Kratina Pablo

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Pablo Enrique Kratina

Delantero cordobés de pura cepa nacido el 12 de enero de 1964. Comenzó su carrera en Belgrano, a principios de los 80’s. Época complicada para el Pirata, que disputaba el viejo Torneo del Interior. Sin embargo, una de las más grandes promesas del fútbol cordobés lucía la camiseta celeste: se trataba de Kratina, que con apenas 21 años  se consagró siendo una pieza clave para conseguir el ascenso al Nacional B en 1985.

Fue el goleador de ese equipo, y el tanto que le marcó en el descuento a Unión San Vicente no fue uno más: «En ese momento sentí que fue el gol de mi vida. No sólo porque casi nos clasificamos sino porque al principio del campeonato tuvimos muchos problemas. Hasta la gente me dice que me quedé ronco por ese gol«.

La leyenda afirma que su tono de voz cambió a partir de ese día. Eso puede ser solo un mito. Lo que sí es cierto es que desde entonces, el nivel de Kratina no volvió a ser el de antes. Después de disputar la Liguilla Pre-Libertadores  en 1986 y algunos partidos más en Belgrano al lado de compañeros como Beltrán, J. J. Lopez, Martelotto, Ghielmetti, Blasón, Parmiggiani, Ballarino, Céliz y Villareal, comenzó con la actividad preferida de todo futbolista cordobés: recorrer su provincia con la camiseta de distintos clubes. De esta manera, volvió adonde había tenido sus mejores días: el Torneo del Interior.

Anduvo por Estudiantes de Río Cuarto, General Paz Juniors y Sportivo Belgrano de San Francisco, hasta que decidió probar suerte en el exterior, y se fue a Perú: Alianza Atlética Sullana y Deportivo Municipal lo tuvieron entre sus filas. En 1993 apareció la oportunidad de jugar en una liga más competitiva: la mexicana. El Santos Laguna fue su destino. Allí jugó poco. ¿Cómo lo hizo? Mal ¿Cómo lo recuerdan los hinchas? Así. Con más pena que gloria regresó a Córdoba para disputar algunos torneos regionales y ponerle fin a su carrera.

A partir de ese momento, quiso transmitir sus conocimientos a los más chicos: trabajó en las divisiones menores del club Huracán, del barrio cordobés La France; fue colaborador de Miguel Angel Micó en las inferiores de Racing; y ocupó un puesto en el área de Deportes de la Municipalidad de Córdoba, hasta que en agosto de 2009 le pidieron la renuncia.

Tarantini a Barcelona 1978

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A finales de 1977, el Conejo Tarantini no llegó a un acuerdo para renovar su contrato en Boca y quedó libre, pero sin posibilidad de fichar por otro equipo. Eso motivó que disputara el Mundial ’78 sin pertenecer a ningún club, un hecho muy particular.

Finalizada la Copa del Mundo, firmó un precontrato con el Barcelona. Todo parecía ir viento en popa: Tarantini posó para las fotos, realizó algunos entrenamientos en el Camp Nou, pero a la hora de las formalidades contractuales se encontró con una sorpresa. Los directivos querían que se casara con una modelo catalana para que fuera considerado oriundo y no ocupara plaza de extranjero. El marcador de punta se negó y terminó jugando para el Birmingham de Inglaterra.

Palermo 2000

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Antes de que Martín Palermo sea El Titán, era El Loco. Y para justificar su apodo hacía cosas como tenirse el pelo, vestirse de mujer y otras por el estilo. Con su llegada a Boca, de a poco fue bajando los decibeles. Y llegó un momento en que la máxima locura de goleador era entretenerse atajando un rato en los entrenamientos. Lo hizo varias veces, por ejemplo en esta ocasión, ante la mirada socarrona (?) de su compinche Guillermo Barros Schelotto. O Gustavo, vaya uno a saber.

(Gracias Claudio)

Rayo Vallecano 0 – River 1 (1978)

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El trofeo Villa de Madrid es un cuadrangular que organizaba el Atlético de Madrid, y que comenzó a celebrarse en 1973. Cinco años más tarde, River Plate fue invitado a participar. Su debut fue frente a otro equipo madrileño, el Rayo Vallecano. El conjunto argentino se impuso por 1-0 con un gol del Beto Alonso, y de esa manera se aseguró disputar la final. Por suerte, los Millonarios llevaron las camisetas suplentes, sino la confusion hubiese sido total.