Mal Pase: Chilavert a la NFL

La gran pegada que tenía Chila permitió que, en más de una oportunidad, lo tentaran para practicar otro deporte: el fútbol americano. Aquí el detalle de aquella curiosa posibilidad que quedó en la nada.

Corría 1997 cuando José Luis Chilavert ya era el enemigo número 1 del pueblo futbolero argentino. Salvo los de Vélez, su equipo, los demás hinchas lo odiaban. Por su personalidad, por su temperamento, por sus declaraciones y principalmente por sus características de juego, esas que le permitían ser la figura descollante ante River, Boca o la selección argentina.

En junio de ese mismo año Paraguay viajó a Cochabamba para participar de la Copa América de Bolivia, donde le tocó compartir el Grupo A con Argentina, Chile y Ecuador. Y ahí, ante la prensa de todo el mundo, Chila comenzó a dar señales de que, lo que se rumoreaba hasta el momento, podía ser verdad: un equipo de la NFL lo quería como pateador.

Tras la victoria de Paraguay, 1 a 0 frente a Ecuador, el polémico arquero se tomó un tiempo, en los entrenamientos, para practicar con el típico balón ovalado del football.

Primero, para tratar de agarrarle la mano, remató un par de veces por encima del arco y festejó como si hubiesen sido conversiones. Más tarde, se focalizó en un punto fijo y estrelló 5 disparos de forma consecutiva en el travesaño. Una bestia que sólo calzaba 39.

Después de mostrarse ante los periodistas con esa pelota, llegaron las preguntas obvias. Y ahí en su salsa, Chilavert se despachó: «Me hicieron una oferta para jugar allí porque les llamó la atención la potencia con que le pego a la pelota, pero no puedo decir cuanto dinero me ofrecieron porque los americanos son muy especiales con ese tema» (?).

Y agregó: «les pedí si puedo ir a hacer la prueba cuando me tome unos días de vacaciones y vamos a ver qué pasa, pero no voy a decir el nombre del club». Cauteloso.

La posibilidad, sin embargo, no era descabellada. La función del pateador en el fútbol americano no requiere de demasiada participación en el juego. Sólo entrar y patear. Y eso a Chila lo entusiasmaba. Además del dinero, claro.

Lo cierto es que los días pasaron y el arquero paraguayo siguió jugando por mucho tiempo más en el Fortín y en su selección, pero nunca en la NFL. Incluso en 1999, mientras pasaba unos días en Miami, otros dos equipos le volvieron a ofrecer un contrato para que se fuera los Estados Unidos. «Si la oferta es buena, me voy», llegó a decir Chilavert por entonces. Pero se quedó.

En el fútbol americano, tú no has ganado nothing.

Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com

Ferro Mebal/Bundes Sports 2001

Después de sufrir dos descensos de forma consecutiva, Ferro Carril Oeste arrancó un tanto demorado su participación en el torneo de la Primera B. Y el apuro no sólo se notó en la parte futbolística, sino también en la indumentaria.

Ferro empezó ese campeonato en la 5º fecha, perdiendo 1 a 0 ante Argentino de Rosario. Ese día el club de Caballito salió a la cancha con una camiseta genérica verde de la firma Mebal y la publicidad de Bundes Sports, la empresa que comercializaba los productos deportivos.

Una semana más tarde, más precisamente el 12 de agosto de 2001, Ferro recibió a Ituzaingó y ese partido dio lugar a un hecho bastante curioso en la popular local.

Cuando los hinchas de Oeste vieron saltar a la cancha a los jugadores de verde, les dieron el típico recibimiento: cantaron, aplaudieron y tiraron papelitos. Con un detalle, los que habían salido no eran los jugadores de Ferro, sino los de Ituzaingó.

La confusión se produjo porque su rival ese día salió vestido de manera casi idéntica a Ferro una semana antes: camiseta verde con el mismo diseño, aunque sin el escudo y con el Mebal bien grande en el pecho.

Recién cuando el dueño de casa apareció vestido de blanco, los simpatizantes verdolagas se desayunaron con la realidad. Habían alentado al rival.

Luego de aquel episodio, Ferro comenzó a usar su modelo definitivo para aquella temporada.

Gracias a Ariel_Ferro y El Gonza Tricolor

Argentina 1 – Chacarita 0

Tratando de encontrar el equipo ideal para lo que sería su participación en el Preolímpico de Colombia 1980, la selección argentina dirigida por Federico Sacchi buscó, a comienzos de ese año, un partido amistoso que le sirviera como medida. Aunque las cosas no fueron sencillas.

Con poco tiempo y mucha improvisación, la AFA intentó organizar un match ante Argentinos Juniors en Mar del Plata, pero las gestiones no llegaron a buen puerto. Fue así cómo surgió el plan B, enfrentar a Chacarita Juniors.

El partido se disputó el miércoles 9 de enero de 1980 en la cancha de la Fundación Natalio Salvatori, en Derqui. Con camisetas, pantalones, medias, botines y todo. Pero en Derqui (?).

Argentina, con jugadores como el arquero Oscar Quiroga, Binello, Luis Ludueña, Osvaldo Rinaldi, Juan José Meza y Carlos Randazzo, ganó 1 a 0 con gol de Guillermo Hoyos. La sorpresa, sin embargo, fue el puntero de Rosario Central, José Rafael Tártalo, a quien la revista El Gráfico no dudó en compararlo apresuradamente con el Loco Houseman. Pobre pibe.

Claramente gallegos

Aquel gran equipo del Deportivo Español, campeón de la B en 1984 y protagonista de Primera División en los años posteriores, tuvos varios momentos festivos, donde dejaron en claro que la elegancia sólo la sabían aplicar durante los partidos.

La foto nos muestra a parte importante de aquel histórico plantel, como Pedro Catalano y el Puma Rodríguez, trajeados inexplicablemente en tonos claros. La influencia de las publicidades de la época.

Unión con camisetas distintas 1995

A simple vista las camisetas de Unión de Santa Fe son iguales, pero si miramos bien nos vamos a dar cuenta de que son diferentes. La que viste Pocholo Sánchez, con el cuello y el logo de adidas en rojo, es de 1995 y distinta a la que luce Pablo Bezombe, con cuello bicolor y el logo en negro, correspondiente a 1993.

Gracias a Diego Ibarra.

Alvarado 2 – Irgiz 1 (1994)

Corrían los últimos meses de 1993 cuando una misteriosa empresa llamada Telemarket tomó las riendas de Alvarado de Mar del Plata y lo reforzó como si se tratase de un club de Primera División, con la salvedad de que apenas iba a participar del Torneo del Interior.

A la buena base de jugadores que ya tenía el equipo marplatense, se sumaron hombres de experiencia como Juan Barbas, Silvio Rudman, Germán Cáceres, Hugo Musladini, la Rata Rodríguez y el uruguayo Obdulio Trasante. Todo esto bajo el ala de César Luis Menotti, cabeza del proyecto, que ni lento ni perezoso designó a su mano derecha, Cayetano Rodríguez, como director técnico.

La presentación de aquel plantel se hizo a todo trapo, con un amistoso internacional en el verano de 1994, algo bastante inusual para un equipo del interior del país. Fue así como, en el Estadio Mundialista José María Minella, Alvarado de Mar del Plata recibió al FC Irgiz Balakovo. ¿Lo qué? El Irgiz de Rusia, para los amigos (?).

La institución rusa había sido fundado sólo un par de años antes y por aquel entonces jugaba en la 3º división de su país. Poco rival para Alvarado, que se terminó imponiendo por 2 a 1, con goles de Barbas y Cáceres.

Después de ese estreno glamoroso, con un puntapié inicial de Menotti incluído, al conjunto de La Feliz las cosas no le fueron bien. Apenas pasó una ronda en el Torneo del Interior y luego fue incapaz de avanzar en un grupo que tenía a Cipolletti de Río Negro, Compañía General de Salto y Deportivo Patagones de Carmen de Patagones. ¿El Irgiz? Sufrió una suerte similar, o peor. Ese mismo año desaparecería, como la empresa que dejó en bancarrota a Alvarado.

Gracias a HDFM

Especiales: un baldosero en el cuerpo técnico, la moda de 2012

Sus trayectorias carecieron de brillo propio y se retiraron en el más absoluto silencio, pero hoy intentan ganarse el reconocimiento al costado de las canchas de Primera División. Tener un baldosero en el cuerpo técnico, la tendencia del año que se nos va.

Diego Dabove

Eterno arquero suplente que vivió bajo la sombra de Carlos Roa en Lanús, club al que llegó en 1985 y del que se marchó diez años más tarde sin haber debutado oficialmente (varias veces fue suplente de Lechuga en Primera), pero con más de 100 partidos de Reserva en el lomo.

Lejos del Granate, continuó su carrera pululando por clubes del ascenso de manera descendente. Pasó por Sportivo Dock Sud (1996), Argentino de Quilmes (1997), Ferro de General Pico (1998), Cañuelas (1998/1999) y colgó los guantes en Deportivo Riestra (2000/2001). Antes, a comienzos de los noventas, había sido preseleccionado para la Sub 19 que dirigía Reinaldo Carlos Merlo.

Una vez retirado, comenzó a ganarse la vida como entrenador de arqueros y trabajó con técnicos de la talla de Miguel Brindisi (Lanús y Boca Juniors), el Turco Antonio Mohamed (Huracán) y Néstor Gorosito (Lanús, Rosario Central, Argentinos Juniors, River Plate). Actualmente labura en el cuerpo técnico de Independiente.

Lucas Vivas

Otro postergado arquero de Lanús que, ante las pocas posibilidades de ser titular, tuvo que encontrar su lugar fuera del reducto de juego.

Actuando en las inferiores del Granate tuvo la fortuna de integrar las selecciones juveniles de Pekerman en el Mundial sub 17 de Egipto, en 1997. Fue suplente de Franco Costanzo, claro.

Algunos años más tarde pasó a Platense, donde también comió banco a morir. Y en 2006, cuando nos preguntábamos qué era de su vida, un supuesto Lucas Vivas apareció en los comentarios del blog y se convirtió casi en un mito viviente de En Una Baldosa.

Hoy es el preparador físico alterno (sí, alterno) del Racing de Zubeldía, luego de haber pasado por San Lorenzo, Lanús y Barcelona de Ecuador.

Jeremías Gallego

Hijo de Américo Rubén Gallego, intentó imitarlo al comenzar su carrera por el fútbol como volante central en Platense, con 17 años. Sin embargo, rápidamente pasó a Chacarita Juniors, ya con el 1 en la espalda. O mejor dicho, con el 12.

Priorizando el puesto de arquero, se probó en Banfield y más tarde recaló en River. Fue el propio Tolo que en el 2001 lo subió a entrenar con la Primera. En su estreno con los profesionales, recibió 7 goles, por lo que su partida fue una cuestión de tiempo.

Continuó sin suerte en Excursionistas y Central Córdoba (2001/2002), donde finalmente quedó. Sin embargo, su carta de presentación no fue la mejor. Se comió 6 en su primer partido.

Pasó por Almagro (2002/2003), aunque sin jugar, y repitió la costumbre en Armenio y Ferro, ambos en 2004. Al año siguiente fichó para Los Angeles Galaxy de Estados Unidos y en 2006 se sumó al Atlético Mexiquense, la filial del Toluca donde trabajaba el Tolo.

Un par de años más tarde firmó para Fénix de Montevideo y en 2009 regresó al país para atajar, o intentarlo, en Acassuso, club que abandonó en 2011 para trabajar como entrenador de arqueros del Colo Colo, junto a su papá.

Hoy integra el cuerpo técnico de Independiente de Avellaneda.

Emiliano Díaz

El nene mimado de Ramón. Nació en Nápoles en 1983 e hizo inferiores en el exterior, pasando por el Mónaco, Yokohama Marinos de Japón y Avellino de Italia.

Una vez grandecito (?), su padre lo hizo debutar como volante en la Primera de River Plate, nada más y nada menos que el día que festejaban la obtención del Clausura 2002 en un partido ante Central, en Rosario.

Tras pasar sin éxito por Talleres de Córdoba, Deportivo Colonia de Uruguay, Oxford United de Inglaterra, Defensores de Belgrano, Defensa y Justicia y Platense, su padre lo llevó nuevamente a Primera para que vistiera la camiseta de San Lorenzo en la temporada 2007/2008. No se incorporó sólo, claro, también estaba su hermano Michael. Sus últimas señales de vida como jugador las dio en All Boys.

Durante 2011 dio la nota en su función de asistente informático de Independiente, bajo el mando de su viejo, obvio. Como si fuera poco, se instaló en Twitter como ícono tecnológico al punto de ser TT con el hashtag #Emiliano.

Después de haber sido acusado de quedarse con dos computadoras de Independiente, hoy es colaborador de su padre en River Plate.

Mariano Armentano

Un caso especial. Como futbolista se destacó por su figura espigada y el escaso poder de gol que demostró en Argentina. Arrancó en Vélez (1991 a 1995 y 1997/1998) y rindió de manera aceptable con Estudiantes de La Plata (1994/1995) en el Nacional B.

También pasó sin suerte por Racing y Rosario Central, donde logró que su apellido sea sinónimo de sequía. En Europa, le fue un poquito mejor, aunque tampoco la descosió. En Suiza actuó para el Basel y en España para varios equipos, como el Elche y el Rayo Vallecano.

En la actualidad no conforma un cuerpo técnico, pero sí trabaja como Gerente del fútbol Profesional de Vélez, el último campeón.

Estudiantes improvisada 2006

La participación de Estudiantes de La Plata en la Copa Libertadores de 2006 dejó en claro que, pese a la tradición copera del Pincha, la institución no estaba preparada para afrentar dos torneos al mismo tiempo. Al menos desde el rubro indumentaria.

En el primer semestre de ese año el cuadro platense vivió la transición de Penalty a Topper y eso se vio reflejado en su ropa. No sólo salió a la cancha con un gran parche ante el Sporting Cristal, sino que además tuvo que utilizar una camiseta blanca, hecha de apuro, en el encuentro que perdió 3 a 1 ante el Independiente Santa Fe, en Colombia.

La sencilla casaca, con cuello rojo y algunos detalles en negro, sólo fue vista en esa ocasión. Luego Estudiantes estrenaría un modelo alternativo de color negro.