
Diego Ribas da Cunha (Diego). Mediocampista brasileño. Debutó en 2002.

Diego Ribas da Cunha (Diego). Mediocampista brasileño. Debutó en 2002.
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Víctor Miguel Coto Ortega
La participación de Costa Rica en la Copa América de Argentina 2011 estuvo marcada por ribetes bizarros. Primero porque fue convocada de apuro ante la deserción de Japón, segundo porque era dirigida por un viejo conocido de la casa como Ricardo La Volpe, tercero porque tuvo que presentar un combinado sub 23 reforzado por algunos mayores que venían de disputar la Copa de Oro de la CONCACAF en Estados Unidos y cuarto porque a pocos días de viajar, el arquero Esteban Alvarado, una de las figuras del plantel, fue desafectado tras ser acusado de maltrato, daños e intento de homicidio por su ex pareja.
Otro que se quedó en las puertas de vestir la camiseta del seleccionado tico fue el delantero Víctor Miguel Coto Ortega, un perfecto desconocido hasta en su país de origen con una historia que vale la pena conocer.
Nacido en la ciudad portuaria de Limón en septiembre de 1990, desde chico supo lo que era sumar millas aéreas. Hijo de madre costarricense y padre italiano, un buen día abandonó su tierra natal para irse a vivir a… Bali, Indonesia.
Tras deambular varias temporadas por cuanto equipo existente en lo profundo del ascenso italiano y con pasos por el fútbol de Malta y Myanmar, su nombre llegó a oídos de Rolando “Cadáver” Villalobos, el coordinador de selecciones de Costa Rica, que vio unos videos en Internet, quedó fascinado y le sugirió a La Volpe que lo llamara para una prueba.
Aquí una fotografía de cuando tuve la oportunidad de entrenar con la Selección Nacional de Costa Rica. pic.twitter.com/bbxuGNTQ2x
— Víctor Coto (@VictorCotoCR) May 11, 2014
Antes de eso le pasó de todo. En Malta había estado seis meses sin actuar porque su ex club no mandaba el transfer. Luego, tenía todo arreglado para irse a Grecia, pero su representante desapareció dos días antes de viajar y nunca más dio señales de vida. De nuevo en Italia, un problema cardíaco estuvo a punto de obligarlo a retirarse. El resurgir le llegó en Myanmar, donde se convirtió en capitán y figura del impronunciable Zeyar Shwe Myay Football Club (2010/11).
Corto de jugadores, el Richard le hizo caso al “Cadáver” y lo testeó antes de anunciar la lista de convocados a la Copa América. Por aquel entonces, varios medios levantaron la noticia e incluso lo daban como número puesto.
“No estoy en forma todavía, llegué ayer luego de un viaje de 35 horas, pero para ser el primer entrenamiento no anduve mal. Tengo que regresar mañana y seguir hasta donde me digan”, comentaba después de su primer test.
Tras varios días a prueba, el Bigotón le bajó el pulgar. Coto Ortega, decidido a quedarse en Costa Rica, practicó con el Saprissa hasta que le dijeron que debía presentarse en Argentina. Estaba ante la oportunidad de su vida.
No, no iba a jugar la Copa América con la Tricolor, que ya había quedado eliminada luego del tercer puesto en el grupo que compartía con Argentina, Colombia y Bolivia, pero iba a tener la chance de mostrar sus condiciones en Independiente de Avellaneda.
«Tengo que ir este fin de semana para hacer la pretemporada, que arranca el 15 de este mes. Si las cosas no van bien iría al Nacional de Uruguay y si las cosas tampoco van iría a Talleres de Córdoba, donde tienen planeado ficharme», contaba antes de viajar.
Finalmente, no fue ni al Rojo, ni al Matador ni al Bolso. El quinto puesto de la temporada 2010/11 había dejado a Gimnasia y Esgrima de Jujuy con la vara demasiado alta de cara al año siguiente. Lejos de achicarse, a mediados de 2011, el Lobo sumó casi 20 refuerzos para volver a la máxima categoría, lugar que había abandonado en 2009. Uno de ellos fue Víctor Miguel Coto Ortega, que convenció al entrenador Salvador Ragusa y firmó a préstamo por doce meses.
“La verdad que este es un paso muy importante para mi carrera, porque Gimnasia es una institución conocida a nivel mundial, porque mucho ven el fútbol argentino, es un equipo grande y que peleará para volver a primera división”, decía sin ponerse colorado.

Rápidamente, el tico se hizo un hueco en el plantel y tuvo su debut y despedida el 28 de agosto de 2011, por la fecha, 3 ante Aldosivi en la Tacita de Plata en una victoria ajustada de Gimnasia por 1 a 0. Esa tarde, ingresó por el ex Estudiantes Marcos Pirchio a 20 minutos del final. Luego, fue suplente ante Rosario Central, Chacarita y Almirante Brown.
El equipo de Ragusa tuvo un arranque prometedor (llegó a ser puntero entre las fechas 5 y 6), pero luego se desmoronó y terminó la primera rueda en el penúltimo lugar. El DT resistió hasta la decimoquinta jornada y fue reemplazado por José Luis Calderón, que consiguió apenas 2 puntos en 9 encuentros y también cayó ante Sarmiento de Resistencia por Copa Argentina.
Sin embargo, Coto Ortega no alcanzó a ver cómo la mala campaña del Lobo se tragaba a Caldera. El ex Estudiantes y Argentinos Juniors le había dado el olivo a fines de 2011 junto a Antonio Romero y Matías Zelaya. Esa temporada también dirigieron al conjunto del norte Matías Arnedo (de manera interina) y el gigante Roberto Carlos Mario Gómez.
La carrera del atacante costarricense continuó en el siempre atractivo fútbol indonesio con los colores del Persijap Jepara (2012 a 2014) y más tarde se afilió unió a la UCR. No, no hablamos de la Unión Cívica Radical, sino de la Universidad de Costa Rica (2014/15).
Tras el breve regreso a su tierra natal, volvió a Myanmar para una segunda etapa en el Zeyar Shwe Myay Football Club (desde 2015), donde sigue hasta hoy.

Jonatan Javier Philippe (El francés)
Con Martín Palermo y Rodrigo Palacio averiados, Carlos Ischia tenía varios problemas para armar el once titular de Boca Juniors que enfrentaría a Huracán en la cancha de Argentinos Juniors por la cuarta fecha del Torneo Apertura 2008. Esa tarde, sin demasiadas alternativas, el Pelado mandó a la cancha como dupla de ataque a dos juveniles en ascenso: Ricardo Noir y Lucas Viatri. En el banco, esperaba su oportunidad Tomasito Süller Jonatan Philippe, la nueva joyita de la Reserva xeneize, que a sus 20 años ya estaba listo para explotar.
Curiosamente, hasta 2007 Philippe era una de las figuras de la Reserva de… Huracán, donde se había consagrado como el máximo goleador de las divisiones inferiores. Por esos días, el pibe oriundo de Navarro (provincia de Buenos Aires) fue protagonista de una polémica que duró unos cuantos meses.
Todo estalló cuando River Plate fue decidido a llevarse al delantero, que no tenía lugar en el plantel profesional del Quemero. Sin embargo, en Parque Patricios no quisieron saber nada. “Yo creí que el tema se solucionaría porque en Huracán no me tenían en cuenta. Pero me equivoqué porque los clubes no se pusieron de acuerdo”, le contó tiempo después al diario Olé.
Desconcertado y decepcionado con los dirigentes de su equipo, armó las valijas y se fue a Suiza, tentado por el Grasshopper (2007). “Estuve cerca de dos meses entrenando, estaba todo listo para firmar. Era irse por lo económico y la chance de jugar en Primera. Arranqué en un hotel y luego compartí un departamento con un español. La idea era quedarme».
Cuando estaba por comenzar su experiencia europea, la historia tomó un giro inesperado: apareció Boca Juniors (2007 a 2010). “En realidad lo que más me sorprendió fue que existiera la chance de arreglar la situación con Huracán. No te olvides de que venía de las trabas que le pusieron a River. Yo creí que no había forma. Pero cuando se dio me sentí como el protagonista de un sueño”, decía. Finalmente, el cuadro de la Ribera arregló cederle a Huracán el 20% de los derechos económicos del jugador en caso de una futura venta.
“¿Quién no quiere jugar en Boca? En Suiza iba a ganar muchísimo más dinero, pero decidí jugármela por lo deportivo. Allá iba a jugar en Primera y sé que acá tendré que remarla. Me tengo fe. La voy a pelear”, arremetía Philippe.
El debut oficial llegaría aquella misma tarde del 31 de agosto de 2008 contra el Globo, cuando con la camiseta número 30 reemplazó a Ricardo Noir sobre la hora. Fueron apenas 6 minutos, pero le alcanzaron para dejarle servido, desde el borde del área grande de Boca, el tercer gol a Nicolás Gaitán. «Fue una linda sorpresa. En la semana había leído mi nombre, pero no pensé que iba a ser tan rápido. Es una alegría enorme, porque uno trabaja con la ilusión de llegar», relataba en la previa.
Tres semanas después, tuvo su estreno como titular por la Copa Sudamericana, ante Liga Deportiva Universitaria de Quito (el campeón de la Libertadores de ese año), en La Bombonera. Esa noche, Boca presentó un combinado de suplentes y juveniles y goleó 4 a 0. Philippe, que usó la casaca 24 y tuvo participación directa en el segundo gol (blooper incluido), salió a 20 del final y redondeó un buen encuentro. Siete días más tarde, el Xeneize sellaría su clasificación a la próxima fase con el 1 a 1 obtenido en Ecuador. El delantero sumó otros 8 minutos a su CV cuando entró por Tito Noir.
Pese a las interesantes actuaciones iniciales, no fueron muchas las oportunidades en los meses siguientes. En el verano de 2009 jugó un rato contra Independiente (entró por Marcos Mondaini) y fue de la partida ante Racing. En el invierno, ya con Alfio Basile como entrenador, viajó a la pretemporada por Europa, donde enfrentó al Lask Linz de Austria (reemplazó a Martín Palermo sobre la hora) y al Aris Salónica de Grecia (le cedió su lugar al Titán a los 15 del complemento).
Sin espacio en los planes de Basile, Abel Alves y Claudio Borghi, luego de que fracasaran los intentos por sumarse a Deportivo Merlo y Peñarol de Uruguay, y harto de esperar en la Reserva, para el segundo semestre de 2010 armó el bolso y volvió a Suiza para encontrar continuidad. ¿Otra vez Grasshopper? ¿El siempre turbio Locarno? No, no, algo un poco más modesto: el SC Kriens, de la segunda división, se lo llevó a préstamo por una temporada. Lo devolvió a los seis meses, claro, pese a convertir 5 goles en 16 partidos.
El verano de 2011 lo encontró nuevamente en la Argentina. En Caballito lo aguardaba un desafío: la 9 de Ferro Carril Oeste. “Soy un 9 al que le gusta estar pendiente del gol. Puedo jugar por afuera o por adentro, aunque no soy un habilidoso. También puedo tirar buenos centros y tengo buen cabezazo”, decía a su llegada. “Tenía muchas ganas de volver a la Argentina y de jugar en un grande. Ferro va a luchar por el ascenso y tiene grandes jugadores”. ¿Cómo le fue? No hace falta más que mirar la tabla de posiciones. El Verdolaga terminó 14°, a 12 puntos del último equipo que clasificó a la Promoción, Belgrano de Córdoba. En lo personal, Philippe marcó 3 tantos en 15 encuentros y no dejó un grato recuerdo.
A mediados de 2011 volvería a tratar de conquistar el fútbol internacional. Sportivo Luqueño lo contrató por un año con la intención de pelear bien arriba en el campeonato paraguayo. ¿Y? Terminó último cómodo. Encima fue separado del plantel por ir a un recital del DJ Pendrive David Guetta y faltar al entrenamiento del día siguiente. «No apareció en la práctica del viernes, entonces yo estuve haciendo mis averiguaciones. Pregunté y me dijeron que estuvo el jueves en un concierto en Rakiura», lo quemó el entrenador Daniel Raschle. Antes de eso, había hecho un gol en 15 presentaciones. No ameritaba el indulto.
Suena GUETTA en la habitacion…
— Jonatan Philippe (@JonatanPhilippe) 26 de agosto de 2012
Desvinculado de Boca y con el pase en su poder, se marchó al América de Cali (2012), que empezaba a transitar la serie de fracasos en busca de su regreso a la Primera División luego del descenso en 2011. Sin embargo, en Colombia tampoco pudo despegar: un tanto en 9 partidos y muchos insultos.
Cuando parecía que le habíamos perdido el rastro, después de varios meses de inactividad e intensa búsqueda, lo ubicamos en Argentinos de 25 de Mayo (2013) en el Torneo Argentino B. ¿Podía caer más bajo? Era cuestión de tiempo. Y en marzo de 2014 lo encontramos debutando en la Liga Lobense con los colores del siempre candidato Sarmiento de Roque Pérez.

A mediados de 2014 tenía casi todo arreglado para incorporarse a Fénix, pero finalmente arribó a Brown de Adrogué, de la mano del Flaco Pablo Vicó, que buscaba la vuelta a la B Nacional. Tras un semestre con pocas oportunidades (apenas jugó 7 veces en el Tricolor), a comienzos de 2015 se unió al Alianza Fútbol Club de El Salvador, donde llegó acompañado por Jorge Drovandi y Matías Córdoba y por fin la rompió: marcó 16 goles en 41 encuentros y fue vital para que su equipo conquistara el título después de cuatro temporadas de sequía.

Su buen rendimiento en el competitivo fútbol salvadoreño hizo que a comienzos de este año tuviera ofrecimientos de todos lados. Hubo propuestas de Argentina, Perú, Kuwait, Chipre y hasta un acuerdo de palabra para sumarse a la Universidad de San Carlos de Guatemala. Puro humo. En las últimas semanas, incluso, sonó con fuerza en el PSM Makassar de Indonesia que, desconfiados de los videos de YouTube, quisieron probarlo en vivo y en directo.
Por eso hace algunos días, mientras lo buscábamos en alguna liga hipster del sudeste asiático, nos sorprendimos cuando lo encontramos nuevamente con la camiseta de Sarmiento de Roque Pérez, en la Liga Lobense, a pocos kilómetros de su tierra natal.

Mariano Gabriel Viola
¿Defensor? ¿volante? ¿futbolista? que integró uno de los equipos de Independiente más baldoseros de los últimos 15 años. Fue en el verano de 2005, en Salta y ante Boca Juniors, cuando Norberto Outes y Osvaldo Ingrao, en reemplazo de César Luis Menotti, lo tiraron a la cancha junto con C*rl*s F*rn*nd* N*v*rr* M*nt*y*, Leandro Pereyra, Leonardo Mussin, Rubén Salina, Martín Morello, Fernando Lorefice, Martín Fabro, Hernán Losada, Esteban Rivas e Ismael Sosa.
Esa noche, y pese al buen desempeño del Mono, el Xeneize, que contaba con el debut del Bombón Baiano, ganó 2 a 0 (tantos de Rodrigo Palacio y Luis Miguel Escalada) y a Viola le tocó bailar con la más fea por las embestidas del inoxidable brasileño, de Matías Donnet y, fundamentalmente, del Chelo Delgado.
Pasaron casi 4 años para que este lateral derecho categoría 1987, oriundo de San Nicolás, aplicado para la marca y con buena proyección (según sus propias palabras, claro) tuviera otra oportunidad. Esta vez por los puntos. En el medio, había sido marginado del plantel profesional tras actuar largo y tendido en Reserva.
Cuando todo parecía perdido, Rubén Tanucci y Pepé Santoro lo sacaron del letargo y le devolvieron la confianza. “Tanucci será uno de los responsables si es que me toca jugar porque él me dio la posibilidad de, cuando estaba separado del grupo, jugar con la reserva. El Tano influyó mucho como Pepé y esto es algo que todavía no caigo. Como todos dicen, no hay que dejar que pase el tren y, si bien soy un pibe, ya tengo veintiún años y estoy esperando este momento desde hace mucho. Lo que menos quiero es dejarlo pasar, el domingo hay que ganar cueste lo que cueste y dejar una buena imagen a la gente”, decía en la previa de su estreno oficial.
El panorama del Rojo era bastante oscuro: peleaba con Rosario Central y River Plate para no terminar último en el Apertura 2008. Para colmo, por la penúltima fecha visitaba en el Nuevo Gasómetro a San Lorenzo, que luchaba cabeza a cabeza con Boca y Tigre por el título. El Ciclón fue demasiado para la defensa compuesta por Viola, un robusto Ángel Puertas, Juan Caracoche y Lucas Mareque y se quedó con los tres puntos con un 4 a 1 contundente.
Pese al cachetazo, Viola volvería a ser titular en la última jornada, en cancha de Racing ante Arsenal de Sarandí, en otra derrota por 2 a 1. Aún así, Pepé, que bramaba desesperado por refuerzos, lo llevó a la pretemporada de 2009, en la que alternó malas con cagadones, como el que terminó en el empate de River en Mendoza.
Ya sin Santoro y con el Tolo Gallego sentado en el banco de suplentes, Viola comenzaría a despedirse del conjunto de Avellaneda. En la fecha 11 del Clausura 2009 jugó ante Argentinos Juniors (empate 1 a 1), reapareció una semana más tarde ante Tigre en la victoria por 4 a 1 y cerró su ciclo en la jornada 14 ante Estudiantes de La Plata con un 1-5 en contra en el Tomás Adolfo Ducó. Ya había sido suficiente.
A mediados de 2010 se sumó a un Tiro Federal de Rosario que venía complicado con el promedio del descenso en la B Nacional. Un año después, el décimo noveno lugar con 37 puntos lo obligó a jugar la siguiente temporada en el Torneo Argentino A.

Sin embargo, Viola se quedaría en la segunda categoría del fútbol nacional. Osvaldo Ingrao se había hecho cargo del recientemente descendido Gimnasia y Esgrima La Plata (2011/12) y lo pidió ante la imposibilidad de contratar al paraguayo Víctor Ayala.
El ciclo de Ingrao al frente del Lobo platense se terminó demasiado rápido, tras nueve partidos (dos victorias, dos empates y cinco derrotas -cuatro consecutivas-) y Viola pasó de ser la primera alternativa a Milton Casco a ni siquiera figurar entre los convocados. Con la llegada de Pedro Troglio, el ex Independiente tuvo que batallar bastante para tener oportunidades y fue uno de los primeros en abandonar el barco tras el magro noveno puesto de aquella temporada.
Lejos de los flashes del fútbol televisado, en los últimos años se lo vio defendiendo los colores de Belgrano de Arequito (2013/14), 9 de Julio de Arequito (2014) y Atlético Pujato (desde 2015) en la siempre pintoresca Liga Casildense.