que se parecía mucho más a una pancarta con víctimas de la inseguridad que a otra cosa, salió a la cancha el 28 de octubre de 2009, día en el que el Rojo pudo reestrenar parcialmente su estadio con una victoria 3 a 2 ante Colón de Santa Fe.

Lo que queda claro, viendo las imágenes, es que no llegaron a cumpletar los 100 hinchas por cada jugador de campo, como habían prometido, y tuvieron que jugar con sólo 70 fotitos en el pecho.

Bueno, che. Quien dice 1000, dice 700. No sean detallistas (?).

Premios Baldoseros 2012

Después de 11 días de urnas abiertas para nuestros lectores, llegó el turno de dar a conocer a los ganadores en las distintas categorías de la Encuesta Baldosera 2012.

 


Premio «Claudio Benetti» al baldosero de 2012:

Rodrigo «el novio de Fort» Díaz (24%)

Comenzaba el mes de noviembre y una cara nueva pero con culo usado causó sorpresa en el entrenamiento de El Porvenir: era el sex toy del empresario chocolatero que iba a probarse en el club de Gerli, a las órdenes de Luis Ventura. «Tiene el tranco de un futbolista. Jugó en Independiente de Tandil, es carrilero», lo presentó el periodista. Parece que con esto no alcanzó y al poco tiempo apareció en una prueba en Atlas. Cayó en Rolls Royce, pateó un par de pelotas y le dieron las gracias.

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