Massara Daniel

Daniel Ricardo Massara

Corría abril de 1990 cuando el siempre impredecible Talleres de Córdoba se encontró ante una situación límite: sus jugadores decidieron no presentarse a jugar un partido frente a Mandiyú, ante un importante atraso en el pago de los sueldos. En ese contexto nacieron varias historias baldoseras, como la de Daniel Massara, el hombre que nunca sonreía (?).

El conjunto cordobés solucionó el tema enviando a Corrientes a un grupo de carneros juveniles que venían pidiendo guita pista. En esa fecha 31 de la temporada 1989/90 de la Primera División, el albiazul salió a la cancha con Jara; Cavaller, Kesman, Figueroa y Massara; Mansilla, el súper héroe Goldman y Berterame; Capreta, López y Maiolotessi. Luego ingresaron Escañuela y Maldonado, para terminar de ponerle color a una jornada que arrojó la clara victoria del team algodonero por 4 a 0, con goles de Ramos, Blanchart y el grosso de Félix Torres en 2 oportunidades. Para colmo, ese día jugó Abelardo Vallejos, así que más de un pendejo se debe haber arrepentido de haberse dedicado al fútbol en ese mismo siglo.

Nuestro homenajeado, como la mayoría de sus compañeros, tuvo debut y despedida al mismo tiempo. Siguió perteneciendo al plantel pero las oportunidades no se le volvieron a presentar, decepcionando a todos aquellos que por entonces se preguntaban «¿Qué Massara más hará?».

Estudiantes Penalty Sudamericana 2005

Salvo que la vistió Chatruc (?), la casaca no tiene nada de malo. Es más, fue un modelo bastante aceptable y sobrio el que se mandó Penalty para la participación de Estudiantes de La Plata en la Copa Sudamericana de 2005. Lo curioso del caso es que, a diferencia de lo que suelen hacer otras marcas a la hora de crear camisetas para torneos internacionales, la empresa brasileña diseñó para el Pincha un ejemplar tradicional, que sólo se diferenciaba del habitual en el ancho de los bastones.

El conjunto platense apenas disputó la primera ronda (quedó afuera ante Banfield), por lo que sólo se vio la camiseta en 2 oportunidades. Y para colmo, en su segundo partido, la versión mangas largas dejó ver una diferencia con el de mangas cortas en cuanto al estampado de la publicidad. Para prueba, basta con un botón Chelo Carrusca (?).

Masat Gustavo

Gustavo Gilberto Masat

Ya hemos mostrado en este sitio como varios personajes del ambiente baldosero se las han arreglado para subsistir colgándose de la figura de Gabriel Batistuta. Desde el primo que entrenó en la Fiorentina, pasando por el delantero que aprovechó el parecido físico, hasta el entrañable Piquetero Arce, quien era vendido en la página de su representante como un jugador de «fantasía, experiencia y técnica» (?) junto a…¡una foto de Bati!

Lo que no esperábamos a esta altura del partido (?), era encontrarnos con la historia de Gustavo Masat. ¿¿¿Quién??? Bueno, no se hagan los distraídos. Todo el mundo conoce a Gustavo Masat como el amigo de la infancia de Batigol. Y si bien no le sirvió para hacer una prolongada carrera como futbolista, pudo aprovechar el contacto y destacarse en otras actividades.

Nacido en Reconquista, se formó como defensor y llamó la atención de Jorge Griffa, que se lo llevó para Rosario, aprovechando que tenía que fichar a otro pibe de ese lugar, un gordito adicto a los alfajores de apellido Batistuta. Y ahí, dónde los más parecido a un alfajor era ésto, los dos pibes pueblerinos fortalecieron su amistad, se ayudaron cuando se hacían falta. En fin, amigos.

Uno llegó a la Primera de Newell’s, pasó a River, baldoseó en Italiano (?), explotó en Boca, la rompió en Italia y robó en Qatar. El otro arrancó muy bien, entrenó con el plantel superior de La Lepra, fue convocado por Pachamé a la Selección sub 20 que participó del Mundial de Arabia Saudita en 1989 (¡usando la 10!) y…desapareció de un día para el otro.

Los historiadores (?) hablan de las malditas lesiones que lo marginaron. Lo cierto es que Gustavito no se hizo drama y con los años se abocó a su otra pasión, el golf. Actualmente participa de distintos torneos a nivel nacional y cada tanto tiene la suerte de jugar un rato con Ángel Cabrera y su amigo Bati, quienes seguramente deben pelear para explicarle cómo se le pega con un fierro.

Morón con remeras de entrenamiento 1997/98

El 2 de mayo de 1998 Nueva Chicago recibió al Deportivo Morón en su estadio de Mataderos. El encuentro, válido por la 8º fecha de la Zona Permanencia del Nacional B, tendría una curiosidad digna de Talleres de Córdoba: el utilero del visitante olvidó llevar las camisetas y el equipo tuvo que salir a la cancha con remeras de entrenamiento. La indumentaria, de color rojo y con el logo de Olan en blanco, tenía además los números pegados con cinta adhesiva. El juego oficial de casacas llegó recién para los 35 minutos del primer tiempo y entonces sí, para la segunda mitad, el Gallito pudo ponerse algo presentable.

(Gracias a Martín. Créditos a Glorioso Chicago)

Especiales: el otro Lamela

Marcelo Claudio Lamela

Claro, ahora todos nos llenamos la boca hablando de Lamela, el que asombró con su habilidad desde niño, el pibe que quiso el Barcelona, el que la rompió en las inferiores millonarias, el que debutó en Primera, el putito inocente chico que mostró su pierna lastimada a medio mundo. En fin, todos sabemos de quién hablamos cuando hablamos de Lamela. Pero al hacer referencia al jugador de River también pasamos por alto otra gran historia que lleva el mismo apellido. Con ustedes, el Lamela bueno (?).

Marcelito Lamela fue un estrella fugaz surgida en la cantera del Quilmes Atlético Club que en muy poco tiempo asombró a una muchedumbre y logró una sorpresiva transferencia al fútbol europeo, cuando todavía no era tan común que emigraran las jóvenes promesas.

Irrumpió en 1983 en el contexto del Torneo Proyección ’86, junto a Walter Parodi y otros futuros profesionales. Ese mismo año debutó en el estadio de Guido y Sarmiento, en un partido de la Primera B entre el Cervecero y El Porvenir. Ese día acompañó en la delantera a Víctor Martínez y el Cabezón Lorea. Favorecido por la partida de Jose Tartalo a la Selección de la categoría que hizo gira por Malasia, Lamela agarró la titularidad y respondió con 15 presencias y 5 goles. Quilmes parecía haber encontrado una joyita. Pero le duró poco.

A fines de 1983 Estudiantes de La Plata quiso quedarse con los servicios del juvenil, pero simultáneamente apareció la Unión Deportiva Las Palmas, de la Segunda A de España, y se lo llevó. Lamela fue refuerzo a comienzos de 1984 y ni bien aterrizó en la isla de Gran Canaria su padre José declaró ante los medios: «es mejor que Maradona«. Lo quemó.

Su estreno, con gol incluído, se produjo el 5 de febrero de 1984, en la victoria 3 a 2 frente al Castellón que sacudió las apuestas deportivas. Tenía apenas 19 años, 11 meses y 22 días. Parecía que se llevaba el Mundo por delante. Pero el plan falló. Un par de partidos más no le alcanzaron para estar a la altura de los elogios que había recibido en los primeros días. El público, increíblemente exigente, le empezó a pedir que fuese mejor que Maradona, tal como lo había vaticinado su padre. Y el pibe, sin la experiencia necesaria, se apichonó.

Antes de lo previsto, la melena colorada de Lamela dejó Europa y volvió a Quilmes, donde jugó más retrasado, como un 10 clásico, junto al Ñato Freddiani y Horacio Magalhaes. En ese frustrante 1984 agregó 13 partidos más y 1 gol a su historia con la camiseta blanca.

Para 1985, El Cervecero se armó para ascender (quedaría afuera ante Racing en la semi del Reducido) y la ya por entonces ex promesa tuvo poca participación. Siempre como suplente, apenas si disputó 11 encuentros y marcó 1 tanto. Al año siguiente, el equipo fue un fracaso que acabó en la Tercera División. A Lamela apenas le dieron unos minutos (ingresó por Kergaravat) en la derrota, como local, a manos Villa Dálmine. Triste.

El exitismo, las presiones, la merma en el rendimiento y la indiferencia de los entrenadores acercaron a Lamela a su pronto final, aunque fue una lesión lo que lo alejó temporalmente del fútbol. «Un jugador uruguayo que estaba a prueba en el equipo, cuyo nombre ya no recuerdo, me fracturó el peroné en un entrenamiento«, declaró hace unos años a un diario de Las Palmas. Ahí mismo contó que intentó volver a ser el de antes en Villa Mitre de Bahía Blanca pero una lesión en la rodilla derrumbó su último sueño dentro de las canchas. Tenía 23 años en aquel 1987. Y aunque seguía siendo un pibe, decidió largar.

En los últimos tiempos se dedicó a su otra pasión, la música, específicamente al rock británico. Tiene su propio programa de radio y labura como agente de seguros. Por ahí no triunfó, es cierto. Pero tampoco anda por ahí mostrando la piernita con nana (?).

Deportivo Morón 2006

moronpromo2006

Si hablamos de equipos que pechearon teniendo todo a favor, la referencia del Deportivo Morón de la temporada 2005/06 es inevitable. Para ese entonces, el Gallito estaba bien rumbeado hacia la gloria y parecía despegarse de los oscuros fantasmas. Es que acumulaba varios años de frustraciones en la Primera B, siendo protagonista pero sin alcanzar el objetivo máximo: el ascenso.

Durante la temporada regular había sido un equipo bastante sólido que terminó 4º y entró cómodo al reducido. En ese mini torneo fue eliminando a Deportivo Armenio, Talleres de Remedios de Escalada y Central Córdoba de Rosario. De esa manera, accedió a la Promoción con un equipo del Nacional B, más precisamente Defensa y Justicia.

Quien iba de punto era el Halcón, quien iba de banca era el Gallo. Y pese a que el empate 1 a 1 en el partido de ida, en el Oeste, dejó algunas dudas, nadie presagiaba que Morón reformularía el concepto de cagarse en las patas (?).

El sábado 3 de junio de 2006, en Florencio Varela, el local arrancó ganando casi desde el vestuario, con un gol de Ferrer. Sin embargo, la visita no se achicó y rápidamente lo dio vuelta con goles de Akerman y Ceferino Denis. A los 10 minutos del segundo tiempo, Akerman volvió a convertir y puso el partido 3 a 1, resultado que los depositaba en la B Nacional, ya que Defensa y Justicia debía al menos empatar para mantener la categoría.

A partir de allí, el trámite fue dominado por el conjunto dirigido por Salvador Daniele, que teniendo dos goles de ventaja hizo valer su chapa de candidato…hasta que se cumplieron los 90 minutos reglamentarios. Mientras el público visitante gritaba «dale campeón» (?) y la mascota se agarraba los genitales (?), a los 46 minutos apareció el descuento de Marcos Ramírez. Pero claro, seguía ganando el Gallito 3 a 2, el match ya terminaba, no había de qué preocuparse. ¿O sí?

El árbitro Beligoy había adicionado 4 minutos. Y a los 49, lógicamente (?), no quedaba más tiempo. Salvo para un tiro libre el borde del área. ¿Pero quién se podría preocupar sabiendo que el que iba a patear era Ezequiel Miralles? Mucho menos sabiendo que el principal cabeceador (?) era el arquero Hernando. Sin embargo, el ex 1 de Gimnasia se puso en la barrera para empujar y dejarle el hueco a su compañero, que de derecha puso la pelota pegadita al palo del arquero Gagliardo y desató la locura. Defensa se quedó en el Nacional. Morón también se quedó (?), pero en la B Metropolitana.

Para colmo, a fines de ese año volverían a pechear, esta vez ante el Deportivo Español, provocando la ira de sus simpatizantes. Pero esa es otra historia. Mientras tanto, dejamos el video con aquellos inolvidables últimos minutos ante el Halcón de Varela.

Fernández Adrián

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Adrián Fabio Fernández

Tener como nombre Adrián y como apellido Fernández es una situación que si bien no te asegura la baldoseridad, te acerca mucho a ella. Lo empezamos a sospechar cuando repasamos la carrera de aquel arquero de futsal que tuvo Banfield en los 90’s y tuvimos muchas más certezas cuando nos chupamos los dedos devorando la riquísima trayectoria del Carucha, aquel delantero que se transformó en sinónimo de fracaso tras la Cordillera.

¿Hay otro Adrián Fernández baldosero? Sí, créannos. En este caso, el homenajeado también tuvo un andar de pocas luces, aunque mucho más breve y en silencio. Debutó como defensor en Ferro, el 7 de febrero de 1988, en una igualdad sin goles ante Banfield (a esta altura estamos casi seguros de que todo aquel que jugó para Oeste estuvo en un 0 a 0). Sólo disputó otros 4 partidos para el conjunto de Caballito y luego se incorporó al Deportivo Armenio (1988/89), donde arrancó teniendo la camiseta 3 titular en aquel histórico triunfo 1 a 0 en La Bombonera (último partido de Gatti), pero luego fue perdiendo chances y apenas si sumó 4 partidos más.

A su paso insignificante por la Primera A, le agregó unos años en el ascenso. Armenio lo tuvo en sus filas incluso en la Primera B (1991/92) y después se lo pudo ver en Tristán Suárez (1994 a 1996), con el que también conoció las canchas de la C. ¿Que cayó muy bajo en pocos años? Se llama Adrián Fernández, no esperábamos otra cosa de él.