Godoy Cruz bordó (2001)

Linda, pero desubicada. Así se puede definir la camiseta alternativa de Godoy Cruz en 2001, obra de Mebal. Un insólito color bordó reinaba en la vestimenta, que se completaba con finas líneas blancas en horizontal y cuello en V, de tono azul. Tal vez hicieron la relación Bodeguero – vino tinto (?), la única explicación coherente para el diseño de esta prenda. Por lo menos todavía no tenían un parche.

Roma 0 – Racing 0 (1954)

La Academia anduvo de gira por tierras europeas a principios de 1954, iniciando la misma en Italia: el primer encuentro de esa maratón de viajes y partidos fue en Italia, frente a la Roma. El trámite del mismo resultó bastante deslucido, con pocas acciones de gol, concluyendo en un empate sin goles. En la imagen, el arquero Moro despeja con golpe de puños cuando entraba Pizzuti, en uno de los contados ataques de Racing.

El resultado dejó conforme a los jugadores argentinos, quienes, recién llegados al viejo continente, expresaron las dificultades para mostrar su mejor fútbol debido al largo viaje y al brusco cambio climático que sufrieron, ya que dejaron Sudamérica con temperaturas agobiantes y llegaron a Europa en pleno invierno.

Voy al Arco: Pelletieri (2012)

“Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Esta Ley de Murphy es bandera (?) en Racing Club. Pero hubo un día en el que la lógica del “todo lo malo que le puede pasar a Racing, le pasará” no se cumplió. Una noche, mejor dicho.

Fue el 3 de septiembre de 2012. La Academia recibía a San Martín de San Juan, y la cosa pintaba para fiesta: hattrick de Luciano Vietto, los pibes de las inferiores como figuras, el equipo peleaba el campeonato.

Pero todo pareció venirse abajo a los 42 minutos del segundo tiempo, cuando Jorge De Olivera le cometió penal a Claudio Riaño, se fue expulsado y su lugar lo ocupó Agustín Pelletieri. A pesar de la victoria parcial por 3 a 1, todo el mundo sabía lo que iba a pasar: el Santo descontaría y lo terminaría empatando en el descuento. Eso es Racing.

Sin embargo, ocurrió el milagro: Gastón Caprari pateó suave, a la derecha del improvisado arquero, que voló al mismo sector y se terminó quedando con la pelota. Delirio total en Avellaneda. El resultado no se movió y Pelle fue sacado en andas. Esa noche, Racing le ganó a su propio destino.

Gracias, undécima edición

El novedoso horario vespertino permitió una concurrencia abultada y bastante puntual en el 11º Encuentro Baldosero realizado el domingo pasado en la cancha de Independiente el impecable Complejo Municipal Club Malteria Hudson. Mientras varios putitos se juntaban en Constitución y desde allí partían en tren, otros ya se encontraban en el predio y empezaban a patear, dándose el gusto de jugar en una cancha sin pozos ni desniveles, hecho que en un primer momento perjudicó claramente al equipo del Staff.

Luego de los primeros partidos de carácter no oficial (?), llegó el turno de la batalla de los quinchos: más de 50 tipos transpirados (¡y una minita!) agolpándose por un pedazo de carne. Una escena dantesca que terminó creando el mito del #PatySinPan: una hamburguesa envuelta en servilleta, que fue devorada sin asco por alguno de los parroquianos.

Antes de que caiga el sol, la cancha nos recibió una vez más para darle la bienvenida a Gustavo Oberman, un amigo de la casa. Bajo su atenta mirada, se realizaron sorteos con variados premios: desde camisetas baldoseras hasta bolsas de café, pasando por el último ejemplar de El Veraz del Fútbol y un cosito de la nariz.

Y entonces sí, la frutilla del postre: el fútbol. Varios partidos, un solo ganador: el equipo del Staff, que para colmo fue claramente perjudicado por los (inexistentes) arbitrajes. Un penal no cobrado, jugar en inferioridad numérica y el eterno tiempo de descuento no fueron trampas suficientes para arrebatarle el título. Campeones, una vez más. Y que la cuenten como quieran.