Pellejero Diego

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Diego Darío Pellejero

Allá por 1991, el gran Cosme Julián Ubaldo Zaccanti seguramente no tenía las mismas preocupaciones que lo asaltarían dos décadas después. La pequeña Florencia aún no conocía ni el jardín de infantes, por lo que el recio marcador de punta no imaginaba que los hombres vivirían preguntando sobre su hija. Sin embargo, en aquel año, ya había alguien que andaba atrás de Zaccanti. De la nena no, mal pensados. Del padre.

Diego Pellejero apenas jugó tres partidos en Primera División, todos en Racing y con un patrón en común: siempre ingresó a pocos minutos del final del partido en reemplazo del mencionado lateral derecho. Fue por el Torneo Apertura, en los encuentros frente a Argentinos, Platense y Vélez totalizando no más de 25 minutos en cancha. En este último, Zaccanti se fue retirado en medio de una ovación al haber convertido los dos goles en la victoria de la Academia. Ovación que se repetiría cuando su angelical niñita pegara el estirón.

El que no volvió a escuchar semejante cantidad de aplausos y vítores (?) fue Pellejero, destinado al ostracismo. Sus próximos registros futboleros fueron varios escalones más abajo, mientras la púber Florencia cursaba la escuela primaria, jugando para San Martín de Burzaco y para Barracas Central en la Primera C. Incluso en You Tube hay registros de un gol suyo para los del sur del GBA.

Finalmente, llegó el retiro y más tarde el momento del Fútbol Senior, acompañando a figuras como el Turco García, Walter Viqueira, el Lagarto Fleita, el Chelo Delgado o Pepe Basualdo. Pero a quién le puede importar todo esto: la hija de Cosme ya había crecido. Así que chau En Una Baldosa, hola Notiblog (?).

DT Error: Carlos Bianchi en la Roma (1996/97)

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Con el antecedente todavía fresco del triunfo con Vélez frente al Milán por la Copa Intercontinental de 1994, el nombre de Carlos Bianchi no era desconocido en Italia. Por eso no fue extraño que Franco Sensi decidiera contratarlo para que repitiera con la Roma los éxitos alcanzados con los de Liniers. Lo que sí causo sorpresa fue el rendimiento del equipo que entrenó el Virrey, que ni siquiera alcanzó a terminar la temporada.

trottaroma

Además del entrenador, a mediados de 1996 llegaron algunos refuerzos que tendrían suerte dispar: Damiano Tommasi (se transformó en un símbolo del club, jugando 10 años con la misma camiseta), Martin Dahlin (tapado por otros delanteros, sólo jugó un puñado de encuentros y en unos meses se fue con más pena que gloria) y  la gran estafa apuesta: Roberto Trotta. El defensor había llegado por 15 millones de liras y, a pesar de ser un protegido del DT, apenas participó en 6 partidos, dejando el club a comienzos de 1997. Tanto el sueco como el argentino consiguieron su merecido espacio en la versión italiana de En Una Baldosa.

roma 1996

Pero las malas decisiones del Virrey no sólo pasaron por los refuerzos elegidos: dentro de los elementos con los que contaba decidió apostar por jugadores más experimentados, relegando así a un joven que pasaba de ser una promesa para convertirse en una realidad. Un tal Francesco Totti, quien años después recordó: «Él quería que me cedieran a la Sampdoria y, si me hubiera ido, no habría vuelto a este club, que es mi casa y mi vida. Ese señor no me permitía vivir el sueño que yo quería». Su antipatía hacia Bianchi fue notoria, al punto que encabezó la oposición interna en el plantel que derivó en el despido del argentino, a siete meses de su arribo.

A portrait of Carlos Bianchi the Trainer of Roma

Carlitos dejó Roma en abril de 1997 con estos números: 31 partidos dirigidos, con 12 victorias, 9 empates y 10 derrotas, válidos por las tres competencias oficiales disputadas. Quedó eliminado en la primera rueda de la Copa Italia (caída 3 a 1 frente al Cesena, en lo que fue su debut al mando del equipo), en 16º de final de la Copa UEFA y la campaña liguera fue mediocre: Bianchi colaboró para el 12º lugar de la Roma, una ubicación que el equipo capitalino no conocía desde 1979 y que al día de hoy no repitió. Al momento de dejar el banco, ni siquiera estaba a salvo de caer en la Serie B, asegurándose la permanencia unas fechas antes del final del campeonato (el equipo terminaría a 4 puntos de la zona roja).

Un año más tarde, el Virrey recuperaría la señal de su celular y comenzaría su idilio con Boca, recobrando la costumbre  de levantar copas en torneos locales e internacionales. Esos festejos y vueltas olímpicas que en Europa no se consiguen.

Sacachispas con pechera y camiseta albiverde (2014)

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Arrancar el partido con pecheras y terminarlo con camisetas que no tienen nada que ver con tu historia. Cosas que pasan en el fútbol de ascenso, aunque el motivo del encuentro haya sido la Copa Argentina.

Marzo de 2014. Sacachispas recibía a Luján, en el cierre de la Fase Inicial Metropolitana IV. La visita llegó con su vestimenta alternativa: negra con detalles rojos. El local, solo contaba con un juego de camisetas para afrontar el encuentro. Hete aquí (?) el problema: las casacas azules con las que contaba Saca eran, a criterio del árbitro Rodrigo Pafundi, muy similares a las del Lujanero. Caos en Soldati.

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Después de media hora donde reinó la confusión, se decidió arrancar el juego con la solución más inmediata posible: pecheras grises, sin número ni inscripción alguna para los jugadores del Lila. Pero no todo terminaría ahí.

En el segundo tiempo, se vestirían con una camiseta blanca con vivos verdes, sin marca, escudo o algo que las identificara como propias. Por lo menos, estas tenían números. Porque la humildad tiene un límite (?).

Mal Pase: Sanchez Prette a Bucaramanga (2014)

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Llegó al aeropuerto, se encontró con los dirigentes, le entregaron una camiseta para la foto, dio un par de vueltas y volvió al lugar de arribo para despegar otra vez. Así de intensa fue la estadía de Cristian Sánchez Prette en la ciudad que cobija al Atético Bucaramanga, el club que tenía todo listo para contratarlo. Pero en un mismo día, así como el volante argentino llegó, se marchó sin dar explicaciones.

El jugador pisó suelo bumangués alrededor del mediodía del miércoles 29 de enero de 2014. Cuentan testigos (?) que estaba todo acordado para alojarlo en la ciudad, y que incluso los directivos del club ya le habían comunicado que al día siguiente le realizarían los exámenes médicos. Pero de repente, el mediocampista desapareció. Así lo relató el presidente Héctor Cárdenas: “A las 8:00 de la noche me llamó el empresario Sergio Espíndola a decirme que no pudo retener al jugador, que se le había volado para el aeropuerto y la única explicación que me da es que recibió una llamada de otro equipo, le hicieron una oferta y el jugador dejó tirado al empresario y al club.”

Ese nuevo equipo que apareció en el medio era el Club Deportivo Águila, de El Salvador, que finalmente se hizo de los servicios del argentino. El ofrecimiento de un contrato más jugoso hizo que tomara un vuelo que lo llevara a Bogotá y de ahí otro a Centroamérica. Al llegar, vendió un poco de humo al declarar: “No podía decirle que no al equipo más popular. Estaba allá cuando me habló mi empresario, Mario Paniego, de venir a jugar acá, a un club grande y con muchísima historia y mucha gente.”

Un tiempo después, ya afianzado en El Salvador, Sanchez Prette dio su versión de lo sucedido en Colombia: “En realidad yo nunca hablé con nadie del Bucaramanga. Nunca firmé nada, estaba la posibilidad y tenía que ir a hablar con ellos. Llegué, me fueron a buscar al aeropuerto y luego prácticamente me dejaron solo, no me llevaron a ningún hotel. Fueron un montón de situaciones que me llevaron a irme de ahí; incluso si no se hubiera presentado la propuesta del Águila me hubiera regresado a Argentina.” Si decía que la publicidad de la camiseta le daba vergüenza ajena, era más creíble.

Mal Pase: Osorio a Racing (2014)

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Al lado de su compatriota Wason Rentería, el colombiano Humberto Osorio Botello ya soñaba con realizar con la camiseta de Racing todo lo que acostumbra un delantero colombiano: festejos con coreografías, expulsiones por patadas desleales y pelar un chumbo en el vestuario (?). Es que el ex delantero del Valladolid ya entrenaba a las órdenes de Diego Cocca, que había pedido con insistencia un jugador de sus características para que acompañara a Diego Milito en el ataque Académico.

Además de practicar con los que serían sus nuevos compañeros, la flameante incorporación cumplió con la rutina de hablar con los medios, sobre todo para aclarar un tema por el que se lo miraba de reojo: sus constantes lesiones. “No me gustó cómo se trató el tema de mi lesión porque yo estoy al ciento por ciento. Tuve un desgarro en España, pero ya me curé y pasé todos los chequeos médicos. Vengo a Racing a jugar y a hacer goles. No a recuperarme.” Todo bien, entonces. Hasta los programas de TV ya imaginaban como iba a engranar Osorio en un equipo que se estaba formando.

Sin embargo, cuando su llegada a préstamo desde el Tijuana (el equipo mexicano tenía repleto el cupo de extranjeros) ya parecía acordada, la transferencia se cayó por un desacuerdo económico, según las palabras del presidente de Racing, Víctor Blanco: “Ya habíamos cerrado la parte económica con Osorio y apareció una parte impositiva que hizo una diferencia insalvable», fue la explicación que dio el dirigente. «No creo que haya nuevas reuniones. Lo damos por cerrado», amplió.

Lo más insólito de todo esto fue que Racing terminó siendo campeón gracias a la no llegada del colombiano, ya que el delantero que arribó en su lugar fue Gustavo Bou, fundamental en la campaña que terminó en vuelta olímpica. Así que estén atentos, en cualquier momento se viene la estatua a Osorio.

San Martín de Mendoza sin marca (2000)

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Fue más que satisfactoria la campaña de San Martín de Mendoza durante el Campeonato de Primera B Nacional 1999-00. El Chacarero culminó segundo en la Zona Interior, aunque se quedó sin nafta a la hora de luchar por un lugar en Primera División, al caer en el Cuadrangular Final ante Huracán, y en el Reducido por el segundo ascenso, frente a Banfield.

Se podría decir que lo más flojo que tuvo ese conjunto, además de la falta de punch en los momentos definitivos, fue su vestimenta: durante varias fechas lució una prenda sin marca ni inscripción alguna, salvo un auspicio de considerables dimensiones. Algo que no se merecían Fabio Giménez, Arsenio Benítez y Leonardo Aguirre, entre otras figuras de ese equipo.