Argentina 1 – Combinado de Irlanda 0 (1980)

El jueves 1º de mayo de 1980 no sería un día más en nuestras vidas: esa jornada los televisores argentinos dejaban atras la era del blanco y negro, y pasaban a transmitir en color. El fútbol no se iba a perder la oportunidad, y apenas iniciada esta nueva época, ya mostraba imágenes del primer partido a color que se vio por las pantallas nacionales: Argentina contra un Combinado de la Liga de Irlanda. El encuentro, transmitido en diferido por ATC, se había jugado la noche anterior en el estadio Monumental.

El equipo de Menotti salió a la cancha con Fillol; Olguín, Villaverde (Simón), Van Tuyne, Ocaño; Barbas (Fren), Gallego, Maradona; Calderón (Santamaría), Ramón Díaz y Valencia.

Los europeos presentaron a Patterson; Gregg, Mc Ganville, Duning (Kelly), Lawder; Walsh (Hulmes), Nolan, Flanagan; Minnock (Meagan), Buckley y Eviston.

Fue árbitro del encuentro el uruguayo Roque Cerullo, y el único gol del partido fue marcado por Diego Maradona a los 12′ del segundo tiempo. Para verlo (a color) una y otra vez.

Cariati Lucas

Lucas Adríán Cariati

Delantero surgido en Independiente que hizo su presentación en una derrota frente a Arsenal, el 4 de diciembre de 2004. Ese día fue debut y despedida para el rubiecito que lucía el dorsal 21. Pedro Monzón lo mandó a la cancha a falta de 10 minutos en lugar de Jorge “te desbordan todos” Martínez, compartiendo el ataque con Esteban Rivas y un tal Sergio Leonel Agüero del Castillo. No volvería a formar parte del primer equipo durante el resto de la temporada. Sin dudas, era difícil hacerse un lugar en la delantera teniendo como competencia al Tati Bustos Montoya, el Turu Flores, Franco Cángele, Víctor Sosa, Pablo Torres y el comegordas novio de Karina.

A mediados de 2005, en busca de mayor continuidad, partió hacia Uruguay. En Montevideo vistió los colores de Fénix, donde fue compañero de Nicolás Vigneri y Gabriel Migliónico. El equipo terminó anteúltimo en el Torneo Apertura, pero Cariati pudo zafar del inminente descenso que se produciría un semestre después, gracias a la aparición del Ujspet de Hungría, donde jugó durante 2006. En el fútbol húngaro, los 23 años, convertiría sus primeros goles como profesional, algo que seguramente no imaginó cuando se cansaba de romperla en las inferiores del Rojo, llegando a inscribir su nombre entre los máximos anotadores de las divisiones menores del cuadro de Avellaneda.

En Europa Oriental terminó su experiencia extranjera, regresando a Argentina para conocer el ascenso. No, no volvió a Independiente (?). En 2007 se puso la camiseta de Almirante Brown y le fue tan bien que en solo seis meses ya había pegado pase al Torneo Argentino B. Hasta mediados de 2009 la rompió (?) en el FC Tres Algarrobos, hasta que regresó al conurbano bonaerense para disputar la Primera C.

Las últimas señales de vida futbolística las dio en Remedios de Escalada. En Talleres (2009/2010), bajo el mando de Ricardo Rodríguez, acumuló 22 partidos, 4 goles y la rotura de ligamentos de su clavícula derecha. Después incluso sonó como refuerzo del Barcelona de Ecuador, pero la operación nunca se concretó.

Aparentemente largó todo después de ese episodio y se dedicó a esperar su aparición en este sitio. Felicitaciones (?).

San Martín de San Juan beige (2010)

Final del torneo, mitad de tabla, nulas chances de ascenso, ningún drama con el promedio y enfrente está Ferro. Un partido con alta dosis de intrascendencia, destinado quedar en el olvido. Salvo por la camiseta usada por San Martín de San Juan. La indumentaria provista por Mitre formó parte de la utilizada por el conjunto cuyano en la temporada 2009/2010, aunque son contadas las oportunidades en las que mostró esta casaca que mixtura las tonalidades beige marfil y beige avena (?).

Quizás los diseñadores hayan querido darle un tono «oro» a la indumentaria del Minero. Si fue así, no se notó (?).

Juárez Gustavo

Gustavo Alberto Juárez (el Panza)

El poder inescrepuloso de la Internet es tan grande que con sólo tipear unas teclas podemos enterarnos vida y obra de cualquier persona con una trayectoria más o menos conocida, sea en el entorno del fútbol o fuera de este ámbito. Con un poco más de sagacidad en el uso de Google, se pueden obtener datos de aquellos que apenas asomaron la nariz en algún momento por encima (o por debajo) de lo habitual. Pero hay tipos de los que no existen rastros. Ni siquiera cuando son pocos los que pasaron por la misma situación. Y no se le puede echar toda la culpa a lo que (no) nos menciona la pantalla, ya que a veces ni nuestra propia memoria nos ayuda. Porque los nombres de Mirko Saric o Sergio Schulmeister nos dicen mucho, pero el nombre de Gustavo Alberto Juárez no nos dice nada.

Con la intención de que por lo menos quede una referencia en la Web sobre este ex defensor cordobés, dedicamos este breve relato al recuerdo de su paso por el fútbol. El Panza supo ser parte de varios planteles de Instituto entre 1985 y 1991. Con La Gloria disputó 65 partidos (54 en Primera División y 11 en el Nacional B) y alcanzó la misma cifra de goles y de descensos: uno.

Para el Apertura 1992 se incorporó a Belgrano, junto a Teresa Cancelarich, Julio Ceballos, Elvio Vázquez y Jorge Acuña. En el Pirata no lo fue nada bien: Victorio Nicolás Cocco lo hizo debutar en la segunda fecha de ese torneo (el 14 de agosto, en la derrota 2-0 frente a Boca) y apenas completó 3 encuentros antes de quedar relegado en la consideración del Nano Areán, el nuevo entrenador que llegaba a la Docta.

Sin embargo, lo peor llegaría unos meses después. Sin lugar en el equipo, agobiado por problemas económicos en un gimnasio de su propiedad y desavenencias con su socio; se disparó en la cabeza con revólver calibre 22. Apenas tenía 26 años. El club se vistió de luto y prestó sus instalaciones para que sus restos fueran velados, antes de que recibieran sepultura en el cementerio San Jerónimo.

No será un baldosero de pura cepa. Le faltará algún paso por el exterior, un hecho que lo haya marcado, o por los menos 15 minutos de fama. Pero qué importa eso. Al menos, cuando ahora alguien busca el nombre de Gustavo Juárez, se encontrará con un futbolista que tuvo un triste final. Y que ha encontrado aquí su humilde homenaje.