Real Madrid 2 – Gimnasia 3 (1931)

real madrid

Reciente campeón, jugando en Europa y ganándole al Real Madrid. Sí, aunque parezca salido de un libro de ciencia ficción, esto sucedió con Gimnasia y Esgrima La Plata antes de inicio del profesionalismo.

Una agotadora gira en barco llevó al conjunto tripero hasta el viejo continente, para asombrar con su fútbol a los europeos, quienes más de una vez terminaron ovacionando a los argentinos.

El primer partido en aquellas tierras fue a principios de 1931. Bien al principio: el 1º de enero de ese año el Lobo venció al Merengue en el Estadio de Chamartín, con dos goles de Leonardo Sandoval (jugador de Quilmes incorporado para este viaje) y otro de Jesús Díaz. Para los locales marcaron Lazcano y Galé.

Al día siguiente, la prensa española tituló: “Los argentinos parecen haber nacido para jugar al fútbol”. Y no, no fue un chiste de gallegos.

Banfield con V verde (1960)

banfield 1960

De verde y blanco, pero con infinitos diseños. Así parece ser la historia de las camisetas de Banfield. Desde las más típicas, con bastones verticales o con la banda transversal, pasando por infinidad de combinaciones que incluso cuesta recordar.

Una de esas variantes fue la de 1960, con una V verde sobre el manto blanco. La camiseta estilo Vélez fue usada, por ejemplo, en un partido frente a Temperley. En la foto se puede observar a Anglese y Galván persiguiendo a Diz, aunque la mayor curiosidad la encontramos en el margen izquierdo, con Osvaldo Zubeldía quemando sus últimos cartuchos como jugador. Es más, por ese entonces ya dirigía a Atlanta. Sí, ¡al mismo tiempo!

Años más tarde, el Taladro seguiría innovando: usó una camiseta con franjas horizontales, otra a mitades y algunas con diseños más extravagantes. Eso sí, manteniendo el verde y el blanco en su uniforme titular. Desprolijos, pero con respeto por los colores.

DT Error: Carlos Bianchi en Atlético de Madrid (2005/06)

atletico madrid

Luego de un año sin estar al frente de un plantel (su último partido había sido el 1º de julio de 2004, la noche en la que Dios cambió el número de celular y las medallas para el subcampeón quedaron sin dueño), Carlos Bianchi se animó a enfrentar una nueva aventura en tierras europeas. La anterior, en Roma, había sido un trago amargo. Y esta no sería muy diferente.

El argentino fue presentado como la gran esperanza del Atlético de Madrid para volver a disputar competencias internacionales, luego de hacer una Liga mediocre, que lo había dejado en mitad de tabla. «La temporada pasada el Atlético terminó undécimo. Ahora, debe reencontrarse con Europa», manifestó el Virrey durante su presentación, fijando como objetivo principal terminar entre los equipos españoles que clasificaran a  la Champions League o a la Copa UEFA.

Para eso se requerían refuerzos de categoría, y el DT lo sabía: pidió a Javier Mascherano, al Conejito Saviola y, obviamente, a Juan Román Riquelme, de quien dijo: “Yo con Román hablo constantemente; nos tenemos aprecio mutuo y sé que desearía jugar en Atlético de Madrid.”. Obviamente, no llegó ninguno de los tres. Sin embargo, arribaron nombres destacados como Maxi Rodríguez, Martin Petrov, Mateja Kežman y Luciano Galletti, entre otros. «Pienso que, con este grupo, merecemos figurar entre los mejores», pareció darse por hecho el entrenador, destacando que «aunque el Real Madrid y el Barcelona son más ricos, el Atlético hizo una buena inversión con los nuevos fichajes».

atl bianchi

Las expectativas eran altas, la ilusión era grande, pero a la hora de jugar, lo del Colchonero fue bastante opaco. La campaña de Bianchi constó de modificaciones permanentes, chicanas constantes con la prensa y resultados que no estuvieron a la altura de lo que todos pretendían. A continuación, el repaso por algunos momentos destacados (no por lo bueno, precisamente) de su estadía en Madrid:

  • «Me cago en la concha de todos, es la segunda vez que nos roba». Así se refirió el técnico al colegiado (?) en el partido frente al Athletic Bilbao, al que se le fue la mano con el descuento permitiendo el empate de los vascos.
  • Una constante en la temporada fue que al Atlético le convirtieran goles de cabeza. El 11 de diciembre de 2005, el Alavés (último en ese momento) le empató un partido a pocos minutos para el final de esa manera. Al ser cuestionado por los periodistas, Bianchi encontró la solución: «habrá que fichar a Michael Jordan”, manifestó.
  • En pleno invierno europeo, hubo que visitar al Osasuna. En una cancha que había sufrido una fuerte nevada, los madrileños cayeron sin atenuantes y Carlitos eludió responsabilidades: «con un campo normal podía haber sido otra historia, pero ellos están más acostumbrados». Como si Pamplona quedara en Finlandia.
  • Por otro lado, es cierto que la fortuna no estuvo de su lado: en el mencionado partido, los cuatro arqueros principales estuvieron ausentes por diferentes motivos y tuvo que atajar Roberto Jiménez, el quinto en la lista, quien habitualmente defendía los colores del el Atlético Aviación, el segundo equipo filial del club.
  • En enero de 2006, otra muestra de que cuando la cosa viene torcida, no hay vuelta que darle: 14 jugadores del plantel fueron afectados por una intoxicación que les causó una gastroenteritis aguda, provocando la postergación del partido frente al Zaragoza, por la Copa del Rey.

Los malos resultados, sumados a declaraciones que no cayeron del todo bien («En la Argentina, siempre me han entendido. No quiero pensar que el jugador argentino es más inteligente que el de acá», dijo en una oportunidad), pusieron en jaque a Carlos, quien luego de haberse jugado mencionado encuentro (derrota en casa por los Octavos de Final) fue despedido con silbidos, pañolada y el infaltable gritó «Bianchi, vete ya».

Ahí nomás, la Junta Directiva decidió ponerle fin al ciclo de argentino, que dejó la capital española con el equipo en el 12º puesto y un acumulado de 9 partidos sin ganar (7 empates y 2 derrotas), ubicándose a sólo cuatro puntos de la zona del descenso. Su récord fue de 6 victorias, 8 empates y 7 derrotas. Números suficientes para que el Virrey tomara una sensata decisión: había llegado la hora de dormir la siesta.

Selección de Nueva York 1 – Vélez 3 (1931)

velez nueva york

La visita los argentinos a la ciudad de Nueva York fue un verdadero suceso. Corría la década de los 30 y era la primera vez que llegaban a Norteamérica, precedidos de un gran éxito en nuestro país. El hecho de encontrarse con costumbres y un idioma diferente no fue impedimento para que conquistaran esas tierras y dejaran una huella imborrable. Hablamos de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, por supuesto. ¿O creían que con Vélez Sarsfield pasó algo parecido?

La imagen corresponde al saludo de los capitanes previo al amistoso jugado frente a una Selección de Nueva York, el 21 de febrero de 1931. El Fortín se encontraba en un recorrido por toda América, que lo llevó a jugar partidos en Chile, Perú, Cuba, México y Estados Unidos.

En total, disputó 25 encuentros, con 19 triunfos, 5 empates y sólo una derrota. Una de las victorias fue ante este combinado neyorquino, con goles de Bernabé Ferreyra, Francisco Varallo y Roberto Devoto. Y no, no hay error en los primeros nombres: tanto El Mortero de Rufino como Pancho fueron cedidos por sus clubes (Tigre y Gimnasia) para que participaran de la maratónica gira.

Moyano Leonardo

moyano

Leonardo Javier Moyano

Tranquilos, lectores. “Padang” no es ningún adjetivo malicioso: es una palabra que en idioma indonesio se traduce como “campo”. Aunque en este caso la transcripción no es literal, sino que hace referencia a la ciudad de uno equipos que este defensor cordobés defendió en aquel lejano país asiático. Para llevar un poco más de calma a los que siguen exaltados, es necesario agregar que “Semen” significa “Cemento”, por lo que ya debería quedar claro que se trata de una publicidad no subliminal, mentes sucias (?).

Antes de irse a la ciudad sementera cementera, Leo dejó su huella en el equipo del que se declaró hincha: Instituto. Con la Gloria alcanzó a jugar 8 partidos en Primera División (todos por el Clausura 2000, incluida la promoción frente a Almagro que decretó el descenso de los cordobeses) y muchos más en el Nacional B. También tuvo un paso por Sportivo Belgrano de San Francisco (2004), pero dos categorías más abajo.

Fue en aquel momento cuando llegó la propuesta de Indonesia, y se la jugó: el Semen Padang FC (2005/06) y el PSPS Pekanbaru (2007/08) fueron sus primeros clubes. Moyano tuvo una difícil pero rápida adaptación, aunque sin dejar de echar de menos nuestras costumbres: “con un diccionario y escuchando el idioma todos los días se aprende rápido”, contó en su momento. Con respecto al campeonato, sentenció: “hay 5 ó 6 equipos buenos por encima del resto. Los clubes grandes en algunos casos juegan hasta con una cantidad de 50 mil espectadores, los hinchas son muy fanáticos y siguen mucho. Eso sí, se extraña la calentura de un vestuario cuando se pierde un partido, aquí lo toman a la ligera”.

En 2009 volvió a Argentina, para ponerse la camiseta de Guaraní Antonio Franco durante un par de temporadas en el Argentino B, teniendo compañeros que también sabían lo que era jugar en la máxima categoría, como Javier Cappelletti, Sebastián Carrizo y Marcelo Long. A pesar de la experiencia del plantel, las campañas decorosas no alcanzaron para cumplir con el objetivo del ascenso.

Fue así que regresó a su segunda casa, una tierra donde los partidos arreglados y los conflictos religiosos amenazan a cada rato con parar el fútbol. Cuando las canchas no son arrasadas por algún tsunami, claro. Esta vez, su destino fue un equipo de la capital: Jakarta FC (2011/12). “La vida en Indonesia depende mucho de la ciudad en que te toque vivir, el costo de vida no es caro, se vive bien, tranquilo”, comentó. También comparó: “en Jakarta es todo un poco más acelerado, con mucho tráfico. Es muy moderna y diferente a las ciudades que me tocó estar anteriormente”. Y así, entre islas paradisíacas y catástrofes naturales, la carrera de Leonardo Moyano fue llegando a su fin.

Un cordobés afianzado en Indonesia. Bien ahí, culiao.

Los Andes ED copia de Dinamarca Hummel (1989/90)

losandes1989

Aquel 6 a 1 de Dinamarca a Uruguay en 1986 todavía suena a humillación del otro lado del Río de La Plata. Esa selección danesa sólo alcanzó los octavos de final en el Mundial de México (donde caería 5 a 1 con España), pero así y todo dejó una huella entre los futboleros, incluso en nuestro ascenso.

A la calidad de jugadores como Preben Elkjær Larsen, Jesper Olsen y Michael Laudrup, había que sumarle el detalle de la indumentaria, llamativa para la época, ya que la camiseta (tanto en la titular como en la alternativa) contaba con delgadas líneas rojas y blancas en una mitad. Un arriesgado diseño de Hummel que marcó a esa generación de futbolistas.

dinamarca1986

Algunos años después, la modesta empresa ED le rindió este homenaje al equipo europeo a través de Los Andes, equipo al que vestía en el Nacional B. Con el mismo concepto e idéntica disposición de los colores, pero con la publicidad de una medicina pre paga (?), el Mil Rayitas afrontó la temporada 1989/90 con jugadores como Alberto Salvaggio, Martín Román, Javier Maslauskas y el talentoso José María Moreno.

¿Cómo terminó la historia? Con el descenso a la Primera B Metropolitana, porque algo olía mal en Lomas de Zamora

El Porvenir con publicidad sobre el escudo (1998)

El Porvenir Hacedor

A fines de los 90’s, y también ya entrado el Siglo XXI, El Porvenir solucionó la ausencia de publicidad utilizando el nombre del club en el pecho. Uno de los diseños más bonitos era el del escudo gigante, que hacía recordar a esos modelos de varias décadas atrás.

El problema fue que un buen día apareció un sponsor. Y no hubo tiempo para modificar la prenda. Entonces, la marca fue ahí, encima del escudo. Hacedor, una empresa mayorista de artículos de limpieza, fue la que tuvo el honor de arruinar una camiseta casi tan linda como los gestos de Garrafa Sánchez (?).

Banfield de blanco Vs. Temperley de blanco (2000)

BANFIELD TEMPERLEY 1999

Plena era del marketing, partido televisado, equipos con varios diseños de camisetas, clubes con cierta rivalidad histórica. Nada de eso alcanzó para prevenir algo totalmente evitable: que tanto Banfield como Temperley salieran a jugar su partido por la 22° fecha de la B Nacional 1999/2000 con camisetas prácticamente idénticas. En ambas pilchas predominaba el blanco cortado por una banda diagonal. En el caso del Taladro, de color verde. En el caso del Gasolero, de color celeste. Para colmo, los pantalones negros de los 22 protagonistas no dejaban otra alternativa: había que reconocer a cada equipo mirándoles las medias.

Como suele suceder en estos casos, para el segundo tiempo se resolvió el problema. Banfield cambió de camiseta… ¡Y Temperley también! Los últimos 45 minutos se jugaron con el local vistiendo sus colores invertidos (verde con banda blanca) y con el visitante luciendo su tradicional casaca celeste. Las imágenes no nos dejan mentir: