Diego Darío Pellejero
Allá por 1991, el gran Cosme Julián Ubaldo Zaccanti seguramente no tenía las mismas preocupaciones que lo asaltarían dos décadas después. La pequeña Florencia aún no conocía ni el jardín de infantes, por lo que el recio marcador de punta no imaginaba que los hombres vivirían preguntando sobre su hija. Sin embargo, en aquel año, ya había alguien que andaba atrás de Zaccanti. De la nena no, mal pensados. Del padre.
Diego Pellejero apenas jugó tres partidos en Primera División, todos en Racing y con un patrón en común: siempre ingresó a pocos minutos del final del partido en reemplazo del mencionado lateral derecho. Fue por el Torneo Apertura, en los encuentros frente a Argentinos, Platense y Vélez totalizando no más de 25 minutos en cancha. En este último, Zaccanti se fue retirado en medio de una ovación al haber convertido los dos goles en la victoria de la Academia. Ovación que se repetiría cuando su angelical niñita pegara el estirón.
El que no volvió a escuchar semejante cantidad de aplausos y vítores (?) fue Pellejero, destinado al ostracismo. Sus próximos registros futboleros fueron varios escalones más abajo, mientras la púber Florencia cursaba la escuela primaria, jugando para San Martín de Burzaco y para Barracas Central en la Primera C. Incluso en You Tube hay registros de un gol suyo para los del sur del GBA.
Finalmente, llegó el retiro y más tarde el momento del Fútbol Senior, acompañando a figuras como el Turco García, Walter Viqueira, el Lagarto Fleita, el Chelo Delgado o Pepe Basualdo. Pero a quién le puede importar todo esto: la hija de Cosme ya había crecido. Así que chau En Una Baldosa, hola Notiblog (?).











