Vélez celeste 1987

velezceleste1987

La imagen corresponde al 13 de marzo de 1987, cuando el Argentinos Juniors de Hugo Maradona enfrentó al Vélez de Salvador Frega en cancha de Ferro. El 0 a 0 final y la morrudez (?) de Turco fueron lo de menos, si tenemos en cuenta que el Fortín utilizó en ese partido camiseta y pantalón celeste de Sportlandia, marca que por entonces todavía vestía la Reserva.

(Gracias Javier Roimiser)

Tigre Francia 1994/95

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La foto, además de regalarnos uno de los últimos momentos del Pichi Escudero como profesional, nos muestra una formación de Tigre de la temporada 1994/95, enfundada en el mismo modelo de camiseta que por aquel entonces usaba la selección francesa. Pese a las similitudes, las diferencias entre los equipos fueron abismales. El Matador de Victoria ascendió al Nacional B (aunque ya con su clásica casaca con la franja roja). ¿Y los franceses qué ganaron? ¿eh?

Sala con musculosa 2000

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La escena, insólita pero 100% under argentino, se dio en la final de ida por el segundo ascenso de la temporada 1999/2000. Darío Sala, arquero de Los Andes, quiso cambiar su buzo en medio del partido y entonces un asistente lo ayudó a sacarse el que estaba usando para darle otro. Justo en ese momento, a Quilmes se le ocurrió contragolpear y Sala, a medio vestir, tuvo que salir apurado para taparle un mano a mano al Chori Domínguez. En musculosa, sí.

El conjunto de Lomas ganó 2 a 0 en esa tarde lluviosa, con goles de Ferrer y Arce. Luego vendría el empate 1 a 1 en la revancha, el ascenso milrrayitas, y una nueva frustración para el Cervecero.

(Gracias Gonza y FdM)

Racing 3- Norrköping (Suecia) 0

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Para diciembre de 1958, Suecia todavía transitaba su momento de gloria futbolísticamente hablando. Subcampeones en el Mundial que ellos mismos habían organizado, los europeos contrastaban bastante con la realidad de los argentinos, que aún estaban sumergidos en la depresión posterior a uno de los fracasos mundialistas más grandes de su historia.

En ese contexto, el segundo del torneo sueco visitó nuestro país y se enfrentó a varios equipos, entre ellos Racing Club de Avellaneda (campeón ese año), que lo superó 3 a 0, con un gol de Rubén Sosa y dos de Manfredini. El Norrköping siguió de gira por Sudamérica pero se volvió a su país con las manos vacías. Y sí, una cosa era la Selección y otra cosa un club sueco.

Ares Tomás

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Tomás Ezequiel Ares

No hay que ser demasiado despierto para darse cuenta de que la infancia de nuestro homenajeado no debe haber sido nada fácil. La infatigable burla de colegio primario debe haber tenido forma de pregunta: «¿Tomás Ades?«. No. «¿Tomás Ades?«. No. «¿Tomás Ades?«. No. Y a la decimoquinta vez que se lo preguntaron, piña al compañero, pase por la Dirección, firme. Y a la tercera se va.

De esa posible secuencia es probable que haya terminado odiando el Ades. Y por caracter transitivo, a Independiente de Avellaneda, equipo tradicionalmente sponsoreado por esa bebida en los 90’s. De ahí, a pretender jugar en Racing para vengar el honor herido, hay un solo paso.

Así fue cómo Tomás Ares llegó a las inferiores de La Academia, donde se destacó como lateral derecho en aquella Cuarta campeona de Claudio Cristofanelli, con baluartes como Waldo Brandán, Fernando De la Fuente, Diego Menghi, José Shaffer y Pablo González, entre otros. En 2005, el DT Teté Quiroz lo subió al plantel de Primera División y lo llevó a la pretemporada veraniega de 2006, donde pudo debutar en un encuentro ante San Lorenzo, en Salta. Ese día Racing formó con Romero; Ares, Cabral, Úbeda y Shaffer; Mirosevic, Torres, Simeone y Fileppi; Moralez y Malano.

Al poco tiempo, Quiroz dejó de ser el entrenador y a Tomasito se le complicó volver a tener chances. Solamente fue una vez al banco de suplentes bajo la dirección técnica de Alberto Fanesi. Y entonces, volvieron los recuerdos de la primaria. Y a la Tercera se va. Aunque, esta vez, sin firmar.

Sin oportunidades en Avellaneda, estuvo un tiempo con los libres del CEFAR y luego su carrera continuó en equipos chicos de la Provincia de Buenos Aires, como el mítico Deportivo Coreano de Lobos (2008/09) y Atlético Urdampilleta de Pehuajó (2010), donde sólo va a jugar los domingos y comentan que suele hacer la diferencia, algo bastante valorable si creemos en esa teoría de que simplemente se dedicó al fútbol para vengarse de aquel mal chiste de la primaria. Como futboleros y amantes de los jugadores fugaces, agradecemos que la infancia de Ares haya transcurrido en los 90’s y no en el 2000. Unos años después, con el auge del peer to peer, el revanchismo lo hubiese llevado a ser un simple usuario de eMule.

Araujo Christian

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Christian Daniel Araujo

Volante central santafesino que llegó a vestir la hermosa camiseta nevada de Lanús, símbolo noventoso por excelencia. Y si hablamos de los 90’s, el apellido de Christian también nos remite directamente a aquella época, cuando el ahora rebautizado relator del pueblo hacía del menemismo un estilo de vida. Pero no nos vayamos de tema.

El Araujo bueno (?) había aparecido con el Granate en el Nacional B, donde llegó a disputar 18 partidos en la temporada 1991/92. Después, en Primera, sumó otros 38 encuentros en los que no gritó goles…ni dijo Marteeeeeen, ni se viene uuooooca, ni se confundió a Silvera con Silvani, ni festejó con shampoó el triunfo la derrota de Chiche Duhalde, ni maltrató a un compañero. En fin.

Su último match en la máxima categoría fue el 12 de junio de 1994, en la victoria, como local, 2 a 0 ante Belgrano, con goles de Fabbri y Vilallonga. Luego se lo vio vistiendo camisetas auriazules a bastones. Dicen que anduvo por Dock Sud (1996/97) y antes estuvo por Villa Crespo, defendiendo la camiseta de Atlanta (1995/96) durante 13 partidos, período en el que incluso pudo anotar un gol para poner orgullosa a la gente de la Cole. Y sí, en eso también se diferenció del otro Araujo.

Vélez con pantalón negro parchado 1990

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Cosas raras pasaron en Vélez Sársfield a comienzos de los 90’s. En primer lugar, el Fortín salió a la cancha con pantalón negro (lo usual fue siempre blanco o azul). Y como si fuera poco, con un parche blanco sobre el que tenía estampado el número. Ah, el parche muy mal ubicado, por cierto.

Para agregar más misterio al asunto, las medias parecieran tener vivos celestes, similares a las que utilizaba la selección argentina por aquel entonces. Pero, ante la escasa calidad de la foto, vamos a otorgarle el beneficio de la duda (?).